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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2017

Nuevos CIE, viejos crmenes

Irene Ruano Blanco
El Salto

En qu momento asumimos que todo vala para separar, aislar y expulsar a las personas que llegan a nuestras fronteras?


Una semana despus de que comenzaran las deportaciones en la que fuera crcel de Archidona, ahora utilizada como centro de internamiento de extranjeros y con ms de 400 personas deportadas. Una semana despus de que al menos dos jvenes (menores) que se encontraban en el CIE hayan sido deportados. Una semana despus cundo hay otro joven desaparecido sin que sepamos dnde se encuentra. Una semana en la que todo se ha precipitado y ha cogido un ritmo vertiginoso. Sin embargo esta precipitacin de hechos comenz hace apenas un mes cuando asistamos ojiplticas a una prctica sin precedentes: el internamiento de personas migrantes, recin llegadas a las costas de Cartagena, en un Centro Penitenciario.

Tras la llegada en varias pateras a Cartagena de ms de 519 personas, presenciamos lo que supona una involucin en el tratamiento de las personas que llegan a nuestro pas y una degradacin del maltrecho sistema de acogida y salvamento en el Estado. Un internamiento que como ya se cansaron y nos cansamos de recordar, contravena (y contraviene) lo dispuesto en la Ley de Extranjera, el reglamento de funcionamiento de los Centros de Internamiento de Extranjeros (en adelante CIE) y la jurisprudencia del Tribunal Supremo que establece claramente que los CIE no pueden tener carcter penitenciario.

Ni siquiera durante la llamada crisis de los cayucos en la primera mitad de los aos 2000, se utiliz esta frmula. Se han utilizado todo tipo de instalaciones para el internamiento temporal de personas migrantes; naves, comisaras, e incluso como algunas bien saben, cocederos de marisco. Increble, pero cierto.

Ciertamente, nunca han importado demasiado las personas que llegan. Preocupan ms las que se van. "Nuestros expatriados" (no migrantes, expatriados). Porque los que vienen son pobres y da igual dnde les metamos porque "estarn mejor que en su casa". Porque adems muchos de ellos no tienen derecho a estar aqu, porque no son refugiados ni estn huyendo de una guerra, porque no nos dan pena. Porque parece que los derechos dependen de que nos den pena o no, de que los sintamos similares a nosotras, susceptibles de disfrutar los mismos derechos, convirtiendo lo que seran derechos en caridad y en algo discrecional.

La va que estos das se ha abierto es la de la criminalizacin salvaje de las personas migrantes (ms si cabe) con la mxima expresin que tiene esta sociedad de hacerlo: la crcel. Y no es relevante que est o no est inaugurada porque el simple hecho de anunciarlo ya supone una piedra ms en el imaginario colectivo que criminaliza a las personas migrantes.

Aunque los principios bsicos del derecho penal promulguen la reinsercin de los victimarios como eje moral, lo cierto es que la lucha contra las prisiones no ha conseguido calar en una sociedad cada vez ms abocada a la beligerancia, donde est cada vez ms legitimado el castigo puro y duro. Por ello, en la medida en la que consideramos a las personas migrantes irregulares, ilegales, etc, configuramos un sujeto delictivo y criminalizado para el que slo hay una solucin; el encierro y la expulsin.

En crcel o en CIE, qu ms da. Porque si el encierro de ms de 500 personas en un centro penitenciario no nos sorprende ni nos indigna como sociedad, es porque de alguna manera habamos asumido ya que los CIE eran crceles. Y como sociedad se haba asumido algo ms. Que si estn all, es porque se lo merecen. Por ello no nos pareca una aberracin jurdica ni moral.

Acuerdos de cooperacin Esta no es la nica va que se abre. La negociacin de un acuerdo con Argelia, no abre precisamente una lnea, sino amplia la va abierta de los acuerdos de cooperacin con otros pases como el ya histrico Marruecos. Abre la posibilidad de aumentar el espacio de connivencia e impunidad en las deportaciones hacia este pas de manera tal que las autoridades argelinas acepten a cualquier persona que haya salido de su territorio. Huelga decir cul ser la contrapartida de este acuerdo; ms dinero, ms acuerdos comerciales y/o de cooperacin (que a veces son lo mismo) y ms negocio de fronteras.

No se trata de una cuestin balad. Asistimos a una reactivacin de las rutas martimas sin precedentes fruto, entre otras, de la externalizacin de fronteras con pases como Marruecos o Mauritania, Nger, Senegal o Libia y la violencia que se vive en algunos de estos pases con respecto a las personas negras.

Con nuestras polticas abocamos a las personas a rutas cada vez ms inseguras. Ya ocurri cundo se cerr la ruta terrestre por Ceuta y Melilla y dejamos de ver imgenes y noticias de saltos a la valla. Esa ruta qued reducida a la mnima expresin despus de normalizar las devoluciones ilegales denominadas comnmente 'en caliente' y de utilizar mtodos cada vez ms violentos con las personas que tratan de llegar por esta va.

La ruta, o dicho de otra manera menos deshumanizadora, el viaje de miles de personas, se desplaz hacia Libia dnde se encontraron con una violencia desmedida. Con la ms pura crueldad que asesina sin escrpulos y con ningn tipo de valoracin a la vida de las personas negras hasta el punto de llegar a venderlas y comprarlas en lo que se est convirtiendo en el mercado esclavista ms importante del mundo o asesinarlos sin miramientos cundo podan suponer un problema. La respuesta que le damos al llegar aqu es el absoluto desamparo y declaraciones racistas y criminalizadoras como la del Delegado de Gobierno de Murcia o las del propio Ministro de Interior.

El Ministro quiere un "CIE 5 estrellas", un CIE que nos lleve mentalmente a otro tipo de establecimientos, que socialmente pueda aceptarse ahora que ya hay un amplio rechazo a los centros de internamiento. Un CIE probablemente ms privatizado, ya no slo en la gestin social y sanitaria, sino tambin en la gestin securitaria del mismo. Ya lo apuntaban Ciudadanos hace meses a travs de una Proposicin No De Ley en el Congreso. Quizs se adelantaron a las palabras de Zoido. O quizs simplemente estaban anticipndose a lo que la poltica europea marcaba y que tarde o temprano el Ministerio de Interior comenzara a recoger.

Pero lo que no cuenta el Ministro es que la maldad de los CIE no se encuentra en sus infraestructuras o en el tipo de personal que los gestione o en si hay o no pistas de baloncesto, sino en la banalizacin del mal si me permiten la expresin de Hannah Arendt que supone la existencia de centros dnde se encierra a personas migrantes y migradas por el hecho mismo de migrar, o de encontrarse en situacin administrativa irregular.

La propia existencia de los centros de internamiento supone una vulneracin de derechos, tal y como estableci el del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en las sentencias Tabesh c. Grecia y AA c. Grecia en las que se reconoce que determinadas condiciones de internamiento vulneran el art.3 del CEDH (prohibicin de la tortura o los malos tratos o tratos inhumanos o degradantes), y como cada ao cercioran informes de organizaciones, organismos internacionales, el Defensor del Pueblo o las sentencias recurrentes de los Juzgados de Control.

Lo que el Ministro pretende es que el CIE que estas semanas anunciaba sea un modelo a exportar como ya lo fueron para el resto de Europa las cuchillas, las devoluciones en caliente o el uso de material antidisturbios, justo despus de ensayar el internamiento en un centro penitenciario, haciendo as de la excepcin la norma.

Ningn CIE puede garantizar los derechos humanos, sea del tipo que sea. Todo ello cundo el establecimiento de vas legales y seguras para aquellas personas que deseen migrar independientemente de su estatus migratorio, es inexistente y negado por el Gobierno y una gran parte de las fuerzas polticas.

En definitiva, lo que est vulnerando derechos es la propia poltica migratoria, la forma de entender la movilidad en un mundo globalizado, creando categoras de personas en tanto sujetos o no de derechos, creando una divisin entre quines pueden tener y reclamar sus derechos y quines no, dejando (ms) vaca de contenido la expresin 'derecho a tener derechos'.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/fronteras/nuevo-modelo-centro-internamiento-extranjeros


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