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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2017

Tras el infierno en Libia, vuelta a la casilla de salida

Eva Belmonte
El diario

Centenares de inmigrantes regresan a Gambia tras cruzar el desierto, ser estafados por los traficantes, maltratados y vendidos como esclavos en la ltima frontera de su periplo hacia Europa.


El grupo a su llegada al aeropuerto de Banjul. VERNICA RAMREZ

Vuelven de lo que todos ellos describen como un infierno y, recin aterrizados, en el aeropuerto, les prometen un paraso de cartn piedra. "No lo conseguisteis fuera, pero podis ser millonarios en Gambia", vocea el ministro gambiano de Juventud y Deportes, Henry Gomez, a las 230 compatriotas que acaban de bajar del vuelo chrter que les trae, desde Libia, de vuelta a casa.

Son las once de la noche en el aeropuerto de Banjul. Es una de las repatriaciones que estn llevando a cabo la Organizacin Internacional de las Migraciones (OIM), la Unin Europea y los pases de origen en las ltimas semanas en respuesta a las violaciones de derechos humanos documentadas en Libia.

La arenga, que interrumpe el proceso de control de documentacin para la entrada al pas, incluye promesas de puertas de despachos oficiales siempre abiertas y una llamada a la paciencia: "Ndanka ndanka moi japa gollo" ("poco a poco puedes cazar a un mono", en wlof, uno de los idiomas locales).

El Ministro de Juventud y Deportes, Henry Gomez, arenga a los recin llegados. VERNICA RAMREZ

Algunos prefieren mirar para otro lado y otros aplauden el discurso, y los vtores llegan cuando el ministro habla de las mujeres del pas: "Cuando os fuisteis, el pas estaba tan tranquilo y silencioso como un cementerio. Las mujeres no podan tener maridos Ahora estais de vuelta y las mujeres sern felices". Y es que la mayora de los recin aterrizados son hombres jvenes: de los 230, solo seis son nios y tres, mujeres.

Una de ellas va acompaada de tres nias y un beb, nacido en el viaje. Es de las primeras en pasar el control de documentacin. Aunque Gambia es un pas caluroso todo el ao, es diciembre y de noche, y el fro, aunque ligero, empieza a apretar. Mientras rellena el papeleo, las dos ms pequeas se quedan dormidas a su lado envueltas en sus chaquetas. Hasta que llega su hermana, que acude al aeropuerto a recibirlas de vuelta para el reencuentro.