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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

Portugal 2017, la alianza de izquierdas funciona

Felipe Nieto
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Estamos ante una experiencia poltica de la que no se habla suficientemente fuera de Portugal, al menos as lo perciben pblica y privadamente muchos portugueses. Sin embargo, Europa, la izquierda europea, podra mirarse en ella y, quin sabe, plantearse explorar vas similares para sus pases. Excepcionalmente, en estos das, est visitando Portugal una delegacin del Partido Laborista holands, interesada en estudiar el modelo del gobierno que los socialdemcratas desearan aplicar en su pas, a partir de las prximas elecciones de marzo, en las que los pronsticos actuales, muy desfavorables, les sitan en el octavo puesto. (Pblico, 30 de enero de 2017)

Cmo se lleg a la frmula de un gobierno de la izquierda, de inmediato calificado por el historiador y entonces columnista del diario Pblico Vasco Pulido Valente como gobierno de la geringona, en el doble sentido portugus de cosa mal construida, poco slida y de jerga o lenguaje poco comprensible? La expresin hizo fortuna pronto ha sido la palabra del ao 2016 en Portugal, primero como expresin despectiva de lo que se reputaba imposible y poco serio (as la utiliz la derecha) y ms adelante, asumida irnicamente por los mismos incursos en ella, como un hecho del que felicitarse por la inesperada longevidad y su relativa buena salud.

El gobierno monocolor socialista que encabeza el secretario general del partido, PS, Antnio Costa, se apoya en sus 86 diputados, a los que se suman los 19 del Bloco de Esquerda (BE), los 17 del Partido Comunista Portugus (PCP), coaligado con el partido de los Verdes y el representante del Partido Personas, Animales, Naturaleza (Partido Animalista en otros sistemas). Los 123 diputados resultantes representan la mayora absoluta de la Asamblea de la Repblica, formada por un total de 230. Fue suficiente para rechazar y obligar a dimitir al primer intento de gobierno tras las elecciones de octubre de 2015, el continuista presidido por Passos Coelho a propuesta del presidente conservador de la Repblica, Cavaco Silva, que se apoyaba en la minoritaria suma de 107 diputados (los adscritos al Partido Social Demcrata, PSD, y al Partido del Centro Democrtico y Social, CDS).

El que fuerzas polticas tan dispares, tradicionalmente enfrentadas, alcanzaran el acuerdo para un gobierno de y desde la izquierda, aunque carece de explicacin unnime, puede decirse que es producto de dos fenmenos simultneos, la decantacin de una coalicin incubada de lejos contra los gobiernos de la derecha y la conviccin de que el acuerdo para poner en prctica polticas de mejora de las condiciones de vida de mucha gente maltratada por las polticas de austeridad y de empobrecimiento del gobierno anterior sera beneficioso, no solo para esos ciudadanos, sino tambin para quienes suscribieran acuerdos de cooperacin poltica de estas caractersticas.

Las izquierdas de Portugal comenzaron las conversaciones para la creacin de un gobierno a su medida incluso antes de las elecciones legislativas. El PCP y el BE se mostraron proclives a favorecer un gobierno del partido socialista en solitario. No formaran parte del mismo renunciaban a asumir esa responsabilidad, a participar en el posible desgaste consiguiente, pero, a cambio, se comprometan, mediante acuerdos bilaterales firmados con el Partido Socialista y entre s, en un programa de gobierno de objetivos mnimos para toda la legislatura (2015-2019) que sera compatible con el mantenimiento de los objetivos mximos especficos de cada una de ellos.

El PCP, partido de tradicin leninista, sigue fiel a su dogmtica ideolgica (lucha por el socialismo y el comunismo, contra el imperialismo, se muestra contrario a la pertenencia de Portugal a la OTAN y a lo que llama la sujecin al euro y se declara partidario de la nacionalizacin de los recursos y sectores estratgicos), pero al tiempo se mantiene firme en su pragmtica poltica tradicional, la apuesta por polticas reformistas de aplicacin inmediata en conjuncin con el resto de las izquierdas y en continuidad de una consumada prctica sindical reformista y negociadora. El Bloco, por su parte, formado por fuerzas heterogneas, corrientes marxistas, algunas de orientacin trotskista, se puede considerar genricamente como una fuerza anticapitalista, de rechazo a la globalizacin vigente. Hace hincapi en las polticas de gnero (de ah la importancia de las mujeres en su direccin), en las polticas a favor de los colectivos LGTB y en otras cuestiones de impacto social, las llamadas questes fraturantes o postmateriales.

Lo caracterstico de la situacin es que se ha constituido un gobierno esencialmente parlamentario porque el gobierno minoritario socialista necesita, para la puesta en prctica de los acuerdos programticos y para las nuevas polticas que sea necesario adoptar, del acuerdo y la negociacin constante en la Asamblea de la Repblica. Si este hecho produce sensacin de inestabilidad por un lado, por otro pone a prueba la capacidad negociadora de los partidos. Hasta ahora, un ao y medio despus, los tres han dado muestras de una indiscutible lealtad institucional y de una voluntad de mantenimiento de los acuerdos ms all de las discrepancias surgidas en el camino. Los acuerdos que sustentan el gobierno de izquierdas hacen realidad, por primera vez, el consenso constitucional fundacional de 1976 sobre derechos y libertades individuales y sobre deberes econmicos y sociales. Adems, desde marzo de 2016, la accin de gobierno se est viendo favorecida por el apoyo moderador y la capacidad de mediacin institucional del presidente de la Repblica, el profesor Marcelo Rebelo da Sousa, en contra de lo que muchos teman en principio por haber pertenecido al PDS y por su trayectoria poltica en diferentes gobiernos de la derecha.

Son muchas y visibles las reformas del gobierno, empezando por una medida social vital, la subida gradual del salario mnimo, fijado en 557 euros en 2017 con el horizonte de los 600 para el final de la legislatura. La decisin no ha estado exenta de tensiones, porque el gobierno pretendi, al mismo tiempo, aplicar un descuento en las cotizaciones de la patronal a la seguridad social en contra del programa de los dos partidos coaligados. Otras medidas sociales muy deseadas y bien acogidas han sido la subida de las pensiones y el aumento de los salarios de los empleados pblicos, beneficiados adems con la aplicacin de una jornada laboral semanal de 35 horas que no todos consideran por igual beneficiosa. Decisiones importantes tambin han sido la recuperacin de la inversin pblica, muy retrada en la pasada legislatura, especialmente en Sanidad, lo que se ha traducido en una significativa mejora de Portugal en el ranking europeo de los sistemas sanitarios de 35 pases, pues avanza, segn criterios de los consumidores, del puesto 20 de 2015 al puesto 14 de 2016, y en educacin, con la gratuidad de los libros de texto en educacin primaria, la decisin de no sufragar la enseanza privada all donde existan centros pblicos y una poltica de incremento de becas y disminucin de tasas universitarias, aspectos todava no resueltos satisfactoriamente. El gobierno tambin ha acordado reducir el IVA al 13% en la restauracin (si bien mantiene porcentajes muy altos para determinadas bebidas). Por ltimo, ha sido considerada muy importante la decisin del gobierno de paralizar las medidas privatizadoras puestas en marcha por el anterior gobierno de la derecha, las de los transportes pblicos urbanos, autobuses y metro (gratuitos desde estos das para los menores de 12 aos), las redes perifricas y la compaa nacional de aviacin, TAP, en la que el Estado vuelve a ser el accionista mayoritario.

La puesta en prctica de las reformas del gobierno y sus socios est dando resultados visibles: el dficit pblico se ha reducido por primera vez en aos, la tasa de desempleados se sita en un 10,5% y el crecimiento econmico se ha hecho realidad, a pesar de una deuda pblica corrosiva, superior a los 244.000* millones de euros cerca del 133% del PIB, obstculo para el desarrollo futuro y punto de friccin entre las fuerzas de la izquierda, en lo que hace a su reduccin y en lo que implica a la relacin con las instituciones europeas. Con la voluntad de no llegar a un enfrentamiento a la griega que nadie desea, los polticos portugueses desearan una negociacin con el Banco Central Europeo y el Eurogrupo en la que se afrontaran y resolvieran conjuntamente los problemas de las deudas, la italiana muy elevada o la portuguesa de menor cuanta.

Las cuestiones fracturantes se han resuelto con relativa facilidad en este primer ao de gobierno de la izquierda. As, se ha admitido el derecho a la adopcin por parte de las parejas homosexuales, han desaparecido los obstculos que puso el gobierno de la derecha a la prctica del aborto el pago de una cuota y la obligacin de recurrir a un psiclogo previamente . Desde hace unos das ha entrado en trmite parlamentario la propuesta para despenalizar la muerte asistida, o ley para la eutanasia. En todas estas cuestiones, los partidos conceden libertad de voto a sus miembros por lo que los porcentajes de aprobacin o rechazo van ms all de la aritmtica parlamentaria. La aprobacin de estas medidas, hay que reconocerlo, ha contado con amplia aceptacin social o, en el mejor de los casos, no ha suscitado reacciones de rechazo estridentes. Era sorprendente or al taxista, hablando sobre los distintos barrios que atravesbamos en nuestro recorrido matinal, hasta aqu, desde donde usted tom el taxi, estbamos en la zona de la msica de rock, aqu empieza la zona gay Como yo, de conocimientos elementales del portugus, dudara si estaba entendiendo bien, ped al amable taxista me ampliara sus comentarios sobre el paisanaje urbano lisboeta. No dej de subrayar la normalidad con que la sociedad portuguesa ha recibido el descubrimiento de una nueva orientacin sexual de muchos conciudadanos prximos, indita e insospechada hasta ahora. A ello ha contribuido, al parecer, una no alta beligerancia pblica por parte de la Iglesia catlica.

La frgil estabilidad de los acuerdos de gobierno de la izquierda portuguesa sigue siendo una realidad positiva, cada vez ms celebrada por la mayora de la sociedad y por los implicados. Es el triunfo de un pragmatismo que, por el momento, a todos favorece, como muy bien lo expres el secretario general del PCE, Jernimo de Sousa, me recuerda Manuel Alegre. Se trata de mejorar la vida de los portugueses, Cuanto mejor, mejor, a diferencia de tcticas oportunistas que explotan el malestar y el descontento para su crecimiento. En el equilibro de fuerzas que hace que ninguna predomine, el inters por la durabilidad del acuerdo se acrecienta. Algunos han observado que se trata de un acuerdo conservador, incluso reaccionario, porque aspira ms a conservar o recuperar pasados derechos y posiciones perdidas que a afrontar los nuevos retos de las sociedades contemporneas. Es un debate abierto. En el futuro inmediato se ha de plantear con toda su extensin. Quedan muchos otros frentes ante los que los partidos de la izquierda presentan estrategias diferentes: la cuestin del saneamiento de la banca con fondos pblicos; los diferentes puntos de vista sobre la red energtica pblica; la potenciacin de las fuentes de energa alternativas; la relacin con la Unin Europea, bien para seguir dentro o bien para liberarse de la disciplina del euro; el nuevo mercado de trabajo y una posible mayor flexibilidad laboral; la lucha contra el desempleo, hoy an muy elevado, y la lucha contra la daina y creciente precariedad laboral

Todo ello, es conveniente afrontarlo por medio de un gobierno minoritario como el actual o con uno ms fuerte y amplio, integrado solo por dos fuerzas de izquierda, un fortalecido PS y el Bloco, por ejemplo? Nadie se atreve a dar una respuesta categrica a preguntas como esta, que no son meramente retricas. Lo nico cierto es el convencimiento de que en la situacin actual los tres partidos de izquierdas ganan ante su electorado ms, quizs, el PS y por ello todos estn interesados en prolongar la situacin actual hasta 2019. Nadie lo hubiera dicho tan solo hace un ao!

Estas notas no pueden acabar sino con optimismo, como el que me transmiti el ltimo de mis entrevistados, el escritor, el poeta ante todo, Manuel Alegre, a sus 80 aos no solo patriarca de las letras portuguesas sino tambin ejemplo vivo y respetado del luchador desde los tiempos de la dictadura salazarista, lo que le ocasion crcel, persecucin y un exilio de 10 aos. No dej de sentirse libre, como afirmaba en Praa da Canao, su primer libro, prohibido y de circulacin clandestina: mas eu sou livre//que no pode morrer no pode ser cativo// quem pela Ptria morre e s por ela vive. Desde la Revolucin de 1974, empeado en la causa de la democracia desde las filas del socialismo, en el ala izquierda del PS, Alegre conclua ante m, reflexionando sobre los acuerdos de gobierno vigentes, que han sido y son buenos para la democracia porque todas las fuerzas implicadas pueden intervenir, pueden hacer poltica para el bienestar de los ciudadanos.

CODA: Pareca inevitable. No ha faltado a la cita ni una sola vez. Ser la cercana con que se viven los asuntos de Espaa en Portugal (tan poco recproca!), ser la preocupacin por el hondo desacuerdo que viven fuerzas polticas similares a las suyas, lo cierto es que todas las entrevistas, todas sin excepcin, han acabado con la misma pregunta, esta vez del entrevistado al entrevistador:

Y en Espaa qu? Qu sucede en Espaa, no se ponen de acuerdo los polticos para acabar con el gobierno de la derecha?

Mientras improvisaba respuestas para salir de una situacin que no puede sino inquietarme, tanto o ms que a quienes formulaban la pregunta recurrente, record una situacin similar de tiempos ya lejanos. Poco despus de la Revolucin de los Claveles, los estudiantes de los cursos de doctorado preguntbamos ansiosos al profesor Jover Zamora si l consideraba que la situacin revolucionaria de Portugal tendra alguna influencia inmediata en la Espaa de la dictadura franquista. Nuestro respetado profesor esboz una mueca sonriente, irnica como en l era frecuente, elev la vista de las notas que tena ante s sobre la mesa, como si mirara hacia lo lejos, hacia un pasado de varios siglos atrs, y nos confes:

Miren ustedes, yo creo que la historia de Espaa y Portugal ha seguido siempre un curso muy parecido, con cuatro o cinco aos de diferencia.

El apotegma del historiador Jover Zamora acabara cumplindose.

Y ahora?

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1. Jos Lamego profesor de la Facultad de Derecho de Lisboa y abogado, ha sido diputado y secretario de Estado de Asuntos Exteriores; Francisco Faraldo, profesor de Lengua Espaola en el Instituto Espaol Giner de los Ros de Lisboa; coronel Aprigio Ramalho, vicepresidente de la Asociacin 25 de abril de las Fuerzas Armadas Portuguesas; Carlos Gaspar, profesor, Universidade Nova de Lisboa e Instituto Portugus de Relaes Internacionais; Manuel Loff, historiador, profesor de Historia y de Estudios Polticos Internacionales de la Universidad de Oporto; ngela Carcedo, arquitecta, residente en Lisboa; Pedro Ado e Silva, politlogo, profesor en el Instituto Universitario de Lisboa y columnista de prensa; Luciano Alvarez, diario Pblico, periodista, adjunto a la direccin; Bruno Gis, doctorando, Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa, del equipo directivo del Bloco de Esquerda; ngelo Alves, de la Comissao Poltica del Comit Central do PCP; Manuel Alegre, poeta y novelista, poltico del PS, candidato a la Presidencia de la Repblica en 2011.

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*En una primera versin de este artculo se deca que la deuda de Portugal era de 8.500 millones.

Felipe Nieto es doctor en historia, autor de La aventura comunista de Jorge Semprn: exilio, clandestinidad y ruptura, (XXVI premio Comillas), Barcelona, Tusquets, 2014. Profesor de Historia del Mundo Actual en la UNED, Madrid.


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