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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

Quin acompaar a los torturadores libios a La Haya: Juncker, Tusk o Mogherini?

Marina Albiol
El diario

La externalizacin de fronteras es el eje central de la poltica migratoria de la UE y consiste, bsicamente, en pagar a otros pases para que hagan el trabajo sucio.


Migrantes subsaharianos en Libia EFE

Un reportaje de la CNN destap a mediados del mes de noviembre lo que era un secreto a voces: que las personas migrantes en Libia son esclavizadas, violadas y torturadas. Pero la semana pasada, en el pleno del Parlamento Europeo, muchos diputados parecan haberse enterado de la terrible situacin que se est viviendo all slo por las imgenes de la cadena estadounidense.

Hace casi ya un ao, la embajada alemana en Nger envi un informe a su Ministerio de Exteriores alertando de que las personas migrantes y refugiadas encerradas en los centros libios vivan peor que en los campos de concentracin nazis. Mucho antes, durante el verano de 2016, ONG como Mdicos sin Fronteras o Amnista Internacional ya haban empezado a denunciar esta situacin por los testimonios de las personas rescatadas en el Mediterrneo.

La izquierda europea llevamos denunciando desde hace mucho tiempo estas prcticas y el Consejo Europeo, la Comisin Europea, los eurodiputados y las eurodiputadas, no pueden alegar que hasta ahora desconocan lo que suceda en ese pas.

Como ya pasara con Aylan, han sido unas imgenes -en este caso de televisin- lo que les ha forzado a tener que posicionarse ante la alarma generada en la opinin pblica. Hay que decir que, desafortunadamente, lo que no saben muchos ciudadanos y ciudadanas es que, en el fondo, es la Unin Europea la que, a travs de mltiples acuerdos en diferentes mbitos con Libia, est financiando esta violencia. Y todo tiene que ver con la opacidad de las polticas migratorias de la UE y su objetivo final: la externalizacin de nuestra frontera Sur para que no pueda llegar nadie a Europa.

La externalizacin de fronteras es el eje central de la poltica migratoria de la UE y consiste, bsicamente, en pagar a otros pases para que hagan el trabajo sucio. En el caso concreto de Libia, Bruselas y los Estados miembros estn poniendo dinero pblico para que sean los libios los que reduzcan al mximo la llegada de personas migrantes y refugiadas a nuestras costas, a cualquier precio.

El de Libia, no es el primer acuerdo de este tipo. De hecho, el primero lo conocemos bien en casa porque lo firmaron Marruecos y el Estado espaol en la dcada de los noventa. Luego han ido viniendo decenas ms. El ms conocido, y que quiz haya servido de modelo para el formato libio, es el acuerdo de la vergenza con Turqua, que entr en vigor en marzo 2016 y cuyo fin ltimo es entregar el control de las fronteras europeas a Ankara a cambio de seis mil millones de euros.

En cualquier caso, el ms sofisticado es el de Libia, porque no se trata de un slo acuerdo, sino de varios, algunos de ellos disfrazados de cooperacin, para hacer as ms difcil su control, seguimiento y denuncia. Son adems acuerdos opacos, muchas veces ni siquiera formales y, por supuesto, ni se publican ni se votan en los parlamentos.

La guerra y la intervencin de la OTAN en Libia hizo de este un Estado fallido, en cuya desestabilizacin actual juegan adems un papel importante las propias polticas migratorias europeas. Las personas migrantes son detenidas y encerradas sistemticamente en centros cuyas condiciones, como hemos dicho al principio, han sido comparadas a las de los campos de concentracin. En estos centros las personas estn en situacin de malnutricin, sufren toda clase de torturas fsicas y sexuales y a menudo son extorsionadas, teniendo que entregar todas sus posesiones o trabajar en condiciones de esclavitud durante meses para poder salir.

Esos campos, as como la supuesta guardia costera que los Estados miembros estn financiando y entrenando la Guardia Civil espaola tambin est dndoles formacin- estn controlados por milicias que tuvieron un papel activo en la guerra y que ahora han reorientado su actividad hacia estas cuestiones. De esta forma, la UE lo que hace es alimentar una estructura en la que grupos armados sin una conexin clara y directa con autoridades gubernamentales de ningn tipo ostentan el control real sobre el pas. Segn un informe de Human Rights Watch, hay ms de siete milicias que se autodenominan guardacostas. Ninguna de ellas tiene una cadena de mando directa con el Gobierno de Fayez Al-Serraj que, de los tres gobiernos autoproclamados en Libia, es el nico reconocido por la UE.

Hace unos meses el comisario de Interior de la UE, Dimitris Avramopoulos, nos asegur en la comisin de Libertades Civiles de la Eurocmara que los guardacostas estn siendo formados en derechos humanos. La realidad nos dice que esos cursos no deben de ser muy intensivos. Los mercenarios reconvertidos en guardacostas no tienen reparos en hundir barcos llenos de migrantes, usar la violencia y perseguir e incluso disparar a las ONG de salvamento y rescate.

El adiestramiento y la financiacin van acompaadas de armamento. En una reciente visita a la Eurocmara, un representante de las autoridades libias demand material antidisturbios para estas milicias, pese a que la utilidad de esos equipos para rescatar personas en el mar sea, cuanto menos, dudosa.

Y s, la Unin Europea est financiando tambin los centros donde se produce la violencia, pero las organizaciones internacionales no tienen acceso a ellos y debido a la situacin del pas son cada vez menos las que aguantan sobre el terreno.

Lo peor, sin duda, es que hayan hecho como si no supieran nada cuando la noticia salt a la luz y que la solucin al problema, en palabras de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, durante el pleno de la semana pasada en Estrasburgo, sea los denominados retornos voluntarios, es decir, que acepten ser deportados a sus casas.

Lo que no dijo Mogherini, pero podra haberlo hecho, puesto que no es la primera vez que se oye ese mensajepor boca de alguno de sus compaeros en las instituciones, es que lo que importa es que cuando lleguen a sus pases cuenten lo terrible que es el camino hacia el Norte y no vengan ms. Porque para la UE, el horror de los centros de detencin en Libia es una buena leccin. Es, igual que las muertes en el Mediterrneo, un elemento disuasorio para que dejen de intentar llegar a Europa.

Como no poda ser de otra manera, la UE tambin pagar esos vuelos de vuelta a casa gracias al arduo trabajo que est haciendo la Oficina Internacional de las Migraciones para cumplir con los objetivos de deportaciones que les marca Bruselas. Quiz Mogherini se crea que estas personas han arriesgado su vida durante aos de travesa por el desierto para ser devueltos en vuelos chrter, En casa, por mucho que nos quieran decir, les espera de nuevo a la explotacin, la violencia, el hambre y la escasez de la que huyeron en primer lugar.

En este caso ya no es posible hablar de complicidad de la UE, ni de que no actan o miran hacia otro lado. En este caso, la tortura y esclavismo promovido y financiado por Bruselas. Por eso, en ese mismo pleno, preguntbamos quin acompaara a los torturadores y esclavistas libios cuando se sienten en el banquillo de los acusados de la Corte Penal Internacional, donde deben terminar dando cuentas de los crmenes contra la humanidad que se estn cometiendo.

Ser el presidente del Consejo, Donald Tusk, ser el presidente de la Comisin Europea Jean-Claude Juncker o ser la propia seora Mogherini?

Marina Albiol es eurodiputada por la coalicin de La Izquierda Plural. @MarinaAlbiol

Fuente: http://www.eldiario.es/euroblog/acompanara-torturadores-Juncker-Tusk-Mogherini_6_719938028.html



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