Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2018

Hablemos de infiltrados

Marcelo Yaquet
Rebelin


Los medios de comunicacin hegemnicos funcionan, a esta altura todos lo sabemos, como herramienta de disputa del sentido comn. Al unsono y como si fueran una sola voz, se dedicaron a mostrar la movilizacin y lucha popular contra la reforma previsional impulsada por el gobierno como una actitud facinerosa, violenta y antidemocrtica de grupos marginales y radicalizados que se enfrentaron el jueves 14 y lunes 18 en la Plaza de los Congresos mientras sesionaba la Cmara de Diputados de la Nacin.

Como anillo al dedo, resultando funcionales a la instalacin de esta idea de los violentos marginales difundida por los medios hegemnicos, algunos periodistas, diputados y dirigentes sindicales de la oposicin salieron a instalar la idea de los infiltrados, y bandas de violentos. Al grupo de opositores que aparecieron en medios y redes sociales realizando declaraciones en este sentido, podramos ubicarlos en dos improntas polticas; unos en la lgica del PJ y otros en la lgica del progresismo nac&pop.

Por un lado, los facinerosos, violentos y antidemocrticos, y por otro los infiltrados y violentos. Ambos perfiles se complementan y parecieran ser las dos caras de la misma moneda.

Por lo tanto, cabe preguntarnos Quin le hace el juego a quin? Los cientos de mujeres y hombres (en su mayora jvenes y trabajadores) con piedras en las manos repudiando el choreo a las/los trabajadores jubilados o los opositores (no todos) sindicalistas, polticos, diputados y periodistas plantando la teora de los infiltrados?

Uno de ellos fue an ms all: exigi que a los impresentables que tiran piedra se los identifique y vayan presos. A quin se lo planteaba? A la Justicia Argentina, al Gobierno de la Alianza Cambiemos?

La lnea y el pensamiento del gobierno nacional y del gobierno de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires van en ese sentido: el presidente de la Nacin remarc en declaraciones que lo correcto sera que los violentos quedaran presos. De la misma manera piden que se investiguen judicialmente bajo la figura del delito penal de sedicin lo ocurrido en la movilizacin popular en repudio a la reforma previsional. Por otro lado, el Jefe de Gobierno de la CABA quiere hacer pagar los daos a los que movilizaron a la Plaza de los Congresos, como otra forma de apriete contra las movilizaciones. Mientras tanto, la Justicia viene acumulando pruebas (videos, fotos, etc.) para salir a la caza de los manifestantes.

Otras de las preguntas que cabra hacernos es: Por qu cuando un sector de nuestro pueblo se expresa radicalmente en la calle un sector de carcter meditico del campo popular sale rpidamente a alzar la teora de los infiltrados? Por qu esa deslegitimacin de la lucha de nuestro pueblo abreva con tanta facilidad en ciertos sectores progresista?

El enemigo (no el adversario) encuentra inesperadamente un aliado con pretensiones antagnicas para desprestigiar cierto repertorio de la lucha de nuestro pueblo, por ejemplo: los piedrazos y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el aparato represivo de seguridad.

Este sector del campo popular se desvive por encontrar evidencias de infiltraciones. El caso ms pattico es el de las fotos del trabajador de la UOM de La Matanza a quien se lo someti a un linchamiento en las redes sociales. Un sector importante de la militancia del campo popular se sinti llamado a difundir las fotos de este compaero para advertirnos a todas y todos sobre el peligro de los infiltrados. La UOM Matanza sali con un comunicado a dejar las cosas en claro: no era infiltrado, era un trabajador.

Hay algo que no se dice: hubo una gran cantidad de trabajadoras/es que fuera de sus columnas dieron pelea. Es lgico para ambas caras de la misma moneda, es ms fcil desprestigiar a las organizaciones de izquierda y a jvenes de los barrios marginales. Por eso nadie nombra a la UOM de Quilmes que hizo el aguante en las dos manifestaciones desde el comienzo hasta el final.

Nadie mostr ni nos cuenta que las columnas venan marchando hacia la Plaza de los Congresos con pauelos, barbijos, limones, bidones de vinagre o leche y sin nias/os. Es ms cmodo hablar de infiltrados o decir que por culpa de los tirapiedras no se pudo ver la masividad de la movilizacin.

No se pudieron ver los cientos de miles de mujeres y hombres que se movilizaron contra el ajuste porque los medios no muestran lo que no quieren mostrar, no por los piedrazos. La cantidad de piedrazos, la calidad de la lucha de miles y la extensin de horas de la pelea fueron posibles porque la masividad de la concentracin fue enorme y porque no se mova, a excepcin de algunos que se retiraron como en el 2001, u otros grandes dirigentes que estaban comiendo en un restaurante a dos cuadras de la plaza.

A pesar de cierta intelectualidad que cree, casi lamentndolo, que pasamos de las plazas del aguante a la plaza del quilombo, subestimando la pelea de nuestro pueblo; a pesar de quienes creen que la lucha callejera aborta los procesos de transformacin (sin observar el rol de la violencia poltica en la historia de la humanidad), ese lunes 18 de diciembre se conjug la enorme masividad de la movilizacin popular de las trabajadoras y los trabajadores de la Argentina, con la lucha callejera y los cacerolazos de la noche. La Resistencia activa a la ceocracia macrista comenz con un piso muy alto, le disguste a quien le disguste.

Es honesto destacar que en esta pelea tuvo parte el bloque de diputadas y diputados que votaron rechazando la Reforma Previsional; remarcar la actitud los legisladores del FIT por su amplitud, la actitud de la diputada Camao, y reconocer a las/los diputados (de la Cmpora, Movimiento Evita, Libres del Sur, el mismo jefe del bloque del FPV, Agustn Rossi) que pusieron el cuerpo para parar la represin, siendo ellos tambin reprimidos; as como a los dirigentes de diferentes organizaciones que estuvieron en la primer lnea de combate para impedir el avance de la represin.

Ante semejante cuadro de pelea, es necesario bastardear hablando de infiltrados?

Ante la rica historia de lucha de nuestro pueblo, es necesario hablar de infiltrados?

Ante semejante enemigo que tenemos al frente, es necesario hablar de infiltrados?

Cuntos micrfonos, papel, imgenes y redes sociales y mensajes de whatsapp se usaron para instalar la teora de los infiltrados, y cunto se us o se usa para aquellos compaeros que perdieron un ojo, para el pibe que la moto de la Federal lo pas literalmente por encima, para los trabajadores jubilados que fueron apaleados, gaseados, para las detenidas manoseadas, o/y para las presas y los presos de este rgimen?

Nuestro pueblo no va a dudar, y es consciente de que va a enfrentar a un bloque de poder en condiciones inferiores, como David lo hizo con Goliath.

@marcelo_yaquet

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter