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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2017

Otra gran mujer recuperada
Asja Lacis, fundadora del teatro proletario

Rubn Caravaca
El Asombrario


Berln, 1955. La directora de teatro letona Asja Lacis, que ha pasado diez aos en un campo de trabajo de Kazajistn, visita a su amigo Bertolt Brecht que le transmite que ha muerto el amor de su vida: Walter Benjamin. Ahora Roser Amills (Algaida, Mallorca, 1974) recupera la figura de esta mujer desconocida con su cuarta novela, Asja, amor de direccin nica (Ed. Comanegra) sumergindonos en unos mundos tan fascinantes como ignorados. Con ella hemos conversado dando voz a otra de esas mujeres ninguneadas a lo largo de la historia.

Recuperas la vida de Asja a travs de un viaje. Las vidas son viajes a veces sin rumbo, incluso sin retorno, pero cuando los recordamos, cuando volvemos a realizarlos, aunque sea mentalmente, saltan las armas?

La novela de Asja Lacis se inicia en Berln, en 1955, pero la accin se desarrolla desde ms de 30 aos atrs y en varios continentes gracias a ese maravilloso don que es la rememoracin. Asja viaja hacia atrs porque viaja en el tiempo al recordar quin fue Walter con ella y para ella, pero es que adems literalmente viaja hacia atrs en el espacio porque regresa desde ese Berln donde vivi tanto con Benjamin al Mosc donde empez ella su vida profesional y sentimental. Asja trata de entender por qu sali de aquel Mosc helado a la clida isla de Capri, y ese fro y calor cruzan varias veces por su interior a medida que la novela avanza.

Asja, madre soltera, fundadora del teatro proletario, bolchevique convencida, prisionera en el gulag sovitico durante diez aos prostituyndose para sobrevivir en campos de concentracin estalinistas, olvidada por la historia y, a pesar de todo, nunca reneg de su vida?, fue vctima de sus propias trampas?, es ms fcil creerlas para justificarnos?

Lo primero que debo destacar para que no haya malentendidos es que Asja Lacis nunca se prostituy, ni mucho menos. Fue violada de un modo salvaje en el campo de trabajo de Siberia donde estuvo prisionera durante diez aos. Fue una vctima, s, de las circunstancias que le toc vivir, y su carcter optimista primero la ayud y luego fue su mayor problema. Respecto a las propias trampas y a si reneg de su vida, que va unido, puedo decir que Asja Lacis madura y evoluciona a lo largo de su vida y la honra darse cuenta, en un momento dado, de sus errores y fragilidades, como tambin se dio cuenta siempre de los errores y fragilidades de los dems. En un momento de su vida se da cuenta de que ha sido derrotada, de lo ingenuo que fue por su parte pretender vencer a ese monstruo terrible que es el totalitarismo y a ese otro monstruo, igual de poderoso, que es el amor. A merced de ambos vivi, aunque tratara de negrselo a s misma durante muchos aos, y su derrota consiste en tener que reconocerlo y llorar por lo que ya no puede cambiarse: Walter ha muerto, su juventud se ha marchitado, sus ideales se han disuelto.

Hasta qu punto ella es un ejemplo de no comprender por qu hacemos o dejamos de hacer algo?, es todo pura inercia?

Cualquiera de nosotros, tarde o temprano, llega a esa conclusin: las grandes decisiones de nuestras vidas las hemos tomado por pura inercia. Lo valioso es darse cuenta a tiempo, y Asja, como Walter, tampoco lo hizo.

Asja achaca el fracaso de su relacin con Walter Benjamin por las dudas permanentes de l, por su falta de compromiso, pero hasta qu punto ella tambin era una caprichosa interesada y desconsiderada, echando siempre balones fuera?

Asja era una mujer muy generosa y en absoluto interesada, como demuestra con su trabajo dedicado al teatro proletario infantil, a menudo sin remuneracin alguna, de forma altruista, pero que se esconda bajo una armadura de mujer pragmtica y segura de s misma que la haca parecer, como t dices, aparentemente superficial y desconsiderada. Esa armadura que ella pens que le servira de proteccin, es cierto, termina siendo uno de sus peores enemigos. Pero tambin debemos reconocer que hay que tener mucha paciencia con un hombre tan indeciso como Walter, y no creo que se la deba culpar por no tenerla. Asja era mpetu y espontaneidad, Walter reflexin y el brillo hipntico de la melancola. Una vez comprendemos cmo sucedi todo entre ella y Walter, el lector se dar cuenta de que era tan lcita la lentitud de Walter como la velocidad de Asia.

Capri: amor o dolor?

Capri fue el lugar donde se inici el amor y por lo tanto tambin es el lugar donde se inicia el dolor, pues como sabemos amor y dolor no es que vayan unidos, sino que son una misma moneda de dos caras.

Nos ahogamos en callejones sin salida?

Lo que cuenta esta novela, basada en hechos reales que me esforc por documentar rigurosamente, es que los callejones sin salida no son el problema. El problema es lo que nosotros hacemos cuando entramos en ellos. De un callejn sin salida se sale con buen paso y serenidad, y en esta historia lo que sucede es que a menudo los protagonistas pierden eso de vista y empiezan a dar tumbos, a ponerse nerviosos, a complicar esa salida. Eso es lo que les sucede a Walter, y a Asja, y a Bertolt Brecht.

Existe libertad real para el deseo, sin miedos, temores, tapujos, personalismos?

sa es la gran leccin de la novela: el deseo de libertad -libertad para pensar, para desear, para amar o no amar, para ser madre soltera o para ser un estudiante perpetuo- choca siempre con esa fragilidad tan humana de no tener la voz propia para expresarlo, las palabras adecuadas para expresar los miedos y esas arenas movedizas de los caprichos personales. La falta de libertad, en el amor, en poltica, en una tienda cuando vamos a comprar algo consiste en la dificultad para comunicarnos unos con otros. Si no podemos comunicarnos -as se conocieron Asja y Walter, en un mercado de Capri, cuando l la ayuda a comprar una bolsita de almendras hacindole de intrprete porque Asja no hablaba italiano- no podemos hacernos con lo que de veras deseamos Uno puede ser libre cuando tiene las palabras adecuadas para expresarlo, las palabras adecuadas para decir esto es lo que quiero, pero si no se sabe lo que se quiere comunicar porque (y ah est la clave) uno no sabe exactamente lo que quiere, entonces se vuelve muy difcil hacer y conseguir lo que deseamos, y por tanto ser libre.

Sobrevivir y correccin van unidos?

Sobrevivir es el ms triste modo de vivir, pero eso no se elige. Ser correcto es otra cosa, que puede venir antes o despus de la necesidad que causa la supervivencia. Ser correcto es una simple pantalla para que no nos atosiguen tanto, como el cartel de no molestar de las puertas de los hoteles.

Asja suple sus contradicciones y culpas hacindose la fuerte, culpabilizando a otros

Lo hace algunas veces, pero no lo sabe. Cuando es joven, no sabe que tiene esas contradicciones y culpas, y es feliz as. Ella simplemente desarrolla su forma de estar en el mundo a su modo avasallador y eso hace que sea por un lado fuerte y admirada, pero que parezca tan fuerte es tambin una carga porque todos esperan que Asja tire de los dems y se cansa y se desespera y les odia un poco y trata de apartarse de ellos como si as pudiera cambiar su mala costumbre de hacerse la fuerte Asja vive as y un da, cuando piensa de veras en todo ello, cuando ata cabos, terminar comprendiendo cmo se comport con Walter y con tantos otros, y sobre todo por qu. Y entonces ya no hay culpables, as que tampoco ella es culpable de nada.

Enamorarse es comprometerse, comprometerse es perder?

Por supuesto. Comprometerse es limitarse, sobre todo para un espritu libre como Asja. Comprometerse es ponerle vallas a la libertad personal, perder parcelas enteras de libertad a cambio de vaguedades como estamos juntos en esto y vamos a ayudarnos. Tras investigar y analizar a Asja Lacis para esta novela me he solidarizado con ella: nadie es perfecto, ni el que busca el compromiso, ni el que lo rehuye, y puestos a elegir, elijamos lo que ms nos ayude a realizar lo que hemos venido a hacer. Asja saba desde muy jovencita que lo que deba hacer era trabajar en su obra, y no encontrar maridito y una vida idlica, y en eso fue muy consecuente.

Es peligroso enamorarse?

S, por supuesto. Enamorarse es lo ms peligroso. Es una cuerda floja que slo est sujeta en ilusiones y vaguedades. Eso, en pocos aos, a veces en unos meses, hace que estemos a merced de una irregularidad en la libertad de las personas que no hay razn que la explique excepto las razones amorosas: nuestra vida de pronto depende de la felicidad de ver al otro y de verle feliz con nosotros, nuestros ojos ya no son nuestros ojos sino los ojos que nos miran y todo eso tan excitante y absurdo

Hasta qu punto es justificable el deterioro personal en conflictos propios o colectivos?

El simple hecho de vivir ya es deteriorarse. El asunto es dnde estn los lmites de ese deterioro y quin los decide. Si los elegimos nosotros, en principio no tiene nada de malo. Lo malo es que ese deterioro provenga de imposiciones ajenas, como que te priven de libertad de elegir, que te declaren aptrida, que te obliguen a exiliarte, que no te permitan divorciarte o que te exijan que trabajes en algo que detestas.

Qu papel jugaron en el olvido de Asja personajes como Bertolt Brecht?

Los amigos de Asia son los pilares que le ayudan a recordar a situar lo que ella vivi de una manera al principio poco consciente, de una manera tan veloz que Asja Lacis ni siquiera vea lo que viva, cmo se da cuenta de que no sabe ni cmo eran los ojos de Walter cuando trata de recordarlos. Sus asideros son sus amigos, algo as como una memoria externa a la que puede consultar, y ellos le ayudarn a rescatar, a excavar su pasado y a situar y comprender mucho de lo que vivi demasiado deprisa.

Fueron muchos los que la ningunearon?

Prcticamente todos los que conocieron a Asja a travs de Walter Benjamin la ningunearon y eso sucede porque no podan comprenderla. Asja bolchevique non grata para los amigos filsofos de Walter Benjamin, una mujer asombrosamente liberal e incomprensiblemente fra como madre a la usanza Era una mujer muy avanzada para su poca y eso generaba desconfianza en los que la trataban. Y era rusa comunista, haba sido bolchevique convencida Haba una distancia cultural y una distancia ideolgica tan grande que ante la inseguridad de no comprenderla optaron por ningunearla. Eso es justamente lo que yo he querido restaurar, dndole voz a Asja Lacis para que se explique. Podemos estar o no de acuerdo con ella, pero lo que no podemos ni debemos hacer es ningunearla.

Muchos temas reflejados en tu relato estn de plena vigencia: silencios, ignorancia, cuando no el desprecio al trabajo intelectual de ciertas mujeres por hombres que se consideran progresistas Os sigue costando ser visibles en un panorama donde prima el clasismo y la misoginia?

Lo ms triste es que esa misoginia la hemos adoptado tambin nosotras como algo normal: cuando nos preguntamos sobre alguien, cuando queremos saber qu ha hecho en su vida, es fcil que si es hombre nos interesemos de entrada por su vida profesional, mientras que si es mujer primero querremos saber con quin se cas, de quin fue amante Buscamos rpidamente sus relaciones como si una mujer necesitara la muleta de sus relaciones para tener entidad propia. Reivindico en esta novela y en las tres anteriores que la vida y biografa de las mujeres es mucho ms que su biografa sentimental. Yo antepongo el nivel intelectual, doy por sentado que cualquier mujer primero ha luchado por ser quien es y luego se ha enamorado o relacionado, nunca a la inversa.

Sin memoria con personas como Asja, pero tambin silenciando la represin ejercida a muchos defensores de la revolucin del 17, motivos?, complejos?

Las parcelas desagradables de la historia son las primeras que se silencian y tratan de olvidarse. Es un recurso ingenuo para no adentrarnos en dilemas que nos superan y tambin muy difciles de digerir. Cuando analizamos lo que sucede durante una poca de intolerancia y de prdida de libertades como fue la que ocupa esta novela -de la revolucin bolchevique a los campos de exterminio y las purgas y gulags rusos, lo primero que llama la atencin es cunto se ha callado para que todo eso, esas atrocidades, fueran posibles. Ese silencio es la traduccin del miedo. El miedo atroz a llegar a comprender lo que sucede. Por eso se calla an hoy, por si entenderlo es an peor que callarlo, que silenciarlo.

Se sigue ilusionando con propuestas que se saben de antemano de su inviabilidad?

El iluso se ilusiona incluso con el aire que respira. Asja es un excelente ejemplo de una mujer que cuando tiene miedo, cuando las cosas se ponen difciles, siempre opta por tirar adelante, por ilusionarse Es su catarsis ir contra ese miedo que la paralizara, y saltar por encima, saltar ms lejos para que no la alcance, a menudo con los ojos cerrados, es su nica opcin. No es que lo decida, es que necesita actuar as.

La importancia del conflicto se ha banalizado por prcticas inconsistentes?

Los conflictos no se banalizan; como deca antes, se ocultan, se esconden debajo de la alfombra. Como bien sabemos, es ms fcil hablar de banalidades que penetrar en lo que verdaderamente causa los conflictos, y que en muchas ocasiones es adems precisamente nuestra actitud tolerante con prcticas terribles o nuestro silencio No se puede analizar, lo que se puede hacer es jugar al despiste Por ejemplo as: poco despus del fallecimiento de Asja Lacis, Ronald Reagan y su colega sovitico Mijal Gorbachov hablaron por primera vez de los gulags y empez a verse que cuando contaban los millones que murieron en los campos de reclusin, a menudo haba que multiplicar las cifras oficiales por dos o por tres. Algo empez a cambiar en Rusia, sutil y enrevesado. Gorbachov, nieto de prisioneros de Gulag, fue primer ministro y en 1987 se atrevi a desmantelar campos y a contar lo que haba sucedido, y en 1991 la KGB fue tericamente disuelta. Pero he aqu la gran pregunta: tal como estn, a punto de 2018, las cosas en el mundo, es real todo esto del desmantelamiento de los totalitarismos, o es un juego de despiste ms?

Seguimos hablando sin escuchar?

Hablar es emitir mensajes, escuchar es recibirlos, y ambas actividades no se pueden hacer a la vez. Porque cuando estamos hablando tenemos que concentrarnos en lo que queremos decir y cuando escuchamos tenemos que concentrarnos para averiguar lo que dice el otro. En ese vaivn a veces nos perdemos, a m no me sorprende nada, no debera sorprendernos, lo maravilloso es que a veces consigamos escuchar de verdad y hablar de verdad. Me refiero a hablar concentrados slo en lo que decimos y escuchar concentrados nicamente en lo que dice el otro. Es una prctica muy difcil que solo los buenos bailarines de la conversacin saben cuidar: hablar y escuchar sin dar pisotones, pero tambin sin perder el ritmo. Bien pensado, hablar y escuchar como mnimo la misma cantidad de veces que nuestro interlocutor es ya una proeza.


Fuente original: http://elasombrario.com/asja-lacis-fundadora-teatro-proletario/



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