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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Un fusil que sobresale de la sombra

Fernando Luis Rojas
La Gaceta de Cuba

Palabras en la presentacin de la revista La Gaceta de Cuba No. 6, 2017


Agradezco la invitacin de Norberto Codina para esta presentacin, y en especial a Esther Prez, quien aparece como editora invitada de este nmero. Esther, que en los ltimos tiempos nos acompaa sistemticamente en los encuentros de la Ctedra Antonio Gramsci del instituto Marinello y a quien, mis compaeros y yo, insistimos en ver como la excepcional editora, educadora, pensadora y persona que es.

Estamos ante un excelente nmero de La Gaceta, que agrupa varios trabajos que daran individualmente para los quince minutos que usualmente se dedican a hablar de la entrega completa. Por eso me ahorro comentarios generales que aludan a los 55 aos de la publicacin y comienzo esta tarea de presentador, que considero me supera.

El eje del nmero junto a otras secciones que pudieran decirse habituales se encuentra en un dossier dedicado a Fernando Martnez Heredia. En su introduccin se refiere a la obra de Fernando como una de las ms coherentes, intensas y originales generadas en la Isla de 1959 a la fecha. Con el ttulo Pensar y hacer la Revolucin no se trata de un pastiche de textos desconectados y grandilocuentes, todo lo contrario, es un dossier-dilogo colectivo en el que Martnez Heredia participa con sus textos y lo que se escribe de l.

Ya el nombre da para polmica: pensar y hacer la Revolucin. Esa conjuncin puede dar la engaosa idea de una relacin causa y efecto: pensar la Revolucin y luego hacerla. Afortunadamente, aunque se expresa en todos los trabajos, los de Magdiel Snchez Quiroz y Pedro Pablo Rodrguez lo resuelven explcitamente. Dice el joven mexicano, recientemente ganador del Premio de ensayos Hayde Santamara con una versin ms extensa de lo que publica La Gaceta, Pensar y hacer la revolucin constituye, como sntesis, el caminar de FMH. En esa unidad se entreteje su prctica poltica local e internacionalista. Por su parte, Pedro Pablo lo resume en unas lneas: Si alguien en el campo intelectual cubano ha demostrado con su quehacer que para hacer la revolucin esta ha de pensarse y repensarse una y otra vez, y que ese pensamiento requiere del ejercicio prctico de la revolucin, ese es Fernando Martnez Heredia.

Se ha insistido en la capacidad de Fernando para conectar con la gente joven. Cuando era joven ajustndonos al criterio biolgico lo hizo con sus coetneos, y ya luego con los que se han dado en llamar sus discpulos, un trmino terrible si se piensa desde una educacin bancaria y vertical de la que no fue parte y rechaz. Esa capacidad de conectar, o dira ms, de encantar, se visibiliza en este nmero. Desde su compaero de siempre Aurelio Alonso (La Habana, 1939) hasta la joven investigadora Rosario Alfonso (La Habana, 1988), la edad de quienes escriben parece relativizar esa mitad de siglo que media entre Aurelio y Rosario.

Incluso en un ejercicio formal es difcil despegarse de la cotidianidad con Fernando. En sus funciones de director del instituto Juan Marinello cuando quera dar y/o que te compraras una tarea, destacar algo que hicimos bien o azuzar un desacuerdo deca a los ms jvenes: Nio, eres el anuncio de los tiempos que vendrn. Pues este nmero de La Gaceta trae, en materia editorial y de futuro, varias anunciaciones. As por ejemplo, se publican del propio Fernando Martnez El mundo en el que naci Carlos Enrique Marx y algunas cuestiones de mtodo, los primeros epgrafes de un libro resultado del curso que imparti en 2015 a jvenes y no tanto del Marinello, FLACSO-Cuba, profesores y estudiantes de las universidades de La Habana, Oriente y de Ciencias Informticas, docentes de la Escuela Superior del Partido, entre otros; y El Che en la Casa de Las Amricas, prlogo al libro del fondo editorial de Casa De/sobre Ernesto Che Guevara en proceso de publicacin. A ellos se suman el mencionado trabajo de Magdiel Snchez y los pasajes del libro Habitaciones oscuras de Rebeca Chvez, al que me referir ms adelante.

Debe entenderse la imposibilidad de referenciar todos los textos de este nmero, pido adelantadas disculpas por las omisiones. Sera ms conveniente hablar de algunas lneas generales y comunes.

Parece una preocupacin colectiva la insistencia en poner a hablar a la gente comn, lo que se dira la gente del pueblo sobre y desde la revolucin. As ocurre a partir de los seis cuentos de Fernando que inician la revista (solo uno de ellos publicado antes). En narraciones cortas empiezan a asaltarnos las canciones antiguas que tararea una ta, liberales alzados y conservadores, guardias rurales, combatientes de las gestas independentistas que no llegaron a generales hasta ese Emilio Vapalpueblo que se mueve de la fragua al torno, del taller a la discusin, del martillo a la lectura del peridico Hoy, para rematar con frases demoledoras como Por l s que existe mecnico popular, y que no toda la sabidura va a las aulas o Yo me pregunto de cuntas historias est hecha la Historia. Despus, el propio Fernando complejiza el asunto al recordarnos que el joven Marx quera poner su talento personal en una relacin ntima y nueva con el genio del pueblo y que Siglo y cuarto despus, en Cuba naci una revolucin socialista de liberacin nacional desde la conjuncin y los combates de una vanguardia poltica y el ingenuo suelo popular (esta ltima, frase del propio hombre de Treveris).

Pero deca que esta insistencia es una preocupacin colectiva. A propsito, dicen Oscar Zanetti en su trabajo El intrusismo historiogrfico de Fernando que en su obra tiene especial relevancia la cuestin del papel desempeado por el sujeto popular en nuestra evolucin nacional y Julio Csar Guanche en La fuerza de Fernando, que este se situ en una posicin ventajosa para comprender las mltiples dimensiones sociales de la poltica, para visibilizar al pueblo, y para hacer algo tan importante como difcil de entender: identificar cmo gana y cmo pierde la gente comn dentro de un proceso determinado.

Las preocupaciones y temas tratados por Fernando se ventilan en todos los trabajos del dossier, y hacen que debamos enfrentarnos a los textos a golpe de emboscada: a cada paso, a cada frase, nos asalta uno nuevo o se ampla otro.

Quisiera particularizar en algunos textos, por la manera en que nos hablan hoy. En el mencionado El mundo en el que naci Carlos Enrique Marx de Fernando, el autor se bate con la importancia de analizar las realidades en las cuales se produce el pensamiento, y considera en esas realidades no solo el elemento material; habla de examinar por una parte, el medio social y el decurso histrico, la formacin, las motivaciones y las pertenencias ideolgicas de los autores; por otra, la produccin misma de conceptos y conocimientos sociales en funcin de sus concreciones sociales e histricas. Esto forma parte de una preocupacin dominante de Fernando: ver los marxismos y los socialismos desde su historia, que no se inicia a la manera ms simple con Marx y El socialismo. Ms adelante, como un mazazo, nos dice o le dice a sus intrpretes utilitarios tengo una posicin determinada como marxista. No todos los marxistas piensan igual que yo. Esto lo podra decir todo profesor al comenzar su curso de marxismo, pero, lamentablemente, no es lo usual. Creo que algunos no lo saben, a otros no les parece bien decir algo as, y no faltan quienes creen que solo son marxistas los que piensan como ellos.

Me detengo ahora en el trabajo de Rebeca Chvez. Como se sabe, las entrevistas (al respecto ampla en este nmero Rafael Acosta de Arriba en calidad de entrevistado) tienen su dinmica propia, como el testimonio y las cartas; a veces una dinmica ms rica que otros tipos de textos. Rebeca se lanza a preguntar por la experiencia vital de Fernando en los sesenta, especficamente por Pensamiento Crtico y el Departamento de Filosofa; y Martnez Heredia, con libertad, menciona nombres, emite juicios y recrea a un tiempo procesos, hechos y actores. No se esconde, como no lo hizo nunca y asume cada palabra con responsabilidad. Y esto se anuncia como parte de un libro! No pude menos, al leerla, que recrear una cancin popular del Noro y Primera clase: Si as est la parada, cmo estar la terminal!". A manera de muestra, me quedo con una frase de Fernando en este dilogo sobre aquellos aos: Empezamos a ser criticados por algunas personas del campo revolucionario. Nos encuentran excesivos, demasiado radicales y quizs algo irrespetuosos. 1. Fernando no elimina a los crticos (los que les criticaron a ellos) del campo revolucionario; 2. Demuestra que a l (y varios de sus compaeros) a los que hoy se puede considerar sin dudas revolucionarios y han sido legitimados desde perspectivas diversas como tales les llegaban crticas en nombre de la Revolucin.

Finalmente, como corresponde a un buen nmero y una buena revista, hay trabajos que en una primera lectura no he podido resolver. Digo que es bueno porque una publicacin que no genere cola o saga deba preocuparse. Me ocurre con El intrusismo historiogrfico de Fernando, de Oscar Zanetti. En este texto transparente, sincero y fiel a la academia historiogrfica, en el que se exponen con amplitud, seriedad y claridad los aportes de Fernando a la historiografa cubana se dice: Desde luego, cuando se entreteje con la vivencia el juicio histrico siempre resulta controvertido y las interpretaciones, pese a la contundencia factual en que se asientan, son sobre todo propuestas para el debate. Personalmente, quizs por la libertad que otorga la no pertenencia gremial, prefiero al Trotski del prlogo a Historia de la Revolucin rusa: () en pocas de revolucin es un poco peligroso asomar la cabeza sobre las murallas1 [para mirar con objetividad desde arriba].

En junio, al morir Fernando, escrib un trabajo de nombre poco afortunado en el que deca: Fernando merece un texto negativo, que sera un texto en rebelda. Fernando merece ser interpelado: Pensamiento Crtico no es LA Revista, Fernando no es EL Premio Nacional de Ciencias Sociales, Fernando no es EL historiador, Fernando no es EL Maestro de Juventudes de la Asociacin Hermanos Saz si nos quedamos con esas cosas, en unos meses se apostillar en el recuerdo algo como un Lord ingls. Entre otras razones, Fernando merece un texto negativo porque uno se queda sin la ms puta idea de cmo armar un mapa con lo hecho, con lo vivido. Y en esta Cuba de hoy, donde quedarse sin mapas parece una moda, hay que gritar al menos desde los tres jirones que vienen a la cabeza2. Creo que este dossier de La Gaceta es, en este sentido, un conjunto de textos negativos.

Siendo riguroso, este nmero es ms que el homenaje a Fernando. Sus lectores encontrarn una deliciosa entrevista a Rafael Acosta de Arriba, considerado por Daniel Cspedes (el entrevistador) uno de los intelectuales cubanos ms prolficos en escrituras y temticas. No puedo borrar el recuerdo de mis primeras clases como profesor de historia del preuniversitario y la manera en que, para hablar de Cspedes, acuda a La Revolucin de Yara de Figueredo y Los silencios quebrados de San Lorenzo de Rafael Acosta. Sobre su pasin cespediana y las miradas e indagaciones historiogrficas recientes sobre el Padre de la Patria se conversa aqu; como tambin de la crtica de arte, la curadura y las investigaciones de Acosta acerca del Congreso Cultural de La Habana que se realiz en 1968. Este es un trabajo que no se desconecta del eje de la revista, como se ilustra en palabras del investigador titular del instituto Juan Marinello: La crtica se basa en la duda y se alimenta de la polmica, por eso y por su carcter incisivo, suele ser tan molesta, sobre todo para el blanco de sus dardos y ms en un paisaje letrado (el nuestro) en el que impera el axioma de: No se te ocurra tocarme ni con el ptalo de una rosa.

Menciono finalmente el dptico que conforman Al rescate de Leonardo de Graziella Pogolotti y Julio Antonio Mella de Leonardo Fernndez Snchez. Como seala Graziella, Leonardo cuya talla y papel verdadero habrn de valorarse cuando emerjan de los archivos los testimonios de su quehacer periodstico nos entrega a un Mella vivo, una figura atltica, gallarda, saco verde y pantaln de franela, zapatos de dos tonos, fuerte el mentn voluntarioso, alta y poderosa la cabeza, luminosos los ojos, sobre los que llamea la melena rebelde. Precisamente Mella, fue puerto y despegue para Fernando Martnez Heredia.

Reitero mis disculpas por las omisiones. Les sugiero completo, de principio a fin, este nmero de La Gaceta. Considero, volviendo a los cuentos de Fernando, que constituye un material que sobresale, una punta de fusil que sobresale del bulto de la sombra.

Notas:

1 Len Trotski. Historia de la Revolucin rusa. Tomo 1. Ruedo ibrico, 1972. p. 5.

2 Fernando Luis Rojas. Fernando Martnez y la jamonada en salsa. En https://medium.com/la-tiza/fernando-mart%C3%ADnez-y-la-jamonada-en-salsa-f1ce8ff70f01.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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