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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Espaa y la corrupcin institucionalizada como hbitat

Julio Anguita
El Economista


Espaa adolece de una serie de males, acelerados en las ltimas dcadas y cuya solucin va a depender de una catarsis poltica y cvica de urgencia. Esos males son a mi juicio corrupcin institucionalizada como hbitat en el que la vida econmica y poltica se desenvuelve, configurando un rgimen de connivencias, permisividades y complicidades de facto.

Ausencia de referentes ticos, en el discurso oficial y en los modelos de vida social, difundidos por la mayora de los medios de comunicacin. La atona de la Universidad y el mundo intelectual ante la hegemona del pensamiento nico.

Una democracia demediada porque carece de controles para evitar los delitos de los poderosos. Existe una extraordinaria tolerancia hacia los que saquean las arcas pblicas, un problema derivado de la creciente ausencia de tica cvica. Agotamiento de un sistema incapaz de cumplir y hacer cumplir sus propias leyes, entre ellas, la Constitucin de 1978 y los contenidos sobre Derechos Humanos inclusos en ella.

Y los compromisos firmados: Pacto de 1966 y la Carta Social Europea de 1961 (no ratificada an). La destruccin creciente de los mnimos elementos, derechos y conquistas que configuraban en Espaa el Estado de Bienestar. La conviccin ntima de una parte importante de la poblacin y los poderes institucionales de que el futuro no existe y que a lo que debemos aspirar es a que el edificio no se desmorone o, si lo hace, que no se nos caiga encima.

La frase atribuida a Luis XV de Francia: Aprs moi le deluge (detrs de m que venga el diluvio), expresa la filosofa de unos poderes pblicos sin fe y sin proyecto. Y corolario de lo anterior, el paulatino resurgir de actividades, organizaciones y discursos fascistas. Y lo ms preocupante, la probada connivencia con actos pblicos de esa ndole por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. No olvidemos que el franquismo es preexistente a Franco. Es una herencia histrica maldita que an est presente en una parte de la sociedad.

Artculo publicado originalmente en El Economista



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