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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2017

Jesucristo

Rodolfo Bueno
Rebelin


La importancia del tres reside en que en este nmero se concentran los elementos fundamentales de todo lo existente: Tesis, anttesis y sntesis. Porque siempre, entre dos conceptos extremos, se encuentra la objetividad incomprensible de los eternos paradigmas que nos rodean, sin que podamos abarcar en su totalidad a cualquiera de ellos. As, Bondad y Maldad, Virtud y Defecto, Amor y Odio, Verdad y Mentira, Honradez y Deshonestidad, Vida y Muerte, Nobleza y Ruindad, Justicia e Injusticia, Todo y Nada, Belleza y Fealdad, Orden y Caos son valores que tomados en forma absoluta no existen en este mundo, porque la realidad es algo intermedio que florece como la alternativa real a estos conceptos.

Estos valores absolutos son la tesis y la anttesis que generan la sntesis que percibimos y nos impele a algunos, que buscamos la perfeccin mediante la eliminacin de los defectos humanos, a aceptar los primeros y rechazar los segundos, al transitar por el solitario y desconocido camino que conduce a la superacin individual; en cambio a otros, que viven a la bartola como si fuesen inmortales, a deambular por la interminable cada a la que conducen las rutas de la degradacin de la especie humana. Por esta razn, incluso en la poca de mi mayor incredulidad, llev arraigada en la mente la imagen de Jess, por eso siempre lo admir con profundo respeto y con mucha ms razn ahora que con el paso del tiempo algo he aprendido de la vida. Durante la ms importante celebracin cristiana, la Pascua de Resurreccin, se escuch tanto sobre l que, como buena alternativa, medito ahora en su natividad acerca del impacto de su mensaje en nuestros espritus. La conclusin a la que he llegado dista mucho de ser la verdadera, pero por ser ma la quisiera compartir con ustedes y ver qu piensan sobre este tema sobrecogedor y mstico.

Hay tantas teoras y especulaciones de todo tipo, abundan las creaciones artsticas, las piezas musicales, los libros, los relatos, las novelas, las leyendas, las pelculas, los poemas y los ensayos, que no importa escribir algo ms sobre lo mismo. Es muy posible que este pensamiento hubiera sido expresado alguna vez antes, no lo s; enhorabuena si es que es as, pues eso significara que no se est slo en el mundo.

Luego de meditar sobre el fenmeno del cristianismo, he llegado a la conclusin de que la existencia histrica de Jess no tiene importancia real, tampoco la tiene la verosimilitud de los hechos narrados en la Biblia, ni la precisin teolgica del contenido divino de su doctrina, ni la demostracin fehaciente de que, desde el punto de vista cientfico, los milagros narrados en los cuatro Evangelios son imposibles, pues, creysemos lo que creysemos, el cristianismo seguir agotando hasta la saciedad toda la profunda incgnita humana, mostrndonos, con ese derroche de fe que lo caracteriza, que hasta la calendas griegas dicha doctrina proseguir persistiendo con tanta fuerza, como hasta ahora. Es que la personalidad de Jess y su trascendencia social superan en mucho la discusin que bien pudiera darse sobre cada uno de estos espinosos temas. Con esta afirmacin no se quiere herir la fe de nadie sino intentar comprender porqu la figura de Jess sobrecoge a quienes meditan sobre su mensaje y sobre el contenido intrnseco de su doctrina.

Pienso que a lo largo de casi dos mil aos, su crucifixin ha pesado tanto sobre el gnero humano porque en lo profundo de nuestra consciencia nos sentimos responsables y partcipes de tan abominable crimen. Es que en nuestro interior coexisten el Bien y el Mal, y comprendemos que somos seres humanos tan complejos que en numerosas ocasiones no nos entendemos ni a nosotros mismos; es ms, muchas veces hemos tenido que hacer un gran esfuerzo por no explotar como nos hubiera gustado hacerlo, aunque tambin hay momentos en los que nuestras actuaciones nos hacen sentir orgullosos de s mismos. Pero en cambio, Jess es la Perfeccin. l es al mismo tiempo bondadoso y la Bondad total, en oposicin a la Maldad, caracterizada por el demonio; l no slo es un dechado de virtudes, representa tambin la Virtud perfecta, en oposicin al Defecto, encarnado por el diablo; l nos ama con un Amor cabal contrario del Odio, verdadera esencia del Lucifer; l no solamente que no miente sino que es la Verdad evidente, en cambio, Luzbel es la Mentira; l no es que es honrado sino que es la efigie de la Honradez sin mcula, cuyo reverso, la Deshonestidad, est reflejada en el demonio; l no solamente ofrece vida eterna sino que es la Vida en s misma, al contrario de Belceb, que simboliza la eternidad de la Muerte; Jess, adems de ser noble, es la Nobleza viva, mientras que la Ruindad es infernal; Cristo, adems de ser justo, es la definicin de la Justicia incuestionable, al mismo tiempo que la Injusticia es de naturaleza demonaca; por definicin, Jess nos da todo lo Bueno, pero el demonio slo da Maldad; Jesucristo no slo es Bello, es tambin la representacin de la Belleza, en cambio el diablo es la Fealdad por excelencia; el Orden est regido por Cristo y el Caos por el demonio. De esta manera, Jess y el Maligno, tesis y anttesis que nos rodea, se ofrecen como alternativas viables para nuestro libre albedro.

Este Ser divino tan perfecto, Jesucristo, en la tragedia descrita por los evangelios, es juzgado por nosotros, encarnados por el Imperio Romano, que lo martiriza, y en el pueblo de Israel, que no lo acepta; tambin es traicionado por nosotros, personificados por Judas; por otra parte, igual que Poncio Piltatos, intentamos sin xito lavarnos las manos en nuestro diario vivir. Pero no siempre actuamos como estos nefastos y rastreros personajes, en ocasiones dudamos, como el apstol Pedro, y lo negamos, en otras, nos comportamos bien e imitamos a los buenos, a los que ayudaron a Jess en su pica pasin. Es ms, a veces nos hubiera gustado vivir aquella jornada para intentar brindarle nuestro apoyo, sin comprender que a lo mejor hubiramos flaqueado en el momento oportuno. El martirio de Jess crea tal complejo de culpa en cada uno de nosotros, que nos sentimos cmplices y actores de su tragedia al no poder aceptar su mensaje, sin caer en cuenta de que por ser la sntesis de su tesis nos convertimos en seres humanos, y en nada ms que eso.

Somos realmente tres actores: Jess, la tesis de las primeras cualidades; el diablo, la anttesis de las segundas; y nosotros, sntesis de ambas, y actuamos como actuara cualquiera de sus verdugos por no querer abordar la alternativa real, buscar la perfeccin mediante la eliminacin de nuestros defectos y transitar por la senda que nos conduce a la superacin individual, pues la cruel objetividad del mundo nos impulsa a actuar segn los dictados de nuestros instintos primarios, los mismos que nos ordenan sobrevivir a toda costa, inclusive atropellando los derechos del prjimo y haciendo odo sordo de su mensaje, por cierto bastante difcil de acatar. Es por la afliccin de no poder seguir sus huellas que, a ratos, nuestra consciencia nos martiriza y nos impide descansar con sosiego. En ocasiones, caemos en cuenta de nuestro craso error y enmendamos para poder vivir en armona con nosotros mismos; en esos ratos sobrevivimos al diluvio de defectos que agobia a todos.

He aqu el resumen del nmero tres: Jess, el diablo y nosotros mismos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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