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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

Joaqun Miras Albarrn
TopoExpress

Prlogo de Democracia y lucha de clases en la Antigedad


El autor de la presente obra, que se traduce por primera vez al castellano, es uno de los pocos, verdaderos, grandes pensadores polticos del siglo XX, y un revolucionario. El lector puede quedar sorprendido ante este juicio, e incluso abrigar sospechas  por cuanto Arthur Rosenberg, que falleci hace seis decenios, es un perfecto desconocido.

Es cierto, Rosenberg ha sido, desde su muerte, ignorado por todas las corrientes  del pensamiento poltico. Desde luego, por la derecha, pero tambin por las diversas escuelas y corrientes de la izquierda. Dejamos de lado el olvido en que lo tiene la academia, de la que fue un miembro ilustre. La razn: en primer lugar su radicalidad poltica y su independencia de criterio poltico durante todo el periodo que va de 1918 hasta su muerte a comienzos de los cuarenta. En segundo lugar, y esto puede resultar esclarecedor para el lector, por ser uno de los pocos, grandes historiadores cuya obra intelectual se especializa en la investigacin sobre la democracia sobre lo que verdaderamente es la democracia-. La tradicin poltica de la democracia est por completo reida con el estatismo y con la separacin de poltica y sociedad; con  la delegacin de la actividad poltica en lites, y con la falta de participacin organizada permanente de los de abajo en poltica. No faltan razones, pues, para comprender su destierro del mundo intelectual: no slo el ostracismo en el que lo mantiene la academia y la poltica burguesa, sino tambin el silencio y excomunin que hace pesar sobre l la propia izquierda.

Lo cierto es que Rosenberg no ha sido reclamado nunca por ninguna corriente poltica organizada de la izquierda.

Breve semblanza

Arthur Rosenberg naci en Berln en 1889 y falleci en Nueva York en 1943. Estudi en la universidad de Berln, donde se especializ en Historia Antigua Roma y Grecia- y fue alumno de otro gran especialista de la historia clsica, Eduard Meyer. Durante su juventud estuvo alejado del pensamiento de izquierdas, y en concreto, del marxismo, pensamiento al que se aproximara tan slo al final de la Primera Guerra Mundial. Antes de la Gran Guerra haba llegado a ser ya una figura de primer rango  en la universidad del Reich.

Al estallar la Primera Guerra Mundial fue incorporado a la Oficina Central del Ejrcito, centro de espionaje que ejerca sus funciones tanto hacia el exterior como hacia el interior, verdadero y gigantesco estado dentro del estado,  que haba sido organizado por el general Ludendorf.

Su incorporacin a la plana mayor de los servicios de espionaje lo convertiran en un testigo de excepcin, tanto de la guerra y de los movimientos polticos de las diversas potencias y sociedades, como del proceso poltico y social alemn, observados desde el conocimiento de los entresijos ms secretos. Todo esto lo convierte en uno de los autores indispensables para el estudio de a Repblica de Weimar, sobre la que escribira varias obras.

Al aproximarse el fin de la guerra, el hundimiento del mundo en el que se haba educado produjo en l, al igual que en otros grandes intelectuales de la poca, una crisis moral y poltica. En 1918 se produce un vuelco ideolgico. A fines de ese ao se incorporara al Partido Socialista Independiente.

En 1920 ingresa en el Partido Comunista. En esta organizacin pasa a desempear de inmediato cargos de importancia. En 1921 se incorpora al consejo municipal de Berln, y asiste como delegado al congreso de Jena. Nombrado responsable de las publicaciones del partido, desempea esta funcin durante los aos 1922 y 23. Cuando se constituye la corriente de izquierdas del partido, Rosenberg se incorpora a la misma.

En 1924 pasa a formar parte del Comit Central, y es elegido diputado. Ese mismo ao en el V congreso de la Internacional Comunista pasa a formar parte del ejecutivo ampliado y del presidium de la Komintern.

En 1927 abandona el partido comunista. La razn principal es que, a su juicio, la  revolucin ha dejado de ser una posibilidad inmediata. Tras ello, existe una apreciacin completamente distinta de lo que es el factor subjetivo que impulsa la revolucin. La crisis econmica sigue abierta en esas fechas, pero las masas han sido derrotadas, desorganizadas  enfrentadas entre s, y la direccin poltica del partido no puede pretender ser el sustituto de las mismas, ni tiene capacidad de recrear la subjetividad destruida.

La duracin de su militancia comunista  coincide en sus fechas con la del otro gran estudioso de la democracia, defensor de la tarea de Robespierre y los montagnards,  Albert Matthiez, cuya obra Rosenberg admiraba. El trabajo intelectual de ambos sobre la democracia constituye la cima hoy todava no superada sobre este tema.

Hasta el final de sus das Rosenberg sera, segn la expresin acuada por Luciano Canfora "un comunista sin partido".

Tras su abandono de la militancia comunista organizada, en el caso de Rosenberg,  la soledad poltica, la lucha contra el fascismo, la reflexin sobre la democracia, abordada siempre en clave militante, y  luego el exilio, seran los trazos que resumen mejor la vida de este hombre, hasta su muerte.

El presente libro

Democracia y lucha de clases en la Antigedad se public en 1921, ao en que nuestro autor daba a la estampa tambin Historia de la repblica de Roma.

Tanto este ltimo libro como el texto que nos ocupa fueron escritos para que sirviesen como manuales en la Universidad Popular de Berln, de la que Rosenberg era docente, a pesar de las crticas que haca a tal tipo de institucin. El pblico de estas instituciones estaba compuesto por los cuadros y activistas del movimiento revolucionario. Por lo tanto, el lector no debe llamarse a engao: ninguna de estas dos obras tiene como fin la "edificacin moral" de los humildes. Ambos libros son textos de alta divulgacin histrica, de carcter eminentemente poltico, que se aproximan a sociedades histricas perfectamente conocidas por el autor como medio para intervenir polmicamente en los debates polticos abiertos  en el movimiento revolucionario de la poca.

La alta divulgacin sobre historia antigua era un gnero de vieja raigambre en Alemania, y era proverbial el rigor con el que se realizaba. Esta tradicin intelectual explica la naturalidad del recurso a la misma por parte de Rosenberg.

Algunos trminos utilizados en la obra para referirse a la organizacin social antigua podrn, quiz, producirnos sorpresa "capitalistas" por ejemplo-. Pero estas concesiones de vocabulario se quedan en eso. Adems no debemos  caer en la creencia de que todo concepto que nos parezca moderno sea resultado de una modernizacin divulgativa, y menos, de "sociologismo marxista".

Por ejemplo, el texto trata, como una categora social existente en la  Atenas de la poca estudiada, de los trabajadores manuales asalariados. No estamos ante una proyeccin del presente sobre el pasado. Al respecto, leemos en Platn: "-Pues bien, falta todava, en mi opinin, otra especie de auxiliares cuya cooperacin no resulta ciertamente muy estimable en lo que toca a la inteligencia, pero que gozan de suficiente fuerza fsica para realizar trabajos penosos. Venden, pues, el empleo de su fuerza y, como llaman salario al precio que se les paga, reciben, segn creo, el nombre de asalariados."

Como podemos ver, no slo el concepto de asalariado, sino tambin la idea de fuerza de trabajo Dynamis-, se encuentra bien registrada en el pensamiento clsico ms conspicuo. El nombre que reciban estos trabajadores asalariados era "tetes".

Si bien la obra tiene como objetivo terciar en las polmicas  abiertas en el debate de la izquierda contempornea, la historia no es forzada para que sirva como justificacin de ninguna tesis. La historia clsica ha sido elegida, desde luego, por el dominio que tiene sobre ella el autor;  tambin por las analogas sociales que tiene respecto de nuestra poca, que posibilitan que aprendamos de ella.

En primer lugar, el autor trata de salir al paso de lo que l considera una falsa antinomia: la oposicin entre democracia y comunismo. Rosenberg no deja lugar a dudas, desde la primera pgina, respecto de este asunto. La democracia es el verdadero rgimen o poder poltico del proletariado. Y tambin trata sobre otro cmulo de problemas polticos de gran importancia. Este prlogo tiene por objeto poner de relieve los diversos debates polticos coetneos del autor sobre los que se reflexiona a la luz de las enseanzas de la historia.

Democracia

Dos temas articulan la obra en su totalidad, el de la poltica y la democracia, y el de las luchas de clases y consiguientemente el de las clases. Ambos asuntos se entrelazan de forma inextricable en el texto, y esto hace que sea algo  forzado un tratamiento temtico separado de los mismos, como el lector podr comprobar. Pero en el comentario sobre la obra, tratar por separado ambos asuntos, con el fin de no alargarme ms de lo que es mi propsito,

Como he escrito, desde el mismo ttulo, Democracia y lucha de clases hace solidarios los conceptos de democracia y de lucha de clases; y queda claro, tambin desde el comienzo de la obra, que la democracia surge como consecuencia de la lucha de clases. Democracia es el nombre que recibe el rgimen que se instaura como consecuencia de la lucha de clases, cuando la clase explotada, numricamente mayoritaria, se constituye en agente poltico con proyecto poltico comn y reclama el poder para s.

Pero no slo la democracia es el resultado generado por la lucha de clases; como leemos en la obra, tambin la poltica que, como sabemos, tiene su origen en Atenas y en otras ciudades helnicas, surge como consecuencia de la lucha de clases.

En los captulos 4 y 5 "Cmo la aristocracia conquist y perdi el poder en Grecia", y "Inicios del poder de la burguesa en Atenas. Tiranos y tiranicidas"- se narra en primer lugar cmo la aristocracia terrateniente, que haba llegado a monopolizar el poder militar, impuso su dominio sobre las diversas comunidades helnicas. Los intereses particulares de las familias aristocrticas se imponan sobre el conjunto de la sociedad, la familia transmita los privilegios, y la consanguineidad organizaba las relaciones sociales. Y as estaban las cosas en el siglo Vl antes de nuestra era.

Sobreviene un nuevo estadio histrico cuando se desarrolla una burguesa urbana que pugna por ser reconocida en plano de igualdad por la aristocracia. Rosenberg cita como primer resultado de esa lucha las leyes  de Soln, que garantizan la libertad personal y la propiedad de las tierras de los pequeos campesinos. Es decir, mediante la lucha se alcanza un primer estadio de libertades y derechos. Pero la plutocracia urbana y los pequeos propietarios no cejan en su lucha de clases con el fin de alcanzar los derechos polticos e instaurar su poder poltico, y, tras la etapa de los tiranos, mediante la lucha, imponen su propio autogobierno directo, que se concreta en el ordenamiento legal elaborado por Clstenes.

Surge as por primera vez en la historia un rgimen en el que un determinado conjunto de individuos se reconocen entrecruzadamente los derechos de ciudadana y el pleno poder decisorio o soberana kyrios- sobre la polis o  sociedad organizada polticamente: la Igual Libertad. En consecuencia, la sociedad deja de regirse segn el inters particular de los jefes de las familias aristocrticas. La sociedad es considerada asunto pblico: "polteia" o "res publica", para los romanos-.

Desaparece el suelo social que haba inspirado la epopeya; desde ahora, ya no ser verosmil imaginar una guerra originada como consecuencia de la afrenta sufrida por el honor individual de un noble al que le roban la esposa o por cualquier otro asunto de inters particular. El enemigo privado de cualquier ciudadano "ejzrs"; en latn, "innimicus" pasa a ser diferenciado del enemigo pblico o enemigo comn de la colectividad o polis "polemios"; en latn "hostis"-, contra el que se puede mover la guerra polems.

En adelante, paz y guerra, y las dems cuestiones atinentes a la sociedad o polis, es decir, aquellas cuestiones que los ciudadanos consideren de inters comn, sern asuntos pblicamente deliberados y decididos por el cuerpo de ciudadanos  -politeuma; de "polites": ciudadano- que ejercen como verdaderos dueos colectivos de la polis o res publica. Nace as la libertad republicana. Este trmino es usado en reiteradas ocasiones por parte de Rosenberg en un texto tan breve como este, con lo que se destaca as su importancia (p. e.: pp. 43 y 49).

Hemos dicho que la democracia es el nombre que recibe el rgimen en el que los pobres instauran su poder efectivo sobre la sociedad contra los poderosos, y que este poder se constituye como tal mediante la lucha de clases. "(Hay) democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres".

Segn el pensamiento liberal la democracia elimina la libertad.

Por el contrario, la posibilidad de una actividad poltica autnoma por parte de los explotados, es decir, la posibilidad de ejercer las libertades republicanas, resulta imprescindible para la existencia de la lucha de clases, y para la construccin de la clase como tal. La clase surge de la lucha poltica, y es precisamente la lucha poltica el elemento determinante que la construye y define como sujeto colectivo real.

Aunque pensando ms en abrir una reflexin sobre el colonialismo que sobre el asunto que ahora tratamos, Rosenberg escribe en su libro lo siguiente: "(sin) la posibilidad de una (actividad) poltica autnoma  y de vida econmica independiente, los griegos perdieron tambin el derecho de gestionar por s mismos sus propias luchas de clases" (p. 56).

Antes hemos visto que, para Rosenberg el origen de la poltica est en la lucha de clases. Ahora, podemos aadir que, si bien es cierto que el origen de la poltica est en la lucha de clases, la clase social, como tal, en su plenitud, no se constituye  hasta que ha sido capaz de articular su proyecto poltico. La elaboracin del mismo prueba que los individuos que forman parte de ella poseen clara conciencia de su situacin y sus necesidades, y se sienten parte de un sujeto colectivo.

Rosenberg desarrolla una concepcin histrico-constructiva de la clase social. La clase no "es" una entidad basada en una determinada realidad econmica y en la experiencia de explotacin que la misma genera en los individuos pertenecientes a los grupos subalternos, sino una realidad que se organiza y desarrolla a partir de la lucha poltica: "Hay unos casos en los cuales los ms pobres eran tan slo los proletarios, hay otros en los que la designacin incluye tambin a las clases medias. Por otra parte, unas veces los ms ricos eran slo los latifundistas, otras veces se inclua tambin a los agricultores medios, a los artesanos  de una cierta importancia etc. Sobre estas luchas de clases en la antigedad  volveremos despus con ms detalle." (pp. 3 y 4. Ver tambin pp. 22 y 33).

Como se puede comprobar, para Rosenberg la extensin social de la clase no est determinada a priori por un criterio de demarcacin fijo de tipo econmico. La extensin de la clase depende de la propia capacidad de los agentes en lucha para atraerse sectores sociales, por supuesto no hegemnicos, pero que no tienen por qu ser obreros manuales a jornal.

La nocin de clase de Rosenberg es semejante a la de E. P. Thompson o al Bloque Social de Gramsci. En realidad es la de la propia tradicin de la democracia.

La clase, para la tradicin de la democracia, ha sido siempre una realidad, prxica, que se construye mediante la lucha poltica, no una realidad preestablecida de carcter econmico. La tradicin de la democracia se ha caracterizado siempre por proponerse la construccin de una amplia alianza entre todos los sectores sociales no plutocrticos que son numricamente mayoritarios en toda sociedad de clases: el demos, el pueblo o bloque social popular. En consecuencia este sujeto colectivo que surge de la lucha contra la plutocracia es un bloque social que tiene la vocacin de abarcar a todos los grupos subalternos de la sociedad, para hacerlos protagonistas de la vida poltica y extender as realmente las libertades republicanas. La clase, el demos o pueblo, incluye a la mayora de la sociedad que hace uso activo de las libertades, y sin esta condicin, que es legitimadora de su proyecto, es imposible que logre alcanzar el poder.

La concepcin del pueblo como el agente social que protagoniza la lucha de clases por la democracia es fundamental en la caracterizacin de esta tradicin, y all donde la nocin de pueblo no aparece podemos detectar la ruptura o debilitamiento de la misma.

En el texto precitado Rosenberg nos advierte que tambin la oligarqua es capaz de fraguar en su entorno alianzas amplias que den estabilidad al poder de los plutcratas. Ricos y pobres luchan por la hegemona social palabra griega-. Cuando una clase logra aislar a la otra impone su rgimen.

Y una palabra ms sobre los procedimientos electivos y la libertad en la democracia. La defensa de la libertad de participacin  poltica de todo ciudadano llev a la democracia a hacer que el verdadero procedimiento regular de eleccin fuese, no el voto, sino el sorteo entre todos los ciudadanos. El voto entre diversos candidatos es, en relacin con la prctica democrtica del sorteo, un uso oligrquico o aristocratizante: se elige mediante votacin nominal a aquel que ha desempear un cargo que requiere conocimientos especializados; pero la democracia declara competentes en poltica a todos los ciudadanos. Por supuesto, para algunos cargos, como ver el lector, la democracia recurra tambin a las elecciones mediante voto.

Nuevamente se pone de manifiesto que el poder sustantivo de los pobres extiende las libertades republicanas.

Una consideracin ms. Antes de la existencia de ese rgimen poltico constituido, que se denomina la democracia, qu es lo que promueve  su existencia?  La misma democracia.

Escribe Rosenberg: "La democracia como una cosa en s, como una abstraccin formal no existe en la vida histrica: la democracia es siempre un movimiento poltico determinado, apoyado por determinadas fuerzas polticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democrtico es, por tanto, un estado en el que el movimiento democrtico detenta el poder".

La democracia como movimiento concreto organizado por los pobres que luchan polticamente para conseguir determinados fines: aqu se plantea la gnesis de la democracia, sus condiciones de posibilidad, que el libro presente analiza en concreto de forma exhaustiva para Atenas y Roma, y cuyo nacimiento requiere siempre, como ya se ha dicho, de la existencia de las libertades polticas, en uno u otro grado.

Como el lector podr comprobar la obra de Rosenberg es una invitacin a la reflexin poltica sobre los problemas ms importantes del presente, a partir del anlisis de la historia clsica. El resumen histrico que el autor pone a nuestra disposicin sobre la historia de la Antigedad contiene multitud de ideas e interpretaciones sumamente originales sobre el periodo, expuestas por quien posee autoridad para poder hacerlo. Unas son patrimonio de la escuela histrica de Rosenberg, la de su maestro Eduard Meyer; otras son el resultado de su propia investigacin personal. Pero la intencin de la obra no se agota aqu. Dado que su propsito es habitualmente extrao a la historiografa acadmica, casi siempre "apoltica",  cuando no descaradamente apologtica, y a menudo mala, convena que el lector fuera puesto sobre aviso. Haba que evitar que la propia pasin con la que Rosenberg nos presenta hechos y personajes, la misma fuerza literaria del autor, provocaran inadvertidamente una lectura meramente historiogrfica.

Fragmentos del prlogo de Joaqun Miras en el libro de Arthur Rosenberg Democracia y lucha de clases en la Antigedad HYPERLINK "http://tienda.elviejotopo.com/historia/1151-democracia-y-lucha-de-clases-en-la-antiguedad-9788496356726.html" 

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/arthur-rosenberg-un-pensador-proscrito/



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