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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2018

Estrategias para el cambio (2): Desafos

Antonio Antn
Rebelin


En la primera parte de este anlisis he explicado la experiencia de la pugna sociopoltica para el cambio en Espaa: los avances de las fuerzas del cambio; las correcciones estratgicas de la direccin de Podemos y sus aliados, y las dificultades para alianza de progreso de las fuerzas del cambio con el Partido Socialista, diferenciando los planos estatal y territorial. En esta segunda parte me centro en los retos estratgicos para el cambio poltico: la configuracin de una corriente sociopoltica progresista y alternativa, base social fundamental para el cambio, as como su relacin con la representacin poltico-institucional y la existencia en la sociedad espaola de energas transformadoras.

Corriente sociopoltica y representacin poltico-institucional

Haciendo una metfora, hay que clarificar el papel de cada uno de los dos elementos, aunque tenga efectos en la legitimidad mayor o menor de los liderazgos: lo que se haba conformado era una marea cvica frente a los poderosos con esos valores de fondo democrtico-igualitarios, y lo adicional construido sobre esa corriente social ha sido una tabla de surf, representativa y delegada, sobre todo, para la gestin institucional, aunque imprescindible para la consolidacin de esa capacidad articuladora de la dinmica sociopoltica de cambio.

Es importante este problema interpretativo de distinguir y valorar los dos componentes: corriente sociopoltica y representacin poltico-institucional. No es secundario explicar y promover su interaccin. Afecta, precisamente, a las tareas estratgicas actuales y cmo encararlas. Qu hacer y cmo para mantener, consolidar o ampliar el campo social y electoral (la marea, ahora ms convertida en brisa marina aunque con corrientes de fondo) por una opcin de cambio de progreso real o sustantivo. La marea, la dinmica sociopoltica de fondo de ese sujeto de cambio, con menor capacidad expresiva en el mbito de la movilizacin social, est condicionada por diversos mecanismos estructurales, socioeconmicos, poltico-institucionales y culturales. Y, especialmente, est influida por las relaciones de fuerzas sociales y polticas, engarzadas en el poder y/o la sociedad. Y es el aspecto que no se suele tratar adecuadamente desde el enfoque populista. Es el principal dficit para comprender las caractersticas de la nueva etapa y elaborar una estrategia transformadora de ese doble plano: las tendencias sociopolticas de fondo y la gestin representativa y de liderazgo.

La configuracin de la formacin poltica y su papel de refuerzo mutuo con su base social casi conformada es ms fcil, al ser accesible a mecanismos internos, aunque precisa de otras caractersticas ideolgicas y organizativas democrticas, realistas e integradoras. La articulacin, ampliacin y activacin de una base social diversa y autnoma, un heterogneo tejido asociativo o de agrupamiento laboral y sociocultural, compuestos e influidos por distintos actores y condicionamientos, es una tarea mucho ms compleja y persistente. Tiene resultados netos inmediatos en experiencia sociopoltica, mejoras concretas para la gente y empoderamiento cvico. Pero, sobre todo, produce efectos polticos a medio plazo: participacin en el proceso general de cambio social y poltico. Pero la conformacin de un sujeto sociopoltico necesita una funcin estimuladora ms sutil, permanente y mediadora.

El enfoque populista de lderes de Podemos (al igual que el de otras teoras del conflicto presentes entre las fuerzas del cambio) contena elementos bsicos (polarizacin y constructivismo) con componentes funcionales o positivos para esa tarea de conformar una alternativa poltica de cambio frente al continuismo liberal-conservador y el socioliberalismo adaptativo.

Pero, recordemos, el resultado especfico de esta ltima etapa ha sido, sobre todo, construir una nueva representacin poltico-institucional en un marco delimitado por la experiencia del movimiento popular en Espaa en un contexto determinado. Y ha dado lo que ha dado en dos planos diferentes. Por un lado, el fin del cierre bipartidista y su normalizacin socioeconmica e institucional en torno a una gestin autoritaria y antisocial de la crisis sistmica. Es decir, se ha mantenido, con sus ritmos y condiciones especficos, la oportunidad de promover un ciclo transformador con el horizonte de justicia social y democratizacin institucional; ello en un difcil marco europeo de hegemona liberal conservadora pero con nuevas dinmicas sociales y polticas democrticas y de izquierda renovada. Por otro lado, una significativa representacin comprometida con el cambio sustantivo de progreso, constituida por Unidos Podemos, convergencias y candidaturas municipalistas, similar en su representatividad ciudadana a la del Partido Socialista, ahora con un nuevo proyecto (retrico) de izquierdas y sin responsabilidades gubernamentales, o sea, con posibilidad de colaboracin (nuevamente bloqueada por su apoyo al Gobierno de Rajoy en la aplicacin del artculo 155 de la Constitucin, cesando al Govern y recortando el autogobierno cataln).

No obstante, es la dinmica de esas variables sociopolticas y contextuales, en el marco del carcter de la gestin de la crisis sistmica y su evolucin, as como la actitud de la ciudadana activa, las que siguen conformando la corriente social de fondo. Y sobre esas mayoras sociales incide la accin poltica de las nuevas lites polticas del cambio, ya sea discursiva, de gestin institucional o de articulacin asociativa y movilizadora.

La especializacin representativa o gestora de las fuerzas alternativas puede dejar de lado la vinculacin directa con la sociedad, considerarla pasiva o simplemente receptora de discurso y utilidad de la gestin de los servicios y prestaciones pblicas (limitada todava). O simplemente, resignarse, declararse impotente y sin competencias en esa tarea colectiva de activacin cvica con otros actores sociales para ensanchar y consolidar la base social, el sujeto sociopoltico y la dinmica de cambio. El concepto de partido-movimiento parece que quiere significar la necesidad de la formacin poltica, desde la autonoma de cada cual, de conexin con las dinmicas populares progresivas, la vinculacin con el asociacionismo de base y el estmulo de la participacin democrtica y el empoderamiento cvico. Sin embargo, todava es algo impreciso y, sobre todo, necesita de experimentacin prctica, arraigo entre la gente descontenta o crtica y persistencia.

El idealismo postmoderno, de revalorizar el impacto del discurso y el liderazgo, as como el posibilista institucionalismo elitista, infravaloran esa ardua tarea de arraigo social y activacin cvica por abajo; se suelen quedar en un intento de legitimar su funcin representativa sin asegurar, prctica y tericamente, los procesos de cambio. El impacto de esas insuficiencias es mayor en esta nueva fase al desactivarse los anteriores y amplios procesos participativos en la contienda sociopoltica y, al mismo tiempo, tener que abordar transformaciones simblicas y estructurales de amplia repercusin ciudadana y respecto del poder. La no superacin de esos lmites de enfoque y perspectiva estratgica conlleva la incapacidad para interpretar adecuadamente, con rigor y desde un pensamiento crtico y realista, los factores favorables y desfavorables de la transformacin social y poltica y la dificultad para definir las prioridades estratgicas. Conllevan la repercusin de deficiencias ms ostentosas o desorientaciones en la accin poltica inmediata.

Existen energas transformadoras

No tienen fundamento los vaticinios o deseos divulgados en distintos mbitos polticos y acadmicos de la disolucin de esta dinmica de cambio progresista en sus dos vertientes: amplia corriente sociopoltica de fondo y relevante representacin poltico-institucional. Infravaloran las causas estructurales, histricas y sociopolticas de su aparicin y consolidacin en el nivel que ha alcanzado en Espaa (y otros pases del sur europeo e incluyendo Francia y Reino Unido): el importante rechazo cvico a una gestin autoritaria y antisocial de la crisis sistmica (socioeconmica, institucional y territorial) y la defensa de la justicia social, los derechos humanos y la democratizacin poltica.

Igualmente, muchos medios resaltan en exceso la fragilidad, los errores y las insuficiencias de este conglomerado poltico, aventurando su agotamiento o explosin, cual burbuja coyuntural que va a explotar en cualquier momento, dejando va libre al tradicional bipartidismo corregido. O bien, aseguran el fin del descontento popular y el xito de la normalizacin o la hegemona cultural y poltica liberal conservadora con el asentamiento institucional y el consentimiento popular a su gestin y su salida a la crisis sistmica, basada en el incremento de la desigualdad social y la subordinacin de las mayoras ciudadanas. Su plan est basado en un modelo social regresivo, con pocos derechos sociales y laborales y precarizado, y un modelo poltico autoritario o de democracia dbil, sin hueco para las fuerzas transformadoras progresistas y de izquierda de cierta relevancia e influencia.

Pero, los dos fenmenos juntos tienen suficiente solidez poltica y estructural para mantenerse, al menos en torno a los equilibrios actuales. El plan sistemtico del poder establecido y sus aparatos mediticos para reducirlos de forma prepotente ha fracasado en sus distintas fases y mecanismos desde el lejano 2010/2011. La dinmica del cambio se ha frenado de acuerdo a las relaciones de fuerzas en presencia. El problema a plantear y resolver es cmo romper el relativo estancamiento y statu quo en los equilibrios conseguidos y persistir en el horizonte de dar un paso cualitativo de apoyos sociales e influencia poltico-institucional tras los objetivos de un cambio sustantivo y de progreso en la gestin de la todava persistente crisis sistmica. Para ello, para mejorar la prctica poltica, organizativa y de alianzas, hay que afinar la estrategia, los discursos y el liderazgo y, por tanto, los enfoques tericos.

 

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid. Autor de El populismo a debate

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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