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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2017

Tres despachos sobre Mitteleuropa

Maciek Wisniewski
La Jornada


La muerte. Histricamente Mitteleuropa Europa Central tiene al menos tres diferentes, pero interconectados, significados: 1) geopoltico, que desde el siglo XIX alude a Alemania como un poder dominante en el corazn del continente (Grossdeutschland, divisin alemana de lite que combati en la II Guerra Mundial), un proyecto ampliable al Este (Drang nach Osten, trmino que fue usado para fomentar sentimientos antialemanes) mejor definido por F. Naumann (Mitteleuropa, 1915) y retomado por los nazis que en busca de Lebensraum (espacio vital) arrasan primero con aquella regin; 2) cultural, que alude a la unidad de los pueblos alemanohablantes desde Knigsberg hasta Trieste, un pangermanismo que Karl Jaspers una vez defiende en su correspondencia con H. Arendt; y 3) poltico-nostlgico, que alude al legado multitnico y cosmopolita del Imperio austrohngaro en oposicin a monolitismo alemn (ein Volk), un espacio de identidades plurales y tolerancia compuesto por un mosaico de gente que vive entre Alemania y Rusia evocado por J. Roth o E. Canetti (E. Traverso, Fire and blood, 2007, p. 125-126). No slo ninguno de estos conceptos sobrevive la Guerra Civil Europea 1914-1945 [vase: Traverso] que marca el fin de Mitteleuropa (p. 125), sino cada uno de ellos es un ingrediente del coctel inflamable que la consume: las aspiraciones coloniales/imperiales de Hitler, su afn de unir al pueblo alemn y los mitos de pluralidad y tolerancia en la regin que a primer rugido de la guerra acaban en pogromos intervecinales. La regin que aparece despus de 1945 tras deportaciones forzadas, limpiezas tnicas y el Holocausto mismo ya no se asemeja nada a aquella arcadia de los Habsburgo pre-1914. Ni siquiera a un cinturn de pequeas naciones multinacionales del periodo de entreguerras. El proceso de homogenizacin tnica en los nuevos pases-satlites de la URSS expulsiones y reubicaciones de las minoras que acompaan al ajuste de fronteras post-Yalta, son el ltimo clavo en su atad. La misma nocin acaba vedada por sus connotaciones con el imperialismo alemn ni siquiera podamos pronunciar la palabra Mitteleuropa (F. Sinowatz dixit) y por su incompatibilidad con el nuevo papel de la URSS en la regin (goo.gl/4m7Gmo).

La resurreccin (y el ocaso). Aqu entra el cuarto significado de Europa Central ahora s, dejando de lado el vocablo alemn revivida y reimaginada en los aos 80 desde adentro por un grupo de escritores e intelectuales disidentes M. Kundera, Cz. Milosz, G. Konrd et al. como un afn de oponerse y diferenciarse de la URSS (Europa del Este o de plano: Asia). Desde ste ngulo Europa Central abarca una cierta rea, pero es un concepto dinmico y aspiracional. Una declaracin de pertenencia (goo.gl/CPCYdH). Sus fronteras polticas son fluidas, aunque marcadas por una historia, memoria e imaginarios comunes. Para Kundera cuyo ensayo La tragedia de la Europa Central (1983) inicia este come back, la base de la unidad es cultural una gran produccin: Freud, Schnberg, Kafka, Hasek, Broch, Musil, Bartk, Schulz, Gombrowicz, Witkiewicz et al., que florece sobre todo bajo el dominio austrohngaro (el autor checo ampliamente evoca el mito o el experimento de Austria-Hungra lamentando su fracaso y subrayando que fue aquel imperio que le daba a la Europa Central su justa dimensin), pero el argumento en favor de su singularidad es identitario/ civilizatorio. Europa Central dice Kundera y Milosz o Konrd repiten es el Occidente secuestrado por el Oriente: si desde 1945 est bajo la influencia de Mosc es no slo en contra de su voluntad, sino su verdadera naturaleza(diversa, opuesta a la estandarizacin sovitica). En 1989 la regin finalmente presencia su triunfal retorno a Europa (T. Mazowiecki dixit). Pero el proceso de la paulatina integracin con ella hace que el concepto otra vez se desdibuja, volvindose un tema de inters de un puado de aficionados.

La reaparicin (y el otro fin). Por aos desapercibida, convencida que su historia lleg a su fin al abrazar el capitalismo neoliberal y pasarse al lado del Occidente, la Europa Central otra vez se hace notar durante la crisis de los refugiados (2015). Sale de su rincn como su propia caricatura (goo.gl/Dn77oK) y se pone en las primeras filas del odio. Organiza marchas en contra de la amenaza de los migrantes-musulmanes y construye muros para defender los valores cristianos y/o occidentales. Detrs de este giro est claramente la implosin del centro liberal. Pero la base es el viejo nacionalismo txicotnico/tribalcentroeuropeo que no slo sobrevive el socialismo realsino, como en caso polaco sale fortalecido (goo.gl/1gc8kt), tambin gracias a la homogenizacin tnica post1945 que cambia profundamente la identidad de estos pases (Traverso, s. 226). En 2017 Austria-Hungra se va a la derecha (goo.gl/7w49YG). Por donde quiera triunfa la reaccin y la xenofobia. Incluso los ex disidentes como Konrd suenan la alarma del tsunami musulmn (sic). Por qu no lo vimos venir? Cuando Milosz deca como era segn l la Europa Central que empezaba en su Vilna natal barroca y segua hasta Dubrovnik renacentista (cristiana y juda a la vez), igual quedaba claro como no era (musulmana, ortodoxa, rusa). Todo esto el identitarismo, la dicotoma Oriente/Occidente ya est tambin en Kundera (sic) cuando habla de cmo la civilizacin totalitaria sovitica amenaza a la civilizacin occidental centroeuropea(cambien sovitico por musulmny ya est). O cuando errneamente afirma que el amor a la diversidaden la regin es algo dado. Al parecer no. El mito de la Europa Central se rompi (P. Czaplinski dixit).

Coda. Con las histricas nociones muertas, con el mito destrozado, la pregunta queda: qu es Europa Central?

Para Kundera que si dejamos de lado sus alegatos civilizatorios parece dar en el blanco es una incierta zona de pequeas naciones entre Alemania y Rusia que pueden desaparecer en cualquier momento y lo saben.

Para I. Bib es un grupo de pequeos pases encerrados entre Prusia y Rusia temerosos a ser aniquilados y permanentemente afectados por una histeria poltica (vase: Misre des petits tats dEurope de lEst, 1986).

Para G. M. Tams es una rea del pnico donde la rplica de plstico del tribalismo aparece reconfortante y hogarea (goo.gl/piiN98).

No hay nada malo en sentirse inseguro; el problema est en los puntos de apoyo que uno elige.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/11/03/opinion/015a2pol



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