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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2017

El Jess que celebro

Nechi Dorado
Rebelin


Siempre me gust investigar sobre lo que nos cuenta la historia, esa mana de no dejarme llevar por la conveniencia de algunos sectores, sobre todo por los que se abocaron a la tergiversacin para llenar de culpas honrando a los culpables. Lase, las religiones.

Suelo rerme cuando me hablan de paz y en realidad quieren decir pax, la del sepulcro, la de la tortura, la de la indolencia. La que te invita a esperar que el pan y la dignidad caigan del cielo. No es esa mi concepcin de ninguna manera.

A Jess lo veo como fue: echando a latigazos a los mercaderes del templo, lo encuentro en su verdadera dimensin que no era precisamente en un perodo de paz, sino en momentos en que los romanos la imponan a sangre y fuego. Y los pueblos resistan (hoy les diran violentos, negros de mierda)

Lo veo naciendo en un pesebre rodeado de animales, a escondidas, en un ambiente de dominacin fue donde abri los ojos, hijo de una madre no virgen, que ya tena otros hijos.

Lo escucho diciendo: me han enviado para liberar a los oprimidos o bienaventurados los pobres, o ay de vosotros los ricos porque en las riquezas tenis vuestra consolacin!

Veo a Jess en los marginados, en los oprimidos, no en las iglesias repletas de oro y piedras preciosas. Mucho menos crucificado en la pared de la oficina del asesino, genocida.

Lo veo en los ojos de cada nio con hambre, de cada familia sin trabajo, de cada torturado, de cada encarcelado, de cada rebelde en las calles multiplicando la idea de que todo despojo debe resistirse. En cada cuerpito mutilado por bombas de altsimo poder arrojadas por invasores humanitarios.

Veo al Jess que no ves, porque te transformaron la historia y es mejor esperar el milagro que salir a la calle a reclamar lo que te arrebatan los verdaderos violentos, esos que endioss alejndote de sus enseanzas reales cada vez que te arrodills ante los poderes dominantes.

Celebro el nacimiento de un hombre que marc historia, esa que ms de uno no conoce, porque es ms fcil ser cordero y mrtir que rebelde y combativo.

Al menos as te lo ordenaron, a nosotros, los marxistas, como te dije, nos encanta recorrer la historia y no somos seguidores de la doctrina de la resignacin que conlleva, sin ninguna duda, a la indolencia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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