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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2018

Elementos para entender las elecciones presidenciales de 2017

Manuel Acua A.
Rebelin


ADVERTENCIA

Diez das exactos han transcurrido desde que se realizara la segunda vuelta electoral en Chile y parece ser el tiempo propicio para comenzar a entregar algunos antecedentes que permitan la elaboracin de un anlisis ms o menos serio sobre el particular.

No nos parecen acertadas las afirmaciones ligeras, por cierto segn las cuales los chilenos se han vuelto derechistas, existe un fuerte contingente de fachos pobres o se le ha dado una paliza a aquello que se ha denominado centroizquierda. Afirmaciones apresuradas e irresponsables como aquellas, adjetivaciones despectivas que encubren un odio oculto hacia ciertos sectores ms desposedos o liviandades que buscan homologar el comportamiento de una sociedad a grupos humanos que actan socialmente en virtud de recprocos castigos no hacen ms que tender mantos de oscuridad sobre un tema tan trascendental como el sealado.

Para acometer esta tarea, hemos dividido nuestro trabajo en dos partes. En la primera, describimos el comportamiento de los sectores polticos que representan naturalmente a las clases dominantes (Chile Vamos) y, en cierta manera, el de quienes debieron ser aliados inmejorables del candidato independiente (Fuerza de Mayora o ex Nueva Mayora); en la segunda, lo haremos con el comportamiento de su aliado natural (el Frente Amplio) y el del propio candidato ante su campaa.

El mtodo empleado puede parecer un tanto liberal; nos permite, sin embargo, descubrir aspectos imposibles de desvelar si hubiramos adoptado otro.

−PRIMERA PARTE−

ESCENARIO POLTICO NACIONAL

Las elecciones de noviembre/diciembre de 2017 se realizaron, como era natural que sucediese, dentro de una escena poltica nacional armnica a la forma de acumular instaurada a partir de 1978 y perfeccionada por los sucesivos gobiernos que, desde 1990, sucedieron a la dictadura pinochetista. Se realizaron, adems, dentro de una sociedad planetaria que acepta dicha forma de acumular con las caractersticas que les son propias para cada formacin social.

Como lo hacen todas las otras formas de acumular que han precedido a la actual, permite sta elecciones libres, peridicas, secretas e informadas, que obedecen a patrones de comportamiento heredados del modelo vigente y que gobiernan la conducta de los ciudadanos. Y es que la ideologa de las clases dominadas no es sino la ideologa de las clases dominantes como consecuencia de ese axioma segn el cual quien detenta el poder material de una sociedad detenta tambin su poder espiritual. La conducta de quienes dirigen la sociedad determina la conducta de los dirigidos. Y si esta conducta se ajusta a los requerimientos del mercado, tendremos una cultura esencialmente mercantilista que va a gobernar a la sociedad en su conjunto.

EL COMPORTAMIENTO DE LA COALICIN CHILE VAMOS

No pudo ser ms brillante el comportamiento de esta coalicin para enfrentar los comicios electorales. Cada una de los aspectos, aristas o circunstancias que ofreca el sistema mismo y la propia forma de acumulacin fueron brillantemente utilizados por su dirigencia. Intentemos introducirnos en sus aspectos ms destacados.

1.1. El efecto bandwagon

La existencia de elecciones peridicas, libres, secretas e informadas es, como ya lo hemos sealado, elemento consustancial a la vigencia del sistema capitalista, forma de funcionar que se suspende durante las dictaduras o gobiernos de excepcin.

Las elecciones, sin embargo, no son fenmenos independientes dentro del sistema. Por el contrario: se encuentran directamente vinculadas al control de los medios de comunicacin y de las empresas elaboradoras de estadsticas. Puede decirse de ellas que son circunstancias extremadamente sensibles a lo que se ha denominado propaganda poltica; especialmente en un modelo de acumulacin que valora como forma de vida los instrumentos de los que se vale el mercado para funcionar. Los medios de comunicacin social y las empresas encuestadoras son pues, instrumentos de conviccin y creadores de ideologa; por lo mismo, construyen la cultura de la sociedad respectiva. A travs de esos instrumentos de conviccin social, se insiste en determinadas sentencias cuya finalidad no es ms que lograr la realizacin de una profeca autocumplida: el candidato que aparece como el ms comentado en esos medios y con mayores probabilidades de ganar en la contienda electoral, debe ganar. El voto, en una sociedad mercantil, es un ttulo de propiedad, un valor, una inversin que debe ir a engrosar el capital poltico del candidato; pero no de cualquier candidato sino del que tiene ms posibilidades de ganar segn los medios, pues nadie realiza una inversin en espacios donde puede perder.

Esta conviccin, en virtud de la cual la generalidad de la poblacin reacciona visceralmente a fin de apoyar a quien ms posibilidades tiene de ganar, se conoce como efecto bandwagon o efecto del vagn cuya caracterstica es ordenar a los votantes indecisos en torno a seguir la ruta indicada por los medios de comunicacin y las encuestas sobre quien ha de ser el ganador en las elecciones que se van a realizar. Y si, en dichos medios, el ganador es quien logra mayor cobertura o encabeza las encuestas, todos los indecisos votarn por aquel. Porque esos indecisos dejan de ser tales para ordenarse rigurosamente dentro de la va por donde corre el vagn ferroviario que va a dar el triunfo al candidato que aparece con mayores posibilidades de ganar. As, la profeca autocumplida se realiza en toda su dimensin una vez ms, y el candidato que se anunciaba como ganador asume ese rol en toda su extensin.

De ah la necesidad de contar con medios de comunicacin que condenen al candidato que debe perder y que ensalcen a quien debe ganar; ese efecto lo logran, tambin, las empresas encuestadoras y estadsticas. El efecto bandwagon ha sido empleado con xito en Estados Unidos y sus principales promotores han sido los creadores de la teora del juego (Von Neumann, Shubick, Morris, etc.) para quienes los que deben ganar tienen que ganar. Richard Dawkins lo seala de manera ms brutal:

No es necesario suponer que los individuos se reconozcan unos a otros. Lo que sucede es que los individuos que estn acostumbrados a ganar tienden a tener an ms posibilidades de ganar, mientras que aquellos individuos que estn acostumbrados a perder se tornan cada vez ms propicios a perder [1] .

En el caso de las elecciones de este ao, ambos instrumentos (medios de comunicacin y empresas encuestadoras) fueron magistralmente empleados por los sectores vinculados a la coalicin Chile Vamos a fin de producir el efecto bandwagon y explican, en gran medida, el holgado triunfo de su candidato. Dems est decir que la generalidad de los medios de comunicacin y empresas encuestadoras apoy incondicionalmente al candidato de Chile Vamos.

1.2. El factor xito

Un hecho que llama poderosamente la atencin es la escasa o nula importancia que la comunidad nacional concedi al factor tico en las elecciones recin pasadas. El carcter amoral del candidato de Chile Vamos es de sobra conocido; tambin la circunstancia que, en algunos pasajes de su existencia empresarial, presente, incluso, rasgos de algo que podra considerarse abierta inmoralidad. Sin el menor nimo de entregar una enumeracin exhaustiva, podemos recordar aqu sus turbios negocios con El Mercurio; el bullado affaire del Banco de Talca; la defraudacin perpetrada en contra de su socio Ricardo Claro, las escuchas telefnicas a la actual alcaldesa de Providencia Evelyn Matthei, y su reciente calidad de imputado en el caso EXALMAR por empleo de informacin privilegiada para la realizacin del negocio de adquisicin de las acciones de aquella, en fin.

Si en el sistema capitalista, como lo expresa un filsofo, la moral que impera es el lucro, no debe sorprender que ese rasgo se profundice en un modelo de economa social de mercado que privilegia la tasacin monetaria de todas las acciones que se realizan dentro de esa sociedad; menos an que la cualidad ms aplaudida en una persona consista en ser exitoso y tener dinero. Tener xito en los negocios, en la vida, es la mayor recompensa que puede lograr una persona dentro de la sociedad en que vivimos. El xito en la obtencin de los bienes materiales (dinero) es la moral del sistema. No importa cmo se logra. No importan los medios para conseguirlo. Tener xito expresado en dinero lo vale todo. El bribn, el villano, el truhn, el defraudador, el delincuente, el bellaco, el asesino, si tiene xito pasa a ser hroe, el ineludible modelo a imitar. Su presencia deslumbra; es una mercanca ms valiosa que el oro. No ha sido casualidad que Pablo Escobar se haya convertido en un personaje importante en la vida poltica y social de Colombia y tuviese como amante a Virginia Vallejos, la reina de la belleza de esa nacin; que Joaqun Guzmn Loera, alias el Chapo Guzmn, haya desposado a Emma Coronel Aispuro, reina de belleza en Mxico, y tuviese como amante a la actriz mexicana Kate del Castillo o que Cecilia Bolocco, reina de la belleza en Chile, haya casado con Carlos Sal Menem, ex presidente argentino, sujeto oscuro a quien le mataron un hijo por sus conexiones con el trfico internacional de armas. Esa vinculacin con el xito hace que hoy miles y miles de nios y jvenes desprecien los estudios porque prefieren practicar el ftbol, campo en donde encontrarn mejores remuneraciones y reinas de la belleza o estrellas de la TV con quien compartir sus noches de jolgorio. El modelo a seguir es el xito.

No es otro el motivo que gua a los votantes de preferir a un ex imputado por sobre una persona intachable para desempear el cargo de presidente de la Repblica ni que un peridico como El Mercurio se transforme en su vocero, a pesar de los antecedentes que de sobra le conoce: el xito que representa un personaje como Sebastin Piera influye sobre el carcter social del chileno que comienza a ver como modelo suyo a ese tipo de sujetos a quienes le otorga su confianza y su voto. No es por otra cosa que los personajes televisivos cuentan, tambin, con gran apoyo de la comunidad. Y que conocidos rostros de la farndula tengan mayor posibilidad de ser electos para los cargos de representacin poltica. Por el contrario, el probo, el sujeto honesto, el que repudia la corrupcin es un personaje de ficcin; puede ser hasta peligroso. El triunfo electoral de un sujeto que robustece la idea del xito produce sus efectos, como lo describe con acierto un analista:

Durante la celebracin del triunfo del ex mandatario, el ex alcalde de Cerro Navia, Luis Plaza, formalizado en el caso Basura por cohecho, lavado de activos y fraude al fisco, Luis Campos, presidente de Confenataxi y dirigente sindical de Transantiago, vinculado a una red corrupcin al interior de Transantiago y Osvaldo Gonzlez, dirigente gremial de taxistas, formalizado en septiembre por el bloqueo de los accesos al aeropuerto de Pudahuel, se tomaron una fotografa para retratar la felicidad de que vienen tiempos mejores [2] .

No deja de ser interesante saber que, para muchos, el reciente triunfo electoral importa el triunfo de una forma de vida cuyos valores morales se construyen sobre el xito material de las personas. Desde este punto de vista, esa forma de vida, esa cultura, constituye el basamento moral elaborado desde la instauracin de la dictadura pinochetista que se ha mantenido inalterable bajo los gobiernos que sucedieron a aquella. Jams ha existido un intento de alterar esa forma de vivir; jams ha existido voluntad poltica para elaborar una cultura diferente que no sea la emanada del xito.

1.3. El factor miedo: la inseguridad ciudadana

El factor miedo es conocido, generalmente, como campaa del terror. Presenta aspectos contrapuestos segn quien sea el sector social sobre el cual se ejerza, porque no reacciona de la misma manera la poblacin media que la alta.

En los sectores medios de la poblacin, la campaa del terror hizo efecto sin lugar a dudas. Incluso personajes ligados a los movimientos populares no pudieron dejar de vacilar ante la acusacin de los comentaristas de los medios de comunicacin que lanzaban voces de alerta previniendo contra una eventual venezuelizacin del pas. Personas altamente comprometidas con la candidatura del senador vacilaron antes de votar cavilando acerca de si ste tocase la economa no podra hacer mis negocios. El sndrome de Chilezuela estaba presente en todos los sectores medios que optaron por votar por Piera [3] . Poco importaba, incluso, que la comparacin la haya hecho una persona con xito como lo es Erika Olivera, como lo seala Oscar Contardo:

Rpidamente las redes sociales acuaron la palabra Chilezuela, una contraccin lingstica que evocaba de una vez el terror de ciertos sectores a la Unidad Popular las colas, el chancho chino, los discursos de Allende− ajustado a los tiempos bajo la sombra de la revolucin bolivariana. La figura del upeliento fue reemplazada por la del zurdo. Ambas compartan cierta debilidad por el caos [4] .

En los sectores altos, este sndrome hizo que sectores que jams hubieren votado se levantaran ese da y concurrieran a hacerlo temerosos de verse enfrentados a una situacin que se les describa como igual o similar a la que Chile vivi en 1973. Jams haban hecho aquello. La inseguridad haba hecho presa de esos sectores. Una analista sealaba, al respecto:

[] concuerdo con lo expresado por la diputada comunista Karol Cariola, tras la derrota de Alejandro Guillier: Vi en Recoleta una cantidad de personas que no haba visto nunca, de pelo muy rubio, sin querer discriminar con eso. Y eso no lo vi en primera vuelta.

Ahora, lo que le falt agregar a la diputada fue que no eran slo rubios los que llegaban, sino tambin colorines, castaos, morenos, pelados, gordos, flacos y teidos, porque desde la vuelta a la democracia en 1990, la centroderecha nunca se haba movilizado as desde sus bases. Porque hay que decirlo. Es un sector, en lo que a elecciones se refiere, flojo, cmodo, que le cuesta salir de su zona de confort, poco comprometido y cero jugado, en general [5] .

Aquello era verdico: conmovidas por los resultados de la primera vuelta que daban por ganador a Alejandro Guillier si es que lograba reunir los votos de los sectores de avanzada, las clases altas reaccionaron con presteza ante ese eventual peligro, en una actitud que no debe sorprender.

Ya nos lo recordaba Antonio Gramsci, el malogrado terico italiano, cuando deca que la cultura de las clases dominantes es una, tpica, homognea y consciente, a diferencia de aquella que caracteriza a las clases dominadas que es mltiple, atpica, heterognea e inconsciente. A diferencia de las clases dominadas que se segmentan en diferentes proposiciones polticas organizndose en distintos partidos y movimientos, las clases dominantes tienen consciencia de su propio rol; reaccionan de ese modo, unidas, nucleadas en torno a sus caudillos como un solo individuo. Y es que el mentado problema de la unidad no es sino un problema cultural que no se manifiesta en los sectores dominados de la misma manera como lo hace en los sectores dominantes en donde la sola percepcin del peligro los hace reaccionar.

En una entrevista que concediera al diario El Mercurio de Antofagasta, Alejandro Guillier seal, al respecto:

Nosotros suponamos que esa gente que no votaba era gente nuestra, pero en realidad la gente que sali a votar es gente de derecha, que yo creo que se asust en parte por la campaa terrorista. Eso de que Chile se va a transformar en Venezuela, que yo era comunista, que estaba metido en el narcotrfico [6] .

El temor, el miedo, la inseguridad ciudadana ante un candidato que pareca encarnar todos los males del universo, fue lo que hizo movilizarse a los sectores acomodados y darle el triunfo a Piera. Tal es la drstica conclusin de un comentarista. Escuchmosle:

La tentacin del comando ganador seguramente ser atribuirlo a las propuestas que se hilaron, a quese escuch a la ciudadana, pero la verdad es que es poco probable que el viraje de ltima hora con la promesa de ms gratuidad haya sido lo que sedujo a concurrir a sufragar, cuando ese beneficio tambin fue ofrecido por el adversario y con ms credibilidad. La realidad es que la movilizacin de los remolones se debi al temor a lo que poda venir de ganar Guillier: que la retroexcavadora continuara su labor y con renovados bros, bajo la presin del Frente Amplio [7] .

1.4. Las clases medias

Uno de los ltimos factores que contribuyeron al triunfo del candidato de la coalicin Chile Vamos dice relacin con el concepto de clases medias.

En nuestros anteriores anlisis hemos sostenido que tan slo dos tipos de clases existen en cada sociedad y stas son compradores y vendedores de fuerza o capacidad de trabajo. Pero las clases sociales no son estructuras organizadas mecnicamente como las piezas de un artefacto: presentan multitud de aspectos a considerar.

Los medios de comunicacin en su carcter de constructores de ideologa han acuado el concepto de clase media para referirse a un vasto sector de personas que no quieren ni desean clasificar de otra manera; la sociologa ha incorporado ese segmento social en calidad de concepto y lo reconoce, tambin llamndolo capas medias o, simplemente, sectores medios. No vamos a rebatir tal denominacin sino intentaremos referirnos al comportamiento de esos sectores que constituyen un movimiento social, tal vez el ms populoso de la poblacin nacional, pues gran parte de sta se siente clase media. La clase media es un bolsn donde cabe toda la ideologa del sistema; en consecuencia, es el sector ms ideologizado de la sociedad. Paradojalmente, es, tambin, el sector que ha tratado de capitalizar para s la Democracia Cristiana y el partido Radical y del cual proviene parte importante de la dirigencia de los partidos de izquierda.

En una clasificacin de dudosa procedencia, un analista se refiere a estas facciones sociales advirtiendo lo siguiente:

El hecho decisivo de nuestro tiempo es que tenemos clases medias emergentes. Este fenmeno plantea un desafo colosal al sistema poltico. La pregunta poltica (no todava jurdica y menos domstica, a la Kuppenheim), es: Cmo darles expresin a las pretensiones abrigadas por esas clases medias emergentes en la institucionalidad poltica y econmica? [8]

Las clases mediasson el sector ms veleidoso y fcil de manipular de una sociedad. Puesto que los sectores bajos de este segmento se sienten ms de lo que son, tienden a defender por conviccin lo propio (empleo, bienes materiales, en fin) y a separarse de los sectores ms dbiles o polticamente definidos.

Segn Herrera,

Las clases medias son esquivas a las clasificaciones. Sus demandas son equivocas, no emanan del hambre, como la del proletariado que describa Tancredo Pinochet. Hay ansiedad, deseos de reconocimiento, de integracin (y no necesariamente en el Polo), problemas de salud mental, de hacinamiento, dispersin tecnolgica, de falta de naturalidad en el ocio y en el trabajo, deterioro de la vida vecinal, abundancia a la vista y deseo de participar en ella; posibilidades crecientes de educacin acompaadas de heterogeneidad en la calidad [9] .

Estos conjuntos humanos son los sectores ms sensibles al miedo. Y tienen temor a perderlo todo. Es el sector que se encandila con la magia del xito y estara dispuesto a darlo todo con tal de ser un buen deportista o un personaje televisivo que anuncie los productos de las grandes tiendas o acte en programas farandulescos de la TV; es el sector de los llamados trabajadores por cuenta propia y emprendedores que temen perder lo que les ha permitido no slo vivir sino reunir un pequeo capital con el cual hacen frente a las dificultades.

Tremendamente desconfiados, tremendamente inseguros, estas fracciones de clase fueron presa fcil de convencer en las elecciones de diciembre. Y, junto con los otros factores que sealamos anteriormente, construyeron el triunfo de Sebastin Piera; y el de su coalicin Chile V amos que los supo aprovechar magistralmente.

2. EL COMPORTAMIENTO DE LOS ALIADOS DEL CANDIDATO INDEPENDIENTE

A diferencia del apoyo casi incondicional que el candidato de Chile Vamos recibi de sus aliados, Alejandro Guillier fue combatido ferozmente desde antes incluso de ser nominado, oficialmente, candidato de algunas colectividades de la coalicin Nueva Mayora, por quienes deban prestarle su incondicional apoyo. En consecuencia, es ingenuo suponer que su derrota en las urnas no estuvo vinculada al nulo apoyo que recibi de parte de esos sectores. Anteponer los intereses personales al triunfo del candidato fue la tnica de quienes condicionaron brindarle ese apoyo. Esto no constituye una afirmacin antojadiza o carente de veracidad. Los datos oficiales son claros:

Piera, con sus casi 3,8 millones del domingo pasado, consigui 855 mil votos ms que la suma de lo que obtuvo l mismo y Jos Antonio Kast (2,94 millones en la primera vuelta), superando por 640 mil votos a su contendor.

Guillier, en cambio, con sus 3,1 millones se qued casi 500 mil votos abajo de la suma de todos los candidatos del centro a la izquierda en la primera vuelta (3,66 millones) [10] .

Las cifras indicadas no son casualidad. L a sumatoria de los votos de Piera y Kast en primera vuelta no es la cantidad que obtuvo el abanderado de Chile Vamos en segunda vuelta; y la cantidad de votos que recibi Guillier en segunda vuelta no es la sumatoria de todos los votos de la primera vuelta que debieron traspasarle sus aliados en la segunda. El problema es, por consiguiente,

[] explicar los 855 mil votos adicionales de Piera y los casi 500 mil que Guillier no consigui capitalizar el 17D [11] .

El anlisis de las votaciones, regin por regin, comuna por comuna (en el caso de Santiago), de 19 de noviembre pasado con la del 17 del presente muestra que los votos que Snchez, Goic, MEO, Navarro y Arts en la primera pudieron haber entregado al candidato independiente fueron, contrariamente a lo que se piensa, a aumentar la cantidad de sufragios del candidato de la coalicin Chile Vamos. Esta conclusin no es aquella que han entregado otros medios de comunicacin que han hecho comparaciones de porcentajes basados en universos de votantes distintos.

En el caso del apoyo que la Democracia Cristiana pudo haber dado al senador independiente, los resultados son dramticos pues en los municipios de las 43 comunas que poseen alcaldes demcrata cristianos, 29 de ellos dieron el triunfo al candidato de Chile Vamos:

[] una estadstica abre el debate sobre el comportamiento territorial de la falange en los comicios entre Alejandro Guillier y Sebastin Piera. En las 43 comunas que son gobernadas por alcaldes de la DC a lo largo de todo el pas, el candidato de Chile Vamos se impuso en 29. Es decir, ms de dos tercios de ese bloque [12] .

Por lo mismo, cuando se hace un anlisis ms acucioso, la conclusin es obvia:

El anlisis permite concluir que el espectacular incremento de la votacin de Piera en segunda vuelta, 855 mil votos, se explica por la combinacin de tres factores. Primero, Piera asegur la votacin de primera vuelta de su propio sector (en particular de Jos Antonio Kast, el otro contendor de derecha). Segundo, Piera incorpor nuevos votantes: se registraron 350 mil nuevos votos vlidamente emitidos el 17D, los que en su gran mayora fueron a parar al candidato de la derecha. Y tercero, la campaa de Piera fue eficaz en sustraer votos de otros candidatos en el centro y la izquierda. En particular, una parte significativa de los votantes democratacristianos, y una porcin minoritaria pero significativa de los votantes de los candidatos de la izquierda [13] .

Repetimos: no fue casualidad que todo esto sucediera. El comportamiento de los aliados naturales del candidato independiente se manifest tremendamente agresivo desde un comienzo. Los sectores proclives a la candidatura del ex presidente Lagos no escatimaron esfuerzo alguno por destruir la candidatura de Alejandro Guillier. Pocos candidatos han sufrido los vejmenes que se le hicieron al senador y que nosotros hemos consignado en varios de nuestros documentos [14] . Pocos candidatos han experimentado el rigor de las descalificaciones que se le hicieron. Desde Gonzalo Navarrete, presidente del PPD a Osvaldo Andrade, ex presidente del PS, pasando por Carlos Montes, Guido Girardi, Rabindratah Quinteros, Camilo Escalona, Felipe Harboe, en fin, toda una generacin que usufructu del Estado y que no quera abandonarlo. Hasta el presente, sigue ese ltimo arrojando basura sobre la figura del candidato independiente:

Cuando el PS toma la decisin de apoyar a un candidato (Alejandro Guillier) y el argumento del presidente del PS es que es el nico candidato cuya popularidad le da una posibilidad de triunfo, lo que est haciendo esa declaracin es renunciar a lo que encarnaba Ricardo Lagos, que era una visin de sociedad. A lo mejor con Ricardo Lagos tambin hubiramos perdido, pero habramos perdido con identidad [15] .

Hoy, uno se pregunta si acaso todo ese odio declarado hacia el candidato independiente, evidenciado por un sector no despreciable de quienes deban ser sus aliados inmejorables, no se exteriorizaba sino con el nico objetivo al no poder bajarlo de contribuir de manera efectiva al triunfo de Sebastin Piera. Total, en poltica todo es posible.

Y qu decir de los ataques de Marco Enrquez-Ominami? De las imputaciones que gratuitamente le hizo Carolina Goic? Por ms que, posteriormente, concurriesen tales personas a dar su apoyo al candidato independiente, el dao estaba ya consumado. Las palabras quedan; tambin las imputaciones. Aunque no sea ciertas. Y causan deterioros, a menudo, irreparables.

 



[1] Dawkins, Richard: El gen egosta, Salvat Editores S.A., Barcelona, 2002, pg. 108.

[2] Redaccin: Celebracin de Piera. Tiempos mejores para la corrupcin?, El Mostrador, 21 de diciembre de 2017.

[3] Vase, al respecto, de Mara Elena Andonie Guillier es a Chile como Maduro es a Venezuela , El Mostrador, 16 de diciembre de 2017; de Ivn Weissman Banco Central sale a asegurar liquidez en dlares ante estrechez del mercado previo a las elecciones del domingo, El Mostrador, 15 de diciembre de 2017; de Gonzalo Bustamante, Piera versus Guillier: conservador versus conservador, El Mostrador, 15 de diciembre de 2017; de Alejandra Carmona Lpez Chilezuela movi el padrn a la derecha, El Mostrador, 18 de diciembre de 2017; etc.

[4] Contardo, Oscar: Chilezuela. El miedo actualizado a los tiempos, La Tercera, Tendencias, 23 de diciembre de 2017, pg. 10.

[5] Moreno, Rosario: Los rubios salieron de sus cuevas, El Lbero, 20 de diciembre de 2017.

[6] Redaccin: Guillier: Por buscar el apoyo del Frente Amplio descuidamos un poquito el centro, La Tercera, 24 de diciembre de 2017, pg. 16.

[7] Buchheister, Axel: Fue el temor, La Tercera, 24 de diciembre de 2017, pg.8.

[8] Herrera, Hugo: AlineKuppenheim y los fachos pobres, La Tercera, 24 de diciembre de 2017, pg.16.

[9] Herrera, Hugo: Id. (7).

[10] Guzmn Concha, Csar: Piera arrastr votos DC, izquierda anti-concertacin y activ a la derecha con Chilezuela, CIPER, 21 de diciembre de 2017. La negrita es original.

[11] Guzmn Concha, Csar: Id. (10).

[12] Rivas, Sebastin y Dodds, Toms: El xito del presidente electo en las comunas con alcaldes de la DC, La Tercera, 24 de diciembre de 2017, pg. 4.

[13] Guzmn Concha, Csar: Id. (10).

[14] Sobre el particular, se pueden encontrar algunos de ellos en varios medios digitales y escritos.

[15] Ferrero, Lorena: Con Lagos podramos haber perdido, pero habramos perdido con identidad, La Tercera, 23 de diciembre de 2017, pg.14.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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