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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2017

Entrevista a Andreu Espasa sobre Estados Unidos en la Guerra Civil espaola (y II)
La jerarqua catlica estadounidense se posicion inmediatamente a favor de Franco

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Con numerosas publicaciones en The International History Review, Estudios de Historia Moderna y Contempornea, LAven, mientras tanto y  www.rebelin.org, Andreu Espasa de la Fuente es doctor en Historia Comparada, Poltica y Social por la Universitat Autnoma de Barcelona y miembro en la actualidad del Instituto de Investigaciones Histricas de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM). Nos centramos en esta conversacin en su ltima publicacin (Los libros de la Catarata, Barcelona, 2017), con prlogo de Aurora Bosch e introduccin de Josep Fontana

***

 

Nos habamos quedado en este punto. Hablas en el apartado final del nacimiento de los appeasement en Europa y en Estados Unidos. Qu es eso de los appeasement?

Al terminar la Primera Guerra Mundial, las grandes potencias victoriosas no son capaces de disear un orden de posguerra estable. El sntoma ms claro es el fracaso de la organizacin de la Sociedad de Naciones, el precedente de las Naciones Unidas. La promesa de Wilson para hacer entrar a Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial consista en definir a la contienda como la guerra "para acabar con todas las guerras". El nuevo organismo multilateral con sede en Ginebra, con su esquema de sanciones para las naciones agresores y de auxilio colectivo a las naciones agredidas, tena que ser el instrumento para hacer realidad esta promesa. Y, sin embargo, a pesar de ser una propuesta vinculada al presidente Wilson, Estados Unidos nunca lleg a formar parte de la Sociedad de Naciones, lo que supuso un decisivo lastre para su corta historia.

En cualquier caso, la Sociedad de Naciones estuvo condenada al fracaso por el nacimiento de la doctrina del appeasement (apaciguamiento) en los aos treinta. El appeasement fue la respuesta de las tres grandes potencias democrticas Reino Unido, Francia y Estados Unidos- a las exigencias de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini de cambiar el statu quo en Europa. En vez de hacer respetar los principios del derecho internacional y de la Sociedad Naciones, estas potencias prefirieron seguir una poltica de concesiones con el objetivo de "apaciguar" a Berln y Roma. En el caso espaol, se sacrific un importante principio del derecho internacional: en caso de revuelta interna, los gobiernos constitucionales y con reconocimiento internacional tienen derecho a comprar armas a los otros gobiernos, un derecho que no puede ser otorgado a los rebeldes. Pars, Londres y Washington estaban obligados, por respeto al derecho internacional, a vender armas al Gobierno republicano espaol. Sin embargo, prefirieron mantener una actitud de aparente neutralidad entre el Gobierno y los militares alzados para no provocar un enfrentamiento con Hitler y Mussolini. Al constatar que Berln y Roma estaban vendiendo armamento a Franco a pesar de formar parte del Comit de No Intervencin, los gobiernos de las grandes democracias temieron que las potencias fascistas europeas prefirieran iniciar una nueva guerra mundial antes que dejarse humillar con una derrota del fascismo en Espaa. Los aliados tambin descartaron la posibilidad de aliarse con la Unin Sovitica en un gran pacto de seguridad colectiva para contener la amenaza fascista. En realidad, para estos gobiernos, el temor a un nuevo conflicto mundial estaba muy ligado a la conviccin de que, independientemente de su resultado final, las guerras mundiales debilitaban el statu quo mundial y abran la puerta a la extensin del comunismo. La decisin de permitir la muerte de la Repblica espaola se entiende, pues, como la consecuencia lgica de las premisas de la doctrina del appeasement, tan popular entre las lites diplomticas de la poca. No hay que olvidar que, en los crculos de poder de Londres, Pars y Washington, el anticomunismo era mucho ms fuerte que el antifascismo.

Un apartado de este captulo lleva por ttulo: "El embargo moral". Y eso qu es exactamente? Cundo un embargo es moral? Lo practic la administracin Roosevelt? No hubo voces disidentes?

En este caso, hay que entender el carcter "moral" del embargo en oposicin a un embargo legal. Es decir, cuando en agosto de 1936 Roosevelt anuncia que el Gobierno est en contra de la venta de armamento a Espaa lo que est formulando es una mera recomendacin a los fabricantes y traficantes de armas. El embargo es "moral" porque es voluntario. En caso de incumplirse no puede haber sanciones legales. En 1935 el Congreso haba aprobado la llamada legislacin de neutralidad, que inclua el establecimiento de embargos de armas contra las dos partes de un conflicto. La legislacin reflejaba la creencia de que, veinte aos antes, los banqueros y los traficantes de armas haban logrado engaar al pueblo estadounidense, hacindole combatir en la Primera Guerra Mundial por motivos inconfesables. Cuando en el verano de 1936 estalla la guerra en Espaa y Washington quiere aplicar un embargo de armas, tropieza con el problema de que la legislacin de neutralidad vigente estaba pensada nicamente para guerras entre naciones, no para guerras civiles. Es por este motivo que Washington no poda prohibir la venta de armas a travs de un embargo legal. Oficialmente solo poda apelar al sentimiento patritico de sus ciudadanos.

El embargo moral funcion bien durante medio ao por dos motivos. En primer lugar, durante los primeros meses de la guerra, muy pocos estadounidenses exigan que su gobierno permitiera la venta de armas a la Espaa republicana (una de las excepciones ms notables fue el semanario progresista The Nation). En segundo lugar, durante estos aos ya funcionaba una forma embrionaria de lo que aos ms tarde el presidente Eisenhower bautizara como "el complejo militar-industrial". Es decir, aunque las empresas de armamento eran de propiedad privada, su comportamiento estaba muy condicionado por su relacin de dependencia con su principal cliente, el gobierno de Estados Unidos. En cualquier caso, a finales de diciembre de 1936 el embargo moral es desafiado por un oscuro traficante de armas de Nueva Jersey, al que se le tienen que conceder licencias de exportacin de armas por un valor de casi de tres millones de dlares. Es entonces cuando la Casa Blanca y el Congreso se ponen rpidamente de acuerdo para legalizar el embargo, con una ley especficamente diseada para el caso espaol. A partir de entonces, el embargo contra Espaa es legal, no moral. Las polmicas sobre el embargo irn creciendo a medida que avance la guerra en Espaa, especialmente en mayo de 1938 (cuando llega a aparecer una portada de The New York Times que asegura que el fin del embargo es inminente) y en enero de 1939, pocos meses antes del fin de la guerra. Y lo cierto es que, a partir del otoo de 1937, el presidente Roosevelt pareca convencido sobre la necesidad de ayudar a los republicanos espaoles a ganar la guerra, sobre todo para evitar un efecto de contagio en Amrica Latina. Con todo, no ser sino hasta el 1 de abril de 1939, con el fin oficial de la guerra en Espaa, cuando la Administracin Roosevelt decrete el fin del embargo. El restablecimiento del comercio de armas coincidi con el reconocimiento diplomtico de la Espaa de Franco, lo que, naturalmente, provoc un gran escndalo en el seno de la izquierda norteamericana. Un congresista demcrata del Estado de Washington, John M. Coffee, denunci que las armas que se venderan a partir de entonces a Espaa podran servir para aniquilar a los disidentes antifranquistas.

Qu fue para la ciudadana estadounidense laguerra espaola? Un combate por la democracia, una lucha contra el golpe militar, un combate por defender un orden constitucional?

Desde el principio, tanto la Repblica como los militares golpistas encontraron amigos en Estados Unidos que intentaron definir el conflicto en los trminos ms favorables para la causa que queran defender. La jerarqua catlica estadounidense se posicion inmediatamente a favor de Franco. Segn sus portavoces, lo que estaba en juego en Espaa era la lucha entre la civilizacin cristiana y el comunismo ateo. De hecho, en los primeros meses, las noticias sobre los asesinatos de religiosos en Espaa causaron una honda indignacin. Durante aquel periodo, se identific al bando republicano como el mayor perpetrador de atrocidades y crmenes de guerra. La tarea de denigrar al bando republicano recibi la crucial ayuda de la cadena de peridicos del magnate William Randolph Hearst, el personaje que inspir Ciudadano Kane, la mtica pelcula de Orson Welles.

Por su parte, los amigos de la Repblica espaola definan la guerra en Espaa como un combate entre la democracia y el fascismo. En el primer comunicado que emiti el Partido Socialista de Estados Unidos se describa a los defensores del bando republicano como los partidarios de una "democracia real" en lucha contra los que pretendan reinstaurar un orden feudal. A pesar de los esfuerzos de los dos bandos, en 1936 muchos estadounidenses entre ellos, el propio presidente Roosevelt vean el conflicto espaol como una guerra entre comunistas y fascistas, es decir, una lucha entre extremistas ideolgicos que poco tena que ver con la democracia.

Sin embargo, a partir de la primavera de 1937, entre una buena parte de la sociedad estadounidense sobre todo, entre el sector de la poblacin que segua la actualidad internacional y estaba razonablemente bien informado la causa republicana fue ganando fuerza. Este cambio se debe a varios factores. Por un lado, la tendencia moderadora en el bando republicano, con la llegada de Juan Negrn a la jefatura del Gobierno, ayud a mejorar la imagen de los republicanos espaoles. El sentimiento de indignacin por las atrocidades cometidas en Espaa tambin cambi de bando. Si en el verano de 1936 haban abundado las noticias sobre la violencia anticlerical, en la primavera de 1937 la opinin pblica norteamericana estaba conmocionada por los bombardeos areos contra la poblacin civil perpetrados por las aviaciones nazi y fascista. Incluso el Ejrcito estadounidense se pronunci contra esta prctica y prometi no emplearla en el futuro. En este sentido, cabe destacar el impacto provocado por las noticias de la destruccin de Guernica en abril de 1937. La reaccin de la opinin pblica fue tan intensa que incluso motiv una pregunta incmoda por parte de los editores de la revista afroamericana The Crisis: por qu los salvajes bombardeos de la aviacin italiana contra poblaciones etopes un ao antes no haban logrado generar el mismo sentimiento de empata hacia las vctimas?

Por otro lado, como se ha comentado antes, los indicios de penetracin fascista en Amrica Latina a partir del otoo de 1937 tambin contribuyeron al aumento de simpatas hacia el bando republicano entre influyentes crculos polticos y polticos.

En qu sectores, colectivos y fuerzas polticas tuvo mayor apoyo la II Repblica espaola?

En un principio, los republicanos espaoles contaron con el apoyo solidario de numerosos sindicatos locales y de los dos principales partidos de tradicin obrerista, los socialistas y los comunistas. Estos ltimos destacaron por su activismo y por su capacidad para enviar brigadistas a Espaa, en la clebre Brigada Lincoln [en realidad, la Lincoln es un nombre genrico para referirse a los brigadistas norteamericanos, que, de hecho, estuvieron encuadrados entre el Batalln George Washington, el Batalln Abraham Lincoln y la Batera John Brown]. Por su parte, el mximo dirigente del Partido Socialista, Norman Thomas, hizo una gran labor de interlocucin con la Casa Blanca, presentando de forma eficaz y persistente los argumentos a favor de un cambio de poltica hacia la Espaa en guerra.

A diferencia de lo ocurrido en otros pases, en Estados Unidos el apoyo institucional del movimiento obrero se vio limitado por la alta presencia de trabajadores de religin catlica en el Committe of Industrial Organizations (CIO), la central sindical ms militante de la poca, en la que los comunistas llegaron a controlar un tercio de las federaciones de ramo.

A partir de 1937, la causa republicana lleg a cosechar importantes apoyos en lugares aparentemente insospechados. Miembros importantes del movimiento aislacionista de tendencia progresista, como el senador de Dakota del Norte, Gerald Nye, encabezaron los esfuerzos parlamentarios para poner fin al embargo de armas contra Espaa. El lder intelectual de los aislacionistas, el historiador Charles Beard, consideraba que el embargo supona una inaceptable ruptura con el derecho internacional. Buena parte de este apoyo tena que ver con la conviccin de que el autntico peligro que poda involucrar a Estados Unidos en la siguiente guerra mundial era la alianza con los imperios britnico y francs. Para el argumentario aislacionista, si Londres y Pars daban la espalda al Gobierno republicano espaol, la venta de armas a Espaa no deba implicar grandes riesgos.

Con todo, el apoyo ms interesante a la II Repblica espaola vino de algunas personalidades destacadas del establishment de poltica exterior. Muchos eran liberales wilsonianos, miembros de importantes think-tanks como el Council on Foreign Relations o la Foreign Policy Association. Tambin haba polticos conservadores, entre los que destaca el caso de Henry L. Stimson, a quien hemos mencionado anteriormente. Stimson haba sido secretario de Estado con el presidente Hoover (1929-1933) y, durante la Segunda Guerra Mundial, sera secretario de Guerra bajo el mandato de Roosevelt y Truman. Como secretario de Estado, haba amenazado a Madrid de romper relaciones diplomticas en caso de que el Gobierno de Azaa intentara modificar unilateralmente la concesin del monopolio de telefona a la compaa estadounidense ITT. Y, sin embargo, en el ltimo invierno de la guerra en Espaa, Stimson defendi pblicamente la necesidad de vender armas al Gobierno republicano espaol. A diferencia de otros miembros de la lite diplomtica, Stimson entendi rpidamente que el fascismo era una amenaza mayor al comunismo y que los Estados Unidos deban adoptar una poltica en Europa que no estuviera subordinada a las orientaciones del Foreign Office britnico. A Stimson -un conservador muy crtico con el New Deal- no le importaba la tendencia ideolgica del Gobierno espaol. Para este veterano estadista, lo relevante del conflicto espaol eran las consecuencias geopolticas de permitir que Hitler y Mussolini lograran sus objetivos impunemente.

Me quedan mil preguntas ms. Pero ya he abusado suficiente de tu paciencia y de tu tiempo. Slo me queda recomendar el libro a los lectores. Me gustara que cerraras la entrevista con algo que consideres esencial y que no te he preguntado.

Muchas gracias por tus interesantes preguntas. Me gustara sealar un par de cuestiones que trato en el eplogo del libro.

Adelante con ellas.

Creo que, cuando hablamos sobre la dimensin internacional de la Guerra Civil espaola, a veces tendemos a cometer el error de criticar la poltica de Londres, Pars y Washington como fruto de una visin estrecha, basada en ilusiones y autoengaos sobre la autntica naturaleza de los dictadores fascistas europeos. Y, en efecto, si el objetivo del embargo de armas contra la Espaa republicana era evitar el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los lderes de las grandes potencias democrticas cosecharon un gran fracaso en Espaa. Aun as, debemos hacer el esfuerzo de entender que, ms all de sus objetivos explcitos concretos, las lites diplomticas del momento basaban su poltica general en la defensa de sus intereses nacionales. En el contexto de los aos treinta, eso equivaldra, para Pars y Londres, a intereses imperiales. Francia necesitaba tener asegurada su lnea de comunicacin con las colonias africanas. El Reino Unido tambin necesitaba que sus comunicaciones con la India a travs del Mediterrneo no quedaran amenazadas. La izquierda frentepopulista del momento entendi bien los dilemas que afrontaban las lites de los imperios democrticos e intent hacer entender que ni la Unin Sovitica ni la Espaa republicana se oponan al imperialismo de britnicos y franceses. La autntica amenaza al dominio britnico de la India, decan los frentepopulistas, es una victoria de Franco en Espaa, con el consiguiente fortalecimiento de Berln y Roma. El Foreign Office britnico se mostr siempre muy escptico con este tipo de argumento. Lo ms probable es que sospecharan que una victoria de los republicanos de izquierda en Espaa contra el expansionismo fascista animara a los movimientos anticoloniales del todo el mundo. La sospecha era razonable. As lo confirmara la actitud del Congreso Nacional Indio (CNI) ante el conflicto espaol Nehru visit a la Espaa republicana, Gandhi mostr su apoyo con una carta a Negrn y el CNI lleg a organizar una colecta solidaria de comida y medicinas.

En el caso de los Estados Unidos, la lgica es la misma que la del Reino Unido, aunque el contexto sea distinto. En vez de colonias propiamente dichas, la principal rea de influencia de Washington eran las repblicas latinoamericanas. Su poltica ante la Espaa en guerra siempre est fuertemente condicionada por esta realidad. En un principio, el embargo es muy conveniente porque permite conciliar la poltica de appeasement seguida en Europa con los sentimientos mayoritarios entre los gobiernos latinoamericanos, que eran abrumadoramente profranquistas (hay que recordar que, en el periodo de entreguerras, abundaban las dictaduras militares en la regin). Sin embargo, como decamos antes, el pnico ante los indicios de penetracin fascista en Amrica Latina a partir del otoo de 1937 permiten valorar el conflicto espaol con nuevos ojos. Si Hitler y Mussolini consiguen colocar un ttere en Espaa, qu les impedir hacer lo mismo en Mxico o Chile?

Excelente reflexin

La conciencia de este hecho genera un cambio de simpatas en la Administracin Roosevelt, un cambio que a veces parece que puede llegar a implicar la derogacin del embargo. Finalmente, por diversos motivos, se mantiene el embargo hasta el final. Al terminar la guerra, cuando llegan peticiones para acoger refugiados republicanos, la respuesta de Washington es muy fra. De hecho, la actitud de Roosevelt ante la posible llegada de refugiados republicanos a Panam resulta muy significativa. Siguiendo una propuesta de Mxico, el Gobierno panameo haba mostrado inters en acoger refugiados republicanos. Ms que por un sentimiento de generosidad humanitaria, en el caso panameo el objetivo era reducir la influencia demogrfica de los afrodescendientes. Es decir, los refugiados espaoles tendran que ayudar a "blanquear" el pas. Cuando le preguntan a Roosevelt sobre el asunto, el presidente norteamericano niega su aprobacin al plan porque considera que se trata de un tipo de refugiados que, por su carcter revoltoso, puede acabar causando problemas para la seguridad del Canal de Panam. En el fondo, Roosevelt no deja de ser coherente. Sus simpatas hacia los republicanos espaoles haban crecido en 1937 y 1938, cuando los crea tiles para frenar los planes de Hitler y Mussolini en Amrica Latina. Terminado el conflicto, los juzga con el mismo criterio que antes, es decir, siempre los juzga en funcin de si pueden ayudar o no a mantener la hegemona estadounidense en el continente americano.

Para terminar, solo quisiera recordar que los aos treinta son un periodo de grandes crisis, que en muchos sentidos recuerda, de forma inquietante, al mundo que nos ha tocado vivir. Son aos en los que conviven una fuerte crisis econmica, una crisis del ideal democrtico y una crisis geopoltica, con el declive de los imperios europeos como protagonista de fondo. Esta crisis geopoltica se resolver, pocos aos despus, con la derrota del fascismo por las armas en la Segunda Guerra Mundial. Cuando analizamos la dimensin internacional de la guerra espaola, no podemos olvidar que este conflicto fue decisivo y aleccionador para las lites polticas de Estados Unidos, un pas que, justo en aquel momento, estaba en pleno proceso de tomar el relevo a Londres como primera potencia mundial.  

 

Nota de edicin:

Primera parte de esta entrevista: "Entrevista a Andreu Espasa sobre Estados Unidos en la Guerra Civil espaola (I). "La novedad de mi libro es el nfasis que se da a la influencia de Amrica Latina en la poltica de Roosevelt hacia la Espaa en guerra" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235315



 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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