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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2017

Lenin y la vigencia del enfoque prctico materialista

Marlon Javier Lpez
Rebelin


Introduccin

La revolucin rusa puede ser definida sin problemas como el suceso histrico ms importante del siglo XX. Se trata del primer hecho de impacto mundial en el verdadero sentido de la palabra. Su influjo fue determinante para el desarrollo posterior de los acontecimientos. Tanto as que el historiador Eric Hobsbawn lleg a delimitar, como se sabe, el siglo XX por el ciclo vital abierto tras la revolucin de octubre, que entre otras cosas origin el movimiento revolucionario de mayor alcance que ha conocido la historia moderna (Hobsbawn, 1998, p. 63). Su influencia se deja sentir de diversas maneras, incluso en nuestros das.

Es imposible, por otro lado, pensar en la revolucin rusa sin pensar en Lenin, cuya destacada personalidad ocupa un papel de importancia incuestionable en aquel hecho histrico.

Este artculo parte de dos premisas fundamentales. La primera es que Lenin ofrece importantes elementos para pensar la poltica en el presente, permitiendo desarrollar ideas frescas para un proyecto de transformacin. La segunda es que la praxis poltica de Lenin en conjunto con su extraordinario mtodo de anlisis de la realidad, es proporcional a su fidelidad hacia el marxismo. Tal apreciacin nos conduce a sostener la ortodoxia del marxismo promulgado por Lenin. Ello, aunque pueda parecer paradgico y hasta contradictorio para muchos, en oposicin, sin embargo, a cualquier rasgo de dogmatismo. Por esta razn es preciso comenzar con un esbozo general de lo que constituye el pensamiento medular de Marx. Como es sabido, ste desarrolla sus ideas en medio de una discusin con el hegelianismo, imperante en el entorno cultural de su juventud, rompiendo con l sin desentenderse de manera completa con la filosofa de Hegel. Por esta razn comenzamos con un examen de los elementos de la teora social que de Hegel absorbi Marx, para en seguida continuar con una breve exposicin de su pensamiento. Concluimos que Marx no ha desarrollado una teora sustentada en slidos principios rgidos sino una viva filosofa que tiene a la base la categora central de praxis . Bajo estos elementos y con un sentido acorde a ese espritu, Lenin lleva a cabo su praxis poltica, poniendo en marcha un minucioso anlisis de la realidad en cada momento.

La consideracin final de este ensayo es que nuestra poca exige tener presente las lecciones histricas del anlisis leninista, no para intentar aplicarlo tosca y esquemticamente, sino para, utilizando la expresin de Zizek repetir el gesto leninista (Zizek, 2004, p. 156); esto es, enfrentar la situacin tal y como Lenin enfrent la suya propia. Pues al igual que su poca la nuestra demanda agudeza y originalidad. Lenin se enfrent a la primera gran crisis del marxismo, marcada por el derrumbe del proyecto socialdemcrata, todo lo cual lo oblig a reestructurar el camino a fin de encontrar la va de trnsito a la construccin del socialismo. Pues bien, de este estado de cosas surge el leninismo. No ser ya difcil evidenciar lo anloga de nuestra situacin, la cual nos sita en la obligacin de pensar y replantear la estrategia y las coordenadas de nuestro propio proyecto emancipador.

 

Dialctica de la unidad del todo social

El punto de partida del leninismo es lo que Lukcs llama la actualidad de la revolucin. Dicha actualidad seala el camino para fundir la teora y la praxis poltica de un modo tal como no haba sido posible hasta entonces. Tal tarea slo pudo lograrse tras superar el anquilosamiento al que remita el vulgar marxismo mecanicista y dogmtico que diriga la praxis de los partidos polticos aglutinados en la segunda internacional. Cuando la catstrofe de 1914 arrastr a los partidos socialdemcratas hacia la locura del chovinismo, Lenin se encerr en un lugar solitario de Suiza para estudiar la Ciencia de la lgica de Hegel. Deseaba entender cules eran las circunstancias que haban cambiado y cules eran los causes abiertos para la revolucin social. Estudia la lgica hegeliana convencido de que la dialctica es la clave para penetrar e interpretar los complejos fenmenos de la realidad social.

Pese al carcter burgus y mistificado de la dialctica hegeliana, se puede reconocer en ella dos aspectos profundamente valisos para enfrentar los fenmenos de la sociedad. El primero de ellos, y tambin el ms importante, es la comprensin de la realidad como proceso; el segundo, su idea de la objetividad de la realidad como un conjunto de enajenaciones de lo que l entiende bajo el concepto de sujeto (Lukcs, 1963, p. 515). Esto permite superar las limitaciones de filsofos anteriores que no permiten tomar adecuadamente en cuenta la dimensin prctico-productiva del ser humano, como por ejemplo, la idea kantianas de la cosa en s. Al ser el mundo exterior una enajenacin del sujeto, Hegel se ve de hecho imposibilitado de plantear una ruptura entre el conocimiento y el mundo objetivo.  

Como filsofo de la sociedad, Hegel se preocupa especialmente por determinar el carcter especfico de la relacin entre la prctica humana y los objetos emanados de ella (Lukcs, 1963, p. 517). En la prctica social es en donde el ser humano supera la inmediatez natural, sustituyndose por un sistema de formaciones creadas por el trabajo humano, el cual no slo produce objetos sociales sino que tambin transforma a los sujetos, enajenndolos de s mismos (Lukcs, 1963, p. 517). Desde este punto de vista, el devenir humano se presenta como un juego creador en el que la colectividad humana se autoproduce a la vez que se conoce. 1

Esta misma idea ser la que desarrollar Marx posteriormente. Mediante la captacin de la unidad teora-praxis de un modo mucho ms profundo completo, y radical del cual le haba sido posible a Hegel, sobreponindose as al teoricismo del cual aquel era presa. Con ayuda de la categora de praxis Marx es capaz de definir la dimensin humana como accin prctica, transformadora del mundo exterior   (Marx & Engels, 1970, p. 27) . Por ello la prctica humana   es definida como la categora que plasma la actividad humana como una actividad sensible que es a la vez subjetiva y objetiva (Marx & Engels, 1970, pp. 665-666) . Para Marx todo acto de conocimiento est precedido por una actividad material humana que lo hace posible y lo condiciona desde el principio (Marx & Engels, 1970, p. 26) . N o postula una separacin entre la actividad intelectual y la vida material. La actividad humana concreta es para l siempre la unidad de ambos aspectos.

La praxis humana, en tanto accin material trasciende a la mera posicin del sujeto cognitivo. De lo que se trata no es de distinguir correctamente entre dos polos: sujeto-objeto, sino de establecer la adecuada relacin entre el conocimiento como tal y la prctica humana que lo condiciona y antecede. No slo es necesario superar el idealismo anteponiendo el materialismo como haban hecho filsofos anteriores (Feuerbach), sino superar todo teoricismo mediante una filosofa de la praxis que reconozca que toda forma de conciencia est condicionada por la actividad humana, y que por tanto, el filsofo, en la medida en que se vuelve parte de esa actividad social puede poner su actividad al servicio de la transformacin social (Marx & Engels, 1970, p. 666) . De este modo la filosofa de Marx rompe de hecho con toda la tradicin filosfica precedente. Como veremos en seguida toda la praxis poltica de Lenin est guiada por estos presupuestos.

El pensamiento   poltico de Lenin

En 1916 Lenin ha desarrollado, apoyndose en la profunda comprensin de la dialctica hegeliana, y en definitiva de la filosofa poltica de Marx, su teora del imperialismo. Previamente con Rosa Luxemburgo haba propuesto en el congreso de Stuttgart, ante la segunda internacional, una declaracin pblica de rechazo hacia la guerra. En apariencia Lenin no estaba solo. Pero a partir de agosto de 1914 era evidente que lo estaba, y ms an en 1917. Como ya hemos mencionado, lo principal en su teora del imperialismo es la idea de la   actualidad de la Revolucin. Su agudo anlisis de la situacin general le permite determinar el imperialismo como capitalismo en transicin o capitalismo agonizante (Lenin, 1977, p. 423). Esta actualidad era negada por los lderes de la socialdemocracia y sus tericos, a los cuales Lenin enfrentaba duramente. En Alemania el marxismo ortodoxo de autores como Karl Kautsky haba reducido la teora de Marx a un estereotipo de   socialismo cientfico con rasgos deterministas y evolucionistas (Kolakowski, 1982, p. 38). La consecuencia prctica era la postergacin indefinida de la lucha revolucionaria y el reproche de impaciencia hacia todo intento de llevarla a cabo. Frente a esta posicin se ubica Lenin, y una minora de revolucionarios que mantienen lo mas vivo del pensamiento de Marx . Vale reproducir aqu la objecin de Rosa Luxemburgo a Eduard Bernsteins:

En el curso de la crisis poltica que acompaar su conquista del poder, en el fuego de luchas prolongadas e intensas, el proletariado alcanzar el grado de madurez poltica que le capacitar para la victoria definitiva en la revolucin . As pues, tales asaltos prematuros del proletariado al poder poltico del Estado son en s mismos un importante factor histrico que determina el momento de la victoria definitiva. Desde este punto de vista, la idea de una conquista prematura del poder poltico por la clase obrera resulta ser un contrasentido producto de una concepcin mecanicista del desarrollo social y del establecimiento de una fecha para el triunfo de la lucha de clases, pero al margen e independiente de esta lucha.

Por tanto, dado que el proletariado no est en situacin ms que de conquistar el poder del Estado demasiado pronto, o sea, dado que el proletariado tiene que conquistar el poder del Estado una o varias veces demasiado pronto antes de poder conquistarlo definitivamente, la oposicin a una conquista prematura del poder no es ms que la oposicin a la aspiracin del proletariado a apoderarse del poder estatal.   (Luxemburgo, 2002, p. 88)

No obstante en las visiones de los grandes tericos de la Socialdemocracia e l socialismo apareca nuevamente como una utopa irrealizable. No como un Devenir sino como un ser (Lukcs, 2005, p 87). Por el contrario Lenin se neg en todo momento a tratar al socialismo como algo tericamente acabado . Slo en la lucha por el socialismo es posible el reconocimiento terico del mismo. Es la aplicacin y correcta utilizacin del mtodo de Marx lo que permite a Lenin escapar a las visiones dogmticas del marxismo vulgar, recobrando la autntica y originaria fuerza revolucionaria del marxismo:

Cuanto ms rpidamente nos desprendamos de los viejos prejuicios del seudomarxismo, cuanto ms enrgicamente nos apliquemos a ayudar al pueblo a organizar inmediatamente y en todas partes soviets de diputados obreros y campesinos, y los ayudemos a que asuman el control de toda la vida pblica tanto ms fcil le ser al pueblo decidirse en favor de una repblica de soviets de diputados obreros y campesinos. Al principio sern inevitables los errores en esta nueva tarea de desarrollo de la organizacin por el pueblo mismo, pero es preferible cometer errores y avanzar que esperar hasta que los profesores de leyes, convocados por el seor Lvov, elaboren sus leyes para la convocacin de la asamblea constituyente, para la perpetuacin de la repblica parlamentaria burguesa y para el extrangulamiento de los soviets de diputados obreros y campesinos (Lenin, 1977, p. 487).

La claridad con la que Lenin lleva a cabo la lectura de la situacin en 1917 le permite, como se ve en esta cita, evidenciar ante el escepticismo de sus compaeros el momento oportuno para la revolucin. Este momento puede ser irrepetible. El proletariado debe aprovechar las condiciones que se presentan en su favor antes que desaparezcan. Semanas antes de la revolucin de octubre Lenin escriba: La historia no nos perdonar sino tomamos el poder ahora (Lenin, 1976, p. 131) . Este principio se sustenta en la idea dialctica de la absoluta movilidad de todos los lmites de la naturaleza y de la historia; para Lenin no existe un solo fenmeno que bajo determinadas condiciones, sea incapaz de transformarse en su contrario.   Por esta razn, como dialctico consecuente y continuador de Marx es capaz de situar el anlisis concreto de la situacin concreta , con ayuda de la dialctica como instrumento de anlisis de la realidad, sin echar mano de preconceptos abstractos y sin sucumbir a ninguna fetichizacin de fenmenos superficiales (Lukcs, 2005, p. 93).

La idea rectora es la premisa marxista que advierte que son los hombres los que hacen la historia, pero bajo circunstancias no elegidas por ellos mismos. El reconocimiento de que la historia produce siempre algo nuevo, razn por la cual cada momento histrico adquiere novedad permanente. N o es posible encontrar receta alguna a modo de frmula factible de ser aplicada mecnicamente a cada caso concreto. Para el autntico mtodo marxista la verdad surge tan solo del anlisis concreto de la situacin concreta, razn por la cual cada una de las consignas y consecuentemente de los movimientos tcticos adoptados en cada caso, debe ser deducida del conjunto de los rasgos especficos de una situacin poltica determinada (Lenin, 1976, p. 264) . Este marxismo original y creador fue el signo caracterstico y orientador de su praxis poltica. Es as que en 1917 escribe El Estado y la Revolucin, una de sus obras ms importantes. En ella traza el objetivo programtico para la construccin de un nuevo tipo de Estado. Al leer esta obra se evidencia que se trata de un proyecto dibujado no para un futuro incierto y lejano sino inmediato. La construccin del nuevo Estado proletario no es algo que deba imponerse a la realidad sino mediante la educacin de las masas, bajo su incorporacin en las tareas polticas de direccin y gestin del mismo (Lenin, 1976, p. 223). Mas esta tarea se lleva a cabo ya, por iniciativa de los millones de habitantes del pas, que crean una democracia a su manera (Lenin, 1977, pp. 485-486). Se trata tan solo de que puedan desarrollar de manera consciente esa tarea y de orientar su energa creadora en el rumbo acertado de la revolucin socialista.

Conclusin

La tesis Lukacsiana segn la cual lo que diferencia al marxismo de la ciencia burguesa no es la preponderancia de los motivos econmicos en la explicacin de la historia, sino el punto de vista de la totalidad (Lukcs, 1970, p. 59) es aplicable a Lenin mejor que nadie. Para el marxismo, cada fenmeno debe enfocarse desde la relacin que guarda con el todo social, determinando al mismo tiempo las tendencias centrales del movimiento histrico. La dialctica entre el todo y las partes ocupa, pues, un lugar preponderante en el anlisis marxista.

Es este punto de vista dialctico el que caracteriza de mejor manera la praxis poltica de Lenin. Porque el diagnstico del imperialismo como el de la actualidad de la revolucin slo adquiere sentido bajo esta consideracin. Dejando de lado este elemento de la totalidad, Rusia difcilmente poda aparecer como el escenario mundial para la realizacin del socialismo. No slo porque se abstraa de un mundo que cada vez apareca ms interrelacionado, sino porque las condiciones que abran tal posibilidad aparecan ocultas tras los fenmenos de la realidad inmediata. Lenin considera, por tanto, dos importantes aspectos. Por un lado, el punto de vista materialista que establece que son los hombres mismos los que hacen su historia , el cual le permite escapar a toda sobreestimacin de la accin externa sobre el actuar histrico de las masas, evidenciando la propia dinmica de su accionar prctico-transformador. Esto, no obstante, le habra conducido a cometer el mismo error de muchos otros, quienes poniendo el acento en las circunstancias especficamente rusas derivaban teoras utpicas fundamentadas en la autogestin de pequeas comunas agrcolas. Por el contrario, con la claridad de su penetrante mirada, Lenin es consciente de la condena al fracaso de tales tentativas, ante la marcha vertiginosa de la moderna industria. Por esta razn dirige su atencin ms all de la superficie, hacia el proceso total, lo cual lo dota de la claridad terica necesaria para vertebrar, en torno al programa del proletariado, una fuerza lo suficientemente poderosa para llevar a cabo la transformacin socialista de la realidad.

En mi opinin, este mtodo de anlisis y de praxis poltica no ha perdido y no puede perder su vigencia, puesto que el rasgo esencial del leninismo no es un conjunto de frmulas aplicables en todo momento, sino un modo de afrontar los sucesos y las tareas que la realidad les impone a los revolucionarios en cada momento. Porque como dice Lukcs: El leninismo significa que la teora del materialismo histrico se ha acercado todava ms a las luchas cotidianas del proletariado, se ha vuelto ms prctica de lo que poda serlo en los tiempos de Marx (Lukcs, 2005, p. 100) . Y esto significa la recusacin de todo dogmatismo, de cualquier presupuesto, pero la conservacin de un modo de pensar que es a su vez un modo de praxis. Pues si la tarea de los comunistas consiste ahora en retomar el hilo del leninismo, esta continuacin slo puede ser fructfera en el caso de que se comporten frente a Lenin como el propio Lenin se comport frente a Marx (Lukcs, 2005, p. 100).

Trabajos citados

Hegel, F. W. (1966). Fenomenologa del Espritu. Mxico: Fondo de Cultura Econmica.

Hobsbawn, E. (1998). Historia del siglo XX. Buenos Aires: Crtica.

Kolakowski, L. (1982). Las principales corrientes del marxismo. Su nacimiento, desarrollo y disolucin (Vol. II). Madrid: Alianza Editorial.

Lenin, V. (1976). Obras Completas (Vol. XXVII). Madrid: Akal Editor.

Lenin, V. (1976). Obras Completas (Vol. XXVI). Madrid: Akal Editor.

Lenin, V. (1977). Obras Completas (Vol. XXIV) . Madrid: Akal Editor.

Lenin, V. (1977). Obras Completas (Vol. XXIII). Madrid: Akal Editor.

Lukcs, G. (1963). El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. Mxico: Editorial Grijalbo.

Lukcs, G. (1970). Historia y Conciencia de Clase. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.

Lukcs, G. (2005). Lenin. Estudio sobre la coherencia de su pensamiento. En G. Lukcs, Lenin-Marx (pgs. 31-113). Buenos Aires: Editorial Gorla.

Luxemburgo, R. (2002). Reforma o Revolucin? Madrid: Fundacin Federico Engels.

Marx, K., & Engels, F. (1970). La ideologa Alemana. Barcelona: Editorial Grijalbo.

Zizek, S. (2004). Repetir Lenin. Trece tentativas sobre Lenin. Madrid: Ediciones Akal.

Nota:

1 Es imposible exponer en este lugar con detalle la concepcin de la sociedad y de la historia humana que se presenta en la obra de Hegel. Nada ms con el nimo de ilustrar y fundamentar nuestras opiniones reproducimos el siguiente pasaje donde el filsofo logra captar esenciales caractersticas de la sociedad moderna: El trabajo del individuo para satisfacer sus necesidades es tanto una satisfaccin de las necesidades de los otros como de las suyas propias, y slo alcanza la satisfaccin de sus propias necesidades por el trabajo de los otros. As como el individuo lleva ya a cabo en su trabajo singular, inconscientemente, un trabajo universal, lleva a cabo, a su vez, el trabajo universal como un objeto consciente; el todo se convierte en obra suya como totalidad, obra a la cual se sacrifica y precisamente as se recobra a s mismo desde esta totalidad (Hegel, 1966, p. 210). Y ms adelante El todo es la compenetracin en movimiento de la individualidad y de lo universal [] Aparece as un juego de las individualidades, unas con respecto a otras [] (Hegel, 1966, p. 244).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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