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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2017

Afganistn
La guerra que nadie gana

Guadi Calvo
Rebelin


Si alguna conclusin sac Washington de su larga y sangrienta experiencia en Vietnam, tras ms de 10 aos de intervencin, 58 mil muertos norteamericanos, nada frente al milln cien mil vietnamitas, sin contar heridos, mutilados y vctimas de malformaciones producidas por el uso de agentes qumicos, que hasta hoy siguen contaminando y matando a miles de vietnamitas, a ms de cuarenta aos de la victoria sobre los Estados Unidos, que invirti casi 5100 millones dlares, en lo que significara su primera derrota militar de su historia, es que la mentira y el ocultamiento son parte de su arsenal ms letal, por lo que ocultar al propio pueblo norteamericano su imposibilidad de vencer en Afganistn es una accin de guerra.

El combate contra el talibn, significa para los Estados Unidos, la guerra ms larga que ha afrontado, que no solo sigue sin resolverse, sino que a cada da ese fantasmal enemigo recupera el territorio perdido tras la invasin de 2001.

A casi un ao de la asuncin de Donald Trump, todava no ha definido su poltica para el pas centroasitico, que a lo largo de su historia, ha sabido vencer a todos quienes intentaron invadirlo.

Trump, anunci con garganta enrojecida, que enviara una dotacin de entre 3 y 4 mil hombres que se incorporaran a los 9500, que Barack Obama, nunca pudo retirar, a pesar de sus continuas y postergadas promesas, pero el rubicundo magnate, parece que tampoco se decide a concretar el envi, por lo que ha iniciado una campaa de bombardeaos areos, cuyo pomposo acto inaugural consisti en arrojar en abril ltimo, lo que se conoce como GBU-43/B MOAB, (Massive Ordenance Air Blast o Artillera Masiva de Explosin Area), la bomba no nuclear ms poderosa que se conoce.

Las operaciones areas, entre los obvios objetivos contra posiciones del talibn, pretender alcanzar y destruir los depsitos de opio, con lo que se cree podran desfinanciar al grupo fundado por el Mullah Omar el Amir-ul Momineen (Prncipe de los Creyentes) un ttulo asumido por los primeros califas.

El 19 de noviembre pasado comenz lo que se conoce como la Operacin Jagged Knife (Cuchillo Dentado) F-22 norteamericanos, con base en la Base Area de al-Dhafra, (Emiratos rabes Unidos) , junto con los bombarderos B-52 Stratofortress, de la Base Area de al-Udeid, (Qatar) junto a A-29 de la aviacin afgana, atacaron diez instalaciones de refinamiento de opio, en la nortea de Helmand, que las tropas del pentgono y las britnicas abandonaron apenas hace tres aos, sin poder sojuzgar y en la que hoy ya se produce el 70% del opio afgano, que en su totalidad representa entre el 85% y el 95% del total mundial. Para 2017 la produccin de opio marc un nuevo rcord, con un aumento del 87% en comparacin al ao anterior. Se calcula que la produccin superar las 9 mil toneladas, refinadas en unas 500 platas de elaboracin, un significativo aumento de la produccin frente a las 2 mil de 2001. Mientras en su gobierno (1994-2001) tras una fawtua dictada por el Mullah Omar se redujo la produccin entre 100 y 400 toneladas. En la actualidad se cree que el opio y la herona, su principal derivado, hoy sustenta el 60% de su guerra.

Algunas opiniones en contra de la operacin Jagged Knife, dicen que el talibn, podra trasladar toda la operacin de produccin de opio a Pakistn, lo que posiblemente aumentara su volumen y sus ingresos. Un informe de Naciones Unidas adjudica la expansin productiva, a los avances territoriales del talibn, que incrementa las areas de siembra, cosecha y produccin de adormideras (amapola) incluso en el desierto donde los agricultores han extendido su siembra instalando pozos y descartando otros tipos de cultivos menos provechosos. Aunque los Estados Unidos han gastado solo en la lucha contra el narcotrfico en Afganistn unos 8600 millones de dlares desde el 2002, la produccin de amapola creci un 43% a partir del 2015.

Durante la presidencia de Obama, los ataques areos fueron de carcter defensivo, para proteger las acciones terrestres del ejrcito y la polica afgana. Desde el cambio de mando en la Casablanca ya se han arrojado casi 5 mil bombas y misiles, tres veces ms que en 2016, contra posiciones talibanas y del Daesh, que en la regin toma el nombre de Willayat Khorasan.

El talibn ya controla la mayora de la provincia de Helmand, donde los Estados Unidos junto al Reino Unido libraron las batallas ms duras, contra la fuerza wahabitas, ms veteranas del mundo. Son solo Lashkar Gah y Gereshk las dos ciudades ms importantes de la provincia que no han cado en manos del talibn, mientras las vastas regiones rurales y regadas de sembrados de adormidera, estn fuera del control de Kabul.

Un espectro llamado Vietnam.

La guerra en Afganistn, pareciera destinada a ser librada eternamente, en un juego pendular de avance y retroceso de los invasores occidentales.

Afganistn, ahora, se ha convertido en la guerra ms larga jams emprendida por los Estados Unidos, donde a pesar de sus largos diecisis aos de presencia y las infinitas marchas y contramarchas, ni estados unidos, ni el gobierno ttere de Kabul, encabezado por un cada vez ms desdibujado Ashraf Ghani, quien desde que asumi la presidencia en septiembre de 2014, no ha hecho otra cosa que ver como la presencia del talibn se impona en cada una de las 34 provincias dominado en la actualidad casi el 50 % del pas y sus soldados y policas eran masacrados en atentados y emboscados por las tropas de mullah Hibatullah Akhundzada, actual jefe de la organizacin.

El general John W. Nicholson Jr, comandante de la misin Respaldo de la OTAN y las Fuerzas estadounidenses-afganas acaba de declarar que se necesitaran al menos dos aos solo para hacer retroceder a los talibanes. Asumiendo que jams lograran derrotarlos, la pretensin de Washington es reducirlos lo suficiente para sentarlos en una mesa de dilogo, para la reconciliacin nacional o reducirlos reas remotas hasta que el movimiento se diluya solo. Hoy una idea tan disparatada como utpica.

El Inspector General Especial para la Reconstruccin de Afganistn (SIGAR), John F. Sopko , inform a principio de este mes al Congreso norteamericano que los esfuerzos de Estados Unidos para fortalecer la Fuerza de Seguridad y Defensa Nacional Afgana (ANDSF). A pesar de gastar de los ms de 70 mil millones de dlares en asistencia del sector de la seguridad, desde 2002, los afganos an son incapaces de asegurar su propia nacin.

Segn Sopko las ANDSF han estado plagadas de un amplio conjunto de problemas, que van desde la corrupcin, el analfabetismo, la traicin y el desgaste y la tensin debida a los constantes xitos del talibn.

Trump, haba anunciado en agosto, que dara autorizacin a las fuerzas armadas estadounidenses para combatir a las redes terroristas y criminales que siembran la violencia y el caos en todo Afganistn. Agregando que ya haba levantado las restricciones que la administracin Obama le impuso a nuestros combatientes para dar batalla al enemigo, aunque a cuatro meses de la declaracin, nada se ha hecho.

Llevar ms tropas a el interior afgano, significara que muchos civiles, como ya ha sucedido en contadas oportunidades, sufran los abusos imperiales intentaran sumarse a la fuerza insurgente ya sea el talibn o el Daesh, para vengar las afretas. Ms all de la larga presencia norteamericana en el pas, parece no conocer la idiosincrasia de resistencia y orgullo del pueblo afgano, al punto de que se acaba de conocer un informe de Naciones Unidas, que muchos de los terroristas que optan por convertirse en suicidas, lo eligen tras haber permanecido en prisin, donde padecieron incontables situaciones de tortura y vejmenes, que los lleva a avergonzarse al punto de no poder soportar seguir vivos.

Estados Unidos o ha logrado hasta ahora, nada para poder revertir la situacin y la resistencia a su presencia, se calcula que solo en la provincia de Helmand siguen funcionando una dos mil escuelas cornicas o madrassas, donde se imparte la versin ms integrista del Corn, el wahabismo, que da sustento filosfico a los grupos fundamentalistas no solo de Afganistn, sino de donde sea que este tipo de grupos tengan presencia desde Nigeria al sudeste asitico.

Apenas dos das atrs, este ltimo viernes 15 de diciembre, fueron asesinados unos quince hombres de las fuerzas de seguridad, en un ataque contra un check-point prximo a Lashkar-Gah, la capital provincial de Helmand, lo que sin duda se repetir una y otra vez.

El Talibn, combate tambin con un importante grado de nacionalismo, que se oponen, como los afganos lo han hecho histricamente a la presencia de cualquier extranjero, desde Iskander (Alejandro Magno) y Gengis Khan en adelante sin olvidar a los britnicos en su momento de mayor gloria y a la Unin Sovitica, cuya derrota sell para siempre su destino. Hoy los Estados Unidos libran en Afganistn, la misma guerra que desde hace siglo todava nadie ha podido ganar.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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