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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2018

La necesidad de fortalecer la rebelda popular
Algunas reflexiones en torno a las elecciones 2017

Marcelo Morales
Rebelin


1. Quizs lo primero que se puede destacar es que la abstencin electoral volvi a ganar. En la primera vuelta con un 55% y en la segunda con un 51%. La abstencin, sin dudas, no logra cambios sociales, pero tampoco se logran cambios sociales profundos slo con un voto cada 4 aos. Nunca se han conquistado derechos sociales ni se han obtenido triunfos populares exclusivamente con el voto. Ms bien, el triunfo electoral de un proyecto transformador siempre ha sido consecuencia de largos procesos de movilizacin y organizacin popular (como ocurri con el largo proceso de desarrollo y maduracin del movimiento obrero y popular desde comienzos del siglo XX hasta desembocar en el triunfo de la Unidad Popular en 1970).

2. Sabemos que la abstencin no es reflejo del descontento. Hay un porcentaje importante (aunque incierto) de indiferencia, apata y decepcin sumada a una, por ahora, pequea franja radicalizada que no vota porque no reconoce en las alternativas electorales un camino real para lograr verdaderas transformaciones en nuestro pas.

3. No podemos obviar que hubo un voto mayoritario por el proyecto neoliberal (sumando las votaciones para Piera, Guillier, Kast, etc.), el que nunca estuvo en juego.

4. Como siempre, reaparece el cuestionamiento de la utilidad de participar en las elecciones. Una conviccin nos entrega la historia de los pueblos y sus luchas: hay que luchar con todos los medios y de todas las formas que sea posible. Lo importante -y esta es otra conviccin- es tener claridad que la participacin eleccionaria es un paso dentro de las luchas estratgicas y no puede comandar la lnea poltica de las organizaciones que se proponen subvertir desde sus races el modo de vida capitalista.

5. Tras la primera vuelta electoral, el gran fortalecido fue, sin dudas, el Frente Amplio [1] . Pas de tener 2 diputados a tener 20 ms 1 senador y se transform en la tercera fuerza poltica electoral siguiendo muy de cerca a la Nueva Mayora. Pero hay que precisar que, dentro del Frente Amplio, fue Revolucin Democrtica la principal ganadora (con 9 diputados y 1 senador), siguindole el Partido Humanista (con 4 diputados) y el Partido Liberal (con 2 diputados), es decir, han sido las fuerzas de carcter socialdemcrata o neodesarrollista las que cosecharon los frutos de dicha apuesta electoral.

6. Lo anterior significa que el Frente Amplio (con hegemona de los sectores ms conservadores dentro de la coalicin) han logrado instalarse como referente poltico-electoral (aunque eso puede repercutir en terrenos no meramente electorales) canalizando gran parte del descontento social. De su concentracin en comunas de sectores medio acomodados como Providencia y uoa, el Frente Amplio ha logrado representacin en comunas como Maip, Puente Alto y La Granja, situndose como la segunda mayora en la RM, por delante del pacto que apoyaba a Guillier.

7. Sin embargo, es probable que el Frente Amplio no se consolide como referente popular, en tanto -paradjicamente- la alta votacin que obtuvieron ha sido motivo de rechazo por parte importante de su electorado por no haber llamado a votar por Guillier como el mal menor habiendo podido evitar el triunfo de Piera. Esto es un hecho que puede restarles apoyo. Aunque por este mismo motivo, parte de este electorado que culpa al Frente Amplio puede ser fcilmente reconducido hacia la Nueva Mayora por su an escasa conciencia poltica.

8. Ante este contexto, no podemos dejar de sealar que el Frente Amplio constituye una fuerza de races ms bien ligadas al progresismo, con una fuerte conduccin de sectores medios, especialmente profesionales emergidos del movimiento estudiantil, pero sin raigambre popular (de hecho, casi no se ven en el trabajo territorial, por ejemplo) y que han logrado desarrollar una muy buena campaa comunicacional. Adems, conocemos desde dentro prcticas reprobables, marcadas por la bsqueda de hegemonizar los espacios recurriendo a vicios tristemente comunes en la izquierda tradicional, y que no queremos para un proyecto popular de nuevo tipo.

9. Esto debe poner en alerta a las fuerzas con proyecciones revolucionarias, en tanto nuevamente se estn poniendo a la cabeza de las esperanzas populares sectores progresistas (de corto alcance transformador) mientras las primeras se van quedando una vez ms al margen de las disputas nacionales.

10. Por otra parte, es legtimo preguntarse, y si ganaba la abanderada del Frente Amplio, hubiera podido llevar a cabo un programa de reivindicaciones sociales sin un movimiento social potente que respaldara un programa con importantes reformas? Y tambin, se puede volver a apostar por un proyecto presidencial realmente transformador, teniendo como antecedente lo que ocurri con el intento -guardando las proporciones, por supuesto- de la UP en los 70? En definitiva, puede volver a obviarse que el bloque en el poder no permitir pacficamente que ocurran transformaciones en las relaciones sociales?.

11. Creemos que todo esto lleva a plantearse la necesidad de generar referentes masivos, incluyendo la insercin electoral, pero siempre arraigados en la lucha y participacin popular (territorial y sectorial) como eje de un proyecto revolucionario, pues es esto lo que da sentido estratgico a nuestras apuestas.

12. Tras esta eleccin, esperamos que termine por erradicarse la lgica del mal menor con que la otrora Concertacin (ahora Nueva Mayora) ha arrastrado a gran parte del pueblo ingenuo a votar por ella durante buena parte de estos ltimos 17 aos. Por supuesto, eso depender de la capacidad que tengamos como pueblo de levantar una real alternativa poltica.

13. Tras esta derrota, la coalicin concertacionista (Nueva Mayora) como tal entrar en crisis y se volver a reconfigurar, probablemente buscando absorber a parte del Frente Amplio (especialmente a travs de Revolucin Democrtica, que ya estuvo participando en el gobierno de Bachelet y que -como dijimos- muestra las posiciones ms moderadas dentro de dicha coalicin). No slo por sus alianzas electorales que no han rendido frutos sino ante todo como referente poltico capaz de darle gobernabilidad (en el juego de la alternancia) al capitalismo neoliberal chileno.

14. De lo anterior, se puede concluir que es una tarea esencial desligar la asociacin que gran parte de la poblacin (incluyendo al pueblo de izquierda) an establece con la tradicin concertacionista como la alternativa de la centro-izquierda. Debemos ser capaces de hacer inteligible la realidad: que la Nueva Mayora no es una opcin de centro-izquierda sino francamente una derecha ms light, por el proyecto estratgico que persiguen y defienden (y que coincide en lo esencial con el de la derecha tradicional). Pero al mismo tiempo debemos tener claridad de los matices que los diferencian para no caer en reduccionismos inoperantes.

15. Los nmeros, una vez ms, hacen notar que el electorado fiel de la derecha tradicional es ms disciplinado para, al menos, ir a votar por sus candidatos.

16. Los aos que siguen, tras el triunfo de Chile Vamos con Piera, pueden desencadenar la bsqueda de un mayor acoplamiento de organizaciones populares, movilizaciones ms frecuentes y masivas (considerando que la Nueva Mayora tambin se movilizar como oposicin) y una respuesta ms represiva por parte del Estado en contra del movimiento popular movilizado y del pueblo mapuche. Adems, en trminos geopolticos, aun siendo la Nueva Mayora una coalicin ligada a los grandes grupos econmicos, no tiene la misma actitud beligerante que las coaliciones de la derecha ms dura tienen contra los gobiernos progresistas (ms ahora con la cantidad de gobiernos encabezados por la derecha empresarial en la regin).

17. Es de esperar, tambin, vueltas de tuerca por parte del gobierno de Piera en contra de proyectos como el de aborto en 3 causales, gratuidad en educacin superior, las reformas en el sistema educativo (como el de prohibir la seleccin) y las tentativas de cambiar el sistema de AFP. Ya Felipe Kast est pidiendo el copago en colegios municipales, adems de restaurar los colegios subvencionados.

18. Dentro del Campo Popular, en el mbito de las fuerzas polticas, es imperioso construir alianzas y/o relaciones polticas, en los espacios locales y en las movilizaciones, que permitan fortalecer a la vez que disputar las apuestas de las clases subordinadas. Lo anterior significa que, en relacin a las fuerzas hegemnicas del Frente Amplio, debemos exigir a su bancada que represente efectivamente los intereses populares. Mientras, debemos contribuir al fortalecimiento y radicalizacin de las fuerzas no hegemnicas del Frente Amplio, de tal manera que no sean absorbidas y/o anuladas polticamente y que si, finalmente, no logran alterar la correlacin de fuerzas al interior de esta coalicin (llevando a una ruptura interna), la desembocadura natural de estos sectores sean espacios y referentes alternativos emergidos desde afuera del Frente Amplio.

19. Por otra parte, en relacin a la franja radicalizada, se debe propiciar la unidad con aquellas organizaciones que buscan romper con la auto marginacin y la auto referencialidad y que -en la medida en que estos espacios de unidad maduren- permitan a estos sectores de la franja radicalizada destrabar e influir en los dems segmentos de la misma para que salgan de su absorto e intil aislamiento.

20. En el mbito del movimiento social, se hace completamente necesario robustecer los espacios de acumulacin y reconstruccin del movimiento popular, no solo fortaleciendo los espacios de base sino tambin creando plataformas organizativas que permitan: 1) superar la reduccin y limitacin a nuestros espacios locales (a nivel del territorio) y sectoriales (a nivel de sindicatos, gremios, facultades, etc.), 2) crear referencialidad y visibilidad poltico-social desde los espacios confluentes del movimiento popular, 3) madurar las propuestas programticas emergidas de las luchas sociales de modo que sean potenciadoras de las movilizaciones populares. En otras palabras, crear espacios organizativos que permitan reconstruir a la clase desde s misma (tal como el rol que cumplieron las mancomunales como proceso previo al sindicalismo chileno).

21. Lo anterior significa incidir diferenciadamente en las expresiones polticas del campo popular (tanto locales y sectoriales como dentro del Frente Amplio), pero con la intencin de fortalecer organizativamente y polticamente un movimiento popular y social de carcter verdaderamente transformador, que permita anidar la emergencia de un proyecto estratgico potente y legtimo capaz de ser enarbolado por la mayora del pueblo que somos, superando los alcances meramente progresistas de los sectores ms moderados que se han encumbrado como referentes polticos nacionales en nombre del movimiento social.

 

 



[1] Irnicamente, el sistema proporcional, derivado del binominal, ayud a arrastrar varias candidaturas del FA.

Marcelo Morales, militante del Movimiento Dignidad Popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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