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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

Las nias del batalln Juanamb

Mara Aureliana Buenda
Agencia Prensa Rural


Corran los aos ochenta y el presidente Belisario Betancur abri la mesa de negociaciones con la insurgencia de Colombia. El pueblo vibr esperanzado ante la posibilidad de construir un camino de reformas que condujera a la paz con justicia social.

Mientras, las Fuerzas Militares, en contrava del Gobierno Nacional y de la opinin pblica, tramaban sabotear el proceso de paz para continuar la guerra contrainsurgente. Son conocidos los planes de la poca. Centenares de miles fueron desplazados, desterrados, desarraigados. Fue destruido el tejido social, la posibilidad de trabajar, de producir, el 68% de propietarios desplazados por la violencia qued en condiciones de indigencia, engrosando los cinturones de miseria de las ciudades grandes y pequeas de Colombia. Miles de desaparecidos, asesinados, torturados; se produjo el genocidio contra partidos y organizaciones polticas como la Unin Patritica.

La mayora de colombianos y la opinin internacional desconocen los planes contrainsurgentes de las Fuerzas Militares de entonces contra las organizaciones guerrilleras. No se sabe por ejemplo, que se prepararon centenas de agentes cuyas misiones eran infiltrarse en las filas de las FARC y de otras organizaciones populares. Nadie creera que los entrenaban para matar comandantes, envenenar la comida de los combatientes, daar las piezas de las armas, robar dinero. Otras misiones ms sofisticadas tenan que ver con crear problemas entre los comandantes y la tropa guerrillera, lograr la insubordinacin, la desercin, la traicin.

En esas tareas ocuparon indiscriminadamente a mujeres y hombres, gente corriente de las regiones del pas, desempleada, econmicamente necesitada, tambin mucho lumpen. Jvenes, la mayora menores de edad, eran sembrados en las regiones, veredas y poblaciones por dnde la guerrilla haca sus ingresos. Donde se violaban las normas de ingreso a las FARC, por ah entraba la infiltracin de agentes. Reciban el pago y el entrenamiento en los Batallones del Ejrcito.

Un caso particularmente aterrador, por la perversin sin lmite, fue el de las nias del Batalln Juanamb. Este hecho fue presentado ante una de las tantas comisiones de paz y de verificacin del cese al fuego de la poca. El Batalln Juanamb reclutaba nias en un orfanato de Florencia, Caquet, las entrenaba para infiltrarse en las estructuras guerrilleras. Las monjas del orfanato escogan a las menores de tal manera que cumplieran con los requisitos exigidos por los militares: bonitas, inteligentes, con buenas condiciones fsicas.

En los dos aos de entrenamiento aprendan a desnucar a un ser humano con un solo giro especial de la cabeza, a moler vidro para echarlo en las comidas, a conocer y usar armas a la perfeccin. Lo peor era que las dejaban sin sentimientos, sin autoestima, sin pasado ni futuro, era la destruccin de cualquier tipo de humanidad. Matar y tomar la sangre de su propia mascota, buscar y tener sexo con cualquiera sin ningn criterio o compromiso, dejarse embarazar para salir de filas previo cumplimiento de la misin, mentir con desfachatez, con seguridad, mirando a los ojos.

Conocimos y sufrimos a las nias del Juanamb: bonitas y muy jvenes, haban dejado la niez y la candidez en el Batalln, hbiles, sagaces y sin entraas. Los guerrilleros las rehuan con cierto temor y con toda razn. A ese recuerdo me remonta la memoria cuando la falsi media presenta las pruebas contra nuestros compaeros revolucionarios.

La poltica de las FARC siempre fue transparente, justa y pblica en relacin al ingreso de las mujeres a la guerrilla, en primer lugar, tan voluntario como el de los mismos hombres. Con igualdad de derechos y deberes frente a la organizacin y la lucha, cosa que la sociedad colombiana no ha alcanzado. No en vano un muy alto porcentaje de mujeres hizo parte de las filas insurgentes. Fue en la militancia guerrillera donde se volvieron sujetos sociales conscientes de su papel en la historia del pas, luchando hombro a hombre con los camaradas hombres. Tan queridas, apreciadas, respetadas, amadas y necesarias como tal vez no lo volveremos a ser jams.

Esperamos que la Comisin de la Verdad y la Justicia Especial para la paz se ocupen, entre otras, de esta dramtica historia de la guerra en Colombia, de las nias del Juanamb. Que se establezcan responsabilidades frente a los mtodos empleados en la confrontacin armada para derrotar a la guerrilla, no todo se vale, jams encontrarn un caso de guerrilleras infiltradas en las Fuerza Armadas cumpliendo este tipo de misiones. La valoracin que tienen nuestros camaradas de lucha sobre las mujeres en general y las guerrilleras en particular jams permitira algo semejante.

La guerrilla de las FARC, sus comandantes y combatientes, jams pudo ser derrotada precisamente porque se erigi como un colectivo revolucionario con principios y virtudes altruistas.


Fuente original: http://prensarural.org/spip/spip.php?article22521



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