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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2017

Sociedad del conocimiento y educacin
Qu es lo que est en juego?

Betiana Vargas
CLAE / Rebelin


La entrada a la llamada sociedad del conocimiento se est produciendo de manera acelerada y vertiginosa. Infinidad de ejemplos pueden citarse para poder entender qu significa este estado en el que la caducidad es cuestin de segundos y lo obsoleto ms que un estado se transforma en una permanencia.

Desde experiencias cotidianas que muestran el avance de la tecnologa como las mquinas que cargan saldo a las tarjetas de transporte pblico, funcin antes desarrolladas por trabajadores del servicio, o celulares que ya al retirar del envoltorio quedan retrasados a nuevos modelos lanzados al mercado.

Y ejemplos de mayor complejidad que involucran operaciones precisas como es el caso de las innovaciones en materia agrcola con maquinarias de siembra directa, capaces de realizar las estimaciones de suelo y recomendaciones que antes eran competencias de profesionales expertos en el tema, o drones con identificadores faciales para uso militar.

Lo cierto es que el conocimiento se transforma hoy en el principal factor de produccin de valor y la educacin, con su funcin fundamental en la distribucin de los saberes, la cultura y, por lo tanto, en la formacin y preparacin de las nuevas generaciones, no puede permanecer ajena a este fenmeno.

Qu sujetos queremos formar?, para qu sociedad? se tornan en las preguntas orientadoras que intentan acercarnos al nudo central de la cuestin que significa el qu y para qu de la escuela y de los sistemas educativos actuales.

La llamada Cuarta Revolucin Industrial o Industria 4.0 se establece sobre una nueva forma de organizacin econmica, social y cultural centrada en el conocimiento. Con la crisis econmico-financiera de 2008, emerge el cuestionamiento de las formas de acumulacin y concentracin del capital.

La bsqueda insaciable de mejoras en la produccin y la mxima rentabilidad, obligaron a las empresas a reinventarse y establecer nuevos patrones para garantizar mayor escala, mayor velocidad, reduccin al mnimo de los costos y, por lo tanto, menos obreros. Bajo estas condiciones, qu lugar tiene el trabajador en esta nueva forma de capital?

Segn la Federacin Sindical Mundial (FSM), desde la cada del Lehman Brothers hasta la fecha, se perdieron en el mundo ms de 63 millones de puestos de trabajo a causa del acelerado proceso de quiebras, compras y fusiones de grandes empresas y la incorporacin de nuevas tecnologas al proceso productivo. En concordancia con estos datos, se estima que en los prximos 20 aos el 50% de la mano de obra mundial ser reemplazada gracias a la innovacin tecnolgica y a los procesos de robotizacin y digitalizacin.

La educacin y el mundo del trabajo

Frente a estas realidades, debemos preguntarnos qu papel debe jugar la educacin, cules son las nuevas demandas y qu nuevas herramientas son fundamentales para dotar a los trabajadores de las competencias necesarias para enfrentar el mundo del trabajo, cada vez ms exigente y cambiante, pero principalmente parademocratizar al mximo los saberes y habilidades fundamentales que garanticen el acceso al conocimiento estratgico para dominar la tecnificacin y ordenar la informacin en las aceleradas sociedades modernas, donde el caos de lo informtico constituye la fuente para la enajenacin y el sometimiento de los individuos.

Que la escuela y su formato estn agotados es cuento viejo. Desde su invencin y su funcin en la constitucin del Estado-Nacin, vienen emergiendo corrientes pedaggicas que critican el modelo tradicional enciclopeidista y el currculum disciplinar. La cuestin se torna interesante cuando comenzamos a preguntarnos cmo afrontar estos desafos.

Hay dos grandes caminos a seguir, ambos sinuosos y confusos. El primero implica la puesta en juicio de corrientes y experiencias que buscan el cambio y la innovacin al interior de los sistemas educativos y, por lo tanto, la resistencia al fin de la escuela tal y como la conocemos hasta el momento.

El segundo implica las tendencias a modificar las viejas estructuras retrasadas para un mundo fugaz y mediado por la virtualidad, dnde las propuestas son especulaciones o proyectos experimentales en su fase inicial y, por lo tanto, el proyecto de lo escolar se torna un tanto difuso: individuos aprendiendo frente a una computadora?

Homeschooling o educarse en casa, nuevos formatos escolares, currculum basado en problemas?. Bajo estas propuestas surgen las interrogantes: cul es el lugar del docente y cul es el proceso de formacin, cmo es la relacin con el mundo del trabajo, cules son las condiciones para garantizar el acceso de las mayoras, qu implicancias tiene el Estado y las polticas pblicas para garantizar estas condiciones?

Asumir un camino es difcil porque no contamos con las garantas necesarias. Sin embargo, si nos mantenernos en la seguridad de lo conocido, debemos asumir que el mercado est tomando la posta a escala mundial, regional y local y, desde su visin neoliberal, a cada individuo que quiere permanecer en el sistema, se le exige que afronte los costos de su propia educacin y acceso al saber; a travs de empresas cotizantes en el mercado de lo educativo y sus fundaciones expendedoras de recetas, que extirpa cualquier reflexin sobre cmo funciona el propio sistema, haciendo la evaluacin de calidad como se hace con cualquier producto comercial.

En trminos prcticos, esto no est funcionando. Corrientes desescolarizantes y, por lo tanto mercantilizadoras y privatizadoras de la educacin tornan cada vez ms complejo el acceso a los conocimientos necesarios para el bien comn, como seala Landislaw Dowbor, ms cuando consiguen pase libre con gobiernos que convierten sus propuestas en polticas de Estado.

Aprovechan las desigualdades y fragilizan la propia dinmica de libertad y dignidad asociada a la construccin de conocimiento para someter a los pueblos y extraer el mximo la ganancia a costa de los trabajadores.

La educacin, entonces, ms all del aula y de los formatos, tiene que tomar el sendero de la universalizacin de la enseanza pblica, laica y gratuita, considerando que una juventud bien formada es la nica inversin de la sociedad que garantiza su propio futuro, en la medida que provee la elevacin general del nivel de conocimiento cientfico-tecnolgico para la comprensin de sus formas de funcionamiento y la garanta de la dignidad de las mayoras.

Betiana Vargas: Licenciada argentina en Psicopedagoga (UNRC), maestranda en Ciencias Sociales con orientacin en Educacin (Flacso), redactora-analista del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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