Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2017

Entrevista a Gilbert Achcar
El imperio y Oriente Medio en la era de Trump

Alan Maass
Socialist Worker


El anuncio de Donald Trump de que EE UU va a reconocer a Jerusaln como capital de Israel y trasladar la embajada estadounidense a esta ciudad ha provocado una oleada de protestas en todo Oriente Medio y ms all. Pero la influencia de Washington en la regin est en declive desde hace algn tiempo debido a una serie de reveses.

-EE UU se ha concentrado principalmente en derrotar al Estado Islmico (EI) en Irak y Siria, objetivo que parece haberse alcanzado en gran parte con las ofensivas encaminadas a expulsar al EI de sus principales bastiones en ambos pases. Primera pregunta: Qu va a ocurrir ahora con el EI?

Est claro que el EI ha sido derrotado, esto no tiene vuelta de hoja. Pensaba que haba construido un Estado, un califato que durara mucho tiempo en una franja muy amplia del territorio de Siria e Irak, y bsicamente ha perdido todo esto. Ha durado unos tres aos hasta el hundimiento. Se podra decir que ya ha sido todo un logro para el EI haber controlado un territorio tan vasto durante tanto tiempo contra prcticamente todo el mundo, no en vano es el nico grupo contra el que se ha formado cierta unanimidad entre todas las dems fuerzas involucradas en la regin.

El EI ha sufrido una grave derrota, pero esto no significa que vaya a desaparecer. Muchos de sus combatientes han logrado pasar a la clandestinidad en Irak y Siria, y cuentan con secciones en otros pases. Y como vemos en el caso de Al Qaeda, el terrorismo puede seguir activo durante mucho tiempo a travs de redes clandestinas. Estoy seguro de que veremos muchas de estas acciones terroristas en el prximo periodo, pues no existe ninguna va real para acabar con este flagelo sin cambiar las condiciones que lo producen.

Hoy en da, estas condiciones son bastante complejas. Incluyen, en primer lugar, el terrorismo de Estado, empezando por el de Israel y el perpetrado por la dominacin imperialista occidental en la regin. Muchas de las cosas que han ocurrido en todo el mundo desde 1990 tienen sus races en las guerras desatadas por EE UU contra Irak en 1991 y 2003 y la subsiguiente ocupacin de este pas. Pero tambin hay muchos regmenes despticos en la regin que practican el terrorismo de Estado y generan un odio similar, creando de este modo un terreno frtil para grupos como el EI.

Globalmente estamos asistiendo a lo que califiqu, en un libro que escrib despus del 11 de Septiembre, de choque de barbaries. La barbarie del fuerte crea las condiciones para la contrabarbarie del dbil. Esto es lo que hemos estado viendo y que seguiremos viendo, me temo, tanto si la barbarie del fuerte es la de EE UU, la ms mortfera de todas, como la de Rusia o de regmenes despticos de la regin como la tirana de Asad en Siria, el ms brbaro de los gobiernos regionales, o la dictadura de Sisi en Egipto, por solo sealar a dos.

-La otra cara de la cuestin que se deriva de la conquista de los bastiones del EI en Irak y Siria es dnde queda ahora el imperialismo estadounidense. Cul es la situacin de EE UU en relacin con los poderes regionales en Oriente Medio y sus rivales imperialistas internacionales?

No cabe duda de que EE UU se halla en el punto ms bajo de su influencia en la regin desde 1990. Entonces fue cuando EE UU intervino, desplegando un contingente masivo de fuerzas en la regin en los prolegmenos de la primera guerra contra Irak. EE UU alcanz entonces el punto culminante en la historia de su hegemona regional. Esto ocurra en un momento en que la Unin Sovitica estaba agonizando, de modo que Washington se hizo con el control total de la situacin en Oriente Medio. Si comparamos la situacin actual con aquel punto lgido, veremos qu bajo ha cado EE UU.

La ilustracin ms clara de ello fueron las revueltas de 2011. Fue el ao en que EE UU tuvo que salir de Irak sin haber logrado ninguno de los objetivos de la ocupacin, dejando atrs un pas que haba pasado a estar controlado por el archienemigo regional de Washington, Irn. Tehern ejerce ahora una influencia mucho ms decisiva sobre el gobierno iraqu que Washington. 2011 fue tambin el ao en que los principales aliados de Washington se enfrentaron a revueltas masivas. Fue el caso de Hosni Mubarak en Egipto, despus del dictador tunecino Zine El Abidine Ben Al. Les sigui el libio Muamar el Gadafi, que se haba pasado al bando de Washington en 2003, y Barin conoci una rebelin popular que asust a todas las monarquas del Golfo.

La intervencin militar en Libia en apoyo del levantamiento contra Gadafi fue la ocasin para aplicar la famosa frmula de Obama de dirigir desde la retaguardia, fiel reflejo del hecho de que EE UU tuvo un perfil ms bajo en esta intervencin que sus aliados europeos de la OTAN, que encabezaron la operacin. Pero esa intervencin acab en un fiasco. El intento de controlar a la insurgencia libia y canalizarla hacia un desenlace que preservara el Estado libio fracas estrepitosamente, y el Estado libio colaps por completo. De este modo, Libia se convirti en el nico pas rabe en el que la revolucin consigui tumbar el rgimen gobernante, aunque sin que hubiera ninguna alternativa, y mucho menos una alternativa progresista. El caos fue la consecuencia.

La solucin yemen un compromiso entre el grupo dirigente de este pas y la oposicin, fraguado por las monarquas petroleras del Golfo con el apoyo de EE UU y tan elogiado por Obama que lo puso como modelo a aplicar en Siria fracas trgicamente al cabo de menos de tres aos.

Por tanto, EE UU ha acumulado toda una serie de reveses en la regin desde la invasin de Irak. La guerra de Irak ser recordada en la historia del imperio estadounidense como un error importante: una ocupacin inviable emprendida por el gobierno de Bush en contra del consejo incluso de ntimos amigos de la familia Bush que saban con qu problemas se topara EE UU. A resultas de ello, Washington se halla en un punto muy bajo en comparacin con unas pocas dcadas antes. Aprovech la oportunidad de la expansin del EI a Irak en 2014 para escenificar un retorno limitado. Organiz una coalicin para lanzar una campaa de bombardeos contra el EI, recuper cierta presencia en Irak e hizo lo mismo en Siria.

La principal intervencin de Washington sobre el terreno en Siria se produjo al lado de las fuerzas kurdas. Esto es en s mismo una paradoja, ya que dichas fuerzas provienen de una tradicin de izquierda radical; pese a ello, fueron la principal aliada de EE UU en la lucha contra el EI en Siria. Donald Trump ha calificado esto de ridculo, declarando que va a ponerle coto. Todo esto demuestra una vez ms la debilidad general de Washington, mientras Irn expande su poder, influencia e intervencin directa en la regin. Y Rusia, desde luego, aparece como el caballo ganador en toda esta situacin, desde Siria hasta Libia.

Mosc comenz a intervenir directamente en Siria con su fuerza area en 2015. En aquel entonces, el gobierno de Obama aplaudi la intervencin de Rusia con el pretexto de que Rusia participara en la guerra contra el EI. Sin embargo, todo el mundo saba que el principal objetivo de Mosc iba a ser la oposicin siria al rgimen de Asad, no el EI. En realidad, Washington dio a Rusia libertad para ayudar el rgimen sirio as aplastar a la oposicin. Tras la eleccin de Trump, pero antes de que este accediera a la presidencia, Rusia comenz a prepararse para asumir el papel de solucionadora en Siria, haciendo de pronto de rbitro entre el rgimen y la oposicin, y contando con la colaboracin de Turqua e Irn.

Hay una cuestin ms en todo esto. En el otoo de 2016, Turqua, enfurecida por el apoyo de Washington a las fuerzas kurdas en Siria, decidi aliarse con Rusia, asestando as un nuevo golpe contundente a la influencia de EE UU en la regin. Hoy, Rusia aparece como el pas que est ganando terreno en el conjunto de la regin, mientras que EE UU lo pierde. Mosc es actualmente el puntal ms efectivo del orden represivo regional. Despus del papel sumamente brutal que ha desempeado en Siria, Sisi le permite utilizar las instalaciones de una base area en Egipto para respaldar la intervencin de este pas en Libia, junto con los Emiratos rabes Unidos, en apoyo del hombre fuerte local, Jaliha Haftar. Todas las monarquas petroleras, incluida Arabia Saud, cortejan a Mosc y compran armas rusas.

Est claro que Donald Trump no va a revertir esta tendencia al declive regional de EE UU. Al contrario, l es el motivo de un nuevo deterioro rpido de la influencia estadounidense en Oriente Medio.

-Y ahora Trump ha anunciado que EE UU pretende reconocer a Jerusaln como capital de Israel. Qu repercusiones tendr esto?

Se trata de un provocacin totalmente gratuita que solo poda llevar a cabo un hombre irracional como Trump; irracional, quiero decir, desde el punto de vista de los intereses bsicos del imperialismo estadounidense. Definitivamente no sirve a los intereses de EE UU jugar este juego. Trump lo hace por ninguna razn aparente que no sea complacer al sector ms reaccionario de sus seguidores y satisfacer su narcisismo enfermizo de haber cumplido cuando sus predecesores no hicieron honor a sus promesas electorales.

Lo ha hecho sin ofrecer nada para tratar de apaciguar a los palestinos. No ha intentado obtener nada del gobierno de Netanyahu en Israel a cambio de esta iniciativa. Simplemente no tiene sentido desde el punto de vista de la poltica de EE UU en Oriente Medio. El coste para Washington ser elevado, en un momento en que su imagen, por culpa de Trump, ya es terriblemente negativa en el mundo rabe, el mundo musulmn y el Sur global. Toda mejora, aunque limitada, de esta imagen que logr Obama ha quedado completamente anulada y sustituida por la imagen ms fea que jams ha tenido EE UU en el mundo. El resultado solo puede ser ms odio a EE UU, alimentando el terrorismo, que es el arma de los dbiles. Y una vez ms, la poblacin estadounidense tendr que pagar el precio de la rapacidad de sus gobernantes, igual que lo hizo el 11 de Septiembre, que fue un resultado directo de la poltica de EE UU en Oriente Medio.

-Quiero preguntar sobre otra parte del cuadro: Puedes hablarnos de los sucesos en Arabia Saud con las maniobras del prncipe heredero Mohamed bin Salman?

Lo que est ocurriendo en el reino saud es, antes que nada, un asunto interno, es decir, una lucha por el poder. Se trata de una especie de revolucin palaciega, que se produce un poco a cmara lenta en el sentido de que se ha llevado cabo por etapas, hasta la reciente detencin dramtica de varios magnates entre los emires y otros miembros de la aristocracia del pas. Asistimos al intento de Mohamad bin Salman [tambin conocido por sus iniciales MBS] de adaptar el rgimen a un modelo ms tradicional de las monarquas, donde reina un familia ms reducida. En el reino saud, por el contrario, reina una familia amplia, formada por los hijos de Abdulasis (Ibn Saud), un rey que tuvo una prole numerossima 45 varones de un total de 100, a raz del nmero de esposas que tena: ms de 20!

MBS trata de poner fin a esta tradicin de la familia saud y de concentrar el poder en sus propias manos, inaugurando una nueva lnea dinstica. Lo hace desde su posicin de prncipe heredero, ya que su padre es el rey, y este respalda todo lo que hace, de modo que tiene carta blanca a este respecto. Es un joven ambicioso que fue nombrado ministro de Defensa en enero de 2015 despus de que su padre Salman accediera al trono, cuando todava no haba cumplido los 30 aos de edad. Lo primero que hizo como ministro de Defensa fue lanzar la guerra en Yemen, una campaa de bombardeos devastadora y mortfera por parte de los saudes y sus aliados. Ha sido un fracaso en el sentido de que la esperanza de que los saudes y su coalicin resolveran el problema rpidamente no se ha cumplido.

Como se desprende de acontecimientos recientes especialmente el asesinato del ex presidente Al Abdallah Saleh despus de que volviera a cambiar de chaqueta y anunciara la alianza renovada con los saudes, estn muy lejos de lograr la victoria. Lo nico que han conseguido es provocar lo que ya es la peor tragedia humanitaria de nuestro tiempo, con cerca de 7 millones de personas a punto de morir de hambre y cerca de un milln a causa del clera.

As que MBS decidi centrarse ms en asuntos internos, y eso fue cuando el anterior prncipe heredero, que haba sido designado conforme a la vieja tradicin, fue simplemente depuesto de este cargo y sustituido por MBS. Este fue un momento clave de la revolucin palaciega, la primera ruptura importante con la tradicin. Desde entonces, MBS ha ido consolidando su poder personal eliminando a potenciales rivales. Todo aquel que pudiera interponerse en su camino ha sido reprimido, detenido y acosado bajo diversos pretextos, uno de los cuales es la corrupcin.

Est claro que MBS recurre a este pretexto porque es popular, y es innegable que hay una gran podredumbre en el Estado saud. Pero tambin es evidente que no se trata ms que de un pretexto. El propio MBS est metido hasta el cuello en la corrupcin: es un hombre joven que puede utilizar cualquier suma de dinero como le venga en gana, mientras impone la austeridad de los sbditos del reino. As lo demostr el ao pasado cuando se encaprich con un yate perteneciente a un magnate ruso y lo adquiri por medio millar de millones de euros, alrededor de 550 millones! Esto para dar una idea del personaje de que estamos hablando.

-Qu repercusiones tiene esta lucha por el poder en la regin? Por ejemplo, el rgimen saud parece haber intentado intervenir en Lbano, logrando que dimita su principal aliado local, el primer ministro Saad Hariri. Todos esto manejos tienen que ver con su inveterada rivalidad con Irn, no es cierto?

El reino saud est cada vez ms preocupado con el expansionismo iran, primero en Irak, despus en Siria, y ahora en Lbano. Existe ya un corredor de dominacin iran que va de Tehern a Beirut y que incluye la presencia militar de Irn, directa o por delegacin. Los saudes estn muy preocupados con esto porque para ellos Irn es su archienemigo. Esto es as desde la revolucin islmica en Irn, que acab con la monarqua en 1979, una autntica pesadilla para los saudes, que aquel mismo ao asistieron a una revuelta ultrafundamentalista en La Meca.

Cuando Salman accedi al trono en 2015, lo primero que hizo fue adoptar una poltica de unificacin de las fuerzas sunes en la regin en torno al reino saud. Aplic esta poltica durante varios aos, restableciendo incluso las relaciones, hasta cierto punto, con los Hermanos Musulmanes. Esto continu hasta que Donald Trump se hizo con la presidencia de EE UU. Trump, aconsejado por el siniestro Stephen Bannon, presion a favor de un cambio de poltica y de una escalada de la tensin con Irn por un lado y los Hermanos Musulmanes por otro.

Esto condujo, este mismo ao, a la ruptura de Arabia Saud con Catar, que es el principal patrocinador de los Hermanos Musulmanes. Hasta entonces, Catar participaba en la coalicin que bombardea Yemen, pero fue expulsado de la misma a raz de este asunto. Fue una maniobra torpe, y ms de un tiro sali por la culata.

La escalada contra Irn es lo que condujo al reciente episodio con Lbano. Hariri depende totalmente de los saudes. La familia Hariri amas su fortuna en el reino saud, gracias a sus conexiones con miembros de la familia reinante, lo cual es un requisito indispensable para hacer dinero en este pas. El mensaje que enviaban los saudes es que no queremos que los nuestros, es decir, Hariri, participen en un gobierno libans que est dominado por los proiranes, es decir, Hisbol.

Este fue el mensaje. Pero incluso este cay en saco roto debido a la intervencin de gobiernos occidentales, entre ellos EE UU y Francia. El presidente francs, Macron, desempe un papel activo sacando a Hariri del reino y haciendo que volviera a Lbano, donde est buscando ahora de nuevo alguna forma de compromiso, que es a lo que los saudes queran poner fin. La situacin all, de todos modos, es sumamente inestable.

-Puedes formular algunas conclusiones generales sobre el balance de la revolucin y contrarrevolucin ahora, casi siete aos despus de la primavera rabe? En el pasado has escrito diciendo que hay que entender la situacin como un proceso en curso, no fragmentado en diferentes episodios, sino formando un continuo. Puedes desarrollar este punto de vista?

El punto de partida es la comprensin de que lo que se llam la primavera rabe no se limit a las cuestiones de democracia y libertad, como la presentaron los medios. Fue una explosin social y econmica mucho ms profunda, fruto de la acumulacin de agravios de carcter social. Tasas de desempleo rcord, especialmente entre la juventud; bajos niveles de vida; pobreza todo esto colm el vaso en 2011. Por esto insist en la poca en que entonces haba comenzado lo que llam un proceso revolucionario prolongado, un proceso que traera muchos, muchos aos de turbulencias, y hoy podemos decir con certeza: dcadas.

Esta parte del mundo no volver a estabilizarse durante mucho tiempo, en efecto, porque la condicin de la estabilizacin radica en un cambio poltico y social radical, un cambio que encaminara a la regin hacia un tipo de desarrollo econmico y social muy distinto. Sin este cambio radical, la inestabilidad de Oriente Medio no se superar. El problema inmediato estriba en estos momentos en que las fuerzas progresistas que afloraron en la primavera rabe se quedaron marginadas en todas partes pocos aos despus de 2011. Desde entonces, la regin ha quedado desgarrada entre dos fuerzas reaccionarias.

Por un lado estn los regmenes, o lo que queda de ellos en los pases en que fueron derrocados o se vieron debilitados significativamente. Y por otro estn las fuerzas fundamentalistas islmicas, sobre todo los Hermanos Musulmanes, patrocinados por Catar, y los salafistas, inspirados por los saudes; estas fuerzas surgieron en las dcadas de 1970 y 1980 sobre las cenizas a una anterior oleada de actividad de izquierda, en la que desempearon un papel clave partidos nacionalistas y comunistas. Lo cierto es que el conjunto de la regin se ha desplazado a partir de 2013 de la fase revolucionaria anterior, llamada primavera rabe, a una fase contrarrevolucionaria. Esta ltima se caracteriza por el choque entre los dos polos contrarrevolucionarios, el de los regmenes y el de sus rivales fundamentalistas islmicos.

Esto es lo que hay detrs de las guerras que han estallado en Libia, Siria y Yemen; bsicamente, encontramos ambos ingredientes en todas partes. Existen en la situacin que se agrava en Egipto: la forma que adoptaron all fue el retorno del antiguo rgimen con venganza, aplastando a los Hermanos Musulmanes. Nos hallamos en medio de esta fase contrarrevolucionaria, pero al mismo tiempo podemos ver, gracias a numerosos indicadores, que las cuestiones sociales estn en plena efervescencia. No solo siguen estando all todos los factores econmicos y sociales que condujeron a la explosin en 2011, sino que encima han empeorado mucho.

Esto dar lugar a nuevas explosiones y nuevos desrdenes: esto es seguro. Solo podemos esperar que el potencial progresista que aflor con fuerza en 2011 sea capaz de reconstituirse y organizarse para aspirar al poder. Esto es lo que falt en la primavera rabe: organizaciones que encarnen este potencial, dotadas de una estrategia clara de construccin de una alternativa tanto a los antiguos regmenes como a sus rivales fundamentalistas.


https://socialistworker.org/

Traduccin de Viento Sur

http://www.vientosur.info/



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