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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2017

Otro diciembre de gran viraje en Argentina

Claudio Katz
Rebelin


Los dilemas que afronta Argentina en diciembre volvieron a emerger con gran intensidad. Macri lanz su atropello neoliberal y choc con una monumental reaccin popular. Logr aprobar la ley contra los jubilados, pero a un costo poltico altsimo que licu su avance electoral. La victoria prrica que consigui en el Parlamento no compens lo perdido en las calles. Confront con los sindicatos y los movimientos sociales, abri un severo conflicto con su base social, erosion el idilio con el PJ y la CGT y desnud su virulento perfil represivo.

El gobierno adelant la votacin sabiendo que el tiempo le jugaba en contra. Tuvo que levantar la sesin inicial (con o sin qurum) ante la magnitud de la protesta. Luego militariz el Congreso, redobl la extorsin de los gobernadores, reforz las amenazas judiciales y acentu la intimidacin meditica. La oprobiosa ley que impuso deslegitima su gestin ante la mayora de la poblacin.

UNA SUBLEVACIN MAYSCULA

Macri concert un pacto con los gobernadores, para financiar la reeleccin de Vidal y sus colegas del interior con los ingresos de los jubilados. Negoci con la zanahoria y el garrote. Prometi facilitar el endeudamiento de las provincias y amenaz con bloquear el pago de los sueldos.

El mismo combo utiliz con la jerarqua sindical. Garantiz el manejo burocrtico de las obras sociales y la ilegalizacin de 300 gremios opositores. Pero tambin insinu la multiplicacin de los encarcelamientos por negocios turbios, que ya provocaron la cada del Pata Medina.

La sensacin que Macri arrollaba dur poco. Al concentrar su ataque en el sensible tema de los jubilados desat la indignacin. Todos sus engaos se estrellaron con la masiva oposicin registrada por las encuestas. Los disfraces utilizados para vender la reparacin histrica no dieron resultado. Nadie pudo comunicar bien el descarado robo al sector pasivo.

La respuesta popular sum sectores y descoloc a los aparatos. Comenz con marchas sindicales y una variada sucesin de actos que culminaron en la impactante manifestacin de los movimientos sociales. Hasta la CGT tuvo que despertarse con un paro que anul, relanz y finalmente obstruy. La inmensa movilizacin de medio milln de personas retrat el descontento general. Diversas organizaciones confluyeron en un mitin de elevada combatividad y densidad social.

Numerosos votantes de Cambiemos se sumaron (o convalidaron) la protesta. Por eso Macri ni siquiera consider la convocatoria a una marcha derechista de la clase media contra los sindicatos. La receta de abril qued desactualizada. Esta vez una parte de sus seguidores acompa a los jubilados con impactantes cacerolazos nocturnos.

LA AVENTURA REPRESIVA

El gobierno ha optado por la brutalidad que exhibi el jueves 14. La gendarmera militariz el centro, dispar gases, perpetr una cacera arbitraria, hiri periodistas y golpe a siete diputados. Con un pretexto inverosmil (se preparaba la toma del Congreso) convalid el auto-gobierno de una fuerza armada, que transforma las calles en campos de batalla.

El lunes 18 repitieron con ms astucia el mismo operativo. La polica de la cuidad se victimiz y luego reparti palos al voleo. Nadie puede explicar por qu razn hay que debatir las leyes en un escenario blico. Desde hace mucho tiempo se tratan normas conflictivas (como la 125) sin ninguna presencia policial.

Macri introduce la represin sabiendo que su ajuste es inaplicable sin porras y pistolas. Ensay en la Patagonia lo que ahora practica en las grandes ciudades. Traslad a Buenos Aires el mismo clima que impuso en Bariloche. Ha transformado el enemigo fantasmal del sur (RAM), en una conspiracin kirchnerista-trotskista para ocupar el Parlamento. Extiende a las agrupaciones de izquierda las mismas mentiras que confeccion para inculpar a los mapuches.

La carta represiva incluye la aparicin de provocadores en el cierre de todas las marchas, el uso de armas contra las protestas sociales en Neuqun y la detencin de militantes por la simple realizacin de pintadas. Desde que asumi el PRO se han registrado 111 hechos represivos que dejaron 328 personas heridas. Macri prepara una estructura especial de combate al terrorismo y monta causa de sedicin contra los manifestantes. Adems deport a varios representantes de las ONGs acreditadas ante la OMC.

La gestacin de un rgimen de excepcin se ultima a toda velocidad. Bullrich permite a los gendarmes desconocer las rdenes judiciales y asegura impunidad a todas las fuerzas. Su jefe enaltece el modelo autoritario que rige en Colombia o Per.

Ese proyecto es coherente con la paulatina reintroduccin del ejrcito en los conflictos internos. Ya comenz una intensa campaa para reivindicar la profesionalidad de militares, mientras se adquieren aviones en Estados Unidos y se entrenan gendarmes en los territorios ocupados de Cisjordania. El hundimiento del submarino destap, adems, con qu velocidad se estrechan vnculos con el Pentgono, para realizar ejercicios conjuntos o incluso instalar una base extranjera en el sur.

Para viabilizar este curso Macri necesita extirpar la gran conciencia democrtica que existe en Argentina. Debe restaurar el miedo entre dos generaciones acostumbradas a ejercer sus derechos con naturalidad. Hasta ahora no logr recrear el pnico, pero todos los das sube la apuesta con alguna accin intimidatoria.

Las marchas multitudinarias aportan el principal freno al ataque del oficialismo. Obstruyen la escalada represiva y empalman con la exigencia de juicio y castigo a los asesinos de Santiago y Nahuel. Este enlace de luchas sociales y democrticas es imperioso. La defensa de los jubilados transita por el mismo carril que los reclamos de libertad a los presos polticos (Salas, DEla, Esteche, Zanini).

Slo en esa convergencia se afianzarn logros (condenas de la ESMA, recuperacin de nietos) y se crearn vnculos con las nuevas resistencias. Los familiares de las vctimas del submarino ya siguen los precedentes de AMIA, Cromagnon y Once para exigir verdad y justicia.

LA ANDANADA NEOLIBERAL

La agresin contra los jubilados inaugura la aplicacin efectiva del programa de Cambiemos. El atropello incluye un cambio en la frmula de indexacin, que sustrae 100.000 millones de pesos al sector y reduce a la mitad los aumentos proyectados para el ao que viene.

Esa confiscacin representa casi el doble de lo concedido con la reparacin histrica e impide recuperar la prdida sufrida durante el 2016. La medida no slo es inconstitucional por su aplicacin retrospectiva. Eleva la edad de retiro hasta los 70 aos y achata el porcentaje de cobro en comparacin a los sueldos de los activos.

El bono de compensacin -que el gobierno improvis en medio de la convulsin- es una burla. Implica erogaciones por 3500 millones frente a una desfalco oficial de 100.000 millones. El robo es tan escandaloso que ningn oficialista se atrevi a defenderlo. En lugar de exponer los nmeros del proyecto intentaron distraer a la poblacin con esgrimas parlamentarias.

La nica justificacin que insinuaron fue el quebranto del sistema previsional. Pero ocultan que esa caja es destruida adrede para reimplantar la jubilacin privada. El ANSES mantuvo resultados superavitarios durante los ltimos aos y ahora es demolida mediante su des-financiacin. Ese agujero se expandir con una reforma impositiva que reduce drsticamente los ingresos del sistema. Es lo mismo que hizo Menem y que ha derivado en Chile en el cobro de jubilaciones miserables. Para oxigenar las cuentas provinciales y aliviar la tributacin de los capitalistas, los gobernadores consintieron la virulenta sustraccin de los fondos de la seguridad social.

El prximo paso ser una ley laboral que disminuya las indemnizaciones, legalice las pasantas y obligue al trabajador a financiar su propio despido. Para copiar el modelo brasileo se intentar remover la legislacin conquistada en la ltima centuria. El esperado atropello sector por sector queda reemplazado por una generalizada destruccin del sistema laboral.

El gobierno presenta sus contrarreformas como un doloroso remedio para reducir el dficit fiscal. Pospone las promesas de un futuro venturoso y atribuye el recorte a la herencia dejada por el kirchnerismo. Pero omite que el desbalance de las cuentas pblicas se dispar en el ltimo bienio por los menores impuestos y las mayores subvenciones otorgadas a los acaudalados.

El porcentual actual del dficit (7-8% del PBI) es semejante al prevaleciente en los momentos de gran descalabro. Slo el aumento de la deuda frena el estallido a un sideral costo de intereses. Esa carga se expande sin freno mediante sucesivos decretos. En la misma semana que podaron 100.000 millones a los jubilados, el Ejecutivo autoriz 80.000 millones para pagos adicionales a los banqueros.

El descontrol de la deuda empieza a colocar al pas en una zona de peligro. Desde el 2015 Argentina es el principal emisor planetario de ttulos pblicos, a tasas muy superiores al promedio regional. Se ubica entre las cinco economas ms vulnerables a los efectos de una eventual crisis internacional. Por esa razn el FMI exige redoblar el ritmo de los ajustes.

Macri enreda nuevamente al pas en un crculo vicioso de endeudamiento especulativo. Ya entramp a la economa en una madeja de colocacin de LETES y absorcin de LEBACS que asegura altos rendimientos a los capitales golondrinas.

Ninguna inversin compite con negocios financieros apuntalados por el complementario seguro que ofrece la fuga del capital. El recuerdo de la tablita (Martnez de Hoz) y la convertibilidad (Cavallo) induce a los capitalistas a colocar sus ganancias en el exterior. Con ese criterio manejan su fortuna personal todos ministros del gabinete.

El gobierno reconoce que alimenta una bomba financiera y que dilapida los ingresos de los tarifazos en pagos de intereses. Pero argumenta que se endeuda para solventar el gasto social, cuando salta a la vista cmo recorta esas erogaciones para subsidiar a los capitalistas.

Tambin afirma que la deuda es un recurso temporario para incentivar la generacin de nuevas fuentes de trabajo. Pero las inversiones que deberan anticipar esa prosperidad no se vislumbran por ningn lado. Ms bien se verifica un abismo entre el discurso y la realidad. Hablan de reducir la inflacin mientras permiten la disparada de los precios y convocan a crear empleo facilitando los despidos. La augurada prosperidad es una fantasa en el actual escenario de altos rendimientos financieros, retraccin del mercado interno, aumento de la precarizacin laboral y apertura de las importaciones.

Los nefastos resultados del neoliberalismo refutan el mito de estimular la inversin demoliendo los derechos sociales. Un modelo de bienestar popular no puede asentarse en la sistemtica transferencia de ingresos a favor de los capitalistas. Con inflacin continuada, dficit fiscal creciente, endeudamiento y desbalance comercial, Macri acenta la regresin histrica de la economa argentina.

CIMIENTOS PARAINSTITUCIONALES

El saqueo de los abuelos retrat el deslizamiento del gobierno hacia formas de gestin contrapuestas con el republicanismo. Macri subordin todas las formalidades parlamentarias al pacto extorsivo que suscribi con los gobernadores.

Los popes del PJ justificaron ese contubernio con hipcritas argumentos de conveniencia local (afectamos a los jubilados para pagar los sueldos de las provincias). Pero en los hechos descargaron el ajuste sobre todos los empobrecidos sin distincin de lugar de residencia.

Esa nueva traicin no ser gratuita. El peronismo ya sufri varias palizas electorales, multiplica sus divisiones, carece de liderazgos y exhibe un nivel de repliegue que preocupa a su mentor del Vaticano.

En la prctica cotidiana Macri recurre ms a la manipulacin de la justicia que a los pactos con la partidocracia. Define con los jueces el hostigamiento de los luchadores sociales, a travs de un expeditivo sistema para montar causas. Ha enviado al pabelln de los presos comunes a varios dirigentes (DEla, Esteche), luego de perpetrar una cacera que actualiza la vieja demanda de Navidad sin presos polticos.

El mamarracho judicial montado por Bonado supera todo lo imaginable. Instal la acusacin de traicin a la patria en ausencia de una guerra. El acuerdo con Irn que impuls Cristina en sintona con Obama era la contracara de la ruptura con los Ayatollahs, que promueven Trump y Netanyahu con su ttere argentino. Son decisiones polticas carentes de correlato judicial. El juez de la servilleta utiliza su poder vitalicio para avasallar convenios aprobados por el Parlamento, que nunca se aplicaron y jams entraaron algn delito.

Todas las causas son seleccionadas con el auxilio de los carpetazos que la AFI aporta al Ejecutivo y sus cmplices de Comodoro Py. Esa entente se especializa en la intimidacin de adversarios. Ya pusieron entre las rejas a una veintena de altos funcionarios y empresarios de la era K. Descubrieron resonantes evidencias de corrupcin en la vieja administracin, sin detectar ningn caso equivalente en el equipo gobernante. De Vido, Boudou y Lpez estn en prisin, mientras Arribas, Caputo, Aranguren y la familia presidencial continan tranquilamente sus desfalcos.

Con las mismas amenazas de encierro se acalla a los burcratas sindicales involucrados en operaciones mafiosas (Moyano-OCA), se desplaza a los jueces adversos (Freiler) y quedan fulminados los procuradores molestos (Gils Carb).

Pero el gobierno juega con fuego al propiciar purgas que podran afectar a su propia tropa. Si cambia el escenario poltico y el macrismo queda debilitado, la corporacin judicial contar con el recurso de encarcelar arbitrariamente a los funcionarios cados en desgracia. Hay precedentes de estas operaciones en Amrica Latina.

El total alineamiento de los medios de comunicacin impide notar esa posibilidad. Cambiemos debut liquidando la ley de Medios y recortando los espacios de expresin opuestos al oficialismo. Luego proscribi de la pantalla a las figuras crticas e impuso la asfixia econmica de los diarios y emisoras discordantes. Con la cnica fantasa de una prensa imparcial, independiente y competitiva se ha generalizado la auto-censura y el discurso nico.

Los medios hegemnicos ya recurren a la provocacin. Presentan a los militantes como individuos fascinados con la violencia o afectados por la patologa de buscar un muerto. Repiten esas tonteras mientras fabrican enemigos. Ayer eran las RAM y ahora es el trotskismo.

Primero describieron los asesinatos de la gendarmera en la Patagonia como un enfrentamiento entre grupos equivalentes. Ahora retratan las bengalas de los manifestantes como armas ms letales que los gases y las balas de la polica. Asignan la primera plana a los heridos de esa fuerza, sin mencionar a los tres militantes que perdieron un ojo y a los indigentes o abuelos golpeados por los uniformados.

Con esa doble vara los justicieros de TN y Amrica TV exigen la desproteccin de los adherentes a las organizaciones populares. Reproducen todos los latiguillos oficiales (la conducta de las fuerzas policiales ser investigada), sabiendo que ningn gendarme ser separado o detenido por sus excesos. Durante la militarizacin del Congreso se horrorizaron con el apasionamiento de algunos diputados, sin percibir la mayor violencia de sus propios mensajes.

La intelectualidad derechizada (Lanata, Andahazi, Iglesias) comanda esa convocatoria a incrementar la represin. Ya cruzaron la raya de una simple grieta para justificar el neoliberalismo a palos. Han perdido las ltimas gotas de humanismo, tolerancia o solidaridad y slo aspiran a vengarse del kirchnerismo, demonizando su eventual reemplazo por la izquierda.

Los apologistas ms tradicionales de la coercin afirman que hubo una dcada de derechos y ahora necesitamos un decenio de obligaciones. Rebobinan la vieja cantinela sobre los argentinos que no respetan la ley (Pagni), para bendecir a los enloquecidos gendarmes de Bullrich. Afirman que los manifestantes extorsionan a la poblacin -como si constituyeran un grupo demogrfico distinto- ocultando que los nicos chantajistas son los artfices del ajuste.

La retrica pro-dictatorial en boga apunta a revertir las conquistas democrticas logradas desde el 2001. Esa regresin es un ingrediente esencial del atropello neoliberal. Ningn ajuste puede perpetrarse sin represin, pero como Macri no es Videla necesita pactos, jueces y medios de comunicacin para mantener su decreciente credibilidad.

RECUERDOS DEL 2001

El ataque a los jubilados es el gran test de la nueva etapa. Hasta ahora el gobierno conformaba una modalidad electoral de la restauracin conservadora, con rasgos de la vieja y la nueva derecha (asistencialismo y tecnologa de la manipulacin). El perfil actual supone un manejo del poder por arriba con mecanismos autoritario-represivos. La decisin (finalmente soslayada) de imponer el recorte a los jubilados por decreto ilustra esa tendencia a gobernar con el estado de excepcin.

Macri busca erosionar la combatividad de los trabajadores para cambiar la relacin de fuerzas a favor de las clases dominantes. Triunf en las urnas sin contar con las condiciones requeridas para implementar su proyecto reaccionario.

En pocos pases existe el nivel de luchas que se observa en Argentina. Cambiemos pretende demoler ese activo, pero al principio de su gestin debi aceptarlo mediante el denominado gradualismo. Ahora refuerza la autoridad presidencial para superar su dbil hegemona. La forma en que se dirimieron los conflictos de diciembre puede representar una bisagra en esa estrategia. Macri impuso sus leyes pero perdi acompaamiento.

En perspectiva se vislumbran tres escenarios. Si prevalece el desenlace registrado en la confrontacin con los jubilados, el gobierno repetir la trayectoria reciente de proyectos regresivos que se estrellan con la resistencia social. Si por el contrario logra doblegar al movimiento popular comenzara un perodo semejante al encabezado por Menem, cuando derrot los sindicatos. Luego de un primer ao turbulento (hiperinflacin, ministerio de Bunge y Born, el plan Bonex), el riojano estabiliz su proyecto neoliberal con la convertibilidad.

La tercera alternativa es una repeticin del abrupto fracaso de la Alianza. Esa opcin -que pareca descartada luego de los ltimos comicios- reaparece con el embrin de sublevacin popular que sali a flote en las ltimas semanas. Algunos ingredientes del 2001 resurgieron en las movilizaciones y en los temores de los funcionarios. Resolvieron sesionar el lunes 18 para evitar coincidencias con la conmemoracin del 19 y 20 de diciembre. En las calles se percibi tambin un principio de alianza entre los precarizados y la clase media empobrecida que rememora lo ocurrido hace 16 aos. Ya hay atisbos de un reencuentro de los piquetes con las cacerolas.

Pero al cabo de una dcada de intensa reorganizacin por abajo tambin gravita la presencia de una militancia agrupada en sindicatos, movimientos sociales y partidos, que no exista en el 2001. Por eso se escuchan ms cnticos a favor de la unidad de los trabajadores que simples reclamos para que se vayan todos. Los frutos de una mayor politizacin se palpan en la calle. El ingenuo rechazo a todos los partidos ha sido reemplazado por debates sobre el kirchnerismo y la izquierda.

Las consignas ms radicales (andate Macri la p) an son marginales, en comparacin a la masiva exigencia de dimisin que afectaba a De la Ra. Pero el autoritarismo represivo puede generar vertiginosas dinmicas de erosin de las creencias institucionalistas de la poblacin.

Una diferencia econmica distingue al escenario actual del 2001: Macri no afronta an el colapso fiscal y preserva un significativo margen de endeudamiento. En el terreno electoral acaba de revalidar un mandato que De la Ra ya haba pulverizado. Mantiene adems la cohesin por arriba que la Alianza perdi luego de la renuncia del Chacho lvarez.

Pero esa homogeneidad comienza a quebrantarse con la conducta asumida por Carri, al levantar sesin del lunes 18 y bloquear el decreto contra los jubilados que motorizaba su superior de la Casa Rosada. La divisin tambin despunta entre los funcionarios del rea econmica por el estancamiento que impone la poltica monetaria. Si los fracasos de Cambiemos se multiplican, la erosin por arriba irrumpir con la misma intensidad que las rebeldas por abajo.

CAMBIO DE CLIMA

Lo ocurrido en las ltimas semanas altera radicalmente el contexto poltico. En lugar de un presidente que se lleva todo por delante, se afianza la imagen de un gobierno que atropella a los humildes. En todas las reas se verifica un estado de ebullicin.

El mundo sindical est convulsionado por el cmulo de agachadas perpetradas por el triunvirato de la CGT. Los pases de factura y el descontento de las bases auguran todo tipo de divisiones. El mismo torbellino se observa en el peronismo. La capitulacin de los legisladores suscita crecientes repudios. Los renovadores tratan de navegar por el medio con encendidos discursos contra el ajuste y maniobras para reencontrase con sus colegas pro-macristas del PJ.

Los dilemas del kirchnerismo son igualmente crticos. La mayora de sus dirigentes se ubic en un campo de rechazo frontal al ajuste. Por eso reciben tantos ataques de los medios hegemnicos de comunicacin. Pero sus prceres del pasado (Bossio, Picheto, Abal Medina) aprobaron la agresin y su principal gobernadora ( Alicia Kirchner) firm el pacto contra los jubilados. Lo ms impactante ha sido la ausencia de Scioli. Por temor a terminar en la crcel o por aproximacin a los gobernadores, el ex candidato a presidente traicion a los jubilados.

La izquierda afronta otros desafos. A diferencia del 2001 es una fuerza relevante en el debut de un giro poltico y est en la mira de las prximas persecuciones judiciales. Defender la militancia frente a esa andanada, encontrar caminos prcticos de confluencia con las fuerzas que resisten y reforzar la construccin poltica anticapitalista son las grandes tareas del momento.

Es tambin prioritario el debate con el progresismo equidistante, que pretende colocar en un mismo plano la violencia ejercida por el estado, con la bronca o los errores cometidos por los manifestantes. El gobierno es el responsable de lo ocurrido en las movilizaciones por los gendarmes que despliega para imponer el ajuste.

La apuesta inicial de Macri a la desmoralizacin del movimiento popular ha quedado atrs. Ya no busca crear una sensacin de inevitable oleada amarilla. Ahora juega la carta de la represin frente a la impactante rebelda popular. Como ya ocurri tantas veces en el pasado diciembre vuelve a trastocar el escenario del pas.



[i] Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz



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