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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2017

La noche que el viento tumb la puerta

Camilo Alzate
traslacoladelarata.com




As, por interpuesta persona, Cartn de Colombia se introdujo en el eje cafetero, aprovechando la acumulacin de predios que haba hecho el conglomerado econmico de Bavaria. En menor proporcin tambin se asociaron con la Federacin de Cafeteros, poseedora de otras plantaciones forestales. Los ambientalistas intuyeron que el monocultivo forestal a gran escala no era una medida conservacionista sino una descomunal operacin financiera que supondra el acaparamiento de tierras en pocas manos.

Dice el casero que la motocicleta fren en la portada de la finca a eso de las diez pasadas de la noche. No recuerda si el motor qued roncando o lo apagaron. Desde su vivienda de tablones, abajo, adivin el movimiento de unas figuras alrededor de la casa principal olfateando los ventanales. Eran dos. Lo sabe por las linternas que alumbraron hacia adentro, buscando no sabe qu a travs de la puerta corrediza de madera y cristales. Luego el motor aceler y la motocicleta se hundi por la carretera vaca del Manzano, un sector rural y montaoso al oriente de Pereira. Las sombras del 20 de julio de 2014 andaban serenas, despejadas en charcos de estrellas.

La siguiente noche cay un temporal. Por eso, al principio creyeron que el viento haba tumbado la puerta corrediza de madera y cristales que apareci destrozada de repente.

No es un chiste: Reforestaciones Ltda. efectuaba trabajos exactamente contrarios a los que su nombre intentaba sugerir, pues nada hacan ms que derribar y derribar la selva montana de Tacuey2

Cuatro dcadas antes, en un lugar muy lejos de all, el 31 de enero de 1975 una cuadrilla de hombres armados apareci en un campamento de aserradores llevndose al seor Eric Leupin rumbo al nevado del Huila, en el forcejeo asesinaron a uno de sus empleados. Los entendidos sostienen que se trat del primer secuestro cometido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en una poca que no eran conocidas lo suficiente ni mucho menos se las consideraba el grupo insurgente ms importante del pas. Aquella fue la primera retencin de un ciudadano extranjero de la que se tenga registro, cuando la guerrilla decidi meter mano en un largusimo conflicto que suceda arriba de las montaas de Inz, en el departamento del Cauca.

Eric Leupin coordin varios aos los trabajos de apertura de una va que se meta a la cordillera central por Tacuey hasta la zona alta del resguardo indgena, a casi tres mil metros de altitud. Leupin haba nacido en Canad, pero disfrutaba de ciudadana suiza y holandesa. De hecho, a comienzos de 1975 oficiaba como diplomtico holands en Colombia.

La empresa que el seor Eric regentaba se llamaba Reforestaciones Ltda. Contaba con el aserro sobre un terreno selvtico de 1.600 hectreas del municipio de Inz, algunos muebles de oficina y un pequeo buldcer que iba rompiendo la montaa.

No es un chiste: Reforestaciones Ltda. efectuaba trabajos exactamente contrarios a los que su nombre intentaba sugerir, pues nada hacan ms que derribar y derribar la selva montana de Tacuey, deforestacin con la que cumplan el contrato de abastecer 100.000 toneladas de madera para Pulpapel, a precios convenidos. Pulpapel no era otra sino la subsidiaria que operaba la planta procesadora la multinacional Cartn de Colombia en el municipio de Yumbo.

Leupin delgado, rubio y fuerte fumador era un buen negociante, no cabe duda, segn sus palabras esperaba renovar el contrato para cubrir toda la madera disponible en la propiedad de la empresa, que se estimaba en 230.000 toneladas. Con la valorizacin que la carretera traera sobre los terrenos vecinos de los nativos podran sembrarse 2.000 hectreas de pinos en la reserva indgena para seguir engordando el negocio. Leupin confiesa incluso que se enred en los bejucos del monte buscando sin xito una mina de oro que alguien le aseguraba haber encontrado cerca al pramo.

Lo sabemos por sus memorias, un libro de 1977 titulado El lado oscuro del nevado y que luego fue llevado con el mismo nombre al cine en una pelcula de Pascual Guerrero. Aquel fue el primero de ese nutrido gnero de testimonios de secuestrados en Colombia. En el libro Leupin deja claro que su prometedor negocio forestal no vena suelto de dificultades; la mayora de empleados eran indgenas que vivan en pequeas parcelas cerca de la propiedad de la compaa a quienes define como perezosos y desconfiados de los blancos. Relata que ganaron su buena voluntad pero no sin perodos de exasperacin () se juntaban y tomaban la determinacin de no trabajar, para presionarnos a aceptar alguna de sus demandas () algunas veces ni siquiera sabamos cules eran sus exigencias. En muchos aspectos eran como nios y actuaban de acuerdo a sus antojos y caprichos.

Durante sus paseos domingueros Leupin sola conducir desde Cali, donde era cnsul honorario, hasta las entraas de Tacuey. Instalado en el campamento, le gustaba recorrer el gran terreno virgen detenindose en alguna colina elevada para dominar all la inmensidad de sus posesiones.

Pero resulta que no eran suyas.

La Asociacin Colombiana de Ingenieros Agrnomos hizo eco de las denuncias que dos cooperativas de colonos entablaron contra los proveedores de Cartn de Colombia en esta regin montaosa del Cauca. En cartas pblicas del 27 de febrero de 1971 se acus a los contratistas extranjeros Hans Manzer y Eric Leupin de apoderarse de la reserva forestal del cabildo indgena de Tacuey, aniquilando la selva sin reforestar los terrenos, imponiendo condiciones leoninas a los vecinos que aserraban para la compaa. Manzer tambin era propietario de una mina de carbn en El Tambo, al occidente del departamento. Mientras el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inderena) multaba a los nativos por tumbar el monte, frente a los extranjeros cruzaba los brazos permitiendo la tala rasa de Cartn de Colombia y sus compaas asociadas.

Publio Gabino Salazar declar ofuscado:

El Inderena no toma en cuenta las quejas que los colonos han presentado contra el intermediario extranjero. Su actitud ha sido de total indiferencia frente a esta grave situacin. Nos hemos dirigido en varias ocasiones al gobierno central, pero nuestras quejas no han sido odas y estamos sometidos a persecuciones econmicas.

Gabino Salazar, campesino de manos compactas, lideraba en Inz al Sindicato Agrario de Crdoba y Tierras Blancas que desafi a los empresarios. Despus comenzaron los asesinatos. El primero en caer fue Villaquirn, uno de los aserradores que ayud a burlar las imposiciones econmicas de la compaa. Cuando la guerrilla se meti cuatro aos ms tarde lo hizo para exigir dinero a cambio de Leupin y hasta le garantiz que podra reanudar sus actividades en la zona una vez liberado, pero obviamente Leupin no deseaba volver jams por all. El emprendimiento forestal qued truncado. La regin retornar sin duda a su estado de pobreza y abandono, escribi al final del libro, convencido de ser un emisario que llevaba progreso a los perezosos aborgenes.

Este fue el primero de una larga lista de enfrentamientos de la multinacional papelera Cartn de Colombia con indgenas y comunidades rurales del suroccidente del pas y el eje cafetero.

Cierto apartado en la denuncia de 1971 manifiesta que se le permite a los extranjeros la tala cerca de aguas atentando en esta forma contra las fuentes de los mismos colonos. Se les permite la expoliacin de zonas de pendientes superiores que ya se empiezan a erosionar, y se sanciona a los colonos colombianos que no han arrasado en esas zonas.

Entre quienes suscriben la ltima pgina del manifiesto sobresale la firma de un jovencsimo lder que no perteneca a la regin. Se llamaba se llama todava Guillermo Castao Arcila.

Entre quienes suscriben la ltima pgina del manifiesto sobresale la firma de un jovencsimo lder que no perteneca a la regin. Se llamaba se llama todava Guillermo Castao Arcila.

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Don Guillermo dijo la voz del casero por telfono, ac est la puerta vuelta nada. Parece que el viento la tir al piso anoche.

Ya vamos para all.

Las chicharras asaltaban el Alto Corozal. Estuve presente cuando Guillermo Castao revis con varios amigos la casa. Madera rota y cristales desparramados al interior no parecan restos de un mal ventarrn, pero si acaso quedaban dudas se aclararon comprobando que las cerraduras de las habitaciones haban sido forzadas y las cosas estaban revueltas. Sin embargo, no faltaba nada adentro. Guillermo pens en voz alta:

Esto no lo hace ningn viento. Venan por m.

La pequea finca se recuesta sobre un brazo desprendido de la cordillera en lmites entre Risaralda y Quindo. El paisaje extraordinario contrastaba con la tensin del momento. Desde la explanada donde se levanta la casa se divisa al fondo el can del Otn que arriba es una selva apretada, casi azabache. Una de las acompaantes concluy la inspeccin por las habitaciones:

Guillo, tambin daaron los computadores porttiles.

Era obvio que haban ido por l.

La inseguridad se agrav del todo en el momento que la guerrilla secuestr a Eric Leupin. El Cauca viva una oleada terrible de asesinatos a dirigentes agrarios: fue la venganza de los terratenientes de Popayn a las invasiones de haciendas que los cabildos indgenas acometan en todos los rincones del departamento para recuperar las tierras de sus antiguos resguardos.

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De joven ya era un roble. Atractivo, coqueto, fuerte, con el verbo seductor y espeso como la barba, Guillermo Castao se matricul en la carrera de antropologa de la Universidad Nacional en los alborotados aos sesenta. La mitad de su generacin nunca asistira a la ceremonia de graduacin: si los muchachos visitan las aulas solo lo hacen para organizar asambleas, movilizaciones, jornadas de solidaridad con los obreros en huelga y los presos polticos. Detrs de un hermano que consigui trabajo en Popayn, Castao viaj al Cauca con su mochila donde no iba ningn diploma de antroplogo, aunque se haba graduado como militante sobresaliente en el entorno revolucionario de la izquierda. Fue nada ms llegar al Cauca y ya marchaba al frente del conflicto contra los contratistas de Cartn de Colombia, convirtindose en presidente de una cooperativa agroforestal de colonos y campesinos en las montaas indgenas de Inz.

Hasta donde recuerdo dir esa fue la primera pelea que tuvimos con Cartn en el pas, en 1971, cuando la empresa era propiedad de una filial de la Mobil que se llamaba Container Corporation of America.

La inseguridad se agrav del todo en el momento que la guerrilla secuestr a Eric Leupin. El Cauca viva una oleada terrible de asesinatos a dirigentes agrarios: fue la venganza de los terratenientes de Popayn a las invasiones de haciendas que los cabildos indgenas acometan en todos los rincones del departamento para recuperar las tierras de sus antiguos resguardos. Cuando fue amenazado de muerte Guillermo abandon la regin para regresar a Pereira, su ciudad natal.

Gracias a las influencias de su prestante familia logr ocupar algunos cargos pblicos y ejerci como joven profesor, aunque no contaba con un ttulo. Castao figura a mediados de los setenta en la creacin de una facultad de medicina comunitaria para la Universidad Tecnolgica de Pereira, que fue inspirada en sus orgenes en la experiencia maosta de los mdicos descalzos chinos. De all saldra el embrin del movimiento estudiantil que revolc la ciudad en 1982, un ncleo de muchachos inconformes, algunos de ellos expulsados de la Universidad, que fueron dirigidos por Guillermo Castao y estaban renovando la izquierda local hasta entonces manejada por un Partido Comunista fosilizado. Estos activistas pronto tomaron el protagonismo de un intenso movimiento ecolgico que surgi tras el congreso de Ecogente 83, pero en ese momento nadie cay en la cuenta que estaban fundando una corriente nueva en el pas, de la que algunos conjeturan que no existan precedentes en Amrica Latina: el ambientalismo popular.

Un sector expone Guillermo deca que la ecologa deba velar por las maticas, los animalitos, el aire puro y todas esas cosas. Era 1972, cuando las Naciones Unidas convocaron la Cumbre de la Tierra en Estocolmo, la primera conferencia internacional sobre problemticas del medio ambiente.

La Suiza fue el sitio donde se empez un ambientalismo que confront el pensamiento ecolgico de Estocolmo contina. Mire, quin va a Estocolmo? Va Luis Villar Borda, que es un liberal de izquierda, pero all se puso del lado de quienes cuestionaban el modelo capitalista. Villar Borda se trajo los planteamientos de Van Hensbergen, de Scott, de Blanchet, los que dijeron en Estocolmo que al planeta lo estaba daando era el sistema capitalista. Eso era algo muy avanzado en 1972.

El especialista en ciencias ambientales Julio Carrizosa Umaa public en el boletn del Instituto Geogrfico Agustn Codazzi aquellos documentos, que voltearon la concepcin hasta entonces tradicional de la ecologa muchas veces malentendida como misericordia del ser humano para con la naturaleza. Al contrario, estos jvenes intelectuales observaban la crisis ambiental como una consecuencia ms del modelo de produccin imperante: una batalla poltica y econmica que se entendi ligada a la lucha de clases.

Es una sociedad la que se relaciona con la naturaleza. Una de las lneas del momento, la de Tibaldi, llega a ser la ms agresiva y propone la anti-ecologa. Va surgiendo un discurso comprometido socialmente y aqu nosotros tenemos la posibilidad de que Julio Carrizosa Umaa llegue a dirigir el Inderena.

Castao fue agregado al Centro Nacional de Investigaciones Ecolgicas que el Inderena ech a andar junto al ro Otn en el casero de La Suiza, de la mano de otros pioneros colombianos del ambientalismo como Augusto ngel Maya y Andrs Vernot Santamara. Por un lado, el Inderena estableca guardias forestales entrenados por el ejrcito para patrullar los bosques con revlver en mano. Pero ellos rechazaban de plano este modelo:

El problema no es reprimir insiste Guillermo, el problema es educar. Julio designa a Andrs Vernot, que a su vez designa en el Inderena a lvaro Agudelo, y me designa a m para que pongamos patas arriba todo eso. En lugar de perseguir y sacar la gente de los pramos, por ejemplo, tenamos que fortalecerla en su territorio.

A lo largo de los 60 y 70 se hablaba muchsimo de conservar y proteger reas naturales, aunque los motivos de fondo no eran tan evidentes. La poltica forestal durante las primeras dcadas del siglo XX solo pretenda explotar econmicamente las grandes zonas boscosas del pas. Ms tarde, cuando se habl de conservacionismo, algunos siempre entendieron que los planes de instaurar enormes parques naturales a lo largo de los Andes eran impulsados por los norteamericanos a travs de la vilipendiada Alianza para el Progreso con el nada ecolgico propsito de despoblar esos corredores estratgicos que utilizaba la insurgencia armada. Veteranos ecologistas cuentan con irona que la poltica del parquismo, cuya finalidad es despojar a los colonos y campesinos de sus tierras para dejar extensas reservas deshabitadas, fue ms una consecuencia de la revolucin cubana que de la Cumbre de Estocolmo.

La Suiza era una hilera de casas en la orilla del ro Otn. Antes haba servido de encrucijada a los negociantes que cifraron su fortuna en la extraccin de maderas y productos de la cordillera. Pero se estaba convirtiendo en el epicentro de una corriente entusiasta: all se edit El Eclogo, primer peridico ecolgico de Amrica Latina, que publicaba artculos y denuncias de corresponsales en todo el pas e incluso divulgaba conflictos ambientales de otros lugares del mundo. Fue en aquel Centro Nacional de Investigaciones Ecolgicas de La Suiza donde se document el grave impacto que la introduccin de la trucha causaba sobre un gnero nativo de bagres de montaa. Entre otros estudios, los ecologistas demostraron tempranamente que las plantaciones forestales cortaban el paso a los monos aulladores y otra cantidad de especies porque fragmentaban el bosque. Por La Suiza desfilaron figuras representativas del ambientalismo como Ana Patricia Noguera, Gustavo Wilches Chaux, Luis Alberto Ossa y Nstor Ocampo.

La Suiza tambin result ser epicentro de los que se resistan a abandonar sus fincas tras la creacin del Parque Natural de los Nevados, y era frecuente que sucedieran reuniones de la Asociacin Nacional de Usuarios Campesinos, una organizacin de base numerosa y beligerante, donde confluan mltiples sectores de la izquierda de la poca. En La Suiza se daban cita universitarios melenudos que profesaban devocin al Che Guevara, Ho Chi Min y Malcolm X; llegaban grupos estudiantiles de los colegios de la mano de sus maestros para aprender sobre conservacin; acampaban ecologistas de todo el pas que participaban en encuentros y reuniones de trabajo. All se llev a cabo un proyecto que buscaba lanzar la segunda expedicin botnica. Ocurran asambleas de trabajadores y sindicalistas ocupando la antigua residencia seorial de la hacienda Villa Amparo, que se adecu como museo natural mientras en sus alrededores ganaba altura el bosque nativo.

Bien rpido aquel sector de ecologistas de izquierda choc de nuevo con la gente de Cartn de Colombia. La multinacional presionaba a travs de la Asociacin Colombiana de Reforestadores, incidiendo sobre el Instituto de Recursos Naturales, segn Guillermo, del mismo modo como despus manipulara el Ministerio de Medio Ambiente y las Corporaciones Autnomas Regionales. Los semilleros del Inderena parecan el huerto privado de la empresa, repartiendo plntulas de conferas a todo aquel que quisiera cultivarlas, una clara estrategia para introducir la cultura del pino desde una dependencia estatal, facilitando materia prima a la multinacional. Ms temprano que tarde el lobby de los reforestadores logr expulsar a Guillermo Castao del Inderena. En aquella trama burocrtica se involucr Julio Csar Guerra Tulena, barn conservador del Caribe que en los noventa impuls en el Congreso diferentes leyes forestales que favorecieron a la multinacional.

Ya no quedan muchos pobladores ni ecologistas por esos lados. El casero de La Suiza sigue en pie antes de un bonito santuario de fauna y flora dedicado al turismo, la ms pequea de las reservas naturales que rodean a la ciudad de Pereira.

 


Relatos como el de Dila Calvo, la muchacha de Fenicia, un poblado cafetero minsculo clavado en la cordillera occidental a una hora de Riofro, en el Valle del Cauca. Haciendo ejercicio de su cargo se opuso a las plantaciones de Cartn de Colombia que estaban arruinando la economa agrcola del pueblo. El 17 de mayo de 1995 le pegaron varios tiros en la entrada de su finca en la vereda La Italia. No hay culpables ante los tribunales.5

Gustavo Marn fue uno de esos dirigentes estudiantiles expulsados de la Universidad Tecnolgica de Pereira en 1982, luego se convirti en guardabosque y siempre acompa a Castao en sus peleas. Cuando le pregunt por los hostigamientos al movimiento ambientalista en los aos 80 y 90 confunda momentos y sucesos.

Es que a Guillermo lo han amenazado tantas veces. Qu fecha me dice?

Despus de aquella noche en que unos desconocidos invadieron su finca, le plantee al propio Castao si consideraba posible alguna relacin entre el episodio de la puerta destrozada y el ltimo roce que sostuvo con los representantes de Smurfit-Kappa Cartn de Colombia. Una semana antes, Ricardo Gmez Londoo ingeniero forestal de la empresa en el eje cafetero haba discutido con l durante un recorrido para verificar impactos de los cultivos de pino y eucalipto sobre las fuentes de agua del mismo sector rural donde Guillermo viva en su pequea propiedad. Yo tambin estuve en ese recorrido, aunque el clima general fue de respeto, se notaba la hostilidad mutua entre los ambientalistas y los representantes de la compaa.

Usted cree que eso de la puerta lo hizo gente de Smurfit? le dije.

Guillermo alz las cejas y los hombros. Quin tena certezas? No poda confirmar ni desmentir. En cambio, poda contarme historias de pinos y difuntos.

Relatos como el de Dila Calvo, la muchacha de Fenicia, un poblado cafetero minsculo clavado en la cordillera occidental a una hora de Riofro, en el Valle del Cauca. Ella, con Cosme Guacas y sus vecinos campesinos emprendieron una de las primeras producciones de caf orgnico para exportacin en los aos ochenta. Dila Calvo alcanz a quedar electa al Concejo del municipio de Riofro por el Partido Conservador. Haciendo ejercicio de su cargo se opuso a las plantaciones de Cartn de Colombia que estaban arruinando la economa agrcola del pueblo. El 17 de mayo de 1995 le pegaron varios tiros en la entrada de su finca en la vereda La Italia. No hay culpables ante los tribunales.

O la historia de Mario Pineda, dirigente cvico de Sevilla, otro de esos municipios cafeteros del norte del Valle del Cauca. Afiliado al Nuevo Liberalismo, Pineda lideraba varias causas sociales, entre ellas el Grupo Ecolgico El Yarumo. En su pequeo peridico local llamado La Razn y desde un cafetn de su propiedad gest con Alberto Topo Ceballos un paro cvico por el agua: rechazaron las siembras de pino que realizaba la Compaa Nacional de Reforestacin en las tierras fras de Sevilla. Durante una disputa pblica alguien le oy decir a un contratista que a esos los podan pagar por caja menor.

Meses despus Mario Pineda yaca de bruces en la plaza central del pueblo con tres balazos a la espalda, eran las 5.30 de la tarde del viernes 4 de noviembre de 1983. El periodista Enrique Santos Caldern denunci el homicidio en su columna del peridico El Tiempo: hace un mes Pineda fue retenido por el comandante de la Polica, quien lo amenaz de muerte. El proceso judicial nunca aclar quines fueron los responsables.

Guillermo tambin me cont la experiencia del Comit cvico No al pino, una propuesta ciudadana de gran acogida que indujo a la multinacional a realizar demostraciones de beneficencia financiando proyectos educativos para mejorar su imagen en la regin.

Es la principal movilizacin que se ha dado contra el pino recuerda Castao. Se dio en Darin.

Darin es famoso por el lago Calima, un embalse artificial en las afueras del pueblo que brinda parte de su electricidad a Cali. Todos los sectores polticos de la regin se unieron para oponerse a la expansin de los cultivos forestales, que comenzaron a implantarse en 1982 en la zona montaosa donde antes haba una nutrida produccin de alimentos.

En la calle se comentaba que los frutos del campo escaseaban cada vez ms, que ya no quedaba gente arriba sacndole algo a la tierra: todo estaba invadido de pineras. Durante una semana el pueblo entero se conmocion en un foro contra las plantaciones; aparecieron ecologistas de puntos opuestos del pas, dirigentes polticos, tenderos, comerciantes del mercado y labriegos que bajaron de las veredas. Germn Meja, quien llegara a ser alcalde de Calima-Darin en 1988, encabez la manifestacin. Una semana antes de asumir el cargo hubo un atentado fallido contra l, desde entonces andaba amenazado. Lo mataron en Yumbo en 1997 cuando iba por una calle de bodegas industriales en su camioneta. Nunca se supo por qu.

Guillermo me cont la historia de Andrs Robledo, lder de los desplazados de Tulu, asesinado en 2002. La de Walter lvarez, miembro del Polo Democrtico desaparecido en Buga en 2006. Los ecologistas Gloria Sofa Zapata, Eder Alexander y Hernando Duque, asesinados en Beln de Umbra (Risaralda) en 1998. El caso de Sandra Viviana Cullar, ambientalista de Cali que nadie volvi a ver despus que viajara a reunirse con unos campesinos de Palmira en 2012. Casualmente todos aseguraba l se enfrentaron al negocio forestal de Cartn de Colombia en sus localidades. Le hice entonces una observacin obvia: nunca se ha encontrado un solo indicio que incrimine a la multinacional.

Yo no tengo pruebas de nada replica. Slo s que ah estn los muertos.

Cuando le puse sobre la mesa este asunto al ingeniero Ricardo Gmez, el hombre de Smurfit en el eje cafetero, su respuesta fue contundente:

Nosotros hemos sido tajantes en eso: nuestra forma de proceder no es as. Ni hablar de ese tema.

Segn Gmez, la empresa ni siquiera paga celadores armados que vigilen sus enormes propiedades. Por poltica de la compaa tampoco se pronuncian sobre acusaciones como las de Castao, a no ser aclara que exista algn requerimiento judicial.

Y aunque cursa una reclamacin de tierras contra la multinacional, entablada por unos campesinos que fueron despojados por los paramilitares en Bolvar (Valle), hasta 2016 no existan ms procesos penales que involucraran a Smurfit Cartn de Colombia en casos de homicidios, lo que deja en la franja del rumor y la conjetura ideolgica las afirmaciones de los ambientalistas. Joe Broderick, el periodista australiano que investig exhaustivamente la trayectoria de Cartn de Colombia a mediados de los noventa, se mostr asombrado cuando le habl de este tipo de sealamientos y confes no tener ni idea del asunto.

Nada ms ilustrativo que la propia vida de Guillermo, pues su relato es el de un eterno perseguido. Me confi, apagando la voz, cierta vez que una Toyota blanca par frente a la portada de su finca en 2002, botando unos sujetos de pistola en mano gritando un sartal de improperios y afirmando que venan de la Red de Seguridad de Cebolleros, un escuadrn paramilitar que operaba al oriente de Pereira. Me cont cuando unos desconocidos se introdujeron a su vivienda en Calarc sin hallarlo. O la ancdota que en cierta ocasin mencion el periodista Silvio Girn sobre el primer grupo paramilitar del eje cafetero, Los magnficos, unos matones que en la dcada de los ochenta gozaron con la complacencia de polticos famosos en Pereira y Manizales. Deca Girn que Los magnficos cobraron por darle muerte a Castao, pero devolvieron el dinero al interesado, ms o menos con estas palabras: tenga la plata y vaya mate usted a ese hijueputa, si es que lo encuentra.

Se complican las fechas, los lugares, las circunstancias. Se confunden las causas. Ya no s si a Guillermo lo quisieron quitar de en medio porque desnud la tenebrosa limpieza social de Pereira, un plan macabro donde policas encubiertos asesinaban indigentes, drogadictos y prostitutas, que era ordenado desde la oficina de gente sumamente prestigiosa y fue aplaudido en las redacciones de los peridicos y los consejos de seguridad que se reunan en el despacho del gobernador de esa poca. Pero tambin puede ser que lo perseguan ms bien por promover las Escuelas Campesinas como modelo de resistir al despojo. Quiz a Guillermo intentaban cobrarle ser el impulsor de una ocupacin de jornaleros sin tierra a los cafetales del latifundista Arcesio Domnguez, entre Calarc y Crdoba, a quien las Farc asesinaron posteriormente con un disparo de bazuca durante un intento de secuestro. Tal vez la ultraderecha deseaba matarlo para castigar su liderazgo en el Comit Departamental de Derechos Humanos.

O todo lo anterior junto.

Es que a Guillermo lo han amenazado tantas veces repite el guardabosque Gustavo Marn. Qu fecha me dice? Sera esa vez que hicimos la manifestacin contra los pinos en la Plaza de Bolvar?

A sus 77 aos Guillermo Castao sigue siendo tan eficaz orador como cuando se alzaba en la Plaza de Bolvar para encender la muchedumbre. La mayor de aquellas protestas sucedi en 1982: fue una movilizacin contra los cultivos de pino.

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Las vas rurales de El Manzano repiten un trazado similar al de todas las montaas donde se han establecido cultivos forestales, son un enredo de carreteras destapadas, aunque en buen estado, por donde no pasa nadie, no se llega a ninguna parte, ni avanzan transportes llevando campesinos a caseros pues ya no existe ninguno. Solo hay eucaliptos y pineras solitarias, algunas trozas de madera se apilan al borde esperando al camin que cargar la madera. Los ecologistas inventaron un concepto elocuente: lo llaman el desierto verde.

Bloqueando una de estas vas se agrupaba a mediados de 2015 una procesin de estudiantes que haca corrillo para escuchar al seor con aspecto de abuelito bonachn de barbas y copete blanco:

Esta es la principal estrella hdrica que tenemos, donde nacen ros muy importantes. Cmo es posible que la arrasen para sembrar unos rboles que terminarn convertidos en cartn? Y el cartn acaba en la basura Estamos cambiando agua por basura!

A sus 77 aos Guillermo Castao sigue siendo tan eficaz orador como cuando se alzaba en la Plaza de Bolvar para encender la muchedumbre. La mayor de aquellas protestas sucedi en 1982: fue una movilizacin contra los cultivos de pino.

Cartn de Colombia no haba aterrizado aun en el eje cafetero, aunque s lo hicieron helicpteros que a finales de los setenta desembarcaron tcnicos agrcolas junto a importantes ejecutivos del grupo Bavaria, propiedad de la poderosa familia Santo Domingo. El Grupo Bavaria se interes en adquirir terrenos en Valle, Caldas, Quindo y Risaralda, para invertir en el promisorio negocio de los cultivos forestales. Don Julio Mario Santo Domingo cuenta Gerardo Reyes en una biografa ansiaba promover su imagen de capitn de la industria obsesionado con el cuidado de la naturaleza: a este millonario, el ms acaudalado de Colombia en su tiempo, le gustaba mostrarse como un apasionado defensor y amigo de los rboles cuando el pas perda alrededor de 200.000 hectreas de selva cada ao por la deforestacin y la presin ganadera. Bavaria cre la Compaa Nacional de Reforestacin y compr tierras de hacendados en todo el eje cafetero para plantar conferas. Pero las intenciones reales no tenan tanto que ver con la proteccin de las cuencas hidrogrficas, como repetan a cada rato, sino con evadir impuestos ocultando excedentes de capital en inversiones faranicas que el Estado no tena la capacidad de fiscalizar. En 1986 los rodales de los pinos manifestaron un grosor envidiable, entonces Santo Domingo demostr el gran amor que tena por sus arbolitos negociando sus terrenos del eje cafetero para que la multinacional Cartn de Colombia, que recin haba sido comprada por el Smurfit Group, irrumpiera a tala rasa cortando los pinos. Y eran tantos que, tal y como record un ejecutivo de la empresa, la tarea cost 600.000 jornales.

Gerardo Reyes lo apunt correctamente: don Julio Mario Santo Domingo no vea inconveniente en sacrificar a los amigos en asuntos de negocios.

As, por interpuesta persona, Cartn de Colombia se introdujo en el eje cafetero, aprovechando la acumulacin de predios que haba hecho el conglomerado econmico de Bavaria. En menor proporcin tambin se asociaron con la Federacin de Cafeteros, poseedora de otras plantaciones forestales. Los ambientalistas intuyeron que el monocultivo forestal a gran escala no era una medida conservacionista sino una descomunal operacin financiera que supondra el acaparamiento de tierras en pocas manos. Tenan la memoria fresca con las primeras siembras de conferas sobre la cuenca del Otn en los 60 y saban que los pinos impactaban negativamente las corrientes de agua. Ya haban descubierto cmo los animales y plantas del medio nativo nunca se adaptan dentro de aquellas plantaciones, acaban forzadas a desaparecer o migrar. Sospechaban que se dejara sin empleo a las comunidades que dependan de la agricultura y el ganado de la regin, como ya estaba sucediendo en los departamentos de Cauca y Valle. Entonces se pusieron a trabajar en lo que mejor saban hacer, se pusieron a mover la gente.

Todos an recuerdan que no caban en la Plaza de Bolvar y que unas nias de los colegios iban disfrazadas con vestuarios quimbayas rociando agua en vasijas de barro, una alegora de la pureza del ro Otn. Todos an corean entre risas de nostalgia los gritos de aquella manifestacin:

El pino?

No vino!

Qu pasa?

Destruye nuestra casa!


Todos an recuerdan que no caban en la Plaza de Bolvar y que unas nias de los colegios iban disfrazadas con vestuarios quimbayas rociando agua en vasijas de barro, una alegora de la pureza del ro Otn.

7

Voy a leer de un viejo militante de izquierda un comentario acusando a Guillermo Castao de ser un burgus acomodado, embelesado por la buena vida, con vocacin de caudillo egocntrico. Tambin escuchar que su lnea poltica fue el eclecticismo, intentar quedar bien con todos, simpatizando con revolucionarios de este sector y de aquel otro, gestionando dineros con funcionarios oficiales, coqueteando con la insurgencia pero apareciendo en fotografas junto a delfines del liberalismo y la aristocracia local como Juan Guillermo ngel, lo que en el contexto ortodoxo de los 80 produjo contradicciones que fracturaron el movimiento ambiental entre quienes no consideraban un problema financiarse de la oficialidad y quienes asuman en la radicalizacin poltica su opcin de lucha.

Otro lder ecologista me explicara que la divisin se origin cuando los universitarios se hicieron intransigentes con sus posturas, considerando que sumarse a instituciones como el Inderena supona seguirle el juego al Estado. Guillermo Anbal Gartner, un profesor retirado que de joven perteneci a crculos clandestinos, pero despus termin de asesor de la Polica en temas de seguridad a travs de un Observatorio del Delito, defini a Castao como un pachamamista radical que predicaba posiciones extremas de un discurso dogmtico y purista, imposible de aplicar en la vida real. Vyase usted a acampar un fin de semana remat Gartner a ver cmo es de armnica la relacin con la naturaleza para proveerse de agua, evitar las plagas y los animales que no siempre son tan amigables.

A Guillermo Castao el tremendo carisma no lo salv de ganarse tantos enemigos a la diestra como a la zurda. Y hay una zurda de este pas, lo sabe cualquiera, que practica el canibalismo.


Un principio de la agroecologa, explica, es recuperar saberes ancestrales que los pueblos acumularon a lo largo de siglos.

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Un domingo gris y mojado de 2015 acompa a Guillermo mientras reciba una delegacin de campesinos con un recorrido por la huerta de su finca.

Notarn ustedes que ac no tenemos problema con eso que llaman malezas arranc el hombre con entusiasmo. Son plantas acompaantes, cortamos el bordecito no ms, pero dejamos las plantas para detener la erosin.

Un principio de la agroecologa, explica, es recuperar saberes ancestrales que los pueblos acumularon a lo largo de siglos. Por eso gente como l se pasa la vida dndole un sustento cientfico a esas prcticas que se consideran atrasadas y poco productivas bajo la ptica capitalista de la agroindustria. Quin conoce los uyucos? Esta matica es el alpiste. Miren ah, eso es un rbano, detrs estn las mashuas. Al frente la seora quinua, y eso eso es soya! A dos mil metros de altitud, pa que vean pues!.

Del terreno, que no alcanza las dos hectreas, salieron semillas que surten los conucos de las Escuelas Campesinas de Agroecologa, una propuesta impulsada por los curas del Instituto Mayor Campesino, muchas veces acusado de ser soporte de este o aquel grupo guerrillero. Guillermo desentierra un sag el tubrculo ancestral de los quimbayas, agarra el amaranto mexicano y el andino, acaricia un maizal, recoge los chiles picantes y las achicorias, las archuchas, las uchuvas y los yacones, desgrana una de las veintitantas clases de frjoles que se encrespan entre sus rboles. Junto al portal, un pequeo guayacn amarillo trata de florecer donde reposan las cenizas de Cristina, su ltima compaera, fallecida debido a un cncer probablemente por haber convivido con pesticidas y agro txicos durante buena parte de su infancia y juventud en el campo.

Ellas, las planticas, nos estn enseando. Nos estn diciendo a esta altura y con este suelo cunto se demoran en crecer, cuntas pepitas echan por vaina, la cantidad de agua que necesitan. Ac las ponemos juntas, como bregando a que se arrimen, que no se estorben, a ver cmo se mezclan.

Aquel discurso romntico poda parecer cualquier cosa menos una arenga subversiva. Sin embargo, lo era, pero con tanta armona alrededor pareca imposible que alguien quisiera asesinar al anciano suave y apacible de maneras clidas que andaba plantando races y viendo prosperar los frutales entre la niebla. Haba corrido un ao completo desde aquella noche que encontraron la puerta de su casa dislocada a golpes, y l segua ah, aferrndose al barro porque ya solo quiere ser terquedad y carisma, ventarrn y agua mansa, borrasca y sosiego.


Fuente original: https://www.traslacoladelarata.com/cultura/relatos/la-noche-que-el-viento-tumbo-la-puerta/




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