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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2017

Significado del 18D

Luis Bilbao
Eslabn


Respaldado por la victoria electoral en las legislativas del 22 de octubre, el gobierno de Cambiemos avanza en la lnea denominada reforma permanente. Nombre ampuloso para el intento de ltima instancia por sanear un sistema desquiciado, insostenible e inviable en las actuales condiciones. Con el talento que los distingue, comenzaron la tarea por los jubilados, lo que contribuy al rechazo generalizado de amplios sectores sociales y la masividad de la marcha al Congreso.

Enfrente, los restos desperdigados y sin mando del rgimen anterior estn aunados en un nico punto: acosar al gobierno hasta lograr su cada, opcin para frenar juicios y condenas por enriquecimiento ilcito. Cristina Fernndez y quienes la acompaaron en los desmanes de su gobierno no encuentran otra va de salvacin que la desestabilizacin y derrocamiento de Macri. En efecto, no tienen otra.

Advenedizos protoburgueses contra el gran capital tradicional. Bloque amplio aunque desgajado del peronismo contra Cambiemos, expresin del frente amplio burgus. se es el eje en torno al cual se ordena hoy la poltica en Argentina. Lucha intercapitalista con ausencia de la clase obrera.

Todo el espectro de izquierdas se coloc al servicio de la tctica de la protoburguesa y, durante los das jueves 14 y lunes 18 de diciembre, juntos arrebataron la iniciativa poltica al gobierno. Desnortados, oportunistas y reformistas, actuaron como fuerza de choque para la fraccin ms dbil del capital. Segn su naturaleza, el gobierno respondi el 14 con violencia cruda, inepta adems. El Congreso se vio obligado a suspender la sesin. Pas al lunes, previa reunin de la casi totalidad de los gobernadores con el ministro de Interior, en el Saln de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional. Frente amplio burgus en accin.

Los efectos se veran el lunes 18: cambio de tctica represiva, espacio deliberado para una ofensiva dictada por el bloque de diputados de Unidad Ciudadana. Lo acompaaron hilachas del sindicalismo, contingentes arrastrados por intendentes municipales y algunos de los llamados movimientos sociales. A la vanguardia, organizaciones de izquierda. Movilizacin masiva y batalla de calle sin precedentes. Pero tambin sin direccin, sin cohesin ni representatividad social de ningn tipo. Militancia sin conduccin consciente, jvenes de diferente condicin pero con mayora de marginalizados, aparatos mafiosos del sindicalismo y la baja poltica burguesa en los barrios pauprrimos del Gran Buenos Aires. Polvo social, dira algn clsico del marxismo.

A las 7hs del martes 19, tras 17 horas de sesin, la Cmara de Diputados aprob sin modificaciones la ley antes votada por el Senado.

Con la sancin de esa reforma al sistema de indexacin de las jubilaciones y mediante una conferencia de prensa realizada 5 horas despus, el presidente Mauricio Macri puso en marcha el intento por recuperar la iniciativa poltica perdida. No est definido todava el resultado de ese propsito.

Enfrente, el jefe de la bancada de la novsima Unidad Ciudadana, apuesta a un crescendo de caceroleos y movilizaciones de aqu hasta el 31 de diciembre. La consigna es Fuera Macri!!. Como ministro de Defensa del gobierno anterior Agustn Rossi es el responsable de la designacin del asesino general Csar Milani, durante su ministerio hubo un robo de armas en la fbrica de armas Domingo Matheu, jams esclarecido. Fue responsable tambin de la reparacin de medio tiempo del ARA San Juan. Los trabajos en el submarino encubrieron un negociado ms, por el cual el costo final super al inicial en 18 millones de dlares. Ahora el submarino yace en el fondo del mar, con los restos de 44 marinos.

Como sea, el hecho es que este mismo Sr Rossi, acompaado por los intendentes de Avellaneda, La Matanza, Ituzaing, Merlo y Tigre (s, el municipio del derrotado Sergio Massa), ms un aparato de la Unin Obrera Metalrgica de Quilmes convenientemente engrosados por barras bravas y columnas de Suteba y ATE, con el neoreformismo ultraizquierdista a la vanguardia, pretendieron romper la lnea policial y ocupar el Congreso. No tenan chance, pero el heterogneo conjunto lanzado al ataque pareci creer que era posible. Notable capacidad de un ex ministro de Defensa.

Desde luego, si el Parlamento hubiera sido tomado por los manifestantes, hubiese habido muertes y el gobierno de Macri habra quedado al borde del abismo.

Ocurri lo contrario. El propsito acab en doble derrota poltica para los atacantes: Macri obtuvo su ley. El conjunto de la poblacin vio a un cuerpo policial inicialmente desarmado, en actitud pasiva por casi cuatro horas durante las cuales columnas de izquierdas a la vanguardia de otras encabezadas por intendentes peronistas los atacaron con una lluvia de piedras y armas caseras. Dicho de otro modo: el gobierno legitim la necesidad de represin y sus instrumentos.

Para mayor eficacia en beneficio del gobierno, un grupo de jvenes (estudiantes?) no se content con atacar a policas que no se defendan. Golpearon a periodistas por trabajar en medios de la burguesa que no les gustan (hay otros que s les agradan, como los del empresario del juego Cristbal Lpez, casualmente detenido tras la jornada del 18). Actuando en patota y por la espalda, se comportaron como gente cobarde y sin principios. Por poco matan a Julio Bazn, periodista del grupo Clarn y hombre conocido por haber dado espacio al sindicalismo combativo desde la recuperacin de la institucionalidad, sobre todo cuando se libr una batalla nacional contra el pago de la deuda externa.

Vale recordar a quienes el 19 y 20 de diciembre de 2001 creyeron que la Casa Rosada estaba para ser tomada. Slo habra faltado audacia Muchos de quienes interpretaron as aquellos acontecimientos se sumaran ms tarde a lo que llamaron kirchnerismo. Poco despus, por fuerza mayor cambiaron de jefe, pero sin explicacin alguna cambiaron tambin de nombre: pasaron a ser cristinistas. Cuando la farsa qued a la vista y la frustrada dinasta cay vencida ante los votos de Macri, optaron por el slvese quien pueda. Ahora buscan voltear a Macri, impedir la andanada de juicios a la cpula en desgracia (ya hay 22 jerarcas kirchneristas presos) y retornar al poder. Apremiado por darle direccin a esta lnea de intervencin, un brillante estratega ya lanz la frmula para eventuales elecciones adelantadas: Cristina Fernndez-Axel Kicilloff. La alta burguesa sonre.

En pocas semanas ms la ex presidente deber ir a Tribunales acusada por latrocinios varios, todos probados y, ms importante an, reconocidos como tales por la mayora de la poblacin. De paso, la acusan tambin por traicin a la Patria. No por haber saqueado y malversado las fabulosas riquezas obtenidas en una dcada de ingresos extraordinarios por altos precios en las materias primas, ni tampoco por haber dejado ms de un 30% de pobres y 10% de indigentes. La causa es la firma de un acuerdo con Irn.

Frente a apabullados y maltrechos uniformados el heterogneo conjunto polticamente conducido por Rossi crey posible asaltar el Congreso. Ganada por la irracionalidad su conduccin, cientos de personas cometieron tropelas de todo tipo mientras una espontnea cadena de radio y televisin los expona ante millones. La alucinacin dur hasta que la decisin oficial, luego de bien mostrada al pas la conducta de quienes se oponan a la sesin del Congreso, ordenaron el contraataque. En cuestin de minutos los hicieron retroceder. Peor an: consiguieron que la multitudinaria manifestacin que llenaba la Avenida de Mayo hasta la Avenida 9 de Julio se retirara a paso vivo, dejndolos solos y en deslucido papel.

La literatura clsica marxista llama putschismo a esta desviacin infantil, trmino olvidado pero seguramente imprescindible de aqu en ms en la dura confrontacin ideolgica que necesariamente tendr lugar.

CGT en colapso

Como para subrayar la ausencia del movimiento obrero en esta coyuntura, la Confederacin General de Trabajadores mostr su descomposicin sin lmites e hizo el ridculo ante propios y extraos. Anunci antes de estas dos jornadas turbulentas que si se aprobaba la ley, llamara a un paro (!!). Luego, el domingo 17 anunci que al da siguiente se reunira para tomar una decisin. A las 10 de la maana del lunes 18 llamaron a la huelga que deba comenzar dos horas despus. Poco a poco gremios fundamentales desacataron el llamado. El resultado fue que a nivel nacional slo par una mnima fraccin de trabajadores.

De modo que durante la refriega del 18 y la sesin del Congreso, el movimiento obrero no estaba en huelga, no estaba en la Plaza y mucho menos en el Congreso.

La torpeza e impotencia de la cpula cegetista expresa la muerte de un sistema encabezado por sindicalistas empresarios, quienes desde sus cargos fraudulentos integran el frente amplio burgus. Esa muerte deja al proletariado circunstancialmente desorganizado y paralizado. Sin posibilidad de subir al escenario poltico. Hasta hoy, nada reemplaza a las cpulas repudiadas por las bases. Por eso pudo tener lugar el delirio de derrocar a Macri en favor del gobierno anterior y, para colmo, con polvo social.

Desde luego el gobierno del gran capital aprovechar esta ausencia poltica del proletariado para avanzar contra l en el terreno econmico. Incluso la utilizar para sacarse de encima a algunos de los jerarcas sindicales que, por su extrema e incontrolable corrupcin y conexin con bandas mafiosas, impiden el intento de saneamiento capitalista. Estos repetirn la tctica de los restos kirchneristas e intentarn aliarse con las izquierdas para enfrentar al cuco. A la mano estn quienes ante cada paso de las clases dominantes exigen (es un decir) a la CGT que decrete, cual poder ejecutivo no electo por nadie, una huelga general.

Est claro que no se saldr de esta trampa sin una radical recomposicin del movimiento obrero, inseparable de la recomposicin de las fuerzas marxistas. No hay postergacin posible para iniciar esas tareas paralelas e interdependientes.

Desafo al activo revolucionario

La militancia afronta exigencias insoslayables. Primero, debe definir una estrategia y elaborar un programa de accin en funcin de ella. Ponerse al servicio de ladrones y mafiosos no puede ser una tctica para quien lucha por la revolucin social. O sea la tctica de quienes lanzaron a aguerridos militantes como vanguardia de la operacin peronista.

Es preciso una lnea de ntida separacin entre quienes se proponen transitar del capitalismo al socialismo y aquellos que, no por acaso, eligen como enemigo a batir al denominado neoliberalismo, subterfugio til slo para eludir la definicin de lucha contra el sistema vigente. La consigna apropiada para aunar grandes masas en Amrica Latina es Socialismo del siglo XXI.

Hoy buena parte del activo est dominado por quienes no quieren que el gobierno aplique las medidas imprescindibles para sanear y poner en marcha un sistema capitalista desquiciado, pero a la vez se niegan a una estrategia socialista como eje ordenador de programa y plan de accin. En esa simple y evidente contradiccin estn presos quienes desde el peronismo y el reformismo multicolor vociferan contra el actual gobierno. Slo con estrategia, programa y organizacin anticapitalistas ser posible vencer a Macri.

Quienes llevaron a la militancia a la derrota mltiple del 18 D no saldrn de la cinaga mientras no resuelvan ese absurdo. Si no lo hacen y en su mayora no lo harn- sern derrotados por los agentes del gran capital, en la continuidad de un proceso que ya ha comenzado.

En consecuencia, el programa de accin debe establecer como objetivo la abolicin del capitalismo. A partir de ello, es obligada la definicin respecto de las formas de lucha y las vas para acceder al poder y cumplir ese objetivo. Antes de delinear por la positiva esas vas, es obligatorio afirmar por la negativa: no estamos de acuerdo con el parlamentarismo, lo cual no implica negarse a alguna forma de participacin parlamentaria, en dependencia de la situacin. No estamos de acuerdo con el sindicalismo economicista, que supone competir con las burocracias pidiendo salarios ms altos que ellos y exigindoles (ay!) una huelga general en cualquier circunstancia. No estamos de acuerdo con el putschismo o cualquier otra forma de vanguardismo.

En primera instancia, el 18D no fueron derrotados los trabajadores y el pueblo argentino sino la protoburguesa y las izquierdas putschistas, que nada tienen que ver con el movimiento obrero. Pero la situacin de vaco no puede prolongarse. Tal como hoy estn las cosas, cae sobre el activo consciente la responsabilidad de hallar el camino para recomponer una organizacin revolucionaria marxista y a la vez construir una instancia de unidad social y poltica de las grandes masas. De lo contrario la burguesa y sus agentes arrastraran en su cada al conjunto de los trabajadores y el pueblo. Hundiran ms todava a la nacin en su totalidad y contribuiran con oxgeno para el agnico imperialismo.

Nuestro combate no es contra Mauricio Macri. El capitalismo actual no puede producir un elenco gobernante cualitativamente superior. Quien lo dude observe la catadura moral, intelectual y poltica de presidentes y ministros desde 1989. Es dudoso que alguien nos aventaje en la denuncia pblica de las simpatas fascistas de Macri, de su sociedad con Jos Aznar y lvaro Uribe. Lo difundimos aos antes de su victoria electoral. A la vez, apenas derrot al peronismo en la eleccin presidencial dijimos que su gobierno no estara determinado por las definiciones ideolgicas del presidente. Para abundar, dijimos que as como Juan Pern, cuyas simpatas fascistas es por todos conocida, no condujo un gobierno fascista. Lo mismo vala para Macri. Pero aquella izquierda que enfrent en 1945 a Pern acusndolo de fascista, entonces encuadrada en el denominado Partido Comunista -ahora fragmentado en varias siglas- desde hace diez aos apoya al peronismo, enajenando definitivamente cualquier perspectiva anticapitalista. Quienes gritan sos la dictadura mienten con insoportable cinismo o son ignorantes hasta lmites imposibles. En ese conjunto variopinto predominan quienes pretenden preservar los privilegios que tuvieron durante la cleptocracia kirchnerista y arrastran a una minora, sobre todo de jvenes, que sin alternativa revolucionaria canalizan su rebelda ante la injusticia burguesa bajo la direccin de strapas con cargo sindical o burcratas de aparatos polticos corruptos hasta la mdula.

Esta es una dictadura constitucional de las clases dominantes, no un gobierno fascista. Puede derivar en eso o, ms bien, dar lugar a otro elenco que imponga una dictadura por fuera de las leyes de una repblica burguesa. Seremos parte de un alzamiento para derrocar a Macri y poner en su lugar a Fernndez, Scioli o Massa? No; resueltamente no.

He aqu entonces otra definicin de principios axiales para recomponer las fuerzas revolucionarias, las filas de la clase obrera y el movimiento estudiantil: el subjetivismo no puede ser el mtodo para analizar un momento histrico. Hablamos de clases, de la existencia o no de conciencia en masas y vanguardias, de existencia o no de organizaciones aptas para la lucha.

De all viene un dato primordial para delinear un programa de accin: a la par de las reivindicaciones econmicas y sociales bsicas, una poltica revolucionaria debe tener como objetivo educar a la clase obrera y sus vanguardias naturales, lo cual supone como condicin tener dirigentes formados en la teora cientfica de la lucha de clases. Estudiar es una exigencia, ser cultos y conocer la realidad mundial es una exigencia para quien se pretenda dirigente.

Ambos objetivos se lograrn en la accin, desde luego. Justamente por eso una vanguardia consciente y con objetivos claros debe rechazar sin contemplaciones toda forma de vanguardismo y subordinacin a fracciones burguesas. No hay atajos para esa tarea histrica.

Qu hacer frente a los juicios

Mientras Macri como cabeza del frente amplio burgus se afirma y avanza en la fusin de Cambiemos con fracciones peronistas, tras el objetivo de recomponer completamente el cuadro partidario de la burguesa, ciertas fracciones de izquierda ensayan quedarse con las bases del cristinismo. Para eso tratan de adosarse a ellas en tcticas dictadas por la conduccin contrarrevolucionaria de ese sector burgus. Han llegado incluso a hacer campaa y votar por contrarrevolucionarios como Daniel Scioli y otro sinnmero de burcratas incapaces y acomodaticios. La conducta del 18 de diciembre no es sino una prolongacin de esas pseudotcticas, que no son ms que la abdicacin de una poltica independiente para las masas.

Combinada con esa renuncia aparecen engaosas formas de combativismo, para aunar como es de rigor oportunismo y ultraizquierdismo. Implorar votos durante la campaa electoral dicindoles a trabajadores y jvenes ponga izquierda en el Congreso (Inimaginable una consigna ms vaca!!) y luego, pocas semanas despus de la eleccin y sin una mnima explicacin a la poblacin, apelar a cualquier recurso para impedir el debate de una ley, es una incongruencia propia de prvulos encaprichados, ganados por la ambicin individual. Estn muy por detrs de Alfredo Palacios!!

Esto lo hicieron, adems, codo a codo con Unidad Ciudadana, coalicin sacada de la galera para las ltimas elecciones por trnsfugas y corruptos que, valga repetirlo, slo pretenden salvarse de un juicio por saqueos y desmanes.

Nadie podra imaginar que la ofensiva oficial est dictada por un afn de justicia. De hecho, en las propias filas oficiales hay personajes inequvocamente involucrados en hechos de corrupcin, para colmo asociados al gobierno anterior. El propio Presidente no es ajeno a estas denuncias y, en todo caso, cualquiera sabe que su inmensa fortuna familiar proviene de negocios sucios de su padre con sucesivos gobiernos. Por otro lado, personajes como el titular del organismo de inteligencia es un vendedor de jugadores de ftbol!! negocio reconocidamente ligado al lavado de dinero y cosas peores. El operador judicial del Presidente, personaje siniestro para una funcin en s misma corrupta, es propietario de casinos y presidente del club de ftbol Boca Juniors (el mismo que antes presidi Macri), dos mbitos de corrupcin, violencia y degradacin en todos los rdenes.

De modo que no se trata de creer en el afn justiciero del gobierno. Se trata de comprender que lleva adelante una repeticin adecuada a los tiempos del juicio a los militares que recompuso el sistema burgus a partir de 1983 y obtur tambin con la ayuda de las izquierdas- una salida revolucionaria a la crisis de entonces. La Conadep de la corrupcin, la llamaron.

Comprender el propsito estratgico de la burguesa en 1983 debiera haber llevado a oponerse al juicio y castigo a torturadores y asesinos? Muy pocos lo intentaron en una primera fase, para luego plegarse a la justa demanda de condena. Hoy ocurre algo anlogo: al igual que el conjunto de la poblacin asqueada por el enriquecimiento ilcito de la familia Kirchner y sus amigos, la militancia revolucionaria debe estar en la primera lnea de combate contra los ladrones, sin excluir, repitmoslo, a sus socios del actual gobierno.

Cuando en los prximos meses a Cristina Fernndez le caiga el sayo por su fabuloso enriquecimiento mientras fue primera dama y luego presidente, las izquierdas debern oponerse a cualquier intento de defenderla. No decimos esto ahora, cuando pierde elecciones y est en la picota. Lo sostuvimos durante su primero y segundo mandato, pblica y abiertamente, denunciando su corrupcin a la par de su ignorancia y ajenidad frente a las necesidades de la nacin.

Nueva coyuntura y poltica latinoamericana

Hay alarma en el gran capital local por el curso del gobierno Macri. Se oyen voces cuestionadoras, pero ya es tarde: otra vez tienen el pie en el lazo. Como en 2003, aunque de manera diferente, con otros protagonistas, en un cuadro de mayor gravedad y con vallas de contencin incomparablemente ms dbiles.

sa es una razn ms para la tendencia a la autonomizacin (bonapartismo) del Presidente. Tanto respecto de las corrientes que forman su coalicin, como de las instancias patronales de mayor envergadura. Esa ser para el gobierno la principal batalla si logra acorralar y desmantelar el tinglado kirchnerista.

Como queda dicho, est por verse si el oficialismo logra recuperar la iniciativa. Es probable que, aunque sin autocrtica pblica, el neoreformismo ultraizquierdista se desprenda de la banda de Rossi. Ha sido demasiado evidente su sujecin a una fraccin burguesa. Eso redundara en mayor debilitamiento de Cristina Fernndez y su proyecto de autosalvacin o, lo que es lo mismo, menos obstculos en ese terreno para Macri.

Sin embargo, el verdadero obstculo es la necesidad imperativa de acelerar en el saneamiento econmico, que por donde sea slo tiene como destino el aumento de la explotacin y el empeoramiento de las condiciones de vida de las mayoras.

No nos ocuparemos aqu de la situacin econmica. Baste decir que aunque sea lo menos probable no est excluido un crack y, en cualquier caso, la combinacin de endeudamiento y apreciacin artificial del Peso, que ha dado lugar a un fabuloso juego financiero en beneficio del capital improductivo, sumados a tremendos dficits fiscal, comercial y de la balanza de pagos, lleva a un desenlace necesariamente traumtico. Para esa instancia debe prepararse la militancia consciente.

En otro orden, la verdadera naturaleza del gobierno Macri slo es transparente en su poltica exterior en general y latinoamericana en particular. La demonizacin de la Revolucin Bolivariana ha sido un eje principal. Es probable aunque hay disputas al interior- que antes de fin de ao el gobierno anuncie su salida de Unasur. La victoria de Sebastin Piera en Chile fortalece un bloque contrarrevolucionario paralizado por diferentes razones, entre ellas el tirabuzn que deglute al presidente de Per.

Como hemos repetido, Macri busca ser la contrafigura de Nicols Maduro en Amrica Latina. Esta condicin tiene un efecto particular que es preciso analizar. Es perfectamente lgico que frente a la arremetida imperialista contra Venezuela el gobierno de Nicols Maduro busque aliados en la regin forzando al lmite la caracterizacin de quienes pueden serlo. La estrategia de Frente nico Antimperialista es imprescindible e inamovible para una verdadera estrategia latinoamericana.

Para esto el compaero Maduro, Presidente obrero y socialista, debera contar con un instrumento regional que permita primero realizar anlisis correctos de cada coyuntura y luego articular una accin conjunta desde el Ro Bravo a la Patagonia.

En su campaa electoral, Cristina Fernndez no trepid en calificar de ruptura del estado de Derecho la situacin en Venezuela y decir que, por ejemplo, frente a la Procuradora General en uno y otro pas, Macri tena la misma conducta que Maduro. Se puede entender y admirar- la templanza del presidente venezolano que en aquella oportunidad apenas dijo, sin nombrarla, que Venezuela no deja jams al margen a sus aliados. Y tras explicar que sa no es buena manera de ganar votos, le dese una victoria electoral. Ahora, el compaero Maduro se solidariz con Fernndez y atac a Macri con informaciones que consideramos erradas.

La jornada del 18D, como se ha dicho ms arriba, tuvo como vanguardia a agrupamientos neoreformistas de ultraizquierda que denuncian a Maduro como dictador y a su gobierno como un rgimen contrarrevolucionario. Hicieron lo mismo antes con Hugo Chvez. Eso es coherente con su necesidad de insertarse en el parlamentarismo nacional, aunque luego no acten con la misma coherencia cuando intentan engrosar sus filas con la dispora kirchnerista.

La palabra de Maduro, la conducta de los medios de comunicacin revolucionarios de Venezuela, tienen un inmenso valor para la militancia en Argentina. Es el caso de encomendarle a la direccin del Partido Socialista Unido de Venezuela que haga lo necesario a fin de que el presidente Maduro tenga a travs del Psuv toda la informacin correspondiente, veraz y oportuna, para referirse a la coyuntura en Argentina. Un fortalecimiento de Macri como resultado de la escualidez del kirchnerismo y la irracionalidad del neoreformismo ultraizquierdista sera muy costoso para la Revolucin Bolivariana.

Haremos todos los esfuerzos, en todos los terrenos, para que eso no ocurra.

Texto publicado en Eslabn N 148, diciembre de 2017

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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