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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-12-2017

2017, el anticipo de una lucha intensa en 2018

Hugo Moldiz Mercado
Rebelin


Epigrafe

Una derecha envalentonada en las calles y que cuenta con el apoyo abierto de los Estados Unidos se prepara para apretar el acelerador el siguiente ao, para revertir una relacin de fuerzas que todava se presenta favorable para el proceso de cambio y el liderazgo de Evo Morales.

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El ao 2017 termina en Bolivia con mucho movimiento y con el anuncio anticipado de que en 2018 se librar una dura lucha por el poder entre el bloque indgena campesino obrero y popular liderado por el presidente Evo Morales, que lleva adelante el proceso de cambio ms profundo de toda la historia de este pas ubicado en el corazn de Sudamrica, y una heterognea oposicin poltico-meditica que, respaldada por Estados Unidos, en doce aos no le ha podido presentar a la poblacin una propuesta alternativa frente a lo que se est haciendo, pero que hoy se siente ganadora.

Las elecciones generales sern en 2019, pero sera un error pensar que la dinmica revolucin y contrarrevolucin est sometida a plazos meramente electorales e institucionales. No cabe duda, que como aconteci en los perodos 2000-2005 y 2006-2009, aunque en condiciones distintas, la construccin de una relacin de fuerzas para la materializacin de cualquiera de los dos proyectos en disputa ser resuelta, principalmente, en otros escenarios distintos al electoral, aunque tambin, como ocurri en los perodos sealados, tendr su remate en la disputa electoral.

La perspectiva de la que parten los bloques en disputa no es igual. Uno es un bloque en el poder que, despus de doce aos, necesita reinventarse rectificando todo aquello que deba rectificar y afianzando todos sus aspectos positivos-, para preservar el poder poltico conquistado. El otro bloque, en rigor todava no constituido como tal, pero con grandes posibilidades de lograrlo, aspira a recuperar su condicin de clase dominante del que fuera desplazado luego de 181 aos en el poder.

Empero, a pesar de una cierta desaceleracin del proceso de cambio desde 2010 debido a varias razones, entre ellas a la sensacin, siempre ilusoria, de haber tomado el cielo por asalto, y una derecha envalentonada que mira el futuro con la cabeza levantada con la gua de Washington, las relaciones de fuerza que en la poltica y en la guerra son fundamentales- todava le son favorables a la revolucin boliviana que el lunes 18 de diciembre ha cumplido doce aos. Dos indicadores bastan para constatar lo afirmado: El nivel de aprobacin del primer presidente indgena de Bolivia se mantiene cercano al 60 por ciento como promedio, a pesar de la estrategia desplegada en los dos ltimos aos para afectar estructuralmente su imagen, y el nivel de respaldo poltico duro que ya quisiera tener poltico alguno es de 38 a 40 por ciento como punto de partida.

Es verdad que la derecha no es la misma que en el perodo 2010-2015, cuando a pesar de su recurrente tarea de oponerse a todo lo que hace el gobierno lo que la ha dejado muchas veces fuera de foco-, sus nicos escenarios de producir poltica eran los seminarios nacionales e internacionales organizados por sus pares de Amrica Latina y la cobertura de los medios de comunicacin. Despus, no pasaba nada y eso posibilit un largo periodo de estabilidad que al gobierno le vino como anillo al dedo para llevar adelante medidas para profundizar la nacionalizacin de los recursos naturales adoptadas en el llamado perodo heroico (2006-2009) e ingresar al campo de la industrializacin. Pues bien, desde el resultado del referndum del 21 de febrero de 2016, cuando la intencin de reforma parcial de la Constitucin fue derrotada por un estrecho margen, las diferentes oposiciones, partidarias y mediticas, a las que se han sumado las denominadas plataformas ciudadanas una forma de organizacin alentada y financiada por las distintas agencias estadounidenses: NED, USAID, NDI e IRI- sienten que les ha llegado la hora y que el tiempo de vida del proceso de cambio se ha agotado.

Otro de los hechos polticos que la oposicin emplea para construir un discurso y subjetividad victoriosa es el resultado de las elecciones judiciales del 3 de diciembre. Frente a cerca del 35 por ciento promedio de voto vlido, la oposicin sostiene que la suma de votos nulos que fue el centro de la poltica de los jefes de la oposicin- y votos blancos forman un total poltico que expresa rechazo a la continuidad del proceso de cambio y de Evo Morales en su condicin de presidente.

Al estado de nimo actual de la oposicin boliviana le aporta tambin la tesis sustentada por los intelectuales de derecha de un pretendido fin del ciclo progresista en Amrica Latina. No pocos pensadores de izquierda de la regin sostienen lo mismo, en un tono bastante sospechoso y coincidente, aunque no nuevo, con la meloda entonada por los siameses imperial-oligrquico. La base de esta afirmacin es la derrota electoral de lo nacional-popular en Argentina y del derrocamiento por mtodos no democrticos- de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Empero, el nico argumento que emplean los que sostienen esa tesis para negar la solidez de los gobiernos revolucionarios de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba es que se tratan de dictaduras sostenidas en la represin. Una articulacin entre el monstruoso aparato meditico y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, sirven para crear un ambiente de triunfalismo en los diversos rostros de la derecha y para producir una sensacin de derrota en las filas populares.

La relacin de fuerzas vigente en Bolivia es, por tanto, un preludio de una coyuntura poltica venidera caracterizada por una nueva crisis estatal que ponga en entredicho todo lo que se ha hecho en doce aos de un gobierno de izquierda? Estamos en Bolivia en proximidades de atravesar la quinta crisis estatal de nuestra historia, cuya resolucin devendr de una nueva confrontacin poltica y social?

En poltica no se puede ser absoluto. Sin embargo, las posibilidades de revertir el proceso histrico abierto oficialmente en enero de 2006, cuando Morales asumi la conduccin del pas, son menores de las que tiene el gobierno, los movimientos sociales y los ciudadanos y ciudadanas de las capas urbanas para profundizar el cambio.

Los fundamentos de la relacin de fuerzas favorable al proceso de cambio y Evo Morales son los siguientes: primero, la existencia de una inter-relacin dialctica entre liderazgo, fuerza organizada del pueblo y un proyecto post neoliberal exitoso. Esta relacin, que puede tener momentos de crisis que sera un grueso error subestimarlos, en lo estructural todava mantiene una consistencia que al proceso le ha permitido salir varias veces airoso. Esta trinidad de la poltica lder, pueblo y proyecto- no tiene al frente una al menos similar del que dispone el proceso de cambio. La oposicin carece de una sola figura que cohesione y condense a la heterognea masa de descontentos, hay seales objetivas de dispersin como la negativa de Sol.bo de seguir siendo parte de la Mesa de Unidad Derechista (MUD) comandada desde la embajada de Estados Unidos y la reaparicin del socialdemcrata Jaime Paz Zamora- y la resistencia real de nuevos actores polticos jvenes y mujeres organizados en plataformas por agencias estadounidenses a manera de reeditar la receta de las revoluciones de colores de Gene Sharp- para subordinarse a los viejos rostros de los polticos comprometidos con dos dcadas de neoliberalismo. La derecha, sin embargo, ya no es la misma y est dando demasiadas muestras de haber aprendido que el gobierno ya no solo se captura con golpes de Estado o exitosas campaas electorales, sino tambin tomando las calles. De ah que hayan salido el 21 de febrero, el 10 de octubre y en la semana que culmina a tomar las calles, as como el anuncio de una presencia permanente en las calles en 2018, de la que un ensayo es la convocatoria a paro cvico nacional para el 21 de febrero del siguiente ao por parte del reaparecido Conalde.

Segundo, los cambios objetivamente logrados por el gobierno del presidente Evo Morales, es un factor a favor de la revolucin. Bolivia ha cambiado, ya no es la misma, en comparacin a toda su historia. En Sudamrica es el pas que mejor comportamiento econmico mantiene desde hace varios aos y la distribucin de la riqueza ha generado un proceso de igualacin social importantes. Estas son variables a la que se recurre, quiz a veces en demasa, para convocar a la gente a mantener su apoyo al proceso de cambio, ignorando que las obras pueden provocar un inicial impacto poltico pero que despus son apreciados por la gente como algo normal. Los jvenes, sobre todo, parecen ser el segmento de la poblacin menos sensible a los logros del gobierno y ms permeable a la campaa de la oposicin. Pero que las obras ya no sean suficiente para alinear a la mayora a favor del gobierno en una perspectiva de continuidad, no es lo mismo que decir no hay nada. El desafo para Morales y el MAS parece estar en cmo conectan la aprobacin de la gestin con la intencin de voto. Parte de la respuesta est en su propia historia: luchar y re-enamorar a la gente que, por alguna razn, justificable o no, se ha distanciado del proceso en los ltimos aos.

En tercer lugar, la capacidad de resistencia de los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua sin contar a la revolucin cubana que se mantiene victoriosa desde la segunda mitad del siglo XX- demuestra que la derecha ha tenido xito en aquellos pases en los cuales no se han producido revoluciones (Brasil, Argentina, Paraguay y otros), pero que la contraofensiva imperial ha fracasado, al menos hasta ahora, en aquellos pases donde se estn registrando revoluciones en las condiciones del siglo XXI.

Los misiles mediticos desplegados por los Estados Unidos y las derechas en cada uno de esos pases, adems de la intensa actividad subversiva de sus agencias de injerencia y espionaje, no han podido destruir, lo que no implica que a momentos no los debiliten, los fuertes cimientos polticos acumulados en las luchas de resistencia, antes desde el llano, ahora en su condicin de gobierno, al nuevo bloque en el poder. Ah hay algo que es una fuente de defensa y ampliacin del poder conquistado siempre y cuando no se ignore que ese poder de nuevo tipo lo es en la medida que como insistieran los clsicos del marxismo- se articule la capacidad de direccin desde abajo y la capacidad de dominacin desde arriba.

En tercer lugar est, como se ha sealado en anteriores anlisis, el contar a su favor con un camino allanado para la repostulacin de Evo Morales en 2019 luego de que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) declarara procedente el recurso abstracto de inconstitucional. Pero, eso no es suficiente. Las batallas se librarn en otros escenarios tan importantes como el institucional: las calles, el meditico, el internacional y el electoral. La derecha como refleja el comunicado del Departamento de Estado de los Estados Unidos y las declaraciones del Secretario General de la OEA que salieron en su ayuda- quiere llegar a las elecciones de 2019 sin Evo Morales como competidor, por lo que si logra o no ese desenlace depender de cul es el bloque que salga victorioso en los otros escenarios de la contienda.

En sntesis, nadie est vencido mientras no baja las manos. Y Evo Morales luchador incansable- est lejos de bajar las manos. Como deca Fidel Castro, quien ha dicho que iba a ser fcil.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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