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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2017

El lugar de Cuba en el actual debate poltico brasileo

Joana Salm
Cuba Posible


El pasado 16 de octubre fue lanzado en So Paulo el libro colectivo Cuba no sculo XXI: dilemas da revoluo (Cuba en el siglo XXI: dilemas de la revolucin). El lanzamiento cont con la presencia de Frei Betto y de Nlida Hernndez Carmona, Cnsul General de Cuba en la capital paulista. El volumen organizado por m, el historiador Fabio Luis Barbosa dos Santos y la economista Fabiana Rita Dessotti, fue el resultado de una investigacin colectiva, con la participacin de ms de 30 estudiantes y profesores de seis universidades pblicas brasileiras, de los cursos de Relaciones Internacionales, Historia y Economa[1]. El libro es fruto de la tercera edicin del proyecto Realidad Latinoamericana, que tuvo lugar en 2016, dedicado a estudiar la realidad cubana, despus de viajes anteriores a Colombia y Venezuela (2014) y Per y Bolivia (2015).

Entre marzo y noviembre de 2016 nos reunimos en el Memorial de Amrica Latina en So Paulo, para clases y discusiones sobre Cuba. Examinamos las especificidades de su formacin colonial, el neocolonialismo resultante de la relacin con Estados Unidos y, por supuesto, las condiciones histricas y fuerzas sociales que impulsaron la revolucin de 1959. Estudiamos tambin los dilemas de la transicin al socialismo en un contexto perifrico y dependiente, la ambivalencia de las relaciones con la URSS y la profunda crisis econmica y social de la dcada de 1990.

Entre los principales impases histricos de la Revolucin, identificamos algunos ejes centrales:

(1) La dificultad que haba en cumplir las promesas de bienestar social igualitario sin bases econmicas suficientemente desarrolladas para superar la dependencia, generando una tensin entre la importacin de bienes de consumo popular o de bienes de capital para la diversificacin productiva. Esa dificultad se expres en la naturaleza de las relaciones establecidas con la URSS, que viabiliz una abundancia relativa en las dcadas de 1970 y 1980, al mismo tiempo que hizo que se perpetuara una insercin econmica dependiente, cuyos efectos ms duros fueron sentidos a partir de 1990.

(2) La contradiccin entre la ultra-centralizacin estatal bajo amenaza de invasin externa y la necesidad de algn grado de descentralizacin para la distribucin del poder poltico y la construccin de una democracia socialista.

(3) La permanencia de prcticas patriarcales, racistas y homofbicas en el interior de la Revolucin y el lugar estratgico de la cultura y de los valores en la construccin del socialismo y del hombre y mujer nuevos.

Considerando tales disyuntivas, el grupo conform una agenda colectiva de investigacin del presente, amparada por una pregunta-eje: cules son los riesgos de una restauracin capitalista en Cuba en el siglo XXI? Ms concretamente, cules seran las consecuencias de la llamada actualizacin del modelo econmico, contenida en los Lineamientos aprobados por los delegados del VI Congreso, en abril de 2011? Cmo afectan la vida social cubana? Con cul intensidad se estaban ampliando las desigualdades? Cmo se expande el rol del dinero en la diferenciacin del acceso a derechos?

Lo que pretendamos no era encontrar formulaciones rpidas y confortables para nuestras inquietudes. Al contrario, buscbamos explorar la Revolucin desde adentro: el debate cubano actual, sus grupos de inters, sus argumentos y sus determinaciones histricas y geopolticas. Por mi parte, esa bsqueda tena que ver con una investigacin poltica sobre los caminos de la revolucin latinoamericana. Justamente por ser la nacin que ms se acerc a algunas de las utopas del siglo XX y las sostuvo hasta cierto punto, me pareci que los engaos y sinuosidades de su decurso pudieran servir como preciosa fuente de aprendizaje. Fue Cuba quien ms camin vereda adentro, con un ojo en el camino y otro en el porvenir, como canta Silvio Rodrguez, y quien se encuentra siempre desafiada con su mirada extraviada entre el estar y el ir. Los dilemas de la Revolucin cubana nos ensean lecciones sobre los obstculos a otras revoluciones posibles.

Llegamos a Cuba pocos das despus del fallecimiento de Fidel Castro, el 3 de diciembre de 2016. En un pequeo televisor en blanco y negro de la sala de entrada del Centro Martin Luther King (CMLK), en Marianao, pudimos mirar el monumental homenaje fnebre en Santiago, con la presencia del expresidente Lula y de otros lderes de la izquierda mundial. Era un momento conmovedor para todo el pueblo cubano y lo pudimos sentir. Recibidos por el maravilloso equipo del CMLK, a quienes mucho agradecemos, conversamos con ms de 30 cubanos de distintas reas e instituciones: dirigentes polticos, ex guerrilleros, expertos universitarios, ex ministros, cientficos, editores, campesinos, militantes de distintos sectores sociales[2]. Visitamos la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), el Centro de Inmunologa Molecular (CIM), el Centro Nacional de Educacin Sexual (CENESEX), la Casa de las Amricas, y otros puntos e instituciones de La Habana. Viajamos a Pinar del Ro, donde nos hospedamos en una iglesia pentecostal en Puerto Esperanza, visitamos un policlnico y el proyecto Comunitario La Camorra. Cerca de Viales, fuimos a una Cooperativa de Crditos y Servicios y a dos fincas tabacaleras.

El viaje nos fue indicando las preguntas que debamos reformular, las que podamos contestar parcialmente y las que se hacan turbias e impenetrables. Al volver a Brasil, el grupo produjo dos seminarios abiertos, una exposicin de fotografas y el mencionado libro. Con l, pretendemos alcanzar a un pblico mayor que el tradicional lector acadmico. Sin perder el rigor, buscamos comunicarnos con las dudas de sectores ms amplios de la sociedad brasilera sobre la Revolucin cubana. Por eso, los 22 captulos nunca sobrepasan las diez pginas y sus ttulos son preguntas, tales como: Qu es la Revolucin hoy? Cuba es una democracia? Los cubanos quieren salir de Cuba? Existe censura? Cmo la juventud se relaciona con la Revolucin? Por qu la Revolucin no cay? Existe desempleo? Los cubanos son pobres? Cuba es desarrollada? Por qu tiene dos monedas? Los derechos sociales estn en riesgo? El emprendimiento est creciendo? Cules son las reglas para el capital extranjero? Entre otras.

El libro no tiene intencin de responder tales preguntas de manera completa, lo que sera imposible, explicitamos que nuestro objetivo es contribuir con la profundizacin del actual debate brasilero sobre Cuba, ofreciendo informaciones e interpretaciones sacadas de nuestra inmersin colectiva. Pretendamos, en fin, ir ms all de la polarizacin simplificadora sobre la Isla que predomina en el sentido comn, entre una derecha rabiosa y una izquierda acrtica.

Cuba como metfora

Desde 1959, Cuba se hizo un parte-aguas de las luchas polticas de sus pases hermanos y fue el ingrediente ms importante de la Guerra Fra en Amrica Latina. Los choques que provoca en el debate pblico no son para nada un fenmeno nuevo en Brasil. Sin embargo, en los ltimos aos, la polarizacin ideolgica se exasper y expandi por la sociedad brasilera, reponiendo a Cuba en evidencia como arena de confrontaciones.

Un ejemplo fue el caso de los sectores de las lites mdicas de Brasil que se encolerizaron con los mdicos cubanos que vinieron asistir como parte del Programa Ms Mdicos, iniciado en 2013 a decenas de miles de ciudadanos pobres en lugares donde los mismos doctores brasileros no queran estar. Un acierto del gobierno del Partido de los Trabajadores, aunque insuficiente. Por actuar en la medicina como si esta fuera un privilegio de clase y no una ciencia para la salud pblica, la corporacin mdica brasilera atac a los mdicos cubanos, mucho ms que a los profesionales de otras nacionalidades. Les molestaba que parte de la remuneracin del convenio fuera directamente al gobierno cubano, lo que los haca denunciar que el PT estara entregando nuestro dinero a la tirana de los Castro. Sin embargo, la poblacin brasilera desasistida encontr mucha competencia y humanidad en la atencin de los cubanos, el programa fue evaluado positivamente y los insatisfechos fueron derrotados.

En ese ambiente, impregnados de odio ideolgico y corporativismo, brasileros derechistas resolvieron gritar a las personas con quienes encontraban divergencias sobre la poltica nacional: vaya para Cuba!. Tal exclamacin, generalmente descontextualizada y bestializada, pareca revelar el deseo reprimido de exiliar la izquierda. Al mismo tiempo, en ella vendra embutida la tesis de que en la Isla se pasan privaciones tan tremendas que los izquierdistas de Brasil ni las soportaran, ni las sabran justificar y as se venca cualquier discusin. Es decir, tales palabras expresaban tambin un sentimiento apologtico de las libertades de consumo[3]. Paradjicamente, a esos mismos les molestaba la ampliacin del acceso de los brasileros pobres a bienes de consumo.

Como ocurri en otras partes, en la ltima dcada Brasil vivi una renovacin de la bravata anticomunista, mezclada con la explicitacin de manifestaciones racistas, misginas, homofbicas y la apologa a la censura. Ese nuevo conservadorismo reencontr un particular gozo en el acto de odiar a Cuba, quiz abrindose el flujo para una aversin de clase represada.

Cuba es una metfora. Fue repuesta al centro de las contiendas brasileras conforme se incrementaba la agresividad de la polarizacin poltica. El odio a Cuba se desparram por las manifestaciones de la clase media blanca que sustentaron el golpe de 2016 contra Dilma Rousseff. En las calles desfilaron carteles vaya para Cuba y abajo el Foro de Sao Paulo. Desde las izquierdas, obviamente se produjo una respuesta en defensa de la Revolucin en distintos espacios y variados sectores. Lo que tambin hizo evidente el cada vez ms inocultable alejamiento entre la dimensin simblica de la lucha ideolgica y la real politik del pacto conservador-extractivista[4], conducido por el PT durante 13 aos de gobierno.

Me parece importante reflexionar sobre por qu Cuba sigue siendo una metfora poltica tan potente en Brasil, en un contexto en que el imaginario sobre alternativas revolucionarias se encuentra tan empobrecido. Hace tiempo vivimos un desplazamiento entre la dimensin simblica y la real politik de izquierda. Muchos de los ms sinceros defensores de la revolucin cubana, son tambin los que justifican como inevitables los procedimientos del reformismo dbil[5] y las alianzas programticas tejidas por PT con las clases dominantes, todo lo contrario de lo que nos ensea Cuba sobre grados de enfrentamiento y velocidad del cambio estructural.

Pienso que lo insuperable de la metfora Cuba en Brasil sera, por un lado, el enojo que sienten los conservadores sobre su sobrevivencia y sus innegables conquistas. Y por otro, la dificultad que sentimos las izquierdas para reflexionar sobre nuestros propios lmites a la luz de lo que podemos aprender con la historia y el presente de la Revolucin cubana. Al adorarla como a un ttem puro y distante, evitando preguntas difciles y contradicciones, las izquierdas que administraron el pacto conservador en Brasil tambin crean procedimientos de auto-expiacin y obstruccin de la autocrtica[6].

Ms all de los defensores y los detractores de la metfora Cuba, hay una significativa mayora de brasileros que tiene dudas, preguntas, sospechas. Son muchos sin suficiente informacin o inters para posicionarse, que oscilan entre una vaga simpata y una adhesin mecnica a estereotipos anti-cubanos difundidos por los medios. Tambin con esas personas quiere dialogar el libro Cuba no sculo XXI: dilemas da revoluo.

En bsqueda de las revoluciones posibles

La propuesta de hacer un anlisis estructural de los problemas coyunturales no es fortuita. Se trata de una opcin metodolgica que se acopla a un debate poltico central de nuestro tiempo, respecto a las opciones y estrategias del ciclo de gobiernos progresistas en Amrica Latina.

En el caso brasilero, importantes sectores de las izquierdas todava creen en la posibilidad de cambios lentos, administrados y conciliados con fracciones de la clase dominante. Para estos, la apuesta Lula 2018 est plena de sentido. No obstante, la posibilidad de resolver temporalmente algunos problemas del pueblo brasilero en el marco del capitalismo extractivista siempre estuvo sometida a determinaciones estructurales y contingencias externas. La ilusin de que el capitalismo nacional haba conquistado ms soberana y auto-determinacin se difundi, entre 2003 y 2013, sobre la base de premisas coyunturalistas y efmeras. Sin embargo, desde una mirada histrico-estructural, la panacea lulista no pasa de un relmpago dentro de la tormenta de la reversin neocolonial, que nos atropella a todos los latinoamericanos[7].

Pienso que discutir el carcter estructural de las transformaciones revolucionarias cubanas nos ayuda a reponer, en el debate poltico brasilero, la dimensin ms profunda de la ruptura necesaria para desarmar los privilegios de clase, raza y gnero en Brasil. En otras palabras, en la metfora Cuba puede abrirse ms espacio para la reinvencin militante del horizonte de la revolucin brasilera. El PT, en el marco del pacto conservador, pudo aliviar algunos dolores e injusticias con paliativos social-liberales, al tiempo en que fortaleca la dependencia externa y alimentaba la vieja ideologa de la modernizacin extractivista. Ahora que se hicieron ms visibles los lmites estructurales de esta estrategia, es tiempo de vislumbrar nuevos caminos para buscar nuestras revoluciones posibles.

Ojal podamos, con este modesto libro en Brasil, participar de la formacin poltica de sus lectores y contribuir con un grano ms de arena en la construccin de la identidad entre nuestros pueblos.

Notas

[1] Los participantes estn vinculados a la Universidad Federal de So Paulo (UNIFESP), la Universidad de So Paulo (USP), la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), la Universidad de la Integracin Latinoamericana (UNILA), la Universidad Federal do Estado del Rio de Janeiro (UNIRIO) y la Universidad Federal de Roraima (UFRR).

[2] Agradecemos a todos los que nos regalaron su tiempo para el dilogo con esos brasileros preguntadores: Fernando Martnez Heredia (Instituto Juan Marinello), Juan Valds Paz (socilogo, politlogo, experto agrario y Premio Nacional de Ciencias Sociales), Jos Luis Rodrguez Garca (ex Ministro de Economa), Aleyda Guevara (Centro de Estudios Che Guevara), Gladys Hernndez (Centro de Investigaciones de la Economia Mundial), Luis Morlote (UNEAC), Joel Surez, Arial Dacal Daz y Sandor lvarez (CMLK), Ernesto Limia Daz (historiador y abogado, asesor del Ministro de Cultura), Camila Piero Hanecker (experta en cooperativismo del Centro de Estudios de la Economa Cubana), Mara del Carmen Barroso (especialista en oncologa del Centro de Inmunologa Molecular), Vctor Daz (ELAM), Juan Acosta (Centro de Estudios Hemisferios y de los Estados Unidos), Julio Antonio Fernndez Estrada (jurista y ex profesor de la Universidad de La Habana), Rafael Hernndez y Raul Garcs (Revista Temas), Jennifer Martnez (FEU), Esteban Morales Domnguez (experto en relaciones raciales del Centro de Estudios sobre Estados Unidos), Rafael Hidalgo y Jorge Arias Daz (Departamento de Relaciones Internacionales del PCC), Santiago Feli (OSPAAAL), Ivn Hernndez (campesino tabacalero de Viales), Anbal Barredo y Umberto Palmero (ANAP, CCS Rubn Martnez Villena), entre otros.

[3] La exaltacin de la libertad de consumo fue una de las estrategias de comunicacin de la bloguera Yoani Snchez cuando estuvo en Brasil en febrero de 2013. En la ocasin, elogi la rapidez del internet brasilero en su cuenta de Twitter y lament: cada da que pasa y no se le permite el acceso masivo a Internet para los cubanos, la Isla se hunde ms en el siglo XX. La activista demostr no saber nada de las libertades brasileras que pretenda defender: en aquel ao, Brasil tena un 70% de viviendas sin acceso a internet y 14 millones de analfabetos, ms que la poblacin total de Cuba, argumento que registr en: Internet rpida e 14 milhes de analfabetos (Viomundo, 2013): http://www.viomundo.com.br/politica/joana-salem-internet-rapida-e-14-milhoes-de-analfabetos.html

[4] La idea de que el PT construy un pacto conservador es prcticamente consensual entre los analistas polticos y militantes de la izquierda brasilera. El trmino fue consolidado por el politlogo y exvocero del primer gobierno de Lula, Andr Singer, en su libro: Sentidos do Lulismo: Reforma gradual e pacto conservador (2012). El pacto se expresa en las alianzas tejidas por Lula/PT con partidos conservadores y clases dominantes, especialmente sectores latifundistas y financieros, los cuales controlaron ministerios estratgicos, encontrando significativa representacin programtica. En 2008, por ejemplo, la base del gobierno de Lula estaba compuesta por 16 partidos, de los cuales solamente 4 podran considerarse parte del espectro de centro-izquierda (PT, PSB, PDT, PC do B) y los otros 12 eran de centro-derecha. En 2012, 22 partidos compusieron la base del gobierno de Dilma Rousseff, de los cuales 19 apoyaron el golpe que la destituy y llev a Michel Temer a la presidencia en 2016.

[5] Reformismo dbil es un concepto clave del anlisis de Andr Singer (2012).

[6] Para un anlisis crtico de la experiencia del Partido de los Trabajadores en el poder, recomiendo la lectura de los libros: Fbio Luis Barbosa dos Santos, Para alm do PT: crise da esquerda brasileira em perspectiva latino-americana (2016) y Plnio de Arruda Sampaio Junior, Crnica de uma crise anunciada crtica economia poltica de Lula e Dilma (2017).

[7] Sobre el concepto de reversin neocolonial, ver Plnio de Arruda Sampaio Jr, Globalizao e reverso neocolonial o impasse brasileiro (2007). Disponble en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/hoyos/11Sampaio.pdf

Fuente: http://cubaposible.com/lugar-cuba-actual-debate-politico-brasilero/



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