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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2017

Los "fachos pobres" son los responsables?

Ricardo Candia Cares
El Desconcierto


Fcil decir que la derrota de la Nueva Mayora se debe a la votacin de los fachos pobres. Fcil y cobarde esconderse en una definicin tan falsa como clasista, y que abusa del lenguaje para esconder una realidad que pesa y que explica mucho ms.

Sera interesante tratar de descubrir el verdadero legado de una coalicin que, salvo el parntesis de primer gobierno de Piera, ha tenido el control de la posdictadura para administrar su legado y no para una transicin democrtica, como se ha mostrado.

La verdad es que ese legado es el triunfo de la derecha.

De otra manera no se entiende que la mujer smbolo de este cuarto de siglo, Michelle Bachelet, conductora de dos de los ltimos gobiernos, de nuevo corone a Sebastin Piera como presidente.

Sin embargo, no se ha escuchado una sola autocrtica que intente explicar ese fracaso, esa vuelta en redondo que nos deja mucho ms atrs de lo que ya estbamos en trminos de derechos y sobre todo, con relacin a una perspectiva de vida mejor.

Tampoco se ha pedido perdn al pueblo que, como la historia lo seala, ha sido siempre el que ha puesto el lomo a los palos y el pecho a las balas ante la predisposicin de la derecha de combatir la pobreza matando pobres.

Ha sido ms fcil culpar a ese mismo pueblo, ahora transmutado convenientemente en facho pobre. Y no pocos han asumido esa definicin como cierta.

El camino ms directo de la derecha para volver al poder, ha sido el sealado por la Concertacin/Nueva Mayora. Jams la derecha econmica ha ganado tanto dinero como en este lapso. Jams han sido tan poderosos. Ni siquiera durante la dictadura. Este Chile fue armado en un cuarto de siglo a imagen y semejanza de los intereses de los poderosos.

Para lograr ese objetivo sus gobiernos se han esmerado en perfeccionar el legado pinochetista, al extremo de convertir sus preceptos en un sentido comn: no existen derechos sociales, sino servicios por los cuales hay que pagar.

La escuela fue el puntal de esa arremetida. Tempranamente los sostenedores del modelo supieron que la escuela no cambia la realidad sino que la reproduce. Y supieron que era ah en donde deban poner su mayor esfuerzo. Tambin saban que la economa modela costumbres hasta hacerlas parte de la cultura y que su mejor efecto no est en el bolsillo, sino en la cabeza.

As, sujetos vctimas de una educacin que perdi su esencia crtica y conmovedora, de responsabilidad de toda la sociedad como un valor democrtico, y transformada en un instrumento mercantil, fueron formados como consumidores, ms que como personas.

Propietarios y no proletarios. Recordamos?

Se model entonces un habitante cuya memoria de la pobreza dista de su actual realidad. La pobreza histrica era la carencia de cosas materiales, de la imposibilidad de acceder a bienes propios de ricos, era vivir a una distancia insalvable de las vitrinas y sus objetos de lujo.

El sistema econmico populariz el acceso a bienes y servicios que antes fueron privativos de los sectores pudientes y el producto econmico de esa revolucin fue la emergencia de una clase media que lo explic todo. Ser como ellos. Vivir como ellos. O, en subsidio, lo ms parecido posible.

Las poblaciones pasaron de llamarse Villas a nombrarse Condominios. Y el acceso al mall fue facilitado por la va de instalar grandes centros comerciales al alcance del Transantiago.

Tan cerca y fcil como el cajero que entrega avances en efectivo. Tan til y eficaz como la solicitud del crdito de consumo. Tan normal y razonable como un crdito a tasas abusivas.

Ahora, explquele usted a ese sujeto que el estar endeudado para toda la vida, que pagar una fortuna por una escuela o profesin rasca, que habitar una casa diminuta, vivir con sueldos enanos y trabajar en condiciones semi humanas a la espera de una pensin de miseria, en rigor, lo hace una persona pobre, un asalariado a expensas de un sistema que lo explota. Dgame si le cree.

Lo anterior no es sino el resultado necesario de casi treinta aos de la construccin de esta cultura en la que vivimos. En este lapso los partidos de izquierda o bien mutaron desde sus anteriores convicciones o decidieron por el camino rpido para instalarse en la superestructura del poder. En ese andar se debilitaron las organizaciones sociales, se puso obstculos para la organizacin de los trabajadores, se elimin casi toda la prensa crtica y la cultura fue ms que nunca, un objeto de la elite. Hay menos de doscientos cincuenta libreras en todo el pas. Pero existen mil quinientas farmacias.

La Concertacin/Nueva Mayora ha gobernado con y para la derecha desde el da uno. Ha tratado mal al pueblo. Se han revolcado en un espeso lodo corrupto. Se han hecho ricos y poderosos.

Pero los reajustes a los trabajadores han sido miserables. Se han negado empecinadamente a cambiar cuestiones tan sentidas por la gente como el sistema de AFP que condena a los viejos a un futuro triste y pobre. Las reformas educacionales no han sido sino el perfeccionamiento del legado pinochetista. La Constitucin del tirano ha sido tratada con guante blanco. Han regateado la chaucha al profesor. Han relegado a los ms pobres a guetos urbanos en las mrgenes de las ciudades a expensas de todas las plagas. Han hecho mierda las prstinas aguas australes con innumerables criaderos de salmones. Han llenado el pas de energa sucia originada en la combustin del carbn. Han respondido con la ms fiera represin a los descontentos que intentan hacer uso de su derecho a patalear. Liquidaron la escuela pblica. La salud es una mercanca ms.

Luego de todo eso y ms, piden, esperan, exigen que la gente vaya y les vote y los reelija y los premie. Y cuando eso no sucede, entonces la gente castigada no solo por la desidia de los gobernantes, sino que, peor an, por la cultura que los modela, es la responsable de su fracaso.

Entonces, la idea de un cierto facho pobre pasa a ser la imagen de los agentes malvolos que, sin conciencia, desclasados, traidores, secuestrados por el afn de consumir, endeudados y con Smartphone, le dan la espalda y los castigan y le abren paso a la derecha.

No. La idea de un facho pobre es otra manera de clasismo que intenta encubrir las responsabilidades de los que han dirigido el pas en los ltimos veintisiete aos. Esos que siendo de la Nueva Mayora votaron por Piera y/o que corrieron a felicitarlo y a ofrecerle todo su apoyo no ms lo supieron ganador.

http://www.eldesconcierto.cl/ 

 


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