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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2017

Estrategias para el cambio (1): La experiencia

Antonio Antn
Rebelin


La lgica populista antagonismo e idealismo voluntarista- ha sido relativamente funcional en la etapa precedente (2014/16) no tanto en la anterior, 2008/14-, pero presenta mayores insuficiencias para abordar la etapa que comienza. En Espaa, dadas las caractersticas especficas del movimiento popular era ms adecuada que otros enfoques, particularmente frente al socioliberalismo y el determinismo economicista, para ese momento: enlazar con la amplia corriente social progresista (llmese sujeto o pueblo) contra los poderosos configurada en la fase anterior, as como para la tarea especfica de articulacin de una nueva representacin poltica, conformar Podemos y los aliados y convergencias. No obstante, los mecanismos existentes y las tareas han cambiado, hay nuevos desafos, y exigen madurar las estrategias y revisar crticamente esa teora, tal como explico en el libro citado (texto completo: http://www.rebelion.org/docs/234831.pdf).

En esta primera parte de este anlisis explico la experiencia de la pugna sociopoltica para el cambio en Espaa: los avances de las fuerzas del cambio; las correcciones estratgicas de la direccin de Podemos y sus aliados, y las dificultades para alianza de progreso de las fuerzas del cambio con el Partido Socialista, diferenciando los planos estatal y territorial. En una segunda parte me centrar en los retos estratgicos para el cambio poltico: la configuracin de una corriente sociopoltica progresista y alternativa, base social fundamental para el cambio, as como su relacin con la representacin poltico-institucional y la existencia en la sociedad espaola de energas transformadoras.

Los avances de las fuerzas del cambio

Los avances principales de las fuerzas del cambio no vienen derivados del enfoque populista sino del acierto analtico y poltico concreto de sus dirigentes, con influencias tericas e ideolgicas diversas, as como por la voluntad de cambio de miles de activistas.

Las fuerzas del cambio han conseguido objetivos fundamentales en la articulacin de los tres mbitos de institucionalidad: consolidar una amplia representacin poltica en los tres niveles (local, autonmico y estatal), algo asimtrica territorialmente, pero con ms del 20% del electorado; una gestin institucional hegemnica en varios de los grandes ayuntamiento del cambio, con lo que supone de mejora para el conjunto de la ciudadana y como demostracin de capacidad poltica y gestora, y una formacin poltica, las llamadas fuerzas del cambio, Unidos Podemos y convergencias, junto con candidaturas municipalistas, sometida a un proceso complejo de articulacin.

Esa dinmica del traslado del instrumento del avance para la sociedad hacia ese marco de delegacin institucional, representativa y poltica, ha conllevado, de forma previsible, una cierta desactivacin del campo especfico de la participacin activa en iniciativas sociales autnomas en el mbito de la propia sociedad, el tejido asociativo o los movimientos sociales, incluido el sindical o laboral. Aunque se mantiene, especialmente en la mayora de gente joven, una significativa conciencia cvica, la ola de preocupacin por los asuntos pblicos y su seguimiento, particularmente en las redes sociales (con menor impacto de los grandes conglomerados mediticos). Sin embargo, el grueso de las aspiraciones y expectativas de cambio de esa amplia base social, con repercusin entre los sectores progresistas y el resto de la ciudadana, han estado concentradas en la canalizacin institucional de la democracia representativa, con el largo ciclo electoral y la construccin de una nueva formacin poltica con su reflejo en las instituciones polticas.

La importante marea cvica, expresada en el periodo anterior (2008/2010 hasta 2014), con la respuesta popular a la crisis sistmica y su gestin autoritaria y regresiva, de indignacin cvica y protesta social progresista, junto con el bagaje sociopoltico y cultural democrtico-igualitario de una amplia ciudadana crtica, ha expresado los grandes avances y cambios en el marco poltico-institucional y, al mismo tiempo, los lmites de su profundidad expansiva y transformadora.

Por tanto, con una relativa estabilidad de las tendencias sociales de fondo y los equilibrios representativos con sus condicionamientos, supone la necesidad de nuevos instrumentos poltico-institucionales para encarar el proceso siguiente: consolidar las fuerzas y los apoyos institucionales pero, sobre todo, conseguir un avance cualitativo en la capacidad poltica y organizativa de las fuerzas del cambio en las tres esferas. Estamos en un tercer ciclo de reajuste poltico-institucional, distinto a los dos anteriores, y diferente a la larga etapa democrtica.

El horizonte del cambio est puesto, sobre todo, en el marco electoral o poltico-institucional de los aos 2019 (elecciones locales, autonmicas y europeas) y 2020 (previsiblemente elecciones generales y expectativas de cambio gubernamental). Pero estos casi dos aos de interregno pendiente son decisivos para encarar ese desafo. Lo especfico es que el cambio institucional real (salvo una imprevisible mocin de censura ganadora o una crisis poltica profunda por el asunto cataln) no es inminente y los mecanismos electorales se sitan en el medio plazo. Y la accin poltica tiene que tener un doble sentido: inmediato, de condicionamiento de las polticas liberal-conservadoras y mejora de la situacin de la gente, y a medio plazo, de camino persistente y garantas para el cambio institucional con un sentido democrtico y de justicia social.

Correcciones estratgicas

En las estrategias polticas de Podemos y sus aliados se han ido produciendo correcciones, algunas significativas, derivadas del cambio de situacin y la maduracin de las propias estrategias, incluido el debate de Vistalegre II con sus relatos dispares. Por ejemplo, en la concrecin del nivel de antagonismo o colaboracin y la actitud ante el Partido Socialista, ya iniciado tras las elecciones municipales y autonmicas de mayo de 2015, donde se prioriz, por parte de las fuerzas del cambio y, en parte, por el propio PSOE, el objetivo de echar al PP de esas instituciones territoriales.

En Podemos y sus aliados se iniciaba un cambio de actitud general: admitir que, a corto-medio plazo, el cambio institucional y, especficamente, gubernamental para aplicar un programa de progreso, no era posible de forma generalizada solo por el propio autodesarrollo, sobre todo si el resto de los otros tres grandes partidos formaban un bloque continuista en las polticas fundamentales. As, ha existido (y todava existe) un riesgo evidente, el proyecto continuista y la normalizacin de la primaca institucional de las derechas, con el aval socialista (el plan susanista y de los barones y poderes fcticos): la llamada triple alianza, con reedicin de la alternancia bipartidista renovada y el aislamiento de las fuerzas del cambio y una alternativa de progreso.

Pero ese proyecto continuista ha salido tocado por dos motivos: por un lado, por la resistencia y la consolidacin del bloque del cambio a pesar de las campaas polticas y mediticas de desprestigio y acoso; por otro lado, por la rebelin de la mayora de la militancia socialista partidaria del distanciamiento del Partido Socialista respecto del Partido Popular y el afianzamiento de una posicin de izquierdas (por definir) y de acercamiento a Podemos y sus aliados (por concretar). No obstante, la nueva direccin socialista, con la crisis catalana, ha vuelto a priorizar su pacto con las derechas.

Por tanto, las fuerzas del cambio deben distinguir los dos niveles, territorial y estatal, porfiar en el distanciamiento del Partido Socialista del intento restaurador del bipartidismo renovado de simple alternancia y buscar frmulas apropiadas para avanzar en la democracia y el progreso social con menor aislamiento poltico.

Cuando los lderes alternativos se encontraron con la hegemona socialista en diversas Comunidades Autnomas, adoptaron con flexibilidad la prioridad estratgica del desalojo del PP con apoyos a la investidura socialista en varios gobiernos autonmicos, con acuerdos mnimos. E igualmente por la presin unitaria, tuvo que hacer el Partido Socialista para investir alcaldes alternativos en grandes municipios. En ese mbito local, con competencias fundamentales de gestin de los servicios pblicos, las constricciones y los compromisos socialistas respecto del poder establecido y sus polticas de austeridad eran menores y algo diferenciadas. Eso ha permitido acuerdos bsicos de gobernabilidad frente a las derechas.

Igualmente, ante los resultados en las elecciones generales del 20-D-2015, los dirigentes y las bases de las fuerzas alternativas aceptaron el principio democrtico de reconocer la representatividad de las dos formaciones y apoyaron la oferta de un gobierno alternativo de progreso, con un programa negociado y una gestin compartida, con la presidencia gubernamental del Secretario General del PSOE.

Dificultades para una alianza de progreso

Como se sabe, la nueva actitud colaborativa de Podemos y sus aliados solo fructific parcialmente en el mbito territorial pero no en el gubernamental. La causa principal de ese fracaso fue la preferencia del Partido Socialista por su pacto con Ciudadanos y un plan continuista que prolongaba las consecuencias de la crisis socioeconmica y el continuismo institucional y territorial. Adems, llevaba aparejada la finalidad de la subordinacin de las fuerzas del cambio y su marginacin. Esa estrategia continuista, presentada como transversal entre el centro-izquierda y la derecha renovada, es la que no permiti echar al PP; tampoco tras el 26-J, en que Ciudadanos apost claramente por el continuismo de Rajoy y sus polticas (similares a las de su pacto con el PSOE). Pero esta interpretacin fue objeto de una gran polmica pblica y el relato tergiversado que se impuso en los grandes medios de comunicacin era otro: la causa era la actitud sectaria e irresponsable de la direccin de Podemos (particularmente, de Pablo Iglesias) hacia el Partido Socialista que impeda echar al PP del Gobierno.

Lo que se ventilaba era un reforzamiento del continuismo estratgico de las polticas socioeconmicas e institucionales, incluido el tema cataln que ha alcanzado un significado central, con perjuicio para las condiciones de la gente y el cierre de la dinmica de cambio; solo exista la ventaja relativa de un recambio o alternancia de lite gobernante, pero que buscaba la vuelta a un nuevo bipartidismo renovado. El fundamento alternativo se basaba en insistir en el emplazamiento hacia el Partido Socialista con el nico plan realmente de cambio de progreso y ruptura con las polticas liberal conservadoras: un programa gubernamental compartido y negociado segn el equilibrio poltico derivado del reconocimiento mutuo de la representatividad casi paritaria de ambas formaciones, sin la preponderancia de la alianza socialista con Ciudadanos. Se trataba de dejar abierto y vivo el proceso de cambio de progreso y la no subordinacin completa de las fuerzas del cambio a ese eje hegemonista de gran centro con su plan continuista socioeconmico y de relaciones de poder en el marco del consenso liberal europeo.

En consecuencia, aparte de las deficiencias en aspectos parciales y en su implementacin comunicativa, el anlisis de las tendencias principales y la estrategia de conjunto de Unidos Podemos y convergencias, avalada muy mayoritariamente por sus bases inscritas, apuntaban adecuadamente. Aunque fue incomprendida por una parte de la gente progresista y motivo de una gran campaa meditica de aislamiento poltico, principalmente, del mbito socialista, la firmeza en la orientacin transformadora de las fuerzas del cambio y su consistencia poltica y organizativa, vistas en perspectiva, han dado sus frutos: han contribuido a evitar la consolidacin de ese continuismo estratgico, impedir la normalizacin institucional de las derechas, superar el bipartidismo renovado con una simple alternancia y favorecer el giro hacia la izquierda de la militancia del Partido Socialista. Y todo ello ha permitido mantener abiertas las opciones del cambio real de progreso, beneficioso para las mayoras sociales, y ha impedido el aislamiento social de las fuerzas alternativas y su proyecto transformador autnomo.

La direccin del nuevo PSOE, en caso de confirmarse su giro hacia la izquierda y su preferencia de acuerdos con Unidos Podemos y convergencias, abra, inicialmente, nuevas expectativas para el cambio institucional, va electoral y alianza de progreso, no exento de dificultades e insuficiente voluntad poltica. No obstante, esa expectativa se ha bloqueado por su actitud uninacional y de apoyo a las medidas autoritarias del Gobierno de Rajoy ante la crisis catalana. En todo caso, superando el periodo involutivo de la Comisin gestora socialista, con su compromiso con la gobernabilidad del Partido Popular de Rajoy y su preferencia por los acuerdos con las derechas, vuelve a tener sentido la colaboracin entre las fuerzas del cambio y un Partido Socialista renovado con el objetivo estratgico de desplazar la primaca gubernamental liberal conservadora y abrir un nuevo ciclo institucional de progreso con polticas favorables a la mayora social.

En definitiva, el componente discursivo y la legitimacin del nuevo liderazgo alternativo deban conectar con ese nuevo campo sociopoltico progresista y de izquierdas, adquirir suficiente credibilidad para conseguir su delegacin representativa y aprovechar la oportunidad de un reequilibrio poltico-institucional. El haber conseguido dar un paso significativo en esa direccin es el extraordinario mrito de los lderes de las nuevas fuerzas del cambio, provenientes y enraizados en la protesta social de progreso y con un discurso alternativo y transformador en confrontacin con los poderosos. Eran adecuados el enfoque de la polarizacin poltica (igualitaria y democrtica) y una prioridad ambiciosa y voluntariosa de un nuevo discurso y liderazgo que conectasen con la realidad del conflicto sociopoltico y rellenasen el hueco de la orfandad representativa en el mbito poltico-institucional.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid. Autor de El populismo a debate

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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