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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

De cmo en lugar de luchar contra los problemas que nos unen colgamos las banderas que separan
La hegemona

Juan Rivera
Rebelin


Desde que el Borbn sac la patita en su discurso televisado sobre Catalua y nos regal un pensamiento preado de derecha extrema, se ha instalado entre los sostenedores del Rgimen la conviccin del Aqu vale todo. Debe de ser la versin hispana del mundo al revs.

Fuera mscaras! La bufonada sirve para que Hazte or se atreva a pedir crcel a un lder asturiano de Podemos con el manido argumento de incitacin al odio (la homofobia y dems fijaciones del grupo ultracatlico deben de ser amor ya que segn el diccionario de la Real Academia de Zoido: Odio es todo pensamiento poltico que no gusta al PP), la Audiencia Nacional condene a dos aos y un da de crcel -asegurndose con el aadido de las veinticuatro horas el ingreso en prisin- a doce raperos de la insurgencia por un difuso concepto de enaltecimiento del terrorismo; la Fiscala pida 90 euros de multa a los ultraderechistas que agredieron a Lagarder y as poder mostrar la "tolerancia cero" ante los grupos neonazis que campan a sus anchas en tantas ciudades o que la asociacin de jueces Francisco de Vitoria satirice con horrendos versos machistas en su revista oficial a Irene Montero/Podemos pregonando a la vez (ja,ja!) independencia. De propina tambin para que Rajoy en sede parlamentaria se erija en paladn de una Constitucin que en 1978 su partido respald con la boca chica (de los 16 diputados de Alianza Popular 5 votaron en contra y 3 se abstuvieron).

A los conservadores hispanos les encanta la memoria siempre que sea selectiva. Para tapar sus vergenzas promueven la desmemoria y as acallar las tropelas del franquismo (durante el periodo estaban tan a gustito), despreciando a las vctimas. Pero cuando surge la ocasin, saltan como un resorte protegiendo el recuerdo del general golpista. Siendo alrgicos al referndum -les produce sarpullido y choques anafilcticos escuchar la palabra- reivindican esa frmula de participacin poltica cuando en estos das el Ayuntamiento de Crdoba plantea algo "tan radical" como intentar cumplir la ley de la Memoria Histrica que obliga a borrar del callejero las vas dedicadas a prohombres de la sanguinaria dictadura. Tienen muy claro quines son los suyos.

De esta manera y amparados por la cobertura que proporciona el control de los medios de difusin, imponen una realidad virtual y paralela en la que cualquier parecido con lo acontecido s que es pura coincidencia. El cuestionar privilegios sempiternos (binomio monarqua/jerarqua catlica: un tndem inseparable) se convierte en un nos persiguen. Con la porra de la Ley Mordaza silencian las denuncias de corrupcin y abusos.

Y al realizar la lectura Como somos propietarios del Estado, ste slo debe dedicarse a defender nuestros intereses crean ese caldo de cultivo en el que flotan energmenos como los que atacaron a manifestantes pacficos en Valencia o descerebrados subidos a un tanque en Zaragoza desde el que vierten amenazas a Puigdemont y Pablo Iglesias.

Lo hacen porque saben que Alfon, Andrs Bdalo, los de Alsasua, titiriteros, raperos... terminan en la crcel pero que a ellos saltarse la ley viene con un paquete gratis total. Adems si se les va la mano y los pillan siempre habr un oportuno tercer grado o una mano amiga deslizando el indulto bajo la puerta.

La dinmica por ellos creada (sus think tank no descansan) nos debera pillar sin el pie cambiado. El sistema capitalista nos quiere hastiados para que la ola transformadora entre en reflujo y se estanque. Pecaramos de ingenuos si esperamos que tiren de freno tico o moral a la hora de defender sus prebendas. Basta con repasar actuaciones recientes. En Venezuela o Bolivia patrocinan caos, descontento e intentos de golpe de Estado. En Brasil y Honduras los llevan a la prctica.

Para que la noche negra del fascismo cubriese el horizonte saben que hizo falta encargar a los perros de presa de las SA el trabajo sucio. Hoy modulan los actos y si pueden los enmascaran limndoles las aristas ms impresentables. Pero han comprobado la efectividad neutralizadora de la triloga: pensamiento nico, patria y bandera.

El ltimo elemento trae de fbrica el certificado "xito seguro". Al envolverse con la ensea, sta acta como el blsamo de Fierabrs: lo cura todo mientras tapa los rotos de la corrupcin y los descosidos del saqueo planificado a la riqueza pblica.

Tras enarbolarla amplios segmentos de la clase trabajadora compran el relato identitario mientras abandonan la crtica social. "Qu importan los hospitales desmantelados, las escuelas sin recursos o el asalto a la hucha de las pensiones si el mamn de mi vecino ha colgado en su balcn la bandera que no me gusta? Y eso que coincidimos en la cola del paro y nos contamos penurias compartidas en las largas esperas del ambulatorio".

"Por qu me voy a fijar en que Puigdemont, Arrimadas y Albiol suscriben el mismo diseo econmico ultraliberal y comparten modelo social y hasta colores del pendn, si luego a uno le gusta la que tiene cuatro barras y a los otros las tres franjas? Esa diferencia es la importante para mi vida cotidiana!".

De aqu al 21D veo muy difcil (misin imposible?) construir un correlato alternativo. A ello, sin duda, ha contribuido nuestros error de anlisis a la hora de lanzar un mensaje propio enfrentado al de los babeadores pro DUI o pro 155. No hemos logrado mover el foco a lo social.

A pesar de ello la ciudadana catalana an tiene en sus manos la herramienta capaz de dinamitar el infernal entramado si da fuerza suficiente a una tercera va: la de gente hastiada que deseara colgar banderas blancas con letras negras en las que ponga: Dilogo. No a los recortes. Derechos. Pensiones. Trabajo. Vivienda. Vida digna. Que adems pueden compartir espacio con las oriflamas identitarias. Son compatibles.

No nos conformemos con ser llave, aspiremos a ser palanca de cambio. Sin estancarnos en el da despus porque los problemas traen una fecha de caducidad muy larga. Sabiendo que harn falta toneladas de vendas, ungentos, mimos y respeto mutuo hasta que cicatricen los costurones abiertos.

Trabajemos coordinados y sin desmayo hasta devolver al cubil a los monstruos de la intolerancia, fanatismo o franquismo sin complejos que han aflorado en las dos orillas del Ebro para extenderse por todos los rincones del pas. Que en el recuento se descubran minoritarios.

Cuando en la poltica se impone la chabacanera y la falta de rigor toman el liderazgo quienes carentes de escrpulos simplifican el discurso hasta la caricatura, convierten la pugna ideolgica en un todo o nada, reducen los colores al blanco o negro y apelan al conmigo/contra m.

En el trazo grueso esconden para que pase desapercibido el injusto modelo social que nos han impuesto a calzador.

El rey Felipe VI y sus aclitos pueden sentirse cmodos en posiciones de derecha extrema pero nosotros no somos sbditos deseosos de decirles amn por lo que preferimos potenciar lo que tenemos en comn y cortocircuitar el enredo.

Kafka nos gusta para leerlo, no para vivirlo. Y siempre ser preferible la banda sonora de tolerancia y bonhoma que gente como Xavier Domenech quiere hacernos escuchar a desfilar uniformados soportando ladridos de sargentos de hierro, se apelliden Arrimadas o Puigdemont. Iceta puede seguir en la silla moviendo los pies hasta que Snchez termine de bailar su tango con Rajoy.

Juan Rivera. Colectivo Prometeo. Coordinador Mesa Estatal FCSM.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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