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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2018

Acuerdos de paz? Cules acuerdos?

Fabio Monroy Martnez
Agencia Prensa Rural


Ante la ola de asesinatos y amenazas que se han desatado en Colombia, en ste primer aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, suscrito entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejrcito del Pueblo, FarcEP, y la cantidad de incumplimientos presentados en su implementacin, surgen stas preguntas en el comn de la ciudadana: Acuerdos de Paz? Cules acuerdos?

En el anlisis del primer ao de la implementacin de los Acuerdos de Paz, convocado por una gran cantidad de organizaciones sociales, entre las que se encuentra la Corporacin Viva la Ciudadana, evento recientemente llevado a cabo en la Cmara de Comercio de Bogot, fueron muchas las miradas y variadas las posturas de quienes all se dieron cita para echar una mirada retrospectiva de lo que viene aconteciendo desde la firma de dichos acuerdos en el Teatro Coln.

A las vctimas y a sus familiares, de tan inquietante situacin que se presenta en toda la geografa nacional con repercusiones mayores en unas zonas que otras, nadie les responde por encontrarse en los listados de las fuerzas oscuras que no permiten la libre circulacin de bienes y personas en sus territorios.

Tanto as que, donde se reclaman propiedades adquiridas mediante cuestionadas artimaas por parte de grupos al margen de la ley que luego las traspasan a quienes deberan dar ejemplo de transparencia, entre stos un ilustre Senador de la Repblica, Mauricio Lizcano y su seor padre, quienes aparecen como titulares de miles de hectreas de tierra en las que la constante ha sido el desplazamiento forzado y hasta la eliminacin sistemtica de los que osan impedir las acciones delincuenciales por medio de las cuales despojan a gran cantidad de humildes familias campesinas que derivan su sustento de sus actividades en mnima escala de la agricultura y la ganadera. S, as es, esto viene ocurriendo ante la vista gorda de las autoridades locales, regionales y nacionales.

Otra arista, del primer ao de la firma de los acuerdos, es el que la estigmatizacin de quienes misionalmente se ocupan de la promocin y defensa de los derechos humanos contina y con tendencia a agravarse, cual dlar cuando anda su escalada alcista, sin que hasta el momento se le haya puesto control alguno.

El Procurador General de la Nacin, ante semejante aberracin ha implementado unas acciones que, si bien puede ser plausibles, solamente sera como intentar bajar la fiebre con toallitas fras; mediante la Directiva 002 del 14 de junio de 2017, enfatiza en el concepto de a quienes se considera como defensor de los derechos humanos en Colombia, amplindolo hasta el punto que se incluyen como tales a quienes forman parte de los movimientos sociales, as mismo a quienes participen de los movimientos polticos, como tambin a quienes lideren las diversas organizaciones sociales y hasta las mismas organizaciones, concluyendo que se consideran como defensores de derechos humanos a quienes participen activamente en la implementacin de los acuerdos de paz.

A manera de aclaracin, se trata de quienes vienen siendo gravemente amenazados y vilmente asesinados con posterioridad a la consolidacin de los acuerdos, los que conllevaron a la entrega de las armas y la completa desmovilizacin de los frentes armados las Farc.

Si bien el Procurador hace un llamado a las instancias de poder estatal para que se ajusten a los nuevos lineamientos sobre la adopcin de una poltica pblica de prevencin y proteccin, individual y colectiva de los defensores de derechos humanos, las cifras tan altas de asesinatos y amenazas a dichos lderes y lideresas en apenas el primer ao de la suscripcin de los acuerdos dejan mucho que desear y bastante preocupacin en la comunidad internacional, ms que al interior del pas.

Son varios los aspectos en los que los compromisos han dejado de cumplirse a cabalidad y son modificados en gran parte, por injustificadas razones en su mayora, solo por mencionar unos cuantos aspectos: La Justicia Especial para la Paz-JEP, que en principio abrira un espacio histrico para la verdad de cuanto ha sucedido en el pas en tantos aos de violencia y que sentara precedentes judiciales en tal sentido, culmin convertida ms en un saludo a la bandera con simples honores ms que un cuerpo colegiado en el que se iba a investigar y procesar a quienes financiaron el paramilitarismo; en cuanto a las curules para las vctimas hemos sido testigos de excepcin de cuanto ha sucedido en el Congreso de la Repblica, que hasta debates en materia aritmtica se presentaron en cuanto si se contaban o no los tres escaos o tres curules declaradas vacas por encontrarse cumpliendo penas privativas de la libertad los tres congresistas sentenciados a largos aos de prisin por delitos en contra de la administracin pblica, entre otros por los tan sonados y tristemente clebres casos del Cartel de la toga (en los que result preso un expresidente de la mxima autoridad jurisdiccional colombiana, el exmagistrado Francisco Ricaurte, por la venta de fallos judiciales y en la mayora de los casos hacerse los de la vista gorda en los procesos que cursaban contra varios miembros del Congreso haber participado en reuniones con cabecillas de los grupos paramilitares) y el tan mencionado de Odebrecth que perme las dos campaas presidenciales ms fuertes del ao 2014, tanto la del actual presidente Santos, como la de su contrincante, el uribista Oscar Ivn Zuluaga, al decir de quienes conocen esos hechos.

La situacin es tan grave que, volviendo a los asesinatos y las amenazas, recientemente ante los medios de comunicacin un grupo de veinticinco lderes sociales del Urab antioqueo reclamaron proteccin y defensa ante el gobierno colombiano y dems instancias nacionales e internacionales de derechos humanos ante la ola de tantas violaciones a los lineamientos constitucionales y legales que garantizan la vida e integridad personal de quienes habitamos ste pas tan rico en biodiversidad, en riquezas minerales y dems como en los tantos climas y paisajes que se dan en la geografa nacional, en especial en su gente tan emprendedora y trabajadora anhelante de la paz para que de verdad nos insertemos al desarrollo global con todas nuestras potencialidades puestas en el beneficio de toda la comunidad nacional y mundial.


Fuente original: http://prensarural.org/spip/spip.php?article22526



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