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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Pobre Honduras, maltratada y mancillada de nuevo!

John Grant
CounterPunch

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


El Sr. Hernndez y sus aliados controlan el proceso de escrutinio de votos, la comisin de supervisin electoral, el ejrcito que bajo la ley hondurea se encarga de trasladar las urnas- y todos los procesos de apelacin. Senadora Jan Schakowsky, demcrata por Illinois (EE. UU.)

La palabra honduras significa profundidad en espaol. Es tambin el nombre de una de las naciones ms maltratadas del hemisferio occidental. Sus ciudadanos son mayoritariamente pobres y se sienten abrumados por un Estado corrupto histricamente vinculado a la red de corrupcin, mucho ms sofisticada y rica, que agobia a la ciudadana estadounidense. Las elecciones del 26 de noviembre para elegir presidente de Honduras fue el captulo ms reciente de esta triste realidad histrica.

Honduras est ahora enredada en protestas callejeras tras un recuento electoral que apesta como pescado con tres das al sol. El presidente Juan Orlando Hernndez se presentaba para un segundo mandato, a pesar de una disposicin constitucional, no enmendada, que excluye un segundo mandato. El excomentarista deportivo y presentador de concursos Salvador Nasralla se present contra Hernndez, que era en principio el favorito para ganar. La Organizacin de Estados Americanos ha declarado que el recuento electoral fue muy deficiente y est presionando para que se organice una nueva eleccin.

Esto fue lo que pas: El da posterior a las elecciones, se anunci que Nasralla ganaba el recuento de votos por un porcentaje de cinco puntos, lo que sugera una verdadera derrota de su adversario. Un tercer candidato a presidente concedi que Nasralla era el ganador. En ese momento, el tribunal electoral dej de repente de comunicarse con el electorado. Tras la interrupcin, la siguiente comunicacin fue para declarar a Hernndez como ganador por un porcentaje de 1,5%. De inmediato se produjo un estallido de protestas en la nacin con muertos y heridos. Sabiendo lo importante que EE. UU. es para Honduras, Nasralla vol a ese pas para consultar con amigos y la OEA. La OEA hizo un llamamiento pblico para que se convocaran nuevas elecciones.

El Departamento de Estado de Rex Tillerson respondi de este modo: EE. UU. observa que el Tribunal Electoral Superior de Honduras ha declarado ganador al actual presidente Juan Orlando Hernndez. EE. UU. observa Ese lenguaje tentativo sugiere que la administracin Trump no puede negar el olor a pescado podrido en Honduras, por lo que muestra cierta timidez en su apoyo al recuento espurio con el que sale reelegido Hernndez. En base a actuaciones pasadas, se comenta que Hernndez posee una fuerte ambicin autoritaria. Sin embargo, se dice tambin que muchos miembros del ejrcito y de la polica se muestran reacios a mostrarse duros con los manifestantes; parecen no ignorar lo que est pasando. Hasta dnde estn dispuestos a llegar es la pregunta a plantear. Si Hernndez no puede poner fin a los disturbios y hacer que los ciudadanos de Honduras acepten su corrupta eleccin, entonces EE. UU. no tendr ms opcin que asumir otra postura. El Departamento de Estado dijo que si el Sr. Nasralla no est muy conforme con el recuento, debera presentar una apelacin. Desde luego que saben, como la representante Schakowsky seala arriba, que Hernndez controla el proceso de apelacin.

Pasemos a Gringolandia y a nuestra lucha de gneros actual, que es una historia muy del siglo XXI que puede estar relacionada con la historia de Honduras. Considero el ascendiente de Trump como una reaccin violenta masculina enraizada en el corazn blanco y masculino alrededor de Dios, armas y camiones de gran macho. En el mismo sentido, la actual furia salvaje contra la conducta sexual inapropiada puede verse como una reaccin violenta feminista contra la reaccin violenta machista de Trump.

Como nacin grotescamente polarizada de personas autoindulgentes y engredas, nos hemos representado en una lucha de reacciones violentas de identidad de gnero. Conducta sexual inapropiada es un trmino vago que incluye el abuso de menores y la violacin directa, as como los casos de besos no deseados. Va de lo muy grave a lo cmico. Ahora, cada da, nos llegan nuevos relatos de los medios dominantes normalmente de mujeres, pero no siempre (tenemos el caso de los acusadores de Kevin Spacey y un caso en Kansas que implica a un hombre acusando a una ejecutiva, que se presenta para el Congreso, de despedirle tras haberse negado a tener sexo con ella; esta seora ha abandonado la campaa)- informando sobre incidentes de conducta sexual inapropiada por parte de machos clebres y poderosos. La conducta sexual inapropiada no es nada nuevo. Sin embargo, lo que s est siendo nuevo es la credibilidad que estos relatos estn repentinamente recibiendo. Hasta ahora, el ciclo acusatorio no ha llegado muy abajo en la escala de clases, hasta los trabajadores y los pobres, donde podra sostenerse que se producen la mayor parte de los abusos. En ese punto, podra chocar de frente con la clase trabajadora, con la reaccin machista entre los hombres que ven lo que las feministas llaman conducta sexual inapropiada como algo bastante honorable, algo as como: Hey, los hombres estn diseados para ser asertivos; y en algunas ocasiones esa asertividad puede ser incmoda. El Times public recientemente una historia larga en primera pgina sobre el acoso y abuso sexual sufrido por las mujeres a lo largo de varias dcadas en dos plantas de la Ford en Chicago. Sigue siendo una pregunta abierta si la recin hallada credibilidad arraigar en la parte inferior de nuestra cultura de libre mercado, antisindical y centrada en el dinero.

A un nivel ms profundo, surge la pregunta de si en la cultura tan estructurada, industrializada y saturada de redes sociales en la que vivimos, la masculinidad es cada vez ms superflua; es decir, la masculinidad que una vez tuvo sentido en un modo de supervivencia dura ha evolucionado a una postura narcisista y autocomplaciente que conduce al acoso, a la avaricia y al crimen, no a la civilizacin del siglo XXI. Conocemos a verdaderos tipos duros que no reconocen ni discuten cuestiones de gnero. As como la raza es una cuestin slo para la minora estadounidense africana, el gnero es una cuestin de las mujeres. Los hombres no hablan sobre eso; slo actan al respecto. Y nunca se disculpan (aunque en ocasiones paguen montones de dinero). Desde luego que ese punto de vista es controvertido, pero puede tener algo que ver con las luchas de gnero actuales.

Hillary Clinton es el nexo entre estas dos historias: el abuso de Honduras y la reaccin violenta contra la mala conducta sexual de las celebridades. La Sra. Clinton est profundamente implicada en ambas. Adems de que su prdida ha supuesto un impulso importante al actual movimiento contra la conducta sexual inapropiada, como secretaria de Estado de EE. UU., fue la voz principal en la administracin Obama que aprob el golpe de 2009 contra el presidente hondureo Manuel Zelaya, el origen de la actual debacle electoral. Zelaya, un empresario de izquierdas antes de ser elegido presidente, se top en pijama a las seis de la maana con un grupo de hombres armados que haban irrumpido en su palacio presidencial y que le expulsaron del pas. La razn ofrecida para el golpe era que Zelaya estaba maniobrando para cambiar la Constitucin y poder presentarse a la reeleccin. Cundieron los temores de que Honduras se pareciera a la Nicaragua sandinista o a la Venezuela de Chavez. Clinton y su jefe Barack Obama se decantaron claramente por no emplear el poder de EE. UU. para oponerse al golpe; pero no exigieron que se anulara. En cambio, con Clinton a la cabeza, trabajaron para esquivar suavemente las consecuencias. Actuaron como si nada importante hubiera sucedido; se abord como algo inconveniente a resolver. Parecan confiar en que a nadie, excepto a los marginados izquierdistas, le importaba un comino. Por la democracia hondurea no mereca la pena desperdiciar el capital poltico de la administracin. Conocan muy bien la historia: que durante la guerra de la Contra de Ronald Reagan contra Nicaragua, Honduras estuvo bajo el control del embajador estadounidense John Negroponte, que actuaba como un procnsul imperial gobernando Honduras. La nacin pobre era conocida entonces de forma sarcstica como el portaviones Honduras, desde el que la Contra lanzaba ataques letales sobre Nicaragua. Tras el golpe de 2009, la violencia y los asesinatos se incrementaron significativamente en Honduras. Dado que el presidente Zelaya se haba mostrado cauteloso con las tcticas intimidatorias estadounidenses, gracias al golpe contra aquel, se le concedieron a EE. UU. una serie de nuevos derechos respecto a las bases para su ejrcito bajo los auspicios de la guerra contra la droga. Todo esto ha sido lo que ha generado ahora el pescado podrido en las noticias.

Hay una metfora oculta en todo esto. Si una masa crtica inslita se ha materializado ahora, y a las mujeres que haban sufrido abusos en EE. UU. se les est dando de repente credibilidad y se las est escuchando, cunto tiempo necesitaran los ciudadanos pobres en un lugar como Honduras para obtener el mismo tipo de credibilidad por las muchas dcadas de violaciones flagrantes de los derechos humanos y abusos democrticos que han sufrido a manos de un sistema corrupto dominado por machos en Honduras, que comparte cama con un abusador imperial en serie?

Cundo y cmo se forman esas masas crticas es una gran pregunta. Cundo de forma desapercibida se convierten en empata y accin poltica? Tanto Donald Trump como Hillary Clinton se han negado a dar crdito a los hondureos pobres al ignorar sus acusaciones de corrupcin y violencia antidemocrticas. Entre los despreciados de Honduras se incluyen personas como la preeminente activista ambiental Berta Cceres, asesinada el pasado ao por su activismo, uno de los muchos asesinatos en Honduras cuyas cifras empezaron a crecer tras el golpe de 2009.

El caso es que, en lo referente a los gobiernos corruptos de la diminuta Honduras y los enormes EE. UU., la concesin de credibilidad a las acusaciones de violaciones de los derechos humanos y de abusos sexuales, respectivamente, parece depender significativamente de la clase del acusador y de la experiencia de los que conceden la credibilidad. Todo se reduce a esto: Se considera su historia culturalmente digna de opresin y abusos? Dar credibilidad a su narrativa implica que mi poder disminuya de alguna forma?

El compaero para la vicepresidencia de la campaa de Hillary Clinton, el senador por Virginia Tim Kaine, es un demcrata liberal de libro. Lo que le hace interesante en este contexto es que cuando era joven pas un ao de su vida prepoltica, en la dcada de 1980, trabajando en Honduras con los jesuitas inmersos en la Teora de la Liberacin, la disciplina espiritual entre los pobres que sigue las enseanzas humanas de Jesucristo, es decir, la anttesis del fundamentalismo cristiano de extrema derecha. Kaine ha hablado en pblico a favor del llamamiento de la OAS a celebrar nuevas elecciones en Honduras. Considero esto como una cuestin de corazn humano. Gracias a sus experiencias personales sobre el terreno, Kaine conoce ntimamente algo del sufrimiento del pueblo hondureo. Comparto este tipo de empata inducido por la experiencia. En mi caso, fui deportado de Honduras en 1984 con otros cinco estadounidense por hablar pblicamente en Tegucigalpa contra la guerra de la Contra. Nuestro arresto fue autorizado por el procnsul Negroponte y su equipo y, hasta el da de hoy, soy una persona non grata en Honduras. Por qu? Porque, como Kaine, fui un joven testigo y aprend algo importante sobre el poder abusivo que me hizo sentir una gran solidaridad hacia el pueblo hondureo. Dado su estatus poltico, Kaine (quien subraya su facilidad con el espaol) puede no desear que aparezca mucho el conocido hecho de que cuando era joven se reuni con el padre James Carney, un sacerdote estadounidense radical que trabajaba con los pobres y que fue presumiblemente asesinado por las fuerzas hondureas, posiblemente con la complicidad estadounidense. Nunca se encontr su cuerpo. Me reun tambin con gente tan valiente como l, as que conozco lo suficiente como para poder descartar la etiqueta estndar y simplista de comunista que tanto intimida a muchos estadounidenses de una verdadera comprensin de la realidad hondurea.

Una cosa que aprend en Honduras es que los hondureos que viven en Centroamrica son tan americanos como cualquier ciudadano de los EE. UU. Nuestro gran mito autocomplaciente del Excepcionalismo Americano pone una venda en los ojos de demasiados norteamericanos. Mis experiencias de la dcada de 1980 en Honduras y Centroamrica fueron insignificantes, pero profundas a nivel personal, lo cual, desde luego, es el significado ingls de la palabra honduras. Aquellas experiencias me llevaron a un compromiso con lo que es una lucha humana perenne y compleja por la paz y la justicia que para m terminar slo cuando me entierren.

La administracin Trump trabaja para el otro lado, para el lado que considera la guerra como algo rentable y la paz como dominacin, el lado al que Dick Cheney se refera como el lado oscuro. No creo en absolutos o en algo permanente; pero creo en el bien y en el mal como fuerzas en disputa dentro de todos nosotros, lo que significa que estn tambin compitiendo dentro de los Estados-nacin y dentro de todas las instituciones, incluyendo las instituciones religiosas. En una jugada que apesta a este tipo de mal rutinario, el presidente Trump amenaz pblicamente a todas las naciones en la Asamblea General de la ONU diciendo que si votaban contra nosotros (en este caso, contra el traslado de nuestra embajada en Israel a Jerusaln), bamos a tomar represalias retirando cualquier ayuda que hubiramos prometido. La votacin fue muy desigual y pudo leerse como que el mundo le hizo un corte de mangas a la administracin Trump. Cabe destacar que el gobierno faldero del presidente Hernndez en Honduras fue uno de las pequeas nueve naciones que votaron junto a EE. UU.

Los norteamericanos han de despertar e indignarse. Pero tenemos que hacerlo de forma inteligente, sin renunciar a una mente abierta que est ansiosa de escuchar muchas voces y perspectivas, porque la conciencia y el respeto hacia la pluralidad de voces es donde la verdad reside no al estilo de esto son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas-. La arrogancia no es capaz de ver nunca su propia cada porque eso es la arrogancia, la incapacidad de verse a uno mismo como alguien sin poder o sin importancia. Es el suelo frtil para la tragedia clsica en la que los protagonistas estn ciegos ante la inevitable cada que se han garantizado con sus propias acciones.

En cuanto a Honduras, todo el mundo con conciencia debera unirse al senador Tim Kaine y a la OEA en la peticin de unas nuevas elecciones presidenciales con observadores adecuados. En cuanto a Gringolandia, parece conveniente un dilogo serio y respetuoso sobre cmo funciona el gnero en nuestro peligroso mundo de tecnologa punta. El sexo es demasiado importante demasiado alegre potencialmente- como para permitir que argumentos basados en la Fantasa y Poder nos conviertan en una nacin en guerra consigo misma.

En eso no hay grandeza alguna.

CODA: Y ya que estamos con el tema de las reacciones violentas, aqu est la gran Nina Simone cantando Blacklash Blues.

John Grant es miembro de ThisCantBeHappening!, el nuevo peridico alternativo independiente online ganador en cinco ocasiones del Project Censored Award.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2017/12/22/poor-abused-honduras-groped-again-2/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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