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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2017

Acumulacin originaria permanente
Despojos, devastacin y liberacin mediante autogestin en los tiempos preapocalpticos

Miguel ngel Adame Cern
Rebelin


La llamada acumulacin originaria histrica

La llamada acumulacin capitalista originaria es originaria o primigenia, porque fue en trminos histricos de largo aliento previa a la acumulacin capitalista vista stacomo resultado y como mecanismo del funcionamiento general del sistema capitalista. La acumulacin originaria o primitiva fue el punto de partidao premisa de la acumulacin capitalista como modo de produccin.

As, la acumulacin originaria histricamente vistafue la primera oleada de violentos despojos que se originaron inicialmente en los primeros tiempos o, mejor dicho,en los prolegmenos del modo de produccin histrico capitalista. Es decir, se dio como proceso histricamente detectable y fechable por primera vez (y con ello inici la llamada Era capitalista) durante el siglo XVI y su continuacin en los siglos XVII, XVIIIe incluso XIX (por eso tambin se le nombra como acumulacin primitiva o, como la llama Adam Smith: previous accumulation); teniendo su centro en pases de Europa como Espaa, Portugal, Holanda, Franciae Inglaterra y abarcando como escenario mundial perifrico poblaciones de los continentes de Amrica, frica y Asia.

En efecto, Karl Marx caracteriz dicha acumulacin originaria como el punto de partida u origen de la acumulacin capitalista que brind recursos objetivos (materiales, territoriales, minerales, vegetales, animales, etc.) y subjetivos (mano de obra esclava, semiesclava, semiasalariada y asalariada) al desarrollo del capitalismo europeo. Durante este proceso histrico de larga duracin se estableci un primer o incipiente mercado global y una primera gran divisin del trabajo internacional bajo la modalidad de la constitucin de la subsuncin formal colonialista del capital central sobre las periferias precapitalistas y no capitalistas (incluidas las de la propia Europa).

En el Captulo XXIV del Tomo I de su magna obra El Capital (cuya primera edicin estamos festejando en este ao de 2017) que denomin Karl Marx La llamada acumulacin originaria, este revolucionario comunista lleva a cabo tanto la explicacin general como las ilustraciones histrico-concretas de este proceso histrico que plantea Marx es permanente e intermitente como proceso de escisin y abarca en realidad toda la historia del desarrollo de la moderna sociedad burguesa (Marx, 1978: 893). Veamos enseguida, de modo sinttico, cmo K. Marx lo argumenta.

En primer lugar, plantea que la historia burguesaha mitificado y fetichizado a dicho proceso de acumulacin primitiva,idilizndoloo sea construyndolo como idlico, como un pecado original de la holgazanera de los pobres frente a la diligencia, el trabajo y el ahorro de los ricos (y por tanto esta industriosidad fue reconocida por las leyes pro-burguesas codificndose como derechos de dicha clase). La historia crtica y real, dice Marx, demuestra que se trat (y se trata como vamos a actualizar) de un proceso violento donde imperan la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio por robo, el terrorismo despiadado, etctera.

O sea dicho sumariamente:la expropiacin de los productores(y productoras) directos (precapitalistas) a sangre y fuego, sobre la base de escisiones sbitas y violentas, de sus condiciones de produccin y de reproduccin de su vida, de manera dual: 1) tanto la disolucin de sus relaciones sociales en sus modos de vida y de trabajo (donde pueden ser dichos productores trabajadores independientes, y/o comunales, y/o ser ellos propiedad y/o medios de produccin de terceros); como 2) la disolucin de las formas de propiedad (pequea propiedad, propiedad comunal o propiedades mixtas) que ejercan los productores directos sobre sus medios de produccin (1978: 893). El fundamento de todo ello enfatiza Marx es la expropiacin de las tierras (pues ellas son los espacios donde se asientan sus actividades vitales: productivas y reproductivas).

Karl Marx, en este clsico y famoso captulo XXIV (que nos servir para sobre la base de sus lineamientos y ejemplificaciones histricas, ilustrar ms adelante situaciones de despojos y expropiaciones violentascontemporneas de estos tiempos destructivos o preapocalpticos), va a distinguir: a) mtodos y b) factores de la llamada acumulacin originaria, todos ellos van a servir histricamente para expropiar recursos a favor de la apropiacin mercantilizadora del capital y su mercado de mercancas tanto de fuerza de trabajo como de medios de produccin y de subsistencia y para el posterior desarrollo del capital industrial y sus subsunciones.

Veamos muy brevemente cules son los mtodos que menciona Marx: 1) Expropiacin y expulsin de los campesinos de sus tierras para dejarlos libres y desnudos y para privatizar y convertir esas tierras en recursos mercantiles para el capital (por ejemplo praderas, pasturas, etc.). 2) Expropiacin de bienes en propiedad eclesistica (por ejemplo mediante la reforma protestante en Inglaterra). 3) El robo de tierras y bienes fiscales, sea del Estado o pblicos, mediante donaciones, anexiones, compras-ventas (sin apariencias o con apariencias legales). 4) cercamiento y desalojo a las tierras comunales, clnicas (tribales) y de los pueblos (mediante argucias jurdicas y supuestas indemnizaciones), stos procedimientos llevaron a sus antiguos propietarios a ocupar tierras reducidas e inhspitas o a desplazarse. 5) El despejamiento de fincas de tipo feudal o precapitalistas, lo que llev al desarraigo y al barrido de miles de personas de sus lugares de origen.

Estos mtodos, pues, obligaron y empujaron a los productores y productoras a modificar y perder sus modalidades de produccin y reproduccin de vida, sus relaciones y vnculos y sus propiedades y recursos territoriales, as como sus medios e instrumentos de produccin. Y obligaron a miles de familias a buscar trabajo asalariado para sobrevivir tanto en las nuevas fincas agrcolas, o en las manufacturas rurales, as como en las ciudades (talleres, factoras, etc.). Y a los que no podan o no queran ser absorbidos inmediatamente se les aplicaron severas leyes sanguinarias, para convertirlos forzadamente (neoesclavizacin) al trabajo expoliador, o para disciplinarlos o reprimirlos con crceles y castigos utilizando para ello los estigmas de vagos, delincuentes, indigentes, mendigos, prostitutas, etc.

Aqu es donde la investigacin de Silvia Federici agrega que tambin se utiliz la persecucin, caza y la quema de brujas para someter y disciplinar el cuerpo y los poderes reproductivos de las mujeres al orden patriarcal propiamente capitalista. Dicen al respecto Gutirrez y Linsalata (2007) lo siguiente:

Entre los siglos XVI y XVII el genocidio de miles y miles de mujeres campesinas en Europa y en las colonias, lleg no slo a despojar a las mujeres de sus antiguos saberes y de su autonoma material, sino tambin y sobre todo a privarlas de la posibilidad de controlar sus cuerpos, sus funciones reproductivas y su trabajo (p. 8).

Respecto a los factores (geoestratgicos diramos ahora) de la acumulacin originaria Karl Marx seala que:

El descubrimiento de las comarcas aurferas y argentferas en Amrica, el exterminio, esclavizacin y soterramiento en las minas de poblacin aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformacin de frica en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras, caracterizan los albores de la era de la produccin capitalista. Estos procesos idlicos constituyen factores fundamentales de la acumulacin originaria. Pisndoles los talones, hace su aparicin la guerra comercial entre las naciones europeas, con la redondez de la tierra como escenario (Marx, 1978: 939).

As, es entonces que Marx reconoce, describe, explica y ejemplifica estos mtodos y factores de la primigenia acumulacin originaria. De esta forma decimos que la acumulacin se ha conceptualizado comooriginaria, y de ah la importancia del concepto, no slo porque es primigenia sino porquees como Marx mismo lo enfatiz a lo largo de la historia del capitalismo, constante y requiriente. Esto es, se origina y se re-origina permanentemente como punto de partida cada vez que el proceso de acumulacin capitalista general ya instaurado durante los siglos XIX, XX y XXI requiere expandirse de manera colonialista, semicolonialista y/o imperialista conquistando e invadiendo (subsumiendo) nuevos espacios para extraer y expoliar nuevos recursos bioculturales como materias primas para sus procesos de renta, valorizacin y produccin de plusvalory que luego incorpora a su capital social global y a su mercado mundial global.

Y efectivamente la lgica de la acumulacin general capitalista lo ha hecho y lo hace ahora replicando, de alguna manera, dichos mtodos y factores de la acumulacin originaria histrica que Karl Marx explica principalmente en el susodicho captulo XXIV del Tomo I del El Capital. En efecto, las escisiones en acecho o sbitas se hacen necesaria y renovadamente cuajadas de violencias: rapias, robos, despojos, destrucciones, expulsiones, marginaciones, sangres y lodos, holocaustos, genocidios y etnocidios; que el proceso genera y re-produce cada vez que requiere y encuentra terreno propicio y apetecible a sus hambres devastadores. O sea: all donde existen vnculos orgnicos entre los pobladores productores con sus medios y condiciones de reproduccin de vida, rompe y escinde (separa) estos elementos del proceso productivo y reproductivo para llevarlos (desfigurados) a la esfera de la circulacin. Es decir,para convertirlos y realizarlos en mercancas que compra en el mercado y que luego las vuelve a unir (re-unir) bajo su comando (poder) cuando las introduce a sus procesos laborales; en los cuales primero subordina dichos trabajos formalmente y luego materialmente (realmente) y en los cuales explota plusvalor a la fuerza de trabajo de los trabajadores ya como proletarios asalariados de talleres, maquilas, factoras, fbricas u otros espacios cuasifabriles como las minas o las plantaciones.

La acumulacin reoriginaria degradadora preapocalptica actual

En los tiempos violentos actuales se trata de procesos (mtodos y factores interconectados) de acumulacin originariainternacional y nacional ms diversificados aunque ms o menos circunscritos o limitados a regiones o reas concretas que los capitales trasnacionales voraces mediante sus corporaciones someten para robar, extraer, expropiar, aduearse y sangrar las riquezas, los patrimonios y las propiedades histricas colectivas, pblicas o de pequeos propietariosde los habitantes de poblaciones, comunidades, grupos, etnias, naciones, etc. Los Estados y gobiernos subordinados a los dictados del capitalismo trasnacional y sus instituciones proto estatales globales (FMI, BM, OCDE, OMC, G-8, BID, ONU) de los pases de estas regiones, reas y poblaciones tambin participan adecuando a favor del capital mundial sus legislaciones, patrimonios y territorios y dando cobertura y respaldo de sus aparatos e instituciones disciplinarias, militares y policacas para dar entrada a estos procesos deposesiones-desposesiones, desplazamientos, cercamientos, extraccionesy apropiaciones privadas capitalistas.

Desde los aos 80 del siglo XX, como es ya sabido, el capital social global instaur el llamado neoliberalismo que ha mostrado entre otras caractersticas las siguientes centrales: a) la apertura de fronteras nacionales para la superexplotacin de fuerza de trabajo nativa y para introducir los productos de la trasnacionales ms poderosas en los mercados nacionales y de esta manera fortalecer el mercado mundial planetario; b) la apropiacin por parte de las empresas capitalistas trasnacionales de recursos bioculturales para abaratar costos y obtener con ello ms ganancias que contrarresten sus crisis y que apuntalen a los capitales tecnolgicos y financieros ms agresivos. De esta manera las relaciones capitalistas de dominio internacional mundial entraron en una dinmica de capitalismo neoliberal salvaje que reestructur los procesos de acumulacin y ampli el mercado global; as la acumulacin propiamente originaria o re-originaria de esta poca, se recicl, se re-mundializ y se re-integr como parte fundamental de la re-estructuracin de la acumulacin general de finales del siglo XX y de lo que va del siglo XXI.

Esta acumulacin re-originaria que tambin ha sido llamada por el marxista Jorge Veraza (2011) comoresidual o incluso terminal (por el constante agotamiento de dichos espacios y recursos sobrexplotados) y que David Harvey (2004) llam acumulacin por desposesin (de bienes comunes y bienes pblicos) ha tenido su asiento territorial principal en los pases perifricos, del sur, o pases semicoloniales de todos los continentes, pero Amrica Latina igual que aquella histrica primera acumulacin originaria se ha destacado por ser la regin en donde ms se han instalado las trasnacionales de la acumulacin re-originaria, a manera de megaproyectos expoliadores, centralmente de carcter extractivista, o como Veltmeyer y Petras (2015) los llaman neo-extractivistas.

Estos autores, incluso, hablan de la existencia de un imperialismo neo-extractivo, lo cual es, en parte, correcto pues se trata de expansiones intensificadoras y saqueadores aunque no todas extraen (minerales, aguas, plantas, animales, petrleo, saberes, etc.), sino que tambin incorporan (infraestructuras, plantaciones, monocultivos, drogas, turismo, etc.) y expulsan (entropas, gases contaminantes, comunidades, personas, etc.). Y adems a diferencia de lo que sucedi con la primera oleada histrica de acumulacin originaria de los siglos XVI al XIX, hacen ms patente y pattica la degradacin/destruccin ambiental (paisajes, ecosistemas, especies, pueblos), y los efectos txicos y nocivos (contaminaciones) de los procesos de trastocamiento de los territorios, de desposesin, despojo, saqueo y neoextractivos; contribuyendo, as, alimentar los tiempos preapocalticos de caos climticos y de devastaciones degradadoras de la vida (Adame, 2017). Esta es pues, quiz la diferencia especfica de la intensidad de esta oleada de acumulacin que aqu llamo como re-originaria degradadora preapocalptica, y esto precisamenteconsiderando la importancia nodal que para el capitalismo actual tienen en estas pocas las tecnologas nocivas (que hoy se encuentran en los inicios de la llamada cuarta revolucin tecnoindustrial).

Mtodos y factores actuales de la acumulacin reoriginaria preapocalptica

Veamos ahora formas, espacios y modalidades (podramos decir pequeos mtodos y factores) por las que se llevan a cabo actualmente estas acumulaciones neo-originarias (despojos, expropiaciones, desposesiones, extractivismos, socavamientos, depredaciones, devastaciones, expulsiones). Las planteamos igualmente siguiendo la concepcin de Karl Marx (1979) en los Manuscritos econmicos-filosficos de 1844, cuando habla de la existencia de una corporeidad compleja (cuerpo orgnico e inorgnico) que aqu concebimos como que dichos procesos se manifiestan y se padecen en la ecorporeidad completa: en el cuerpo ambiental o ecolgico, en los cuerpos individuales personales y en el cuerpo societal-cultural. Tenemos pues:

● Cuerpo ambiental-ecolgico:

-La extraccin y contaminacin de aguas y de mantos acuferos (pozos, ros, arroyos, manantiales, lagos, lagunas, mares). Son despojados los pueblosy comunidades de estos bienes indispensables para su sobrevivencia o los contaminan(envenenan con sustancias qumicas) y/o los se dejan inutilizables para consumo vital o los secan.

-Los bosques, reas selvticas, manglares, playas, mares, desiertos y otras reas y corredores protegidos son deformados o destruidos; as como cerros y montes con vetas minerales son devastados para crear minas de todo tipo. Los procesos de extraccin minera son devoradores de agua, paisaje y mano de obra humana, adems de ser contaminadores, siendo la minera a cielo abierto la ms contaminadora, pero tambin son altamente contaminadoras, la industria extractora de carbn, petrleo y gases, igualmentela industria forestal, as como las multinacionales de los agroqumicos que contaminan campos de cultivo.

-La contaminacin de los alimentos, su transgresin desnaturalizadora, su deformacin o frankeisteinizacin es una forma de despojo, de expropiacin que el capital y su acumulacin neoriginaria constantemente llevan cabo contra la vitalidad de laspersonas. En Mxico, por ejemplo, tenemos un ejemplo verdaderamente trgico con el envenenamiento de los maces con glifosato y con los transgnicos con efectos cancergenos

-Las tcnicas de biopiratera y de bioprospecccin que llevan a cabo laboratorios, ONGs y Universidades con financiamientos de empresas para agenciarse y traficar conespecies de flora y la fauna y sus propiedades biolgicas, qumicas, farmacolgicas, ornamentales, medicinales, etctera.

-El caos climatolgico, as como las contaminaciones del aire y de la atmsfera en general son degradaciones de nuestro derecho a tener un clima vivible y relativamente estable (despojo climtico) y a respirar para revitalizarnos continuamente al tomar aliento tras aliento (despojo vital respiratorio). Los desastres y as degradaciones ambientales propician tambin los desplazados, expulsados y refugiados ambientales.

● Respecto al cuerpo humano biopersonal tenemos:

-La drogadiccin, las tratas y prostituciones, la extraccin y compra-venta de rganos internos, etctera, especialmente el de los cuerpos ms vulnerables: nixs, mujeres, etc. Se ha desarrollado tambin lo que se llama la compra de fluidos vitales como el semen, sangre los vulos; y tambin el alquiler o subrogacin de vientres para empresas hospitalarias y mdicas privadas que hacen jugosos negocios con dicha rentabilidad de partes nodales del cuerpo humano (o incluso de otras especies).

-Las epidemias y pandemias (varias ellas generadas por las industrias qumicas, bacteriolgicas, farmacuticas y sus instituciones internacionales) al enfermar e infectar y matar a millones de personas sonotrasformaas de expropiacin de los cuerpos y las vidas de las personas.De la misma manera los medicamentos y la medicalizacin son formas de expropiacin de la salud para controlar cuerpos-mentes y reinsertar a los sujetos a la explotacin de sus capacidades de trabajos o para desecharlos desde la lgica del capital por improductivos.

● Cuerpo societal-cultural:

-Expulsin o terrorificacinde comunidades por medio de la violencia, la guerra y la inseguridad por medio de la utilizacin de grupos delincuenciales y de la militarizacin. Tambin aqu se genera los dramas de desplazamientos forzados, los refugiados, etctera.

-Despejamientos y privatizaciones (comerciales, inmobiliarias, personales) de reas pblicas y comunes en las ciudades: parques, jardines, calles, reas verdes, etctera.

-Lo que se conoce como patrimonializacin o sea el utilitarismo mercantilizador de los patrimonios histricos y artstico-culturales: paleoantropolgico, prehistrico, arqueolgico, artstico, material e inmaterial, tangiblee intangible (artesanas, celebraciones, gastronomas, fiestas, etc.).

-El extractivismo y mercantilismo de memorias, saberes, y codificaciones culturales tradicionales. Lo que implica la extraccin, desposesin y mercantilizacin de historia y etnohistoria: p. e. loque ha hecho recientemente la trasnacional Disney con la tradicin de da de muertos en Mxico que llev a cabo para realizar su hollywoodense pelcula Coco; o la labor antropolgica de las agencias militares y de espionaje de los pases centrales e imperialistas sobre los perifricos para conocer y manipular sus formas polticas y culturales.

-Igualmente la expropiacin de las decisiones polticas sobre gestin y organizacin de espacios, territorios y lugares pblicos y nacionales. Esto por parte de gobiernos y de megaempresas petroleras, gasoductos, hidroelctricas, corredores industriales e infraestructurales, caminos, puentes, presas, fracking, etc. A pesar que est plasmado en legislaciones internacionales y nacionales como el Convenio 169 de la OIT de las imprescindibles consultas pblicas informadas y democrticas a las poblaciones implicadas, stas no se cumplen, es decir existe una falta de consultas o cuando se realizan stas son manipuladas y escamoteadas.

Todo lo cual genera continuamente no slo desposesiones, escisiones y expulsiones de dichos pobladores, sino tambinafectaciones y efectos nocivos y dainos sobre el conjunto de la ecorporeidad humana de los vulnerables (que somos la mayora de los pobladores de los pases perifricos); adems de la apropiacin privada por medio de registros legales de patentes y de marcas de origen por parte de las empresas trasnacionales ms poderosas.

Resistencias, liberaciones y autogestiones: el caso de los indgenas

En la defensa de todas esas riquezas vistas como valores de uso vitales se llevan a caboconfrontaciones, luchas, rebeliones, resistencias, conflictos por los territorios originarios, patrimonios, saberes, etc., que el capital busca originariamente someter; se trata de una verdadera guerra por las riquezas y los bienes entre los pobladores y las personificaciones del capital.

De esta manera se trata de disputas histricasy actuales (con resistencias, confrontaciones, asesinatos, triunfos parciales, etc.) de los territorios, propiedades y cuerpos que todava se libra en el campo mltiple: econmico, ecolgico-biolgico, cultural y espiritual.Tenemos el dramtico dato reciente de que:

Son 158 las muertes de activistas en defensa de los derechos de sus comunidades y de los recursos naturales, computadas por TheGuardian este ao. La nmina enumera militantes ecologistas, protectores de la fauna y referentes indgenas que mantienen conflictos contra grandes empresas en cientos de regiones (Martnez, 2017:1).

En efecto, los grupos indgenas se han convertido en verdaderos defensores de sus tierras, veamos un breve ejemplo de este tipo de defensa de las tierras que va ms all de la mera resistencia.

Los indgenas Nasa de Colombia recuperan su territorio en el norte de Cauca (Colombia) que les fue arrebatado desde la poca de la conquista. Sin espiritualidad, sin cultura (sin identidad, sin arraigo), dicen ellos, no hay nada (Castaneira, 2017).

Lo indgenas Nasa histricamente despojados y expulsados de sus tierras, de sus lugares de reproduccin cuando destruyeron sus resguardos, asesinaron a sus lderes y ocurrieron masacres y tuvieron que abandonar temporalmente sus tierras que fueron ocupadaspara explotacin de minas y para monocultivos de caa de azcar que para generar grandes cantidades de este producto tuvieron que usar agroqumicos; ahora han venido regresando y luchado para recuperar sus tierras y usarlas para producir sus tradicionales alimentos libres de txicos y de efectos dainos que las industrias del medio ambiente y la tierra han degradado.

Los indgenas basados en sus vnculos tradicionales culturales y colectivos realizan bloqueos a la infraestructura de la industria agro-industrial trasnacional, destruyen los monocultivos de caa con sus machetes, limpian la tierra con espiritualidad a lo que llaman: la liberacin de la madre tierra; ahora aprenden y ensean como confrontar al capital y su rueda implacable de despojo-acumulacin originaria: resistencia, recuperacin y autonoma con autogestin alimentaria, poltica, jurdica y cultural para la liberacin concreta y emprica de la tierra, para su va de liberacin como pueblos; son conscientes que es tambin vital para sus hijos y sus nietos quienes vern los campos libres y sin monocultivos, libres de sembrados emprobrecedores de la fertilidad de la tierra y libre de agroqumicos y sin el comando en sus campos de la acumulacin capitalista.

As pues, es de destacar el papel que han tenido muchas luchas y movimientos indgenas para resistir, confrontar y construir alternativas frente a dichos mtodos y procesos de la renovada acumulacin originaria de los tiempos preapocalpticos. As:

No es gratuito que hoy las luchas indgenas latinoamericanas se manifiesten como un poderoso desafo a la expansin global del capital, cuando el capitalismo necesita tomarse todos los territorios, los recursos, destruir todo a escala planetaria intentando sobrevivir a su propia crisis.

[] en todos estos casos, se trat de la respuesta de los movimientos indgenas a la imposicin de la poltica neoliberales en Amrica Latina, que impuls grandes movilizaciones, tomas de tierra, insurrecciones armadas, sublevaciones, derrocamientos presidenciales, asedio a las ciudades y bloqueo de carreteras, como manifestaciones de poderes colectivos que encontraron su fuera en las races tnicas y culturales de las comunidades que abri un ciclo de luchas indgenas continentales iniciado con el levantamiento zapatista del 94 y que est lejos de cerrarse. No slo resisten al neoliberalismo, los movimientos indgenas luchan por la expansin y consolidacin de nuevos espacios autnomos. Su memoria histrica los llama a la reconstruccin de sus territorios y prcticas ancestrales, para ello tienen que revertir el despojo, hacer retroceder el dominio del capital en lugares donde la propiedad monoplica de la tierra ha querido consolidarse. Es el caso de las luchas por la tierra en el Cauca que, en su ltimo ciclo desde 2014, desafan la propiedad de grandes imperios agro-industriales como el Ingenio Castilla e Incauca (El Zenzontle, 2017:10).

Estos ejemplos nos dan pie a concluir que eso que ahora llaman la defensa de lo comn o, mejor diremos nosotrosde los valores de uso comunes, que aqu hemos ubicado dentro de la ecorporeidad y que Marx llam tambin las relaciones y las propiedades orgnicas y no escindidas entre los productores colectivos e individuales con sus condiciones de vida, es decir de produccin y de reproduccin material e inmaterial vital. Que incluye como vimos las relaciones ecolgicas, las corporalidades y lo societal-cultural-espiritual, tales como: las tierras, los bienes naturales, los ambientes y espacios, el equilibrio orgnico y salutfero de los cuerpos, la lgica de la reproduccin de la vida, lo organizativo-poltico, los saberes y los patrimonios culturales y espirituales, etctera.

As, tenemos que defender y liberar esos valores de uso de lo comn, esa ecorporeidad que es nuestra riqueza contrala devastacin capitalista de los tiempos preapocalpticos con autoorganizaciones y autogestiones cotidianas,colectivas, cooperativas en reas determinadas pero tambin coordinadas en vastas regiones nacionales e internacionales. Es decir, autoorganizaciones y autonomas no aisladas sino orgnicamente enlazadas mediante redes, asambleas y confederaciones, etc., como ya se viene haciendo pero que es necesario fortalecer y expandir. Es la va privilegiada para dicha defensa, autogestin y emancipacin de dichas riquezasque pertenecen vitalmente a los pueblos y colectividades y en ltima instancia a la humanidad y sus condiciones de vida ecolgica y socioculturaly no a la propiedad privada capitalista y sus lgicas de acumulacin.


 

Referencias Bibliogrficas:

Adame, Miguel ngel (2017). En el preapocalipsis planetario. Ecomarxismo antropolgico frente al colapso capitalista imperialista, Escuela Nacional de Antropologa e Historia, Ciudad de Mxico.

Annimo (s/f). El capitalismo, acumulacin, desposesin y crisis, Zine editorial, zineditorial. wordpress.com, 36pp.

Castaneira, Ivn (2017). La liberacin de la madre tierra, en http://www.ojos de la tierra.com/tierra-nasa.html.

El Zenzontle (2017). Tierra, cultura y autonoma indgena. Es posible revertir el capitalismo?, Diciembre, El globo, p. 10.

Federici, Silvia (2013). Calibn y la bruja, mujeres, cuerpos y acumulacin originaria, Editorial pez en el rbol, Mxico.

Gutirrez, Raquel y Linsalata, Luca (2013). Prlogo a la edicin mexicana del libro de Silvia FedericiCalibn y la bruja, mujeres, cuerpos y acumulacin originaria, p. 7-11., Editorial pez en el rbol, Mxico.

Harvey, David (2004). El nuevo imperialismo, Editorial Akal, Madrid, Espaa.

Martnez, Diego (2017). Rcord de vctimas de defensores de la tierra en 2017, en rebelin.org, 4-11.

Marx, Karl (1978). Captulo XXIV. La llamada acumulacin originaria, en El Capital, Tomo I, Vol. 3, pp. 891-954, Editorial Siglo XXI, Mxico, D. F.

Marx, Karl (1979). Manuscritos de Filosofa y Economa, Alianza editorial, Madrid, Espaa.

Ribeiro, Silvia (2017), Tortillas envenenadas, en La Jornada, 28 de octubre de 2017, p. 23.

Veltmeyer Henry y Petras, James Petras (2015) Tesis sobre el imperialismo y el Estado posneoliberal, en Veltmeyer y Petras (Coords.), El neoextractivismo un modelo posneoliberal de desarrollo o el imperialismo del siglo XXI?, Edit. Crtica, Mxico, pp. 325-363.

Veraza, Jorge (2011). Gestell Totalitario capitalista en crisis (susdiecisis leyes), en Rebelin. Org., 15 de septiembre, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610. 

[1] Adame, Miguel ngel (2017). En el preapocalipsis planetario. Ecomarxismo antropolgico frente al colapso capitalista imperialista, Escuela Nacional de Antropologa e Historia, Ciudad de Mxico.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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