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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2017

Declaracin final de la Cumbre de los Pueblos Fuera OMC construyendo soberana
La resistencia global se ha hecho ver y escuchar en Buenos Aires

Rebelin


La Cumbre de los Pueblos Fuera OMC, construyendo soberana se reuni los das 11, 12 y 13 de diciembre en Buenos Aires, Argentina, frente a la realizacin de la XI Conferencia Ministerial de la Organizacin Mundial de Comercio en esta ciudad.

Las organizaciones sociales, sindicales, campesinas, de pueblos originarios, de mujeres, territoriales, anti-extractivistas, de derechos humanos, entre otras, de todo el planeta que conformamos la Cumbre de los Pueblos reafirmamos nuestro rechazo a las polticas de libre comercio de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). La OMC refleja los intereses del capital transnacional ms concentrado que pretende eliminar barreras a la libre circulacin de mercancas, servicios y capitales. Se trata de una organizacin que slo toma en cuenta las necesidades del capital, ayudando a reproducir las relaciones capitalistas de explotacin y saqueo. Estas polticas afectan derechos histricamente conquistados por la lucha de los pueblos del mundo.

Las transnacionales actan bajo el amparo de la Arquitectura de la Impunidad, la cual incluye al sistema de la Deuda, los Tratados de Libre Comercio (TLC) y de proteccin de inversiones y organismos multilaterales como la OMC. Estos generan una globalizacin en funcin de su afn de lucro. En este contexto, la Deuda pblica se ha configurado en una herramienta privilegiada de la expansin capitalista de concentracin, desigualdad y opresin. Subordina el modelo productivo y de consumo a la necesidad de pagar los intereses cada vez mayores. Nos comprometemos a trabajar para develar las repercusiones que la Deuda conlleva en las mltiples resistencias, denunciando su carcter ilegtimo, evidenciando quin realmente debe a quin y construyendo un horizonte de transformacin y esperanza, asumindonos como Pueblos Acreedores de deudas no nicamente econmicas, sino tambin sociales, histricas, ecolgicas, democrticas, de gnero, entre otras. Necesitamos seguir construyendo desde las luchas de los pueblos para avanzar en este proceso, incluyendo acciones como las auditoras integrales y ciudadanas de la Deuda, tribunales ticos y consultas populares, entre otras estrategias.

Frente al poder corporativo, que protagoniza el despojo por parte de las transnacionales en los territorios, nos comprometemos a globalizar las luchas y seguir fortaleciendo los lazos y articulaciones. Debemos seguir peleando por lograr un tratado internacional que vincule las empresas transnacionales al respeto de los derechos humanos. Debemos disputar el espacio legislativo y judicial, denunciando cmo las leyes se violan, se tuercen, se malinterpretan y adaptan ante el inters de las transnacionales. Debemos mantener la autonoma de los movimientos sociales en relacin a los gobiernos, sealando nuestra solidaridad con Pueblos, comunidades y organizaciones perseguidas y reprimidas.

La liberalizacin de los flujos comerciales y financieros impacta en forma diferencial la vida cotidiana de las mujeres y profundiza las desigualdades y la pobreza, ampliando el desempleo, la informalidad y financierizando compulsivamente nuestras vidas, profundizando as todas las formas de violencias patriarcales. Las mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, gays, no binaries, afroargentinas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas, refugiadas, indgenas, negras, campesinas, trabajadoras autogestionadas reunidas en el foro y gran Asamblea Feminista frente al libre comercio estamos afirmando nuestra lucha antipatriarcal, antirracista y anticapitalista.

Por ello expresamos nuestro rechazo a la Declaracin de la OMC sobre Libre Comercio y Empoderamiento Econmico de las Mujeres, por estar basada en afirmaciones falsas y en una visin reduccionista del empoderamiento econmico de las mujeres. La evidencia proporcionada desde la Economa Feminista muestra que los procesos de liberalizacin comercial han resultado perjudiciales para la mayora de las mujeres. Las reglas comerciales que promueve la OMC amenazan los medios de vida de las mujeres urbanas, campesinas, indgenas, afro y quilombolas, favorecen la desposesin de sus territorios, restringen el acceso de las mujeres a polticas pblicas de acceso al agua, salud, educacin y un largo etctera, limitan el acceso a bienes bsicos esenciales como los medicamentos, y promueven formas productivas basadas en la carrera hacia la baja de todos los estndares laborales, salariales y de proteccin social, lo que nos afecta especialmente. Repudiamos el uso poltico de nuestras luchas y reivindicaciones para salvar una cumbre fracasada. No en nuestro nombre!

Los acuerdos de la OMC impiden el acceso a los derechos de los y las migrantes trabajadores y sus familias. La excluyente prioridad de valorizar el capital fomenta la explotacin laboral de los y las migrantes. La bsqueda de ms inversin extranjera da pie a la firma de tratados comerciales que impulsan la globalizacin y los flujos de capitales, mientras que se criminaliza y se pone en tela de juicio la movilidad de las personas en el mundo.

El reconocimiento de la migracin como un derecho humano (nacional, regional y global), abre el espacio para debatir la libertad de transitar los territorios y la construccin de una ciudadana universal. Para que este derecho se cumpla, es importante fomentar la participacin poltica y de economas sustentables, solidarias e independientes que conlleven al desarrollo local y regional de las comunidades migrantes.

La OMC y los TLC avanzan en la conversin de nuestros alimentos en mercancas. Esto ha provocado la mayor crisis alimentaria que haya sufrido la humanidad. Actualmente ms del 50% de los habitantes del mundo sufren hambre, malnutricin o son parte de la epidemia de obesidad y sobre peso que enfrentamos. Al mismo tiempo estas polticas apoyan la destruccin, acaparamiento y contaminacin de nuestros territorios y expulsan a comunidades indgenas y campesinos de los mismos, poniendo en riesgo la continuidad cultural. El agronegocio, junto con la extraccin indiscriminada de combustibles fsiles, son los principales responsables de las dos crisis socioambientales ms importantes que vivimos hoy: la crisis climtica y la extincin masiva de la biodiversidad.

Frente a esta situacin, impulsamos la Soberana Alimentaria que va de la mano de la produccin agroecolgica campesina, donde las semillas son entendidas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Proponemos reformas agrarias integrales y populares, mercados locales y fundamentalmente la voz de las campesinas y campesinos como protagonistas de las polticas que se impulsen.

La OMC y los TLC se esconden detrs de la mscara de alternativas verdes, pero en definitiva solo sostienen el modelo extractivista, con nfasis en la minera y en la extraccin de combustibles fsiles. En esta lgica, el agua es considerada una mercanca y no un Derecho Humano. Sabemos que no hay alternativa para la vida en el planeta dentro del capitalismo, que no solo nos explota sino tambin contamina y mata. Para poder superar estas contradicciones promovemos las alternativas populares, como el buen vivir propuesto por distintos pueblos indgenas; el eco-feminismo; el eco-socialismo; y prcticas concretas como la soberana energtica, la agroecologa y la permacultura que pueden transformarse en alternativas sistmicas al capitalismo si son aplicadas no de manera individual, sino como una poltica general.

Estas experiencias enmarcadas en la economa popular, la social y la autogestiva son manifestaciones de la supervivencia de los pueblos pero al mismo tiempo son resistencia a los designios de la racionalidad capitalista. Utilizando los medios de produccin a disposicin de los trabajadores y trabajadoras, y a su vez reclamando por nuestros derechos es que podemos pensar en construir espacios de poder para disputar el modelo hegemnico. Desde esta perspectiva es que entendemos el rol de las experiencias productivas sin patrones, desde la marginalidad y desde una profunda identificacin de clase para construir las alternativas. Depende de nosotras y nosotros continuar en una economa capitalista de pobres o avanzar en la construccin de un proyecto alternativo. No solo se trata de luchar por el poder para conseguir la sociedad que queremos sino tambin de ir construyendo los caminos que nos acerquen a ella. Reclamando al Estado lo que es nuestro mientras que consolidamos un poder alternativo basado en una economa desde y para los pueblos.

El libre comercio atenta contra el derecho a la salud y precariza los sistemas de salud pblicos, provocando graves consecuencias sobre la vida de las personas. La salud y los medicamentos no deberan ser materia regulada por la OMC, ya que la salud es un derecho humano, no un negocio; y los medicamentos son un bien social y no una mercanca. Los acuerdos comerciales de la OMC nunca respondern a las necesidades de salud pblica. Este nfasis en los intereses del mercado y en detrimento de la salud pblica favorece a los capitales trasnacionales, quienes a travs de precios extorsivos e injustificados impuestos por las grandes compaas farmacuticas desembocan en enfermedad, desesperanza y muerte para los pueblos.

Por ello la soberana sanitaria implica sostener modelos de salud pblica que garanticen la primaca del inters pblico y la justicia social. En ese sentido, exigimos la suspensin del Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual relativos al Comercio (ADPIC) de la OMC para tecnologas de salud; rechazamos toda disposicin de acuerdo comercial que afecte negativamente el acceso a medicamentos, como el Tratado entre Unin Europea-Mercosur; discutimos nuevos modelos de I+D (Investigacin y Desarrollo) que promuevan tecnologas libres y accesibles para todos los pueblos, independientemente en qu pas o regin vivan, cuyos resultados (datos, procesos y productos) sean considerados bienes comunes.

El libre comercio y la OMC promueven un conjunto de iniciativas que intentan convertir a la educacin en un bien comercializable, permeado por diferentes lgicas mercantiles y privatizadoras que presentan mayores o menores grados de visibilidad. As, los derechos sociales y educativos son amenazados por la lgica del mercado, los derechos de propiedad y del capital y, de este modo, la educacin pasa a constituirse en un servicio comercializable.

En cambio, la soberana educativa constituye el derecho que tenemos como pueblos a la autodeterminacin de cmo nos queremos educar, con qu valores, de qu manera. En medio de la crisis civilizatoria que atravesamos, proponemos formatos educativos alternativos, formas de participacin ms horizontales, contenidos y valores que expresan alternativas polticas y sociales.

Las polticas de libre comercio no seran posibles sin un fuerte aparato de seguridad y represin que acompaa la implementacin de las polticas de austeridad. El aumento de bases militares a nivel global refleja esta situacin, as como el uso de la fuerza policial al interior de los Estados nacionales. La militarizacin implica el genocidio y silenciamiento de pueblos enteros en pos de las necesidades del gran capital. Exigimos el retiro de las tropas de Hait. Exigimos la liberacin y descolonizacin de Palestina, el fin del rgimen de Apartheid, adherimos al Movimiento Boicot, Desinversin y Sancin y manifestamos nuestro ms enrgico repudio ante la decisin unilateral de los EEUU de reconocer a Jerusaln como capital del Estado sionista de Israel.

La alternativa al militarismo y la guerra perpetua que es el imperialismo en todas sus formas, especialmente en su forma de sionismo, es la resistencia en creciente unidad de los pueblos y los Estados. El imperialismo es una de las principales causas de las guerras del mundo, de la carrera armamentista, del genocidio, la tortura, la mentira de masas, la accin psicolgica terrorista, los asesinatos selectivos y las masacres de poblacin civil, la formacin y actuacin de fuerzas paramilitares terroristas como ISIS.

Hacia el 2018, la Cumbre de los Pueblos hace un llamamiento a todos los pueblos del mundo a movilizase contra la Cumbre Presidencial del G-20 que tendr lugar en Buenos Aires en 2018. El G-20, al igual que la OMC y todos los TLC, slo refleja la sed de lucro de las empresas y no las necesidades de los pueblos. No es casual que tanto la OMC como el G-20 se realicen en Argentina: este pas quiere mostrarse como un lder regional en la liberalizacin comercial. Por ello, la movilizacin de nuestros pueblos es crucial. Somos nosotras y nosotros quienes debemos alzar la voz y hacer que nuestras propuestas alternativas a la crisis climtica y civilizatoria sean escuchadas.

Asimismo, llamamos a construir un paro internacional de mujeres para el prximo 8 de Marzo desde una visin amplia del trabajo que tenga en cuenta nuestras realidades heterogneas. No habra capitalismo sin el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres.

Las organizaciones y movimientos de la Cumbre de los Pueblos Fuera OMC convocamos a la continuidad de las luchas de resistencia a la presente ofensiva del capital internacional contra los derechos de los pueblos, en la construccin colectiva de la edicin del Foro Social Mundial 2018, en Salvador, Baha, Brasil, del 13 al 17 de marzo. Resistir es crear, resistir es transformar!

La resistencia global se ha hecho ver y escuchar en Buenos Aires. Una vez ms, adonde vayan los grandes foros globales, los esperar la resistencia de los pueblos en pie y luchando por sus derechos.

Fuera OMC! Fuera G-20!

Fuente: http://fueraomc.org/declaracion-de-la-cumbre-de-los-pueblos/


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