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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2017

Resea
1917. Variaciones sobre la Revolucin de Octubre, su historia y sus consecuencias

Giaime Pala
Nuestra historia

Un libro til para analizar como vio la izquierda espaola el final del socialismo real e intent reconstruir sus categoras analticas a partir de los aos noventa.


Hubo un tiempo, seguramente hasta los aos ochenta del siglo pasado, en que la mayora de los militantes europeos de izquierdas consideraba esencial conocer la historia de su tradicin ideolgica para apuntalar su formacin poltica. En la biblioteca personal de un activista, pongamos que comunista, no solan faltar libros sobre la Revolucin Francesa, la Comuna de Pars, la Revolucin Rusa de 1917, las cuatros Internacionales, etc. Y dentro de este cultivo de la historia, se incluan tambin las obras de los padres tericos del marxismo, que en aquella poca no se lean como "clsicos", sino ms bien como pensadores "actuales", esto es, como referentes que an podan guiar la teora y la praxis de las organizaciones comunistas en un contexto socioeconmico ciertamente diferente al de las primeras dcadas del siglo XX. Autores en nombre de cuyo pensamiento los militantes podan discutir acaloradamente, escindirse y hasta insultarse. Los ejemplos que podra mencionar aqu son tan numerosos que daran para escribir un ensayo de dudoso inters cientfico. Pero casos como la virulenta discusin que protagoniz el cuerpo militante del PCE/PSUC en 1977-1978 en torno a la decisin de Santiago Carrillo de eliminar el leninismo como rasgo distintivo del partido, o, si hablamos de las siglas de la extrema izquierda, el uso abundante y a menudo violento del adjetivo "revisionista" para calificar los programas de otros partidos revolucionarios, bastaran para dar una idea ms precisa de lo que estoy diciendo.

Por diferentes razones que tienen que ver con los cambios geopolticos, ideolgicos y sociolgicos que han experimentado las sociedades occidentales, y que estudiarn en detalle los historiadores del maana, las cosas han cambiado. Como tendencia general, la izquierda actual ya no tiene tanto inters por su pasado ni se enzarza con frecuencia en discusiones filolgico-polticas acerca del pensamiento de sus grandes tericos. Verbigracia, a casi nadie hoy le escandaliza el uso superficial de los conceptos gramscianos por parte de no pocos polticos progresistas de toda Europa. Y, si nos referimos a Espaa, a veces se tiene la sensacin −muy fuerte cuando se observan a algunos lderes de la llamada "nueva poltica"− de que todo lo anterior a la Transicin a la democracia no sea digno de estudio.

Digo esto tras haber ledo la antologa de textos de Francisco Fernndez Buey (FFB) sobre la Revolucin de Octubre de 1917 y la trayectoria histrica del movimiento comunista, editada recientemente por Salvador Lpez Arnal y Jordi Mir. Una antologa interesante por muchos motivos, pero, ante todo, porque en ella veo a un brillante intelectual comunista que modific con los aos su manera de enfocar la tradicin poltica a la que se adhiri en juventud y que, al mismo tiempo, se confront con acontecimientos internacionales que marcaron una poca y le empujaron a hacer un esfuerzo de clarificacin poltica que dur hasta su muerte en 2012.

En efecto, en los textos de FFB de los aos setenta, como los dos fragmentos del libro Conocer Lenin y su obra (1977) que los editores han incluido en su seleccin, se nota, entre otras cosas, el tentativo de ver lo que haba de vivo en los escritos de Lenin. Y por vivo entiendo −en lnea con lo que deca al comienzo de esta resea− aquello que poda ser polticamente operativo en el contexto en que FFB escriba. Lo mismo se puede decir de su lectura de los comunistas consejistas de los aos veinte y treinta, como Anton Pannekoek, Karl Korsch y Paul Mattick, en cuyas teoras FFB encontraba ideas que an crea utilizables para la lucha poltica y sindical en la Espaa posfranquista. Su misma introduccin a un libro de 1975 que recoga el debate entre Antonio Gramsci y Amedeo Bordiga sobre la visin gramsciana de los consejos de fbrica de Turn como germen de una futura democracia obrera, estaba pensada para recuperar ideas −las del consejismo italiano− que no por salir derrotadas merecan acabar en el basurero de la historia. Aunque sea indirectamente, tambin percibo su voluntad de intervenir en los debates de la izquierda de los setenta en un texto historiogrfico como "La revolucin rusa como problema histrico", publicado en 1978 por El Viejo Topo.

Con el paso del tiempo, y en concomitancia con el reflujo que padeci el movimiento comunista en los aos ochenta, la visin de FFB de la Revolucin de Octubre y del comunismo del siglo XX tendi a hacerse menos "inmediata", es decir, no tan funcional a las necesidades estratgicas y tcticas de la izquierda espaola. Mxime despus del hundimiento de los regmenes de los pases del Pacto de Varsovia a partir de 1989. Como no poda ser menos, sus escritos del periodo 1990-1996 reflejan la conciencia de que la izquierda se hallaba ante una cesura histrica que la obligaba a formular una reflexin en profundidad sobre su pasado y presente. Si ya en 1977 FFB se mostraba, en un artculo publicado en Materiales, escptico hacia una regeneracin socialista de la URSS, en sus textos posteriores a la cada del Muro de Berln es patente la voluntad de analizar con espritu autocrtico el fracaso del socialismo real, que, velis nolis, afectaba a todos; hasta a aquellos que nunca haban comulgado con el modelo sovitico. De lo que se trataba era de "revisar, rehacer, renovar sin perder la naturaleza propia" (p. 164). En suma, de volver a empezar con humildad y de recuperar todo un vocabulario de emancipacin social desvirtuado por las nomenklaturas de los pases del Este. Lo cierto es que esta autocrtica del socialismo, reclamada y practicada por un intelectual que hay que recordarlo− siempre haba sido crtico con el socialismo real, no debi de ser fcil. Aquellos eran aos en que un libro esquemtico e ingenuo como El fin de la Historia de Francis Fukuyama era presentado por los medios de comunicacin como una lectura obligatoria para pensar el presente, y en los que abundaban los intelectuales que reducan la historia del comunismo a una galera de horrores y crmenes contra la humanidad. Aun as, FFB no esquiv la tarea y, en una entrevista de 1991, demostr tener una idea ntida de la dimensin del problema y de su solucin: "El drama es que esta fase histrica que ahora empieza tiene detrs el descrdito tremendo de las palabras socialismo y comunismo () Parece claro que en tales condiciones la nocin misma de socialismo tiene que ser reconstruida" (pp. 171-172). En ello trabaj Francisco Fernndez, con especial intensidad en los aos noventa, con obras como Ni tribunos. Ideas y materiales para un programa eco-socialista (1996) o Marx (sin ismos) (1999).

Tambin son muy interesantes sus escritos redactados a partir del 2000. Una etapa en que FFB, aun sin dejar de colaborar con partidos y plataformas alternativas, tendi a alejarse de la poltica activa al tiempo que intensific su produccin poltico-filosfica. En lo que se refiere al tema central del libro, FFB era consciente de que el cambio generacional haba modificado los intereses intelectuales de las nuevas hornadas de activistas radicales, que, a diferencia de los de la generacin anterior, ya no se sentan particularmente atrados por acontecimientos como la Revolucin de 1917 o por polticos como Lenin. Era un hecho que la izquierda marxista no poda aceptar de forma resignada −volver sobre este punto en un momento− pero al que tena que adaptarse. l, desde luego, lo hizo. Porque, aunque FFB sigui definindose hasta el final como comunista, no sacraliz esta palabra y le dio un significado parecido al que tena para Karl Marx: un militante del ms amplio y transversal movimiento democrtico que recorri el siglo XIX y protagoniz las luchas sociales de la poca. No por casualidad, en la presentacin del libro El comunismo. Contado con sencillez (2003) de Francisco Frutos, entonces secretario general del PCE, le pareca que lo ms llamativo de la obra fuera el hecho de que apenas hablara "de comunismo (ni siquiera de sociedad socialista) cuando se refiere al futuro. Dice que el mundo necesita una pasada por la izquierda. Habla de democracia radical y participativa, de otra globalizacin, de nuevo humanismo. Y sobre todo de derechos ()" (p. 258). FFB opinaba que el comunismo organizado no haba perdido su funcin poltica siempre y cuando estuviera dispuesto a unirse con todas las fuerzas progresivas de la sociedad y trazar con ellas un programa de transformacin social viable y realista. Los tiempos en que el movimiento comunista crea ser polticamente autosuficiente haban acabado para siempre. Para un seguidor del filsofo de Trveris, el objetivo tena que ser ahora la construccin de una suerte de V Internacional que recordase a la antigua y plural Asociacin Internacional de Trabajadores.

Como deca antes, dicha renovacin no implicaba en absoluto que los militantes radicales del nuevo milenio hicieran un borrn y cuenta nueva con el pasado. Todo lo contrario. FFB no dej de recomendarles el estudio riguroso de la historia del movimiento comunista o, mejor dicho, de la historia tout court− para que su prctica poltica no cayera en el presentismo estril. En el libro se incluyen diferentes muestras de ello. Pienso, por ejemplo, en la larga resea de la esplndida novela Chevengur de Andri Platnov, ambientada en los aos del comunismo de guerra y la Nueva Poltica Econmica, y en su comentario del libro de Rafael Poch de 2003 acerca de la cada del sistema socialista y la transicin al capitalismo en los territorios de la vieja Unin Sovitica. Pero tambin en su resea de las memorias de Rossana Rossanda, La muchacha del siglo pasado (2005), en que FFB encontraba, amn de la admisin de la derrota del comunismo italiano, enseanzas fecundas para el futuro.

Para concluir, no faltan motivos para recomendar la lectura de este libro tan bien editado por Lpez Arnal y Mir. De entrada, por el inters intrnseco de las reflexiones de un intelectual slido y original, cuyo talento a la hora de hilvanar argumentos tiene pocos parangones en la izquierda espaola de los ltimos cincuenta aos. En segundo lugar, porque los textos del libro conforman, en s, toda una leccin metodolgica sobre cmo interrogar la experiencia histrica comunista y sacar de ella conclusiones provechosas para el presente. Y por ltimo, porque es un libro til para todos aquellos historiadores y politlogos que estn interesados en analizar cmo la izquierda de Espaa vio el final del socialismo real e intent reconstruir sus categoras analticas a partir de los aos noventa.

Fuente: Nuestra historia, Revista de Historia de la FIM. Núm. 4, 2 semestre de 2017. pp. 191-194.

 



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