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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Ms que la corrupcin, quin paga al final?

Fernando G. Jan


No voy yo a ser quien niegue la corrupcin, de la que se habla ampliamente, dando por sentado que todos nos entendemos, y puede que con razn, pues basta acudir al diccionario de la Real Academia Espaola para encontrar la acepcin que nos viene pintiparada: 4.f. En las organizaciones, especialmente en las pblicas, prctica consistente en la utilizacin de las funciones y medios de aquellas en provecho, econmico o de otra ndole, de sus gestores. As, pues, tenemos: que se extiende al dominio de las organizaciones, por tanto no slo a las empresas, alcanzando tambin a las ONG. Especialmente destaca a las organizaciones pblicas, que no son las nicas, pero por ser tales se las supone administradoras de caudales de todos y no voluntariamente entregados en su origen, sino que provienen del poder coercitivo de las Administraciones Pblicas. La esencia estriba en que sus gestores (algn da, metidos de lleno ya en sociedades profesionalizadas, basadas en contratos y certificaciones, habr que decidirse a aceptar la extensin a los trabajadores en general, aunque su provecho sea menor,) que se benefician dedisponer de las funciones y medios de la organizacin en beneficio econmico o de otra ndole, entindase pecuniario o no.

En qu estriba el busilis de la corrupcin? En que alguien se aprovecha de posicin y recursos que no son suyos en beneficio propio. La pregunta que me parece determinante al cabo es: Quin paga? (utilizando pagar en sentido amplio, vulgar, cotidiano) Si el que paga en ltima instancia no obtiene la contraprestacin correspondiente al pago, entonces podemos considerar que se est produciendo corrupcin y eso se da en muchos ms casos de los que la gente contempla habitualmente. Veamos algunos:

Frente a los que creen que el Estado o las Administraciones Pblicas pagan algo, esto slo puede darse en el caso de que generasen ingresos de la nada, pero a partir de los impuestos slo pueden redistribuir lo que ingresan, tras deducir lo que se asignan los que mandan y lo que asignan a los funcionarios y trabajadores de las Administraciones Pblicas. As pues, cuando se pide que pague una subvencin, quien la paga es quien paga impuestos, por tanto, principalmente la gente corriente. Cuando otorga la subvencin directamente una Administracin Pblica a una empresa, le estamos transfiriendo dinero ganado con el esfuerzo de muchos, en provecho de los gestores de la empresa y, en menor medida, de sus trabajadores, por tanto, de un colectivo menor, igualmente cuando se hacen concesiones o se contratan bienes y servicios. Tambin cuando una administracin da ayuda al desarrollo, la estamos pagando entre todos los que pagamos impuestos. Todo ello sin otro control que el que decidan llevar a cabo los partidos polticos, lo que se transforma en un mercadeo de favores, pagando la gente, no ellos. Y no olvidemos la tremenda complejidad de la UE: qu puede impedir que una concesin econmica hecha a una ciudad no se provea de facturas por servicios realizados en Mxico de una empresa creada al efecto? Qu ciudadano puede conocer esto? Qu ciudadano puede impedirlo?

Si las Administraciones Pblicas tienen actividades empresariales productoras (prefiero evitar la palabra productivas, que eso es harina de otro costal), el capital que se est utilizando se ha constituido por acumulacin social y va a una organizacin sobre la que no tenemos derechos directos como los tiene un accionista en una empresa privada, y la norma recta del beneficio queda desdibujada en favor de argumentos de conveniencia. Asimismo, los recursos que obtienen escapan al control de los ciudadanos que, en teora, eran los propietarios lejanos del capital; no digamos ya con los engendros pblico-privado y entes consorciales, con dos legislaciones que se superponen y crean ms confusin que no aclaran.

Los partidos polticos reciben dinero, ventajas y derechos que hemos pagado los ciudadanos, pero tambin los reciben de agentes opacos, que pueden disimular sus aportaciones mediante empresas, fundaciones, parasos fiscales. Y no dejemos de lado las popularizadas puertas giratorias, el pase de un alto cargo, en su da nombrado por un partido poltico, que acaba de presidente o director general de una gran empresa cuyos beneficios dependen de autorizaciones pblicas de precios o restricciones jurdicas. O el caso de alguien que ha hecho un gran favor a las ms altas instancias polticas y ve retribuido el favor en el nombramiento de un hijo suyo al frente de una gran empresa.

La complejidad jurdica y el entramado de poder impiden a cualquier ciudadano que pueda efectivamente supervisar la aplicacin de lo que paga. Y menos con datos agregados. Auditorias y dems controles no permiten saber si se ha aplicado correctamente, slo el anlisis microscpico de cada asignacin permite desvelar si ha habido corrupcin, a condicin de tener toda la informacin, lo cual, slo en casos excepcionales, lo consiguen los jueces, y, por descontado, los gestores del asunto a su mximo nivel.

Cmo no va a haber corrupcin si su control es prcticamente imposible? Cmo vamos a impedirla, si las sanciones no son rotundas en lo econmico, severas en la calificacin penal y en sus consecuencias y excluyentes de manera definitiva del sistema institucional, poltico y empresarial?

Fernando G. Jan, doctor en Ciencias Econmicas y Empresariales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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