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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2017

Prlogo del libro de William Sacher sobre la megaminera en Ecuador
El cuento chino y la violencia minera

Alberto Acosta
Rebelin


Prlogo del libro "Ofensiva megaminera china en los Andes. Acumulacin por desposesin en el Ecuador de la "revolucin ciudadana"

  En este libro, William Sacher propone una profunda lectura sobre cmo se impone la megaminera en el Ecuador. Como uno de los mayores conocedores de la materia, Sacher se adentra en los entretelones de las empresas chinas, que comienzan a copar el escenario minero ecuatoriano, y se plantea tres preguntas claves: Por qu los chinos? Por qu ahora? Por qu aqu, en la cordillera del Cndor?

La tarea que asume el autor nos ayuda entender las razones y las consecuencias de la gran ofensiva minera china en Amrica Latina, particularmente en los Andes. Con su profundo anlisis, nos brinda una mejor comprensin de los procesos de acumulacin originaria (Carlos Marx) y desposesin (David Harvey), que marchan de la mano con el cada vez ms vigente imperialismo chino. Esta es la punta del ovillo que Sacher hala con inteligencia y sagacidad, para luego desmenuzar la poltica minera de la revolucin ciudadana.

Las informaciones y reflexiones presentadas en estas pginas empiezan retratando a un capitalismo con rostro chino, un proceso que empez en China con la disolucin de bienes comunes y la liquidacin masiva de las tradicionales empresas pblicas, para potenciar la incursin transnacional de capitales chinos en el mundo. Aqu aparecen los primeros grandes rasgos del actual imperialismo chino, a los que Sacher califica como un cuento chino, que sintetiza una cada vez ms dura realidad para muchos pases en el mundo.

Del Consenso de Washington, que impuso la apertura, flexibilizacin y liberalizacin econmica en Nuestra Amrica, caminamos al Consenso de Beijing, que profundiza y ampla los extractivismos, genera relacionamientos mediante grandes obras de infraestructura construidas por compaas chinas (muchas ligadas al complejo minero-petrolero-energtico), y un masivo endeudamiento externo con capitales chinos. Todo esto consolida la chinificacin de economas como la ecuatoriana. El libro explica cmo ha evolucionado la minera en el pas, desde los aos neoliberales hasta la poca progresista. En particular, la lectura de la minera en la dcada corresta describe una marcha que hace recordar a las agujas del reloj. Uno de los puntos cumbre en esa marcha del tiempo minero corresta se cristaliz con el mandato minero, expedido por la Asamblea Constituyente de Montecristi el 18 de abril de 2008, que daba marcha atrs a las normas jurdicas y la hemorragia de concesiones neoliberales. Un mandato construido desde la resistencia a la megaminera que, particularmente, planteaba la posibilidad de repensar la minera en Ecuador, al establecer, por ejemplo, limitaciones a las actividades mineras en fuentes de agua.

Ese distanciamiento inicial de las mximas pretensiones neoliberales dur poco. De hecho, Correa transit cada vez con ms premura hacia la imposicin de la megaminera en el Ecuador. Y en la prctica, desplegando perversamente un discurso de soberana nacional, ha cristalizado y ha revivido de largo muchas de las aspiraciones neoliberales de los capitales mineros. Apenas unos das despus de aprobado el mencionado mandato minero, cuando todava sesionaba la Asamblea Constituyente, el propio presidente Correa pact con los grandes capitales mineros y, en poco tiempo, l se transform en el mayor promotor de la megaminera de toda la historia republicana.

La posicin prominera de Correa explica el incumplimiento del mencionado mandato constituyente y tambin la imposicin, en enero de 2009, de una ley de minera abiertamente inconstitucional, tal como lo reconocera incluso la mal llamada Corte Constitucional de Transicin. As, con el incumplimiento del mandato minero, se abri la puerta al festn minero del siglo XXI, cuestin que se analiza detenidamente en este libro sobre la Ofensiva megaminera china en los Andes.

La marcha del capital minero chino por la geografa ecuatoriana se concentr por lo pronto? en la Amazona. La cordillera del Cndor experimenta las primeras incursiones de un extractivismo desconocido hasta entonces en el pas, como lo es la megaminera. Es ms, William Sacher anticipa la posible consolidacin de un distrito minero binacional peruano-ecuatoriano, precisamente en dicha cordillera, que hace de frontera entre los dos pases. Por eso bien podemos adelantar la conclusin de que actualmente estamos viviendo los primeros momentos de un desbordamiento minero de proporciones impredecibles.

 

Sin embargo, lo interesante del caso ecuatoriano es la resistencia al extractivismo minero observada desde hace algn tiempo. Esa resistencia, y la lucha en contra del extractivismo petrolero y depredador formaron parte sustantiva de las propuestas de la naciente revolucin ciudadana en 2006, cuando se planteaban incluso novedosas alternativas para superar la condicin primario-exportadora del pas. El Plan de Gobierno de Alianza Pas 2007-2011 elaborado en 2006 con amplia participacin social propona, por ejemplo, una moratoria petrolera en el sur de la Amazona y la recuperacin de las reas degradadas por la actividad petrolera y minera, particularmente. No podemos olvidar tampoco los reclamos y proposiciones de organizaciones ecologistas agrupadas en el Comit Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (Cedenma), que fueron aceptados pblicamente por el entonces candidato Rafael Correa y su movimiento.

En ese horizonte est tambin la Iniciativa Yasun-ITT, surgida desde la sociedad civil, y, por cierto, todas aquellas disposiciones constitucionales revolucionarias, como los Derechos de la Naturaleza. Lo lamentable es que todo ese bagaje transformador y muchos otros puntos destacables hoy estn olvidados.
El gobierno de Correa dio marcha atrs a sus compromisos iniciales antes de cumplir los dos aos en funciones. Desde entonces las agujas de su reloj caminaron hacia un claro reencuentro con el neoliberalismo extractivista.

Mientras tanto, muchas comunidades se demuestran cada vez ms empoderadas y dispuestas a enfrentar los extractivismos, particularmente el minero. En diversos lugares del pas se multiplica la lucha en defensa de la vida. Una accin que aflora paulatinamente tambin en diversas ciudades; una resistencia que el Estado corresta intenta romper con medidas represivas: judicializando y criminalizando a quienes se oponen a la megaminera. Esto sucede en toda Amrica Latina: los gobiernos progresistas y neoliberales, sin excepcin, se hermanan cuando se trata de imponer la megaminera u otros extractivismos. Bien vemos que la modalidad primario-exportadora se ha instalado con cada vez mayor profundidad en la matriz de acumulacin de todos los pases latinoamericanos.
En el Ecuador, como bien expone William Sacher en este libro, la megaminera se impone, literalmente, a sangre y fuego. Basta ver los detalles de lo que ocurre en Tundayme, provincia de Zamora Chinchipe, o bien en Nankints, provincia de Morona Santiago. As, una vez ms, varias regiones del Ecuador aparecen como tierra de conquista y colonizacin, en un esfuerzo miserablemente justificado bajo una ilusin desarrollista. Un atrevimiento que conjura todo tipo de violencias.

Para enfrentar esta compleja situacin, no basta con plantear salidas negociadas buscando imposibles equilibrios sociales y ambientales. La megaminera provoca verdaderas amputaciones a la Madre Tierra, la Pachamama, como se la defini en la Constitucin de Montecristi. Sus efectos despedazan los tejidos sociales, econmicos, y hasta culturales de los pobladores de esas tierras, sobre todo pueblos y nacionalidades indgenas, cuyos derechos estn claramente establecidos en dicha Constitucin, e incluso a escala internacional por Naciones Unidas. Estas violencias no solo son materiales, son tambin simblicas. Surgen cuando se destruye culturalmente a pueblos enteros o se presiona psicolgicamente a individuos aislados u organizados, criminalizndolos o recriminalizndolos como fundamentalistas, de ecologistas infantiles o de ancestrales disfrazados. Todas estas violencias, desplegadas en nombre de la ley y el orden, cobijadas por el credo del progreso y del desarrollo, no son una mera consecuencia de la megaminera o de las actividades petroleras. A lo largo de su libro, William Sacher indica cmo estas violencias son una condicin necesaria para ejecutar tales extractivismos. Desde sus orgenes coloniales, estas violencias han sido indispensables para sostener los procesos de acumulacin en el capitalismo perifrico. La apropiacin de minerales, segn las necesidades de un supuesto desarrollo, incluso pretende tornar legtimo el momento de la represin violenta por parte del Estado. As, el presidente Correa ha asumido los intereses chinos como propios y ha convertido al Estado ecuatoriano en polica de las transnacionales de ese pas. Desde que el gobierno de la revolucin ciudadana abri las puertas a la megaminera completando la tarea emprendida por los gobiernos de la larga noche neoliberal, las acciones represivas y violentas desplegadas desde el Estado para acceder a los recursos minerales han sido permanentes. Para entender mejor lo que esto representa, nada mejor que leer con detenimiento las pginas de un libro claro y preciso, un libro comprometido con la lucha de los pueblos por la vida.

Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Exministro de Energa y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la Repblica del Ecuador.
Serie sobre EL DEBATE CONSTITUYENTE Editores Alberto Acosta y Esperanza Martnez.
Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 



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