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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Tres despachos sobre Mitteleuropa (II)

Maciek Wisniewski
TopoExpress


Vida y muerte. Es curioso cmo pensando en la suerte de la Europa Central un pas en particular Ucrania parece darle y quitarle la vida a la vez. Situada a la mitad del camino entre el Bizancio y el Occidente. Pegada de dos mitades (la oriental moldeada por Rusia y la occidental hecha por Polonia y Austria-Hungra). Para unos Ucrania es hoy el principal el ltimo? lugar donde hablar de su identidad y extensin an importa. Segn Y. Andrujvych el autor ucranio que junto con el polaco A. Stasiuk escribe Mi Europa (2000), un tomo de ensayos sobre las modernas encarnaciones del mito centroeuropeo sta es la ltima frontera de la Europa Central kunderiana (goo.gl/FLNRQw). Para Kundera era un concepto aspiracional (ir al Occidente). Despus de que Polonia o Hungra cumplen esta aspiracin, la frontera se mueve. Ahora es turno de Ucrania. Al final: su parte occidental al menos ya estuvo all. Para otros, la misma crisis en Ucrania (desde 2013) y la falta de unidad regional frente a ellacon los polacos queriendo ir casi casi a la guerra con Rusia y los checos o los eslovacos no tanto (goo.gl/rTmVxm) demuestra que no hay tal cosa que la Europa Central (sic): las divisiones entre Rusia y el resto del continente tienen que ser redibujadas y proyectos regionales repensados. Es cierto: desde su fundacin el Grupo Visegrd (goo.gl/E7H555) es una risa. Pero la base de la unidad aqu, incluso de la misma existencia centroeuropea, es insoportablemente estrecha (el antirrusismo). Encima, el retorno a la centenaria idea de Intermarium (goo.gl/Bw9YQf), una Mitteleuropaimperial polaca (sic), pregonado por la derecha soberanista y neoautoritaria de Varsovia muy al estilo de los 20/30 cuando la poltica wilsoniana de fortalecer a los pequeos nacionalismos fragmenta la regin ponindosela en una bandeja a Hitler y Stalin, lo hunde an ms en un mar de ilusiones e insignificancia (traicionando de paso las antes celebradas aspiraciones ucranias: hoy en la regin Bruselas ya suena igual de feo que Mosc).

El (mal) ejemplo. Z. Bauman discutiendo en 2011 la cuestin qu nos ensea la Europa Central?(goo.gl/r1Ljua) empieza justamente por all. Recuerda el fracaso del modelo post-Versalles impuesto con arrogancia e ignorancia por W. Wilson (goo.gl/P3gKLA). Recuerda las justas crticas de la misma H. Arendt: los cinturones de poblaciones mixtas en Balcanes y Europa Central no sirven para regirse por la regla ein Volk, ein Reich. Ya sabemos cmo acaba esta historia. Mal. Pero cuando pasa a la actualidad las cosas empiezan a complicarse. Hablando de la crisis de la UE y enfatizando que el futuro poltico de Europa depender de la suerte de su cultura, apunta a la regin como un modelo y una esperanza: su experiencia en ser diverso (sic), algo que el resto del continente ya saba, pero que por la crisis falla, ser su salvacin. De dnde esta conviccin? De Kundera, Milosz, Konrd. De toda una tradicin literaria/intelectual de los 80 en la que Europa Central no slo es parte integral del Occidente temporalmente dominada por la URSS, sino la verdadera portadora de sus valores (sic). Para Kundera uno de los ms perspicaces socilogos, segn Bauman, Europa ya hace cuatro dcadas est en una crisis identitaria. No ve la tragedia de los pases centroeuropeos. No ve su potencial sanatorio (una versin de esta narrativa surge luego en referencia a Ucrania y la Europa de hoy). El problema con esta visin aparte de que todo modelo kunderiano es demasiado limpio (algo que por ejemplo Stasiuk, a su vez uno de los mejores observadores de la modernidad segn Bauman, enturbia en sus libros) es que la realidad lo contradice. A pocos aos las esperanzas de Bauman perecen en llamas del odio antirrefugiados que estalla por toda la Europa Central. La regin en vez de salvar a la UE, le da la espalda. La acusa de peligrar su singularidad. De ser permisiva con la amenaza musulmana.

Las ausencias. Uno de los fundamentos de la existencia de Mitteleuropa, un pegamento que junta aquel espacio cultural y geogrfico es el elemento judo (E. Traverso, El final de la modernidad juda, p. 43-47). Su casi completa desaparicin el Holocausto, las erupciones del antisemitismo post-1945 es el fin de la entidad tal como la conocemos (vase: parte I). Antes, su presencia permea en la cultura y en el mito: la figura del judo errante es irrevocablemente vinculada con Mitteleuropa (p. 43). Incluso la Europa Central de la lengua alemana (vide: K. Jaspers) es en muchos aspectos una creacin juda: son ellos que cimentan la unidad del mundo que desborda las fronteras y penetra las culturas eslavas, blticas, balcnicas, italianas (p. 45). Uno de sus mximos exponentes es J. Roth nacido en Galitzia en el lejano este del Imperio austro-hngaro, histricamente parte de Polonia, hoy Ucrania. Segn un protagonista de una de las novelas de B. Hrabal es all, en la ltima estacin de trenes del estilo imperial, donde empieza la Europa Central (La soledad ruidosa, 1976). La literatura de Roth es emanacin pura de Mitteleuropa. Sus folletines y crnicas de viajes por la regin su retrato inigualable (The hotel years,2016). Una vez T. Mann con soberbia su idioma alemn en manos de este vagabundo oriental/judo/eslavo! dice de l: la embriagada Europa del Centro. Miro las fotos del autor de La marcha Radetzky (cara roja, hinchada), miro al espejo, pienso en mis bisabuelos galitzianos polaco-alemanes y me quedo con l.

Coda. Para Andrujvych cuyos ancestros tambin son de Galitzia, la esencia geogrfica, histrica y sicolgica de la regin es el miedo que oscila entre sonar dos alarmas: vienen los alemanes! y vienen los rusos! (Mi Europa, p. 16).

Y qu alarmas estn sonando hoy?

Vienen los refugiados!(aunque vino apenas un puado y no van a venir ms).

Vienen los unioneuropeistas!(ayer la regin fue Occidente secuestrado por Oriente [URSS]; hoy parece Oriente secuestrado por Occidente [UE]).

Vienen los rusos! (aunque en su regreso a lo verdadero eslavo, magiaro de ellos Varsovia, Budapest o Praga emulan tal cual a Mosc).

La historia no fue benvola con la Europa Central. Pero causada por ella histeria colectiva debe tomarse como lo que es: un trauma para superar; no una forma de hacer poltica.


Artculo publicado originalmente en La Jornada.



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