Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

La destruccin sustentable

Christian Ferrer
Tiempo argentino

El trmino se ha instalado como la herramienta de marketing que busca humanizar un sistema que es esencialmente inicuo.


AFP

Sea enunciado con reticencia y suspicacia o con fe y seguridad, lo ms llamativo del trmino sustentabilidad es justamente su cualidad sustentable la circulacin misma del concepto, que transforma incluso a sus contrincantes en sparrings que hacen fintas inoperantes en torno de quien ocupa el centro del cuadriltero. Dicho de otra manera: su instalacin retrica, en lenguajes polticos, periodsticos, acadmicos, es su triunfo. El refutador termina por conformarse con recomendar control de daos sobre tal o cual medio ambiente.

Este tipo de conceptos tiene mucho de seuelo y de eufemismo, y una vida til determinada una o dos dcadas, hasta que es rebautizado con alguna equivalencia. En tiempos no tan distantes existieron homlogos o calcos afines: duetos antagnicos naciones adelantadas, naciones atrasadas o bien tros evolutivos subdesarrollo, en vas de desarrollo, desarrollo, en tanto hoy se habla de pases sustentables, economas sustentables, ecosistemas sustentables y as sucesivamente. Ms cercanos an a nosotros: economas emergentes, tigres asiticos, BRICS, y tambin, al comenzar la as llamada globalizacin, una vez culminada la Guerra Fra, efmeros alumnos ejemplares, modelitos a escala como lo fueron, diez o veinte aos atrs, las economas supuestamente florecientes de Irlanda o Lituania, casos que pasaron al olvido una vez que alguna burbuja hipotecaria o bien un desplazamiento de capitales los redujera a sus fuerzas verdaderas, que a fin de cuentas no eran tantas. La cuestin, entonces, y dado que casi no se plantean modos antpodas de vivir, son los cuidados paliativos a ser tenidos en cuenta en los procesos de industrializacin acelerada. Un orden social sustentado en economas en desarrollo no admite imaginaciones polticas no-productivistas.

En todo caso, al trmino lo eligen pases con economas ya sustentadas, muchas veces sustentadas a costa de las an no sustentables. Por ejemplo, un pas es definible como pobre si acepta los criterios de vida confortable necesidades de quienes as los designan e imponen, o sea los pases ricos. Acaso no fue la sorpresiva situacin en que se hallaron los indgenas americanos perdn, sus pueblos originarios al momento de ser avisados por sus conquistadores europeos de que carecan aun de lo ms elemental? Y desde ya que la palabra Amrica no era originaria. Lo mismo vale para las actuales propuestas de organigramas gubernamentales ms eficaces, las tecnologas de ltima generacin o las modas tericas made in campus del Primer Mundo la decolonialidad, acaso?. Es que as son las ilusiones de poca tambin en poltica, lo que se consensua como posible por todos los bandos al unsono. Despus de todo, no fue el progreso, en el siglo XIX, un valor admitido tanto por liberales como por jacobinos?

Por entonces principiaba la poca de la produccin por la produccin misma la movilizacin total y ordenada de las energas de una nacin, revestida y acreditada, como era de rutina, por grandilocuencias culturales modernistas. Para garantizar su arraigo en pases alejados, el proceso requiri de gobiernos enrgicos orden y progreso era la voz de mando, imprescindibles si se pretenda no ahuyentar al banquero, hoy llamado inversionista, quien slo admite riesgos controlados y que para ello exige del compromiso cierto de un garante en ltima instancia el endeudado Estado del pas receptor, lo que es decir sus sbditos deudores.

Cun sostenible es un sistema social que sita a la figura del trabajo y a la del trabajador en el centro de la escena existencial? Mucho, en tanto y en cuanto la lgica productivista junto al consumo, su necesario siams siga siendo la nica opcin de vida deseable. Qu es el productivismo? Es el ciclo de la destruccin de la carne y el alma del ser humano en los altares las maquinarias de la transformacin del mundo lema moderno, una vez que se diera a la Creacin por difunta. Es la cadena de produccin, y en tales procesos laborales se le exprime jugo de sangre a cada instante de vida en tanto otras posibilidades de estar en el mundo se difuminan o menguan en su vigor. El curso de accin, ltimamente, a medida que se interconectan los rdenes laborales, los que ataen al respiro y los comunicacionales, antes un poco separados, va tomando una nica direccin. Claro est que la vida brama en desconcierto y que el malestar es incesante, pero se los mitiga con la creencia de que trabajar es una gimnasia digna y hasta motivo de dignificacin.

Pero no lo es, como sabe cualquier jubilado que descubre muy tarde que su vida puede ser contada como una ms de las tantas inmolaciones sacrificiales que sucedieron en la Tierra. Por lo dems, los dilemas existenciales de cada persona por separado le son indiferentes al mecanismo basta con mantenerlas entretenidas, o bien medicalizadas, incluso autorreguladas. La vida productiva es, por lo tanto, una rueda giratoria. Slo se discute si la manivela que la hace rotar ser maniobrada por gobiernos de centro, de izquierda o de derecha. Hay diferencias entre ellos? Las hay, pero el mecanismo en s no cambia, ni de objetivo ni tampoco de ritmo.

El proceso se lleva puesta a la naturaleza muy torsionada a lo largo del siglo XX, y particularmente a las especies animales, ya condenadas, porque el acuciante de su extincin y la de sus hbitats es la extensin de la frontera agrcola y el aumento exasperado de la produccin de objetos sean telfonos celulares o patitos de hule. La opcin es de hierro: o ellos o nosotros, y dado que los seres humanos nos consideramos animales evolucionados, y dado tambin que a nadie se le ocurre preguntarse cmo sera adaptarnos nosotros mismos al modo de ser de los animales ocurre al revs, entonces ms de la mitad de la fauna y la flora del mundo desaparecer en las prximas dcadas, y sin que se note mucho remordimiento de parte de los victimarios, gente capaz de talar hasta su raz a ombes bicentenarios, en el campo, o de plantar soja en vez de geranios en los maceteros de los escuetos balcones de sus edificios de departamentos.

De modo que la situacin actual se sostiene por eclipse de la consciencia de estar viviendo mal, y tal olvido es una cuestin poltica. Como otros modelos de buena vida son tenidos por absurdos otrora se les deca utpicos, eso significa que lo que antes era considerado polticamente imposible ahora es, llanamente, cosa impensable en poltica. Esta asuncin, por parte de la mayora, es una baza jugada y ganada por los poderosos: los dueos de la fuerza.

Nada cambiar en demasa entonces por un tiempo quizs largo, pero por ms que los publicistas, los especialistas internacionales o los doctorados en poltica prometan a la poblacin repetir el milagro de Lzaro redivivo, lo cierto es que los pases perifricos calificacin en desuso parecen destinados a una pauperizacin sustentable, ms all de temporarias etapas de alza o mejora que terminan concluyendo en recadas en la realidad de base, por la sencilla razn de que el modelo de los pases desarrollados es, por la esencia de las cosas, inalcanzable. A modo de ejemplo, sera ridculo pretender a la Baraao intentar siquiera, incluso en un reducto especfico altamente tecnologizado, aproximarse a la monstruosa capacidad inventiva ciencia y tcnica que es propia de pases como Estados Unidos o China. Es correr muy de atrs, aunque, claro, siempre se puede seguir participando, como en los concursos de baile. Y sin embargo, no puede decirse que un pas que dispone de reses y cereal en superlativa abundancia y que puede alimentar a unos 200 o 300 millones de personas en el mundo adems de las propias sea indigente. En todo caso aqu rige la injusticia sustentable.

Y bien, qu hacer en los entretiempos? La cuestin de la redistribucin de la riqueza puede ser un objetivo loable de la accin poltica, pero insuficiente y corrindose adems el riesgo de luchar por apenas unos pocos puntos gananciales ms. Ms relevante es no plantear falsos problemas ni procurar nicamente humanizar limar las aristas ms cortantes de los programas econmicos de ajuste un sistema que esencialmente es inicuo.

Por lo dems, hay problemas que no tienen solucin sin dejar de ser problemas, as como hay soluciones que agravan los problemas. El orden social no se parece a un teorema que la ciencia o la poltica podran resolver est comprobado que se puede hacer el mal cientficamente o con toda clase de experimentos polticos. No: el mundo se parece a un laberinto, y de un laberinto no se sale por arriba ni atendiendo a las seales de trnsito instaladas por el empresario que lo construy. De un laberinto se sale atravesando las paredes, y eso slo puede suceder en el momento oportuno, cuando una crisis habilita una revulsin catrtica en la poblacin, o bien con audacia y pensamientos purgados de lo ya repetido en exceso. Por el momento estamos siendo acostumbrados entrenados a habitar un mundo inhabitable, que est en proceso de invencin, para lo cual se precisa de nuestra activa y esperanzada cooperacin. Eso cansa tarde o temprano, y tampoco es que una forma de dominacin sea sostenible en el tiempo. Puede que las pirmides antiguo y persistente emblema de la imaginacin poltica permanezcan en el tiempo, pero no as las dinastas faranicas. Deconstruir como se dice ahora la estructura de la pirmide es ms importante que trepar a su vrtice, pues alguien las construy, y no fue el faran, sino sus sucesivos esclavos, siervos y ciudadanxs. Estudiar menos, entonces, los planos de la construccin, pues para dar cuenta de las tres dimensiones consabidas de la pirmide, quizs haya que hacerlo contemplando la figura desde una cuarta dimensin. Esa es la virtud y dignidad de la imaginacin aplicada a la poltica.

Christian Ferrer, ensayista y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/73151/la-destruccia-n-sustentable



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter