Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2017

Entrevista al historiador Adam Tooze
El aparato estatal de EE.UU. opera para aumentar la desigualdad y la disfuncin social

Ignasi Gozalo-Salellas, lvaro Guzmn Bastida y Hctor Muniente
CTXT (Contexto y Accin)

Captulo IV de la serie 'Qu hacer'


Adam Tooze no iba a ser historiador de los Estados Unidos. Termin estudiando este pas por accidente, cuenta el acadmico britnico, que dedic sus primeros libros al anlisis de la economa poltica alemana, antes y despus de las guerras mundiales. Pero es que cualquiera al que le interese el poder en el siglo XX termina, por fuerza, convirtindose en americanista. Quiz por eso, Tooze desconfa de quienes dan por muerta la supremaca imperial estadounidense. En el primer captulo de la serie Qu Hacer el gegrafo David Harvey descartaba el imperialismo como concepto vigente para entender el mundo contemporneo, haciendo hincapi sobre las relaciones de clase a nivel transnacional. Su compatriota Adam Tooze complica esa nocin al sealar la fortaleza histrica de los Estados Unidos como indiscutible potencia militar y econmica. Lejos de debilitarla, la crisis de 2008 sirvi para fortalecer la posicin relativa Estados Unidos --y su moneda-- en el sistema internacional, apunta Tooze. Afianzados el dominio militar y econmico, Tooze sita el foco sobre la tercera pata del poder estadounidense: su hegemona. Es precisamente esa dinmica, el resquebrajamiento de la capacidad de imponer un relato que convenca a otros pases de las bondades de un mundo vertebrado en torno a Washington, sobre la que Tooze explica el ascenso de Trump y su ms que probable fracaso poltico.

En su libro El Minotauro Global, Yanis Varoufakis delinea una arquitectura global en las que Estados Unidos se sita en la cima de un castillo de naipes. Segn ese relato, la deuda estadounidense sirve para enmascarar los enormes desequilibrios de la economa mundial, al tiempo que ofrece una falsa sensacin de dominio de los Estados Unidos, que es en realidad ms precario que nunca. Usted, sin embargo, no ve la deuda como un sntoma de fragilidad. Por qu?

Hay quien defiende que uno de los sntomas de la debilidad estadounidense, una de las fuerzas que socavan, que socavarn, la hegemona de EE.UU, es su dependencia de la deuda. Pero lo ms extraordinario del poder estadounidense es que desde la dcada de los 70, los EE.UU han demostrado no la fragilidad de la deuda, sino lo contrario: cmo se puede construir el poder precisamente sobre la deuda; cmo se puede construir el poder siendo deudor, ya que a menudo pensamos en la deuda como la obligacin del deudor. Otra forma de pensar en la deuda es en tanto que papeles valiosos que la gente desea poseer. En cierta medida, la deuda es la principal exportacin de los Estados Unidos. Esa puede ser, de hecho, la base de toda una red de interdependencias que hacen de uno, por as decirlo, demasiado grande como para que los dems lo dejen caer. Hay, en el mundo, un apetito casi insaciable de activos generados por los Estados Unidos. Incluso si cupiera imaginar que ese equilibrio se rompe, es algo que no suceder en mucho tiempo, ni que debamos ver como muestra de la crisis inminente del poder estadounidense.

Uno de los efectos ms importantes de la crisis de 2007 y 2008 fue, no el derrocamiento del sistema dlar, sino, si acaso, su fortalecimiento. Esto se produjo como resultado de una serie de intervenciones muy concretas, de innovaciones institucionales por parte de los actores principales del sistema dlar, que son la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro. Estos desarrollaron un sistema sin precedentes de lneas swap, o de canje, entre los bancos centrales, que permiten inyectar liquidez al sistema global. En suma, han subcontratado la produccin de dlares en situaciones de crisis a los bancos centrales, tanto en Europa como en Asia, lo que a su vez permite a esos bancos centrales a asegurar los depsitos en dlares de sus bancos locales.

Esto abre la cuestin de la geopoltica las swap lines, la geopoltica de esas lneas de canje, de qu bancos y bancos centrales tienen conexiones, de qu grupos y alianzas regionales se formarn, si habr o no competencia, digamos, entre el Banco Central Chino y la Reserva Federal sobre la provisin de liquidez en Asia. Si uno busca nuevas fallas, nuevos puntos de presin, nuevos lugares de los que puedan surgir las crisis del futuro, puede que estn en la economa poltica nacional de los EE.UU.

Eso nos lleva a una cuestin fundamental: La de la hegemona global de los Estados Unidos. Como se encuentra de salud al Imperio?

Si nos fijamos en los ltimos cien aos, el ritmo de la hegemona estadounidense lo ha marcado la construccin y deconstruccin del aparato estatal de los EE.UU: el desarrollo de la Reserva Federal, de la Secretara de Estado, del enorme podero militar estadounidense. La cuestin fundamental, creo yo, es cmo se relaciona todo eso con la poltica nacional de EE.UU. Para alguien como yo, un europeo criado en la Europa de los 70 y los 80, la fortaleza del nacionalismo estadounidense, el poder duradero del nacionalismo estadounidense, siempre ha sido muy chocante. La cuestin es cmo se articul dicho nacionalismo: si toma la forma del fervor apostlico liberal expansionista-globalista que vimos en los 90 con Clinton o despus de 1945, con el Plan Marshall, o si es un celo apostlico de derecha, como del Reagan y los neocon, o si es el tipo de nacionalismo que vemos hoy en da: mucho ms retrado y provinciano.

ESTAMOS EN UN MOMENTO EN QUE EL PODER ESTADOUNIDENSE SIGUE SIN DUDA ALGUNA DETERMINANDO Y DANDO FORMA AL MUNDO, Y DE FORMA BASTANTE UNILATERAL. EL PRIMER CASO, Y EL Y MS EVIDENTE, ES EL PODER MILITAR

Estamos en un momento en que el poder estadounidense sigue sin duda alguna determinando y dando forma al mundo, y de forma bastante unilateral. El primer caso, y el y ms evidente, es el poder militar. Realmente, nunca hemos visto en la historia del mundo un poder tan dominador como el que sigue teniendo Estados Unidos. El dlar sigue siendo el medio fundamental para el comercio global. Adems, si prestamos atencin a la propiedad de las corporaciones globales, los Estados Unidos siguen siendo el poder capitalista por excelencia, y sin competidores realmente significativos si miramos pas por pas. Y el tercer nivel que conviene sealar son las nuevas tecnologas, verdad? Hay toda una nueva dimensin, la tecnologa, y el corazn con el que late ese sistema innovador es, esencialmente, californiano, y el complejo acadmico-universitario-industrial sobre el que se basa es, en gran parte, subsidiado por el presupuesto de Defensa estadounidense. Al menos en esos tres mbitos, podra decirse que la huella global estadounidense domina ms que nunca.

La pregunta es, claro est, se traduce eso en algo a lo que podamos llamar con un mnimo fundamento hegemona? Porque uno podra hablar de un momento de plena hegemona en 1945 o 1947, quiz principios de los cincuenta, cuando Estados Unidos tena ya esa combinacin del poder militar estadounidense, el dominio econmico, que entonces estaba combinado con un mensaje poltico muy potente, que otros pases le compraban, y apenas nadie cuestionaba. La frase Imperio por invitacin es muy til para entender cmo funcionaba aquel sistema. Ya no estamos en esa situacin, y creo que la eleccin de Trump como presidente y los interrogantes que abre sobre la democracia estadounidense fuerzan con gran fuerza esa cuestin: la de la relacin entre el poder y la hegemona.

Y, sin embargo, hay un sustrato material sobre el que se ciment el ascenso de Trump: Qu importancia tiene su discurso crtico con la globalizacin? Resulta curioso que triunfe un discurso aislacionista, que pinta a los EE.UU como vctima de la integracin global, precisamente en el pas que, segn usted mismo, domina las relaciones econmicas internacionales e impone su supremaca militar desde hace un siglo. Cmo explica esa paradoja?

La crisis genuina que atraviesa gran parte de la poblacin, estadounidense, este apocalipsis que Trump invocaba, tiene un cierto referente, aunque sea oblicuo, en la situacin de la clase trabajadora blanca en las zonas rurales de EE.UU. Por otro lado, esta la idea de la resurreccin, de la reconstruccin, de la regeneracin, tiene una gran persistencia en la sociedad estadounidense, a la que le gustan los mitos. Y dos que tienen mucha importancia en el presente, de tipo econmico, son el de las nuevas tecnologas y el del fracking. El gran cambio de rumbo de la industria energtica estadounidense, liderado ahora por esta suerte de, al menos en su fase inicial, tecnologa slo apta para emprendedores, sucia, mugrienta, que obliga a uno a mancharse las manos, ha cambiado por completo el mercado mundial del petrleo. Esas dos experiencias son algo a lo que Trump puede aferrarse, y le dotan de un referente en el imaginario estadounidense. No deberamos subestimar la novedad que supone que un republicano optase por adoptar posturas proteccionistas. En este asunto, desde los aos noventa, ambos partidos se complementan de una forma curiosa. As, los lderes del Partido Demcrata, que son liberales 'globalistas' e internacionalistas, dependen del lobby empresarial republicano, que obliga al Partido Republicano a posicionarse a favor de la globalizacin a pesar de que las bases republicanas son nacionalistas, estadounidenses hasta extremos provincianos. Por otro lado, entre las bases del Partido Demcrata, el movimiento sindical es por definicin hostil al programa liberalizador de la globalizacin.

Lo que Trump logr fue superar ese punto muerto ofreciendo un programa nacionalista, racista, xenfobo, misgino, polticamente incorrecto y econmicamente proteccionista. Pero si algo sabemos de Donald Trump es que tiene pocas ideas, se aferra a ellas y que la mayora se formaron hace mucho tiempo. La visin de Donald Trump sobre poltica econmica y poltica industrial, en particular, creo que tiene todos los sellos distintivos de la Amrica de los 80.

Fue entonces cuando se produjo la primera gran sacudida a la hegemona estadounidense, asestada por la primera oleada de la desindustrializacin y el ascenso de Japn como competidor inmediato. Creo que desde entonces, por la mente de este individuo para nada sofisticado rondan ideas sobre la necesidad de que EE.UU se defienda, que proteja a sus industrias contra la competencia extranjera, pero eso tiene muy poco que ver con las realidades de la economa poltica de 2017, porque los manufactureros estadounidenses han ganado desde entonces la batalla de la deslocalizacin. As que, desde la perspectiva de fortalecer al capital estadounidense --y es muy difcil tomarse en serio que Trump est comprometido a fortalecer a los trabajadores estadounidenses-- su postura tiene poco sentido. Es mas, si uno analiza el impacto de la globalizacin en la economa estadounidense, de nuevo en comparacin con Asia o con Europa, es mnimo. Es extraordinariamente bajo, con muy pequeos mrgenes de penetracin de las importaciones y dependencia de las exportaciones.

SI UNO ANALIZA EL IMPACTO DE LA GLOBALIZACIN EN LA ECONOMA ESTADOUNIDENSE, DE NUEVO EN COMPARACIN CON ASIA O CON EUROPA, ES MNIMO

El principal causante de la desigualdad en EE.UU no es el flujo de importaciones baratas del exterior. Es generada internamente. Si acaso, los coches japoneses cada vez se fabrican mas en EEUU, en estados del sur con legislacin anti sindicatos, donde los gobiernos de derechas republicanos han cambiado las leyes laborales de tal manera que es baratsimo para las empresas automovilsticas japonesas producir all. Por otro lado, la globalizacin sirve para aumentar los ingresos de los de arriba, y su tercer efecto es el de servir de chivo expiatorio: no hace falta que sea verdad que los mexicanos les quitan el trabajo a decenas de millones de trabajadores estadounidenses. Solo tiene que serlo en la imaginacin de ciertos ingenieros polticos.

En su primer ao en el poder, hemos visto a Trump recular de gran parte de sus postulados y promesas ms heterodoxos: no hay visos de un gran plan de inversiones en infraestructuras, ni se han impuesto grandes aranceles a las importaciones. En cambio, su gobierno ha eliminado regulaciones medioambientales y financieras, y la mayora republicana camina hacia la aprobacin de una de las reformas fiscales ms regresivas de la historia. Deca usted hace poco que no es posible tomarse en serio que Trump est comprometido con mejorar la situacin de la clase trabajadora. Qu futuro poltico le augura, al trumpismo y al pas que lo aup al poder?

Es muy difcil que este gobierno resulte exitoso en sus propios trminos. Si acaso, es posible que consiga pequeas victorias que le permitan consolidar a su electorado. Bien pudiera convertirse en un gobierno republicano al uso y conseguir la reeleccin en esos trminos.

Pero creo que tenemos que enfrentarnos a la idea de que existe la posibilidad de que un fracaso de Trump que abra la puerta a la izquierda, pero tambin de un fracaso que haga la situacin mucho peor. Podramos ver una escalada de desencanto en los grupos nacionalistas que se agruparon en torno a Trump.

Los estadounidenses han tomado conciencia, creo, tanto a derecha como a izquierda, de que el gobierno estadounidense y su aparato del Estado opera constantemente para aumentar la desigualdad, para exacerbar la disfuncin social, para agrandar los privilegios de una pequea minora. As que se ha producido una radicalizacin en la concepcin de la poltica estadounidense, que es lo que da sustento al discurso revolucionario de la derecha estadounidense. Nadie puede hacerse ilusiones ya sobre la magnitud de este reto poltico multidimensional. Se trata, por fuerza, de cambiar la naturaleza del gobierno. Se trata de transformar el Estado. La era de las soluciones tecnocrticas podemos arreglar esto, podemos arreglar aquello es simplemente una frmula para continuar con las circunstancias actuales, que pueden no ser explosivas, o incluso resultar tolerables, pero que muy probablemente produzcan peridicamente nuevos Trumps.

CTXT est produciendo el documental 'La izquierda en la era Trump'. Haz tu donacin y convirtete en coproductor. Tendrs acceso gratuito a El Saloncito, la web exclusiva de la comunidad CTXT. Puedes ver el triler en este enlace y donar aqu.

Fuente: http://ctxt.es/es/20171213/Politica/16758/Adam-Tooze-historiador-USA-entrevista-Trump.ht



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter