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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2005

El caso del talibn sueco

Ren Vzquez Daz
El Viejo Topo


El periodista sueco Gsta Hultn ha publicado un libro estremecedor (Fnge p Guantnamo, Leopard Frlag, Estocolmo 2005) sobre el caso del joven Mehdi Ghezali y su encierro en el campo de concentracin estadounidense de la Base Naval de Guantnamo. Hultn combina el testimonio del joven Ghezali con una investigacin minuciosa del comportamiento de la diplomacia sueca ante la arbitrariedad y el desprecio por los derechos humanos de las autoridades estadounidenses, y la imagen que surge de su formidable trabajo es la de un mundo sin ley, sin moral y sin el reconocido honor que sola caracterizar la poltica exterior del Reino de Suecia.

Mehdi Ghezali naci en Estocolmo en 1979 y tuvo una adolescencia errrtica y difcil, marcada por la bsqueda de una identidad. Su madre es finlandesa y su padre, que ha vivido durante ms de 30 aos en Suecia, es de origen argelino. En 1999 Mehdi fue detenido en Portugal junto a otro joven que haba cometido un robo. Durante su estancia en la crcel preventiva reflexion sobre su futuro, decidi convertirse al islam y dejar atrs la vida desordenada que lo haba llevado a frecuentar elementos delictivos. A diferencia del amigo con el que fue detenido, Mehdi fue declarado inocente de los cargos que se le imputaban y, en cuanto recuper la libertad, comenz a vivir como un musulmn convencido.

En septiembre de 2000 viaj a Arabia Saudita en compaa de otro joven sueco, visit la Meca e intent ingresar en la universidad. No fue aceptado ya que sus conocimientos de rabe no resultaron satisfactorios para realizar estudios superiores. En abril de 2001 volvi a Suecia y su padre le financi un viaje a Londres, para que estudiara rabe y luego probase suerte de nuevo en alguna universidad saudita, en las que anualmente ingresan numerosos jvenes musulmanes de todas partes del mundo. Las condiciones en esos centros suelen ser muy favorables, los estudios y la vivienda son gratuitos y todos los aos la universidad ofrece a sus estudiantes un viaje de vacaciones a sus pases de origen. En Londres Mehdi se enter de que la universidad de Islamabad aceptaba estudiantes en cursos en ingls o en rabe, pidi dinero prestado a un amigo y se fue a Pakistn a probar suerte. Pero mientras esperaba el comienzo del curso hizo un viaje a Jalalabad en Afganistn y all fue sorprendido por los bombardeos de las fuerzas comandadas por EE UU.

Qu hizo Mehdi durante su estancia en Afganistn? Leer el Corn, jugar al ftbol con los lugareos y vivir en las mismas condiciones precarias de la familia que lo cobijaba, siempre en bsqueda de una identidad y de produndizar sus estudios del Corn. Pero a partir del 11 de septiembre de 2001 todo se volvi en su contra: su religin, su pasado reciente, el momento histrico e incluso las autoridades de su patria sueca. Hultn define a Ghezali como un joven profundamente religioso, alejado de las cosas mundanas. Cuando los americanos comenzaron a bombardear Afganistn Ghezali ni siquiera entendi que esa agresin tuviese algo que ver con los atentados del 11 de septiembre. El joven sueco intent huir de los bombardeos y atraves la frontera de Pakistn, pas amigo de EE UU donde dos tercios de la poblacin es analfabeta y la mayora vive en condiciones de extrema pobreza. Los cazadores de recompensas, conscientes de que podan obtener hasta 5 000 dlares por cada presunto terrorista capturado, atraparon a Ghezali y lo vendieron a los militares pakistanes. stos, a su vez, lo revendieron como una mercanca de guerra al ejrcito norteamericano, que minti al asegurar que el joven haba sido capturado en combate en Afganistn.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia se hizo eco de esa mentira; en su informe por fax a Estocolmo, al que Hultn ha tenido acceso, la embajada de Islamabad se refiere a Ghezali (sin disponer de la ms mnima prueba para sustentar tan grave acusacin) como un miembro de Al-Qaeda con pasaporte sueco. Y la Cancillera actu en consecuencia. No hubo orden de que se actuara para obtener acceso diplomtico al sbdito sueco en dificultades y los norteamericanos lo internaron en una base militar en Kandahar. De all lo enviaron junto a otros prisioneros, en una accin catalogada jurdicamente como un secuestro ya que EE UU no tiene jurisdiccin sobre Pakistn, a la base naval ilegal de Guantnamo en la isla de Cuba: atado, con una mordaza y una capucha negra. Esto ocurri en diciembre de 2001. A los prisioneros no se les permiti satisfacer sus necesidades durante el viaje de 24 horas. Sus pies permanecieron encadenados durante todo el trayecto. Esto se realiz sin que a ninguno se les acusara de nada en concreto, sin haber sido juzgados y mucho menos sentenciados por delito alguno, violando la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, la Convencin de Ginebra y la Constitucin de los propios Estados Unidos.

En Guantnamo, Ghezali fue encerrado en una jaula y desde el primer instante los guardias hicieron todo lo posible por deshumanizarlo. A partir de ahora su nombre no fue ms Mehdi Ghezali; ahora se llamara US9SWE000166 y sera sometido a tratamientos degradantes y torturado sistemticamente. Los interrogatorios podan durar doce horas seguidas y eran brutales: encadenado al suelo, desnudo, con un fuerte reflector intermitente dirigido a la cara, amenazado por perros y siempre en una cmara de torturas sofocante a una temperatura de cuarenta grados centgrados, o por el contrario tan glida que un pie se le lesion a causa de la falta de circulacin. En una oportunidad, uno de los perros se desmay por el calor de la cmara de tortura. No se le permita dormir; la luz estaba siempre encendida, los carceleros ponan msica a todo volumen, le inculcaban que jams recobrara la libertad (tenemos buenos mdicos que garantizarn que llegues a la vejez le decan) y se le obligaba a cambiar de jaula varias veces cada noche. Gezhali vio con sus propios ojos que uno de los prisioneros era un nio afgano de once aos; tambin haba ancianos de ms de ochenta. A uno de ellos, de 102 aos de edad, lo llevaban a los interrogatorios encadenado y temblando. Un detalle importantsimo del testimonio de Gezhali es que en un principio haba soldados puertorriqueos que se mostraron ms bien suaves y propensos a disminuir el sufrimiento y las humillaciones de los enjaulados; a los tres meses los boricuas desaparecieron y slo quedaron los otros, los ms bestias. Segn la definicin de Dick Cheney, el joven sueco era uno de los peores entre los peores; segn la embajada sueca en Pakistn era un miembro de Al-Qaeda con pasaporte sueco. Y de acuerdo a Donald Rumsfeld, el prisionero US9SWE000166 perteneca a la categora de los asesinos ms peligrosos, mejor entrenados y ms malvados de la faz de la tierra.

El problema es que no haba ni un solo hecho que lo demostrara. A pesar de que Mehdi fue internado en un campo en Peshawar en diciembre de 2001, y que la embajada de Suecia est situada a unas horas de viaje en auto de ese lugar, los diplomticos suecos confiaron en las mentiras de los pakistanes, se abstuvieron de visitar a su compatriota para hacerse una idea propia de los acontecimientos y se fueron a Suecia a celebrar las navidades. El 10 de enero el Ministerio en Estocolmo recibi una comunicacin directa de Washington: entre los prisioneros que seran transportados a Guantnamo se encontraba eventualmente un sueco. De la embajada sueca en Washington lleg entonces un informe firmado por el diplomtico Peter Kanflo en el que se deca que Gezhali fue hecho prisionero en Afganistn, tiene conexiones con Al-Qaeda y constituye una amenaza contra la seguridad de EE UU y contra la paz internacional y la seguridad.

Aterra la subordinacin y el grado de ceguera de la diplomacia sueca ante la actuacin de los norteamericanos en Guantnamo. El libro de Hultn hace pensar en una ceguera compacta, impecablemente blanca y viscosa, como la de la famosa novela de Saramago. En la primera nota de prensa al respecto, firmada por la ministro de Relaciones Exteriores Anna Lindh el 20 de enero de 2002, la Administrocin de Estocolmo daba por sentado que el sueco ser tratado humanamente y de acuerdo a los convenios internacionales.

Cuando US9SWE000166 recibi al fin una visita de funcionarios de su pas el 15 de febrero, corporeizados en un enviado de la polica sueca de inteligencia y seguridad (exigencia de los americanos) y el ministro de la embajada sueca en Washington Bo Eriksson, el muchacho fue interrogado de la misma forma que los interrogadores estadounidenses lo haban estado haciendo y en el mismo local argolla en el suelo para las cadenas-- donde stos lo haban torturado. De acuerdo con uno de los informes del diplomtico, al cual Hultn tuvo acceso, el prisionero compareci ante los representantes de su pas encadenado; se senta muy mal, estaba a punto de desfallecer y mostraba sntomas de choque profundo, confusin y estaba casi paralizado.

A pesar de todos estos datos, que pertenecen a la parte secreta del informe, Eriksson produce un ejemplo casi inconcebible de subordinacin a una potencia extranjera pero ante todo de inhumanidad: en su informe a la Cancillera, asegura que los enjaulados no han sido torturados ni sometidos a ningn tratamiento degradante; los carceleros, apunta el diplomtico sueco, lo pasan casi peor en sus barracas que los prisioneros en sus jaulas (2.00 x 2,40 m; tanto las regulaciones suecas como las norteamericanas de proteccin a los animales prohben el encierro de bestias en jaulas tan reducidas). Sobre el campo de concentracin como mtodo, el diplomtico de la patria de Alfred Nobel y de Olof Palme encontr que es objetivamente difcil condenar de modo general la solucin temporal que los americanos han puesto en prctica. La formulacin solucin temporal me parece doblemente macabra: en primera porque sugiere que lo objetivamente condenable hubiera sido una solucin definitiva del caso de los enjaulados de Guantnamo (exterminarlos?). En segunda porque esa solucin temporal ya era inhumana y violatoria de la ley internacional en el momento en que el diplomtico interrog a su compatriota, una temporalidad que la Administracin Bush desde el estreno mismo del campo de concentracin haba declarado indefinida.

Si los torturadores profesionales de Guantnamo haban sido incapaces de extraer del cuerpo de su vctima una confesin sobre la ficcin de que era talibn o miembro de Al-Qaeda, el encuentro con los representantes policiales y diplomticos de su pas arroj la evidencia de que Ghezali no era considerado un ciudadano sueco digno de que su pas se enemistase con sus seoras imperiales por la causa de los derechos humanos y la justicia. Los meses siguieron pasando y el 29 de mayo fue el Ministro de Defensa sueco quien declar que, en el transcurso de un encuentro que sostuvo con representantes del Gobierno en Washington, haba preguntado si el joven sueco era considerado un prisionero de guerra y si EE UU estimaba que el joven hubiese cometido algn crimen. Por toda respuesta, los americanos dijeron que revisaran el asunto. Con esto el Ministro se dio por satisfecho y Hultn constata que a finales de mayo, o sea seis meses despus del secuestro del sueco Mehdi Gezhali, el Gobierno de su pas segua sin presentar exigencia alguna de que fuese liberado.

Pero las cosas empezaron a complicrsele a la Administracin de Gran Person. En el verano ocurri uno de esos milagros de hidalgua que solamente se dan en casos extremos: el preso US9SWE000166, absolutamente solo, torturado, sin un pas que lo apoyase en su esperanza de que se le hiciera justicia y sin recibir las cartas que su padre le enviaba, dej de hablar con sus victimarios. Eso: dej de responder a sus preguntas, guard un silencio que elev su dignidad y enfureci a sus carceleros. A partir de ahora su situacin se hizo an ms difcil. En agosto, Exteriores llam al encargado de negocios de la embajada norteamericana en Estocolmo: de qu se acusaba a Mehdi Gezhali? Bajo qu condiciones sera procesado? Por qu Mehdi no reciba las cartas que se le enviaban? El 8 de septiembre surgi otra complicacin inesperada que inocul un inquietante foco de claridad en la ceguera blanca de la diplomacia sueca: con la ayuda de un humilde amigo soldador, el padre de Mehdi construy una jaula de hierro de las mismas dimensiones que las de Guantnamo y la plant en la Plaza ms cntrica de Estocolmo. Se puso un overol anaranjado, se encaden de pies y manos y se encerr en la jaula, encapuchado, para realizar una huelga de hambre. Trece mil transentes de la capital sueca firmaron espontneamente la carta de protesta del padre. Esta fue la primera protesta internacional en contra del campo de concentracin de Guantnamo.

Un mes ms tarde no se haba recibido respuesta alguna y esta vez le toc al embajador norteamericano subir a la Cancillera de Estocolmo. Pero no hubo respuestas. Sobre las cartas desaparecidas, el embajador se limit a decir que el sistema de correos funciona. La parte sueca segua sin demandar que el preso fuese procesado o puesto en libertad, y en octubre el jefe de la divisin jurdica de la Cancillera sueca hizo esta inslita declaracin a la televisin: No creo que podamos traerlo a casa. Los americanos estn muy decididos en sus argumentos. En este punto Hultn se pregunta, con razn: Si un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores se expresa de esa manera en los medios de comunicacin suecos, qu cosas no dir cuando est frente a los americanos y ellos le exponen con decisin sus argumentos?

Pero haba cosas peores. Mientras esto ocurra, la embajada sueca en Washington, dirigida por el entonces embajador Jan Eliasson (actualmente Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas) haca todo lo posible no por lograr que se le hiciera justicia a su compatriota enjaulado, sino por disuadir al Ministerio de Relaciones Exteriores de presentar demandas que molestaran a los norteamericanos. Por su parte, Bo Eriksson segua pidiendo comprensin y clemencia para con los torturadores de US9SWE000166: En lo referente al estatus de los prisioneros y su futuro procesamiento, no creo que debamos hacernos demasiadas ilusiones de recibir ms aclaraciones por parte de los americanos -- escribi Eriksson desde Washington--; aunque los presos no puedan aspirar a obtener el estatus completo de prisioneros de guerra, s son combatants que han sido capturados en los campos de batalla Como no hay dudas sobre el estatus de los prisioneros, no es necesario que se pruebe su causa ante los tribunales. En su libro, Gsta Hultn resume as la actitud de la embajada sueca en Washington: Pese a que Bo Eriksson saba que Mehdi no fue capturado en el campo de batalla y a pesar de que en Suecia se estaba cuestionando cada vez ms la legalidad de la actuacin norteamericana, Bo Eriksson se puso de parte de la opinin estadounidense, incitanto a la pasividad sueca. En diciembre de 2002 ya Mehdi llevaba un ao encerradolas autoridades de Pakistn declararon que no existan sospechas de que Mehdi hubiese cometido ningn tipo de delito. Sin embargo en enero, cuando el abogado de Gezhali se present ante el jefe jurdico de la Cancillera y el embajador en Washington Jan Eliasson, stos le hicieron saber que en Guantnamo, desde el punto de vista humanitario, todos los prisioneros estn recibiendo un trato que se ajusta a la Convencin de Ginebra y que no existe ningn riesgo de que sean torturados.

Slo cuando el caso del talibn sueco dej de ser un asunto de diplomticos obedientes ante la ilegalidad de Washington, y se elev al plano poltico domstico, el gobierno sueco present al fin su exigencia, basada en el Derecho Internacional, de que Mehdi Gezhali fuese puesto en libertad. En esto jugaron un papel decisivo las demandas de liberacin que se presentaron en el parlamento, el dramtico simbolismo del padre enjaulado en Estocolmo, el activismo del Grupo de Guannamo (en el que trabaj el propio Hultn), el descrdito internacional creciente ante la barbarie del campo de concentracin de Guantnamo y la exigencia de liberacin de Gezhali firmada por los representantes de cinco partidos polticos.

La entonces Ministro de Relaciones Exteriores Anna Lindh tiene el mrito histrico de haber exigido la liberacin de US9SWE000166 en contra de los informes y los consejos de sus diplomticos. Tal y como lo cuenta Hultn, Anna Lindh fracasara en sus esfuerzos por lograr que la Unin Europea actuase en conjunto con respecto a Guantnamo, pero s fue firme al hacer que Suecia presentara unilateralmente su demanda de cara a EE UU, por lo que fue abucheada en Washington.

Pese a la demanda de Anna Lindh, la liberacin de US9SWE000166 sigui siendo un asunto pendiente. Mster Pierre-Richard Prosper, embajador norteamericano para crmenes de guerra visit Suecia en marzo de 2003 y public un artculo en la prensa de Estocolmo donde deca que Mehdi estaba obligado a hablar (en realidad, lo nico jurdicamente defendible de toda esta pesadilla era el valiente silencio del muchacho); acusaba de nuevo a Gezhali de haber pertenecido a Al-Qaeda y de haber sido capturado en el campo de batalla, sin presentar una sola prueba de ello. En septiembre de 2003 Anna Lindh fue asesinada a pualadas por un demente mientras compraba ropa en un almacn de Estocolmo, y en marzo del ao siguiente la nueva Ministro de Exteriores Laila Freivalds, al hablar en la Comisin de Derechos Humanos de Ginebra, no slo guard un silencio culpable sobre los horrores que en ese mismo instante estaba sufriendo Mehdi Gezhali, sino que al hablar de Cuba expres la preocupacin de Suecia por el estado de los derechos humanos en la extensin de la isla sobre la que los norteamericanos no tienen jurisdiccin, sin decir ni una sola palabra sobre la atroz violacin de los derechos humanos y las leyes internacionales en la Base Naval de Guantnamo.

Aquella intervencin de la Ministro Freidvalds nos dej atnitos a los observadores del caso cubano y constituye un ejemplo de cmo un pas europeo rico usa selectivamente la ceguera blanca de Saramago para congraciarse con las necesidades de poltica exterior de EE UU, independientemente de lo ilegal y abyectas que stas sean, echando por la borda la imparcialidad, la objetividad, la credibilidad y la dignidad de la poltica exterior sueca. Con este hipcrita trato doble, flaco favor se le hace a la causa de los derechos humanos en Cuba y en el mundo. Hultn resume as la actuacin de Suecia ante las Naciones Unidas: Tanto en la Asamblea General como en la Comisin de Derechos Humanos, Suecia opt por guardar silencio sobre Guantnamo. Este era el tercer ao que Suecia tena la oportunidad de poner a Guantnamo en el orden del da de las Naciones Unidas, y esta fue la tercera vez que no lo hizo.

Tras 900 das de cautiverio ilegal, la cifra US9SWE000166 volvi a ser el ser humano Mehdi Ghezali. Los interrogatorios no haban dado absolutamente nada y en el momento de su liberacin las autoridades norteamericanas seguan sin imputarle cargo alguno. El polica sueco de seguridad que lo interrog haba declarado al volver a Suecia que desde el punto de vista de inteligencia la visita no haba dado absolutamente nada. Un fiscal sueco declar que era imposible instruir un proceso contra Ghezali, y en general ni una sola prueba de su presunta vinculacin con los talibanes o con Al-Qaeda fue presentada. No obstante, a Mehdi Ghezali lo obligaron a firmar un acuerdo por medio del cual aceptaba voluntariamente las siguientes condiciones para ser puesto en libertad: que en lo sucesivo no tendra ninguna vinculacin con Al-Qaeda, que no participara en ninguna conspiracin contra EE UU o en actos terroristas, ni protegera conscientemente a nadie que lo hiciera. O sea, que lo obligaron a comprometerse a no realizar actos que jams haba pensado cometer.

El libro de Gsta Hultn, Fnge p Guantnamo, debera publicarse a la mayor brevedad en lengua castellana pues muestra dramtica y claramente cmo funciona la nueva ilegalidad internacional en este principio de siglo marcado por la llamada lucha contra el terrorismo de EE UU. Las atrocidades sufridas por este joven sueco inocente contrastan escandalosamente con la manera en que las autoridades estadounidenses estn tratando a un terrorista confeso y convicto como Lus Posada Carriles, a quien protegen conscientemente. Pero el caso de un criminal impune y de tal calibre requiere un anlisis profundo, y ese ser el tema de mi prximo artculo.

Ren Vzquez Daz es escritor cubano sueco y miembro de la Directiva de la Unin de Escritores de Suecia. Su libro ms reciente es El sabor de Cuba (Tusquets).



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