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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

Etchecolatz y Hess: una leccin moral

Atilio A. Boron
Rebelin


El 2017 termina en la Argentina con otra psima noticia que se suma a otras conocidas en las ltimas semanas: el Tribunal Oral Federal N 6 de la ciudad de Buenos Aires le concedi el genocida y torturador probado y confeso Miguel Osvaldo Etchecolatz, ex Director de Investigaciones de la Polica Bonaerense, el beneficio de la prisin domiciliaria a causa de su "delicado cuadro de salud". El personaje de marras desempe aquel cargo entre marzo de 1976 y fines de 1977 y fue la mano derecha de otro asesino de triste memoria, el ex general Ramn Camps. En 1986 Etchecolatz (que actualmente tiene 88 aos) fue sentenciado a 23 aos de crcel al ser hallado culpable de 91 casos de tortura. Despus de la anulacin de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2003 fue condenado por delitos de lesa humanidad en un juicio que se sustanci en el 2006 y donde fue el nico acusado. En esa oportunidad se lo conden a prisin perpetua por seis homicidios. Fue en el juzgado de La Plata donde se ventilaba el caso que un testigo presencial de sus crmenes, al albail Jorge Julio Lpez, lo identific como uno de los torturadores. En su declaracin narr entre otras la siguiente escena: La chica estaba casi a mi lado, en un camastro. Le haban tirado un baldazo con agua y Etchecolatz le pasaba picana...y ella le grit: "Por favor no me mates, llevame presa de por vida pero dejame criar a mi beba"...y l le sonri...y delante mo le peg un balazo ah mismo. Si la encuentran alguna vez, vern que la cabeza tiene dos agujeros, porque la bala entr por la nuca y le sali por el costado. Conocida la sentencia, los fotgrafos advirtieron que el genocida haba escrito el nombre de Lpez en un pequeo papel, y tambin una orden: secuestrar. El mensaje fue a parar a manos cmplices y obedientes. Tres horas despus, Lpez desapareca para siempre.

Teniendo a la vista estos antecedentes, debera concedrsele a Etchecolatz el beneficio de la prisin domiciliaria? Desde el punto de vista tico, filosfico, la respuesta es terminante: no, de ninguna manera. Ni la edad ni una enfermedad deben atenuar la ejemplaridad de la pena que le fue impuesta por la comisin de delitos atroces y aberrantes. Pero, adems, hay un antecedente internacional que merece ser tenido en cuenta: es el caso del ex jerarca nazi Rudolf Hess. Este haba cado prisionero de los ingleses en una extraa misin que lo haba llevado al Reino Unido, supuestamente con el objeto de pactar una tregua con Londres para que los ejrcitos hitlerianos librasen una batalla en un solo frente, el oriental, y aplastar a la Unin Sovitica que, sin duda, era una vieja aspiracin de las potencias capitalistas. Al producirse el derrumbe del Tercer Reich Hess como tantos otros fue juzgado por el Tribunal de Nuremberg y condenado a cadena perpetua el 1 de octubre de 1946. Junto con otras prominentes figuras del rgimen nazi fue enviado a la crcel de Spandau, un enorme complejo carcelario construido por Bismarck en Berlin. El presidio fue diseado para albergar a 500 prisioneros pero luego de los juicios de Nuremberg trasladaron a todos los presos y la crcel se destin exclusivamente a la reclusin de los condenados, custodiados por ms de cien guardiacrceles y personal militar de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la Unin Sovitica. Slo 7 antiguos jerarcas nazis ocuparon sus celdas y en 1966, con la excarcelacin de Albert Speer al cumplirse los veinte aos de su condena, el nico que permaneci en ese inmenso presidio, en confinamiento solitario y custodiado por un inmenso aparato fue Hess.

Desde los aos ochenta algunos sectores neonazis europeos comenzaron a promover abiertamente una campaa para lograr la excarcelacin de Hess, aduciendo su avanzada edad (ms de 80 aos) y sus problemas de salud. Pero tal como lo revelara el peridico britnico The Guardian en su edicin del 20 de Julio de este ao, nada menos que desde 1957 Londres vena sigilosamente solicitando la excarcelacin de Hess a las autoridades soviticas. La reciente desclasificacin de los Archivos Nacionales que se hizo efectiva al cumplirse 30 aos de la muerte del lugarteniente de Hitler permiti conocer algunos interesantes entretelones anteriormente vedados a la opinin pblica, entre ellos la hipocresa de la lucha de las democracias capitalistas contra el fascismo. En once ocasiones -once, no una!- el Reino Unido demand de manera unilateral a la URSS la liberacin de Hess, y en otras catorce lo hizo de comn acuerdo con Washington y Pars. La ltima peticin britnica la firm Margaret Thatcher el 4 de Octubre de 1982 segn consta en los archivos. (ver https://www.theguardian.com/uk-news/2017/jul/20/uk-pressed-for-rudolf-hess-release-from-spandau-prison-soviets-hitler-thatcher-national-archives) Sin embargo, la absoluta intransigencia de la Unin Sovitica frustr esos planes. Esta actitud fue acompaada, si bien discretamente, por el gobierno de Israel. El argumento de Mosc se apoyaba en dos consideraciones: uno, la liberacin de Hess sera una afrenta a los veinte millones de soviticos que murieron a causa de la invasin nazi a la URSS; dos, que una tal decisin alentara la resurgencia del nazismo y el racismo en Europa. Fracasadas estas tentativas de liberacin por causas humanitarias Hess muri en prisin en 1987, a los 93 aos, en misteriosas circunstancias. La versin oficial es que se ahorc, pero en Londres hay quienes aseguran que fue asesinado para que se lleve a la tumba el secreto de la misin que lo llevara al Reino Unido a inicios de los aos cuarenta. De lo anterior se desprende una leccin para la Argentina: un gesto supuestamente humanitario como el que benefici a un personaje como Etchecolatz -an ms srdido y criminal que Hess que nunca perpetr por mano propia las atrocidades cometidas por aquel- no slo es inmoral sino que fomentar el crecimiento de grupos racistas y neofascistas de diverso pelaje y alimentar la ilusin de que sus crmenes, como ocurri en el pasado, podran quedar impunes. Y en la Argentina de hoy si hay algo que no necesitamos es precisamente eso.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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