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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2017

Barcelona: Xoroi (La Otra psiquiatra). Prlogo de Fernando Colina
Resea de Estudios de psicologa patolgica, de Jos Mara Alvrez

Luis Roca Jusmet
Rebelin


Estos Estudios de psicologa patolgica quizs no digan nada nuevo. Pero dicen mucho y lo dice de manera consistente, basndose en una experiencia clnica muy intensa y desde una perspectiva tica slida. Porque Jos Mara lvarez (Len,1960) no es nuevo en esta plaza. Mdico y psicoanalista tiene una larga trayectoria en lo que podemos llamar (como el grupo que el autor ha fundado y que da lugar a la coleccin de xoroi ediciones) la Otra psiquiatra. Otra quiere decir alternativa, una prctica difcil que necesita una lucidez y una valenta importantes, en este mundo donde el DSM-V es la cmoda biblia de los psiquiatras que se mueven en este cmodo mundo del reduccionismo biolgico. Pero lo que el autor del libro reivindica no es poco : el sujeto de la psicopatologa. Este sujeto que la psiquiatra convencional biologista elimina sin ms, reducindolo a un cuerpo etiquetado, normalizado y medicalizado.

Jos Mara lvarez no es un ortodoxo, sino un hombre que sabe que sin teora no hay clnica posible. Pero tambin que la teora es un instrumento que debe servirnos para interpretar lo que le ocurre a este sujeto que sufre, es decir este paciente que reclama ayuda al profesional. Y que ste debe escucharlo y establecer un vnculo con l. Los conceptos son solo constructos que permiten orientar la actuacin pero que siempre deben adaptarse a las dinmicas singulares del malestar psquico. Nunca deben ser etiquetas para anular al sujeto.

Sus guas son Freud y Lacan y, por supuesto, su maestro Fernando Colina, cuyo prlogo no tiene desperdicio. La base del diagnstico es la separacin entre una estructura neurtica y otra psictica. En este libro trata fundamentalmente de la estructura neurtica. Lo hace sin establecer una distincin rgida entre la neurosis obsesiva y la histeria, que se pueden combinar o transformar una en otra. Me parece un buen criterio. Jos M lvarez hace un estudio en profundidad y muy original sobre la histeria a partir de su relacin con el cuerpo, su insatisfaccin ( el deseo formulado como imposible), su actitud desafiante y su audacia. Entra en muchos matices interesantes, como su relacin con la tristeza. Tambin hay otro estudio muy sugerente sobre la neurosis obsesiva, entrando en su relacin con la melancola.

Aunque la psicopatologa que trata sobre todo en este libro es el de la neurosis (en la misma editorial tiene otro sobre casos de psicosis ) tambin entra en lo que l llama la locura normalizada, que tambin se denomina psicosis ordinaria. Entra aqu en una cuestin tan espinosa como clave. Cmo diferenciamos la locura de todos los humanos (como dijo Lacan, de la de los locos? Cmo definir a un psictico que no tiene fenmenos elementales, alucinaciones o delirios? Es esta psicosis ordinaria una zona gris entre la psicosis y la neurosis? Aqu el autor del libro hace una aportacin interesante, que es sealar algunas caractersticas de esta locura normalizada : como la discordancia, el psitacismo, la mmesis o la desvitalizacin. El psitacismo es lo que llama lenguaje del loro, el hablar sin decir nada, y la discordancia el abismo entre lo que dice y lo que manifiesta el sujeto que habla. Hay por tanto una importancia fundamental del registro simblico. Aunque lo imaginario se introduce tambin a travs del mimetismo, es decir las identificaciones absolutas, totales.

El diagnstico es, de todas maneras, necesario. Ha de ser un diagnstico que combine lo Uno y lo Mltiple, lo universal y lo singular (prefiero decir singular en lugar de particular, que no deja de referirse al grupo dentro del conjunto). Como dice muy bien el autor en la frase que cierra el libro: "La clnica es humilde y compleja. Y el diagnstico, cuando uno se lo toma en serio y gusta del detalle, es el mejor antdoto contra las falsas evidentes".

El libro es muy interesante. Quizs pasa muy rpido por la reduccin de las estructuras clnicas a dos, sin aclarar si lo que piensa sobre la estructura perversa. Tambin me llama la atencin su olvido de la pulsin. En todo caso son puertas abiertas para seguir aportando testimonios clnicos que, como el de lvarez, se basan en el rigor conceptual y analtico, en la profundidad de la experiencia y en el respeto hacia el sujeto que padece y reclama ayuda al profesional. Que no es poco.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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