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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

Catalunya: la hora de la verdad

Manuel Ruiz Robles
Rebelin

Reflexiones y propuestas de un militar jubilado, antiguo miembro de la Unin Militar Democrtica UMD


Las revoluciones

Resulta cuando menos aventurado intentar prever con cierta antelacin fechas clave en la historia de la humanidad. Sin embargo, cuando anteceden procesos revolucionarios como es el caso que nos ocupa- caracterizados por grandes movimientos de masas contrarios al poder establecido, se produce una polarizacin creciente. Cualquier hecho previsible, de suficiente calado, puede cambiar el curso de los acontecimientos, acelerando el proceso en crecimiento o cambiando su rumbo.

Las contradicciones del bloque dominante potencian el desarrollo del proceso revolucionario. En esa situacin, unas elecciones tales como las del 21-D en Catalua, pueden llegar a constituir un evento decisivo en el devenir de nuestra historia comn.

Cuando se produce un estancamiento del proceso, es decir una situacin de aparente equilibrio entre las fuerzas enfrentadas -que a la postre termina siendo inestable- se van consolidando dos bloques antagnicos, separados por una zona semidesierta o tierra de nadie, en donde tratar de acampar sera suicida.

El resultado final de dicha polarizacin sera probablemente la descomposicin a medio plazo de uno de los bloques y el afianzamiento del poder de aquel que haya conseguido acumular fuerza suficiente para imponer su hegemona. Mientras tanto, la zona semidesierta entre ambos bloques tender a ser polticamente irrelevante.

La revolucin catalana

El llamado procs cataln viene desarrollndose de forma ejemplarmente pacfica. No as la actuacin del bloque antagnico, constituido por los partidos del arco monrquico-parlamentario, que preconizan la aplicacin sine die del artculo 155 de la CE. Dichos partidos representan al nacionalismo espaol ms rancio e inviable, pues se fundamenta en la continuidad de la llamada Ley de Amnista y en la indisoluble unidad de la Nacin espaola, de la que es garante el rey como jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

Por ello, el estado de excepcin impuesto en Catalunya es una prueba ms de la voluntad poltica del Rgimen de recurrir -sin medida alguna y a la desesperada- a toda la violencia de que es capaz el aparato represivo heredado de la dictadura.

Resulta llamativo el escaso o nulo control ejercido durante estos ltimos cuarenta aos por el poder legislativo y judicial sobre actos manifiestamente ilegales. Son crmenes conocidos y, en cualquier caso verificables, que entran en flagrante contradiccin con la legislacin de la Unin Europea y el sentir mayoritariamente antifascista de pases tales como Francia o Alemania.

El imperialismo

El carcter criminal y depredador del imperialismo, analizado por multitud de pensadores (Lenin), hace que tengamos que tenerlo muy en cuenta como factor externo a los procesos soberanistas en curso.

No sera prudente, sin embargo, que desvisemos el foco de nuestra atencin, dejando fuera del campo de visin al procs. Su posible influencia en el derrocamiento de la monarqua por vas pacficas y democrticas es evidente. Para ello, la izquierda del resto del Estado espaol deber abandonar viejas y nuevas ensoaciones y aplicarse a la tarea.

Sin repblica no habr progreso ni justicia social; tampoco salida de la OTAN ni extincin de los acuerdos internacionales que posibilitan bases militares del imperialismo en nuestro suelo.

La situacin geoestratgica de nuestro pas hace insostenible pactos militares que ponen en grave riesgo al conjunto de pueblos y naciones de la pennsula ibrica, dada la situacin de preguerra mundial a la que nos abocamos.

Otras alianzas internacionales, con pases tales como la Federacin Rusa, contribuiran a disminuir el riesgo de una escalada militar en Europa y a frenar la guerra mundo en la que estamos criminalmente implicados.

La Repblica

La repblica es -lo ha sido siempre- imprescindible para armonizar la cooperacin y solidaridad entre los pueblos del Estado espaol, contribuyendo al desarrollo de valores democrticos y progresistas. Valores impulsados por el Gobierno legtimo del Frente Popular durante la II Repblica. Valores que fueron destruidos implacablemente por el golpe militar monrquico-fascista de 1936, la consiguiente guerra civil y los cuarenta aos de dictadura que le sucedieron. Fue una agresin sin precedentes a los pueblos de Espaa, que a da de hoy perdura en las cunetas y fosas comunes, como prueba irrefutable del aterrador genocidio cometido por la dictadura.

El republicanismo no es patrimonio de tal o cual opcin republicana, sino la nica forma de gobierno que posibilita una democracia autntica y, por tanto, la hegemona de valores progresistas.

El PDeCAT, Esquerra Republicana de Catalunya y las CUT, pese al serio error de haber intentado una Declaracin Unilateral de Independencia, representan por ahora la nica alianza republicana de oposicin efectiva al Rgimen del 78. Tienen, como es evidente, potencia suficiente, sustentada por una revolucin nacional-democrtica, para poner en jaque al rey y a sus cortesanos de la banda del 155.

La izquierda del resto de Espaa, y en general todos los demcratas, deberamos tomar buena nota de ello y aplicarnos a la tarea, dando nuestro apoyo fraterno al pueblo de Catalua. Nuestras diferencias deberan pasar a segundo plano y dar prioridad a nuestro combate pacfico y democrtico por la III Repblica federal o confederal.

El da despus

Con el 21-D est llegando la hora de la verdad. No habr otra alternativa que posicionarse a uno u otro lado a la hora de formar Gobierno. Pretender mantener una equidistancia entre ambos polos antagnicos ya no ser posible sin costes polticos graves, por tanto tambin electorales en futuras contiendas.

Si esa pretendida equidistancia de algunos partidos se tradujese en su abstencin a la hora de formar gobierno -facilitando de ese modo la pretendida legitimacin del bloque monrquico- su actitud quedara en evidencia. La ciudadana de izquierdas, que est despertando del largo letargo de la Transicin, inducido por los medios masivos de desinformacin, no lo olvidara.

Manuel Ruiz Robles es capitn de navo de la Armada (R), portavoz del Colectivo Anemoi, miembro de la Asociacin Milicia y Repblica ACMYR.

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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