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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Jerusaln y la prepotencia imperial

Marcelo Colussi
Rebelin


Israel debe ser como un perro rabioso, muy peligroso para ser molestado. General Mosh Dayn


Qu pasara si el presidente de un determinado pas, pongamos como ejemplo Guatemala, o las Islas Marshall, unilateralmente decidiera trasladar la embajada de su pas en Estados Unidos, es decir de Washington a otra ciudad distinta de la capital: digamos a Atlanta, o Las Vegas? Adems de tomarlo por chiflado, ello provocara un revuelo tal (o un escarnio tal) que la medida ni remotamente podra concretarse. Por qu no sucede lo mismo con lo que acaba de hacer el presidente estadounidense Donald Trump con la decisin de trasladar la sede diplomtica de su pas en Israel, desde la capital Tel Aviv a la ciudad de Jerusaln?

Porque esa potencia se mueve como duea del mundo. Obviamente no lo es, pero su pretensin va por ese lado. Lo que hace, saltndose todo tipo de norma jurdica internacional, es una demostracin de su prepotencia, de su soberbia imperial. En alguna ocasin, hace unos pocos aos, John Bolton, funcionario de alto nivel de Washington, dijo sin tapujos: Cuando Estados Unidos marca el rumbo, la ONU debe seguirlo. Cuando sea adecuado a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a nuestros intereses, no lo haremos. Lo proclamado por el presidente Trump va en ese sentido.

El anuncio del traslado de la embajada en Israel complica ms an la ya complicada, compleja, incendiaria situacin de Medio Oriente. En modo alguno esto contribuye al proceso de paz entre israeles y palestinos sino que, por el contrario, lo aleja, lo boicotea. Por qu, entonces, toma esta medida Donald Trump? Hacer un anlisis pormenorizado de la misma impone tratar de sintetizar innmeros y variados elementos, sabiendo que muchos de ellos son fragmentarios, o se mueven en el ms absoluto secretismo, de ah la dificultad de su comprensin. De todos modos es necesario intentar entender por dnde va el proceso, para ir ms all de la crnica roja e ideolgicamente peligrossima de continuas muertes entre judos y terroristas rabes por motivos religiosos. Esa televisiva forma de presentar los acontecimientos entorpece el anlisis, obviando los elementos reales en juego: lucha de clases e intereses capitalistas. Lo que menos est en juego aqu son elementos de fe religiosa, aunque as se pretenda presentarlo.

Donald Trump efectiviz lo que ningn presidente estadounidense se haba atrevido a concretar desde 1995, ao en que una medida legislativa del Congreso de Estados Unidos ya fijaba el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusaln. Todos los mandatarios haban evitado efectivizar la medida, sortendola con prrrogas semestrales. Por qu lo hace ahora Trump?

Hay varias explicaciones, seguramente interactuantes entre s. Lo que s, de ningn modo es una extravagancia de un presidente loco, excntrico, una pura bravuconada descontextualizada. En todo caso, todas las polticas imperiales de Washington son una bravuconada, siendo que el estilo del actual mandatario es menos polticamente correcto que otros. Pero la medida actual de ningn modo puede tomarse como la expresin de una ocurrencia caprichosa. Hay lgicas frreas tras todo esto, hay procesos que dan cuenta de la decisin.

Por un lado, se ha intentado ver esto como una medida determinada por la situacin domstica: existe la posibilidad que el ahora ex asesor de Seguridad Nacional, el general Michael Flynn, testifique contra el presidente en el caso de la denunciada injerencia rusa en las pasadas elecciones. La situacin se podra complicar as para Trump, por eso, la presente medida sera un distractor buscando el apoyo del Congreso, supuestamente influenciado (dominado?) por el llamado lobby judo. Con ello elevara el perfil de su yerno, el judo Jared Kushner (casado con su hija Ivanka, quien se convirtiera a la fe juda), investigado ahora por la justicia en relacin al caso de Rusia, apelando de esa manera a la influencia israel para salir del atolladero.

En esa lnea hay quien interpreta la medida como una cuestin explicable por razones enteramente de poltica interna: ahora que su popularidad est en franco descenso, Trump intentara recuperar el apoyo de millones de votantes de derecha, conservadores, reaccionarios, en especial de evanglicos fundamentalistas, que fueron determinantes para ganar la presidencia. Y tambin enviando un guio al lobby judo, tan importante en la financiacin de las campaas presidenciales, cumplindole as la promesa oportunamente formulada de traslado de la capital hacia Jerusaln.

Con todo esto se podra pensar (buena parte de analistas as lo cree) que Trump responde a las presiones de ese llamado lobby judo, la poderosa AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) en principio el Comit de Asuntos Pblicos Israel-Estados Unidos, quien en su pgina electrnica expresa: Los Estados Unidos e Israel forman una alianza nica para enfrentarse a las cada vez mayores amenazas estratgicas de Oriente Medio. Este esfuerzo colaborador ofrece beneficios importantes tanto para los Estados Unidos como para Israel. Ello presenta, una vez ms, una cierta teora conspirativa. De ese modo, ese supuesto lobby judo sera el responsable de la poltica exterior estadounidense. Cada medida que toma cualquier presidente sentado en la Casa Blanca responde a los mandatos de ese lobby, que pareciera moverse en las sombras pero con un poder inaudito.

La poltica imperial de Washington la fijan los intereses de sus grandes megacapitales, que no tienen otra lgica que la interminable acumulacin capitalista, sin importar credos religiosos (pudiendo ser judos o no). En un brillante anlisis Sobre el lobby judo, del Grupo ReVista, publicado el 9 de agosto de 2012, puede entenderse ms a fondo el mito en juego que hay all: En cuanto al aporte de los distintos grupos de lobby La industria de la minera, particularmente la del carbn, ocupa el segundo lugar con casi 100 millones de dlares entre 2007 y 2010. Le sigue la Industria de la Defensa, de la que el informe no aclara montos. La industria del agro, alimentacin y tabaco gastan ms de 150 millones al ao, financiando campaas y haciendo lobby. Por supuesto, las petroleras no van a la zaga: 150 millones en 2010. El lobby financiero le sigue, pero no se aportan cifras. Las grandes industrias farmacuticas gastaron ms de 25 millones de dlares en 2009; seguidas de cerca, s, aunque no lo puedan creer, por la Asociacin Americana de Personas Retiradas, que gastaron 22 millones de dlares en lobby. La Asociacin Nacional del Rifle, segn este informe, gast 7.2 millones de dlares en las elecciones de 2010. Y, ahora s, el omnipresente y omnipotente lobby pro-israel, el AIPAC, que gast 4 millones de dlares en 2010. Veamos, algo va mal: si un lobby logra tantsimo con 4 millones de dlares, o son de una astucia e inteligencia inenarrables, o bien la torpeza del resto es gigantesca (lo cual, por otra parte, es inverosmil: cmo, entonces, han llegado a obtener tantsimo dinero).

Ms acertadamente, creemos, se podra entender la medida de Trump como la expresin de una poltica exterior sostenida por Washington en el tiempo, que ahora, sin ambages, se permite dar un manotazo sobre la mesa sin guardar las formas de correccin poltica. Sin ningn lugar a dudas el reconocimiento de Jerusaln Este como capital de Israel traer ms conflictos en la regin, de por s ya muy convulsionada. Esto hace saber al mundo que Estados Unidos ya no considera la ocupacin israel en Jerusaln Oriental como un acto ilegal, avalando as los asentamientos judos construidos despus de la Guerra de 1967, los cuales vulneran el derecho internacional segn el Convenio de Ginebra. Por supuesto que esto traer la reaccin de los palestinos (que ya comenz, y no sera improbable que se forme una Tercera Intifada), o de buena parte del mundo musulmn incluso, lo que se ver reflejado en ms represin por parte del Estado de Israel. La posibilidad de creacin de un estado palestino queda as relegada sin fecha, lo que militarmente significa ms guerra para toda el rea (ms negocio para el complejo militar-industrial?)

En otros trminos: la medida de Trump, rechazada por la amplia mayora de pases, no es sino la escenificacin sin anestesia (un tanto brutalmente, como es el estilo de este magnate arrogante, macho probado) de una inveterada poltica estadounidense respecto a Israel, ms all de las presiones de un pretendido todopoderoso lobby judo. Por qu Washington, en solitario, sigue apoyando al Estado israel, ms all de todas las condenas que pueda haber hecho la comunidad internacional, ms all del derecho internacional, ms all de las medidas enjuiciatorias emanadas de la ONU? Por qu Israel es el pas que ms ayuda recibe como cooperacin internacional de parte del pas americano: 3.000 millones de dlares anuales? Por qu su podero nuclear ni se menciona, cuando a Washington lo enfurece el desarrollo atmico de Irn o de Corea del Norte? Por qu tolera la continua violacin flagrante de derechos humanos contra el pueblo palestino, una de las ms monstruosas aberraciones humanas, comparable a las atrocidades que dcadas atrs cometieron los nazis contra los judos en los oprobiosos campos de concentracin europeos, tan abiertamente condenados por Washington? Porque la clase dominante de Estados Unidos hace lo que quiere, considerndose duea del mundo: Cuando sea adecuado a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a nuestros intereses, no lo haremos. Y el Estado de Israel sirve a esos intereses imperiales de los grandes megacapitales norteamericanos.

Por qu Estados Unidos apoya a Israel?, se preguntaba Stephen Zunes en un muy lcido anlisis: Las frecuentes guerras libradas por Israel han servido de campo de pruebas para el armamento norteamericano, a menudo contra el armamento sovitico. Israel ha servido como conducto para suministrar armamento norteamericano a regmenes y movimientos demasiado impopulares en Estados Unidos como para concederles ayuda militar directa, como el rgimen del apartheid en Sudfrica, la Repblica Islmica de Irn, la Junta Militar de Guatemala, o los contra en Nicaragua. Asesores militares israeles han ayudado a la Contra, a la Junta de El Salvador, y a las fuerzas de ocupacin presentes en Namibia y el Shara Occidental. Los servicios de inteligencia de Israel han ayudado a los servicios de inteligencia de Estados Unidos en la recogida de informacin y en operaciones secretas. Israel cuenta con misiles capaces de llegar hasta la antigua Unin Sovitica, tiene un arsenal nuclear de cientos de armas, y ha cooperado con la industria militar de Estados Unidos en la investigacin y el desarrollo de nuevos aparatos de vuelo y sistemas de defensa antimisiles. ()  La correlacin est clara: cuanto ms fuerte y ms dispuesta a cooperar con los intereses de Estados Unidos se muestra Israel, mayor es el apoyo que se le brinda.

En otros trminos, el Estado de Israel es una avanzada de la poltica exterior estadounidense en Medio Oriente. Est ah, armado hasta los dientes (se sabe que dispone de hasta 400 armas atmicas, no declaradas oficialmente, existiendo lo que se conoce como Opcin Sansn estrategia de disuasin de retaliacin masiva con armas nucleares en contra de las naciones cuyos ataques militares amenazan su existencia) para cuidar los intereses estadounidenses, intereses que no son religiosos precisamente!

Est ah, y seguir estando la medida de Trump enva el mensaje claramente para:

  1. disciplinar a todo aquel que intente tomar alguna medida popular con tinte socialista, o que ponga en entredicho los intereses estadounidenses, extendiendo as la lgica de la Guerra Fra (Israel comenz a ser una delegacin militar de Estados Unidos en la dcada de los 60 del siglo pasado, cuando el socialismo rabe pro sovitico comenzaba a expandirse por la regin);

  1. cuidar las reservas petroleras de las que se aprovecha la economa norteamericana (el Consejo de Cooperacin del Golfo compuesto por Kuwait, Qatar, Omn, Arabia Saudita, Bahrein y los Emiratos rabes Unidos, el mayor proveedor de petrleo del mundo, constituido por regmenes conservadores disciplinadamente alineados con Washington, un muy importante comprador de equipo militar del complejo militar-industrial americano, es un aliado de Israel, lo que evidencia que no todo el mundo rabe o musulmn est enfrentado con ese pas);

  1. contener el avance de las geoestrategias de Rusia, China o de Irn;

Sin cuidar las formas parece que a este presidente eso no le preocupa mucho Trump ha hecho saber al mundo que el complejo militar-industrial (que podr ser judo o no, eso no importa, es casi anecdtico) sigue marcando el ritmo de la poltica imperial de Washington. Lo cual evidencia, por otro lado, que el capitalismo, en tanto sistema global, no puede ofrecer solucin a los problemas de la Humanidad, puesto que su nica salida, su nica posibilidad de supervivencia, es la guerra. Por lo que, una vez ms, son vlidas las palabras de Rosa Luxemburgo: socialismo o barbarie.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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