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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

El espectro de la melancola

Mikel Angulo Tarancn
Rebelin


Qu mejor para dar la bienvenida al ao 2018 que una nueva disputa entre las vanguardias intelectuales de la izquierda vasca. En este caso, entre el marxismo y el feminismo, entre las perspectivas de crtica radical de clase y las de gnero o para decirlo rpidamente, entre Ello y Ella. Que por qu estos pronombres, Ello y Ella, en lugar del habitual rodeo en torno a la gran familia de la crtica y sus representantes, sus legtimos herederos y sus mrtires? O por qu no precisar algo ms, dar ms datos, aportar ms pruebas? Pues porque en estas fechas tan sealadas como absurdas, por lo general, se habla mientras se mastica, se procede ms con ansia que con calma, se busca la autoridad, no la razn y todo bajo claro riesgo de intoxicacin etlica, adems.

Y es que, al final, la discusin sigue el patrn de siempre. Ella cree haber enterrado ya a Ello, al viejo fantasma del machismo-leninismo, pero Ello, o su ms reciente acicate espectral, desea vengarse. Este mismo fenmeno lo hemos visto ya anteriormente, en los ltimos aos especialmente, en el seno de todas las izquierdas de todos los pases. Lo hemos visto incluso a lo largo de la historia conocida mientras ha habido clases y las unas han dominado sobre las otras, claro est. Lo seguimos viendo, por si fuera poco, en los niveles tanto privado como pblico, donde a una escala micro parecen reproducirse los mismos antagonismos que a una escala mayor. Es el caso de la mujer a nivel mundial, cuya relativa posicin social avanza en las capas sociales de ciertos pases, mientras que en la mayora retrocede. Es el caso, tambin, de las facciones que pugnan por la hegemona en el seno de la vieja izquierda abertzale, y que tratan de reforzar su posicin en el tristemente clebre panorama poltico del Pas Vasco.

Fruto de una obsesiva controversia intelectual antes que de un verdadero antagonismo social, podramos decir sin temor a equivocarnos que la polmica entre el marxismo y el feminismo viene de lejos, y que no ser la ltima vez que seamos testigos de disputas como las que estn teniendo lugar los ltimos das en pginas como sta, a raz del artculo publicado por Berria el pasado jueves 28 de diciembre puede leerse aqu la traduccin al castellano. Por qu no ser la ltima vez? Porque en la arena ideolgica de nuestro tiempo, la obra de Marx sigue gozando de una inmejorable salud. Vase si no el auge de la crtica desde la Gran Recesin, hace cosa de una dcada. Ahora bien, lo que haya dicho o dejado de decir Marx puede gustarle a unos ms, a otras menos. Pero lo importante no es eso. Lo importante es el barniz esttico y de superioridad moral con que se espera lubricar as la perpleja, atnita y ya de por s bastante perturbada mentalidad colectiva.

Dentro de la crtica izquierdista, el marxismo es la muestra ms paradigmtica de aquello en lo que se puede llegar a convertir un vasto y monumental legado personal para las mediocres y/o astutas generaciones posteriores. Qu habra sido de la marcha de los acontecimientos sin la incidencia de Marx esto es algo por lo que no merece la pena preguntarse. Pero lo que es seguro es que el socialismo desde abajo, la asociacin obrera y el espritu colectivista seguiran vigentes por mucho tiempo all donde la violencia, la explotacin y la injusticia tuvieren lugar. Y que la autoridad seguira aplastndonos, tan brutal y despiadadamente como siempre, de eso qu duda cabe!

En cualquier caso, por otra parte, la identificacin del progreso de la crtica con el de la conciencia revolucionaria es, por lo dems, errnea. Como dira aqul, el mapa no es el territorio o, lo que es lo mismo, la teora crtica no conduce, ni mediada ni inmediatamente, a la prctica revolucionaria. Que Marx creyese haber fundado una especie de nueva ciencia social, la crtica de la sociedad burguesa, no implica que sta estuviera a punto de sucumbir. Ni mucho menos.

Y es que en Euskal Herria, en particular, existe desde hace ya varios lustros todo un baile de smbolos y de signos que amenaza con arrastrar consigo toda la efervescencia, la espontaneidad y la fuerza que caracteriza a la crtica radical del nuevo milenio. Aqu y all proliferan mitos, reivindicaciones y consignas de todo tipo; gneros, etnias, clases, edades, subculturas de toda ndole interactan entre s, confluyen o divergen y, pese a todo, forman parte de ese caleidoscpico mosaico de infinitud de agencias, de interlocutores, de cuerpos en trance de sobrevivir y donde el lxico adoptado por cierta elite intelectual para referirse a ello no le ha ido a la zaga, en absoluto. En semejante estado de cosas, con todo, Euskal Herria se nos muestra como esa Galia irredenta del viejo continente cuyo pasado ms glorioso jams necesit ser potente en trminos culturales e intelectuales, y ello debido a que, en trminos populares y polticos, su corazn lata. Ahora, por el contrario, la pulsin acadmica e intelectual ocupa el lugar que otrora ocupara la conviccin, el deseo y las pasiones polticas, y su porvenir es tanto ms oscuro cuanto mayor es el refinamiento con que los intelectuales se enervan, polemizan y tratan de corregirse entre s.

A quin hemos de creer, entonces? A quien reduce toda la pluralidad y la riqueza de los distintos feminismos a los binomio comunista-burgus, acadmico-revolucionario, etc. o a quien, creyendo corregir a Marx con la vulgata del trabajo impago, cree haber dado con la llave de la emancipacin social? Observad lo perverso, lo frustrante, lo melanclico de todo esto. Fijaos en cmo se trata de instrumentalizar una obra escrita en otro tiempo y lugar, en cmo se canoniza o se profana. Pero ni amparndose en la ruin autoridad de un muerto, ni acogindose a la ltima moda de la filosofa social, conseguir la elite intelectual vasca ms presuntamente radical arrebatarle su poder a la verdadera faccin hegemnica del Pas Vasco, y que no es otra que ese entente cordial existente entre el PNV, el Gobierno de Espaa y el capital internacional. Esa entente hace tiempo que dej de lado el paradigma de la verdad (que se descubre, que se reconstruye, que se formula cientficamente) para entrar de lleno en el del poder (de un poder que produce, que genera constantemente realidades nuevas e inslitas, y del que emanan buena parte de las aspiraciones del pueblo).

En definitiva, que mientras el presidente electo del Parlament de Catalunya se come las uvas en Bruselas, Ciudadanos crece e igo Errejn emula al joven Borbn con su discurso de Navidad desde su cuenta de Twitter, un espectro sigue recorriendo Euskal Herria: es el espectro de la melancola.

Aunque esperemos que no por mucho tiempo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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