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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-01-2018

La avalancha pierista

Alvaro Ramis
Punto Final


Si existe un fantasma que recorre nuestro mundo es el fantasma de la extrema derecha. El triunfo de Donald Trump en Estados Unidos ha desatado una ola de mulos e imitadores que se han alzado en distintas latitudes: en Europa est el xito del Frente Nacional, en Francia; el gobierno de coalicin entre conservadores y ultraderechistas liderados por Sebastin Kurz, en Austria; el ingreso al Parlamento alemn de Alternativa para Alemania, y la radicalizacin del Partido Popular espaol con la violenta represin al referndum de independencia cataln. En Amrica Latina esa ola tambin avanza, especialmente en la Argentina de Macri, donde la violencia policial contra los movimientos sociales genera niveles inauditos de odiosidad social y poltica. En Brasil es posible que el sucesor de Temer sea Jair Bolsonaro, un parlamentario de extrema derecha que promueve la venta libre de armas y polticas abiertamente racistas.

Es posible situar el triunfo de la derecha chilena dentro de esta misma lgica? Por un lado, parecera que esta analoga no es vlida, ya que Piera es un representante de la derecha tradicional, neoliberal, pero atemperada por la historia y el pragmatismo comercial. Sin embargo, Piera en 2017 no es el mismo que en 2009, entre otras razones porque su triunfo se explica por la alianza de tres tipos de derecha diferentes. En primer lugar, por su coalicin Chile Vamos, hegemonizada por Renovacin Nacional y los parlamentarios de la UDI y Evpoli, radicalizada en su forma y fondo luego de su paso por el gobierno. Adems, luego de la segunda vuelta se le debe sumar la nueva ultraderecha liderada por Jos Antonio Kast y la llamada derecha social, de Manuel Jos Ossandn, que ms que social se debera interpretar como una expresin neopopulista y conservadora.

Esta es la coalicin que gan el 17 de diciembre, representando un discurso y una accin poltica de derecha mucho ms fuerte y radical que la que representaba en 2009, todava llena de culpas y vergenzas por el pasado pinochetista. Hoy ese pasado parece olvidado y la nueva derecha saca a relucir sus discursos radicales sin complejos. Cmo fue posible este triunfo? Para responder hay que separar las causas inmediatas de las causas remotas. Empezaremos por las inmediatas.

 

PIERA Y SU EJERCITO

EN LAS SOMBRAS

Siguiendo la distribucin de votos que proyect Criteria Research entre la primera y segunda vuelta, y sobre la base de los resultados finales de ambas elecciones, se constatan tres hechos relevantes:

1. Alrededor de un 80% de las personas que votaron por el Frente Amplio (FA) lo hicieron en segunda vuelta por Guiller. Al respecto es muy evidente la votacin de la comuna de Valparaso en primera y segunda vuelta, donde Guillier logr un 55,51%, cifra 10 puntos por sobre su media nacional.

2. Pero aunque el 100% de los votos por Goic, Snchez, Navarro, MEO y Arts hubiesen ido a Guiller, no hubiera sido suficiente para impedir que Piera resultara ganador, aunque en ese contexto el resultado hubiera sido ms estrecho.

3. A los votantes de la primera vuelta Piera sum un altsimo porcentaje de los electores de Jos Antonio Kast y una porcin no menor de quienes votaron por Goic y MEO.

Pero ms all de ese monto de votos, provenientes de la primera vuelta, la verdadera novedad en la segunda vuelta fue la movilizacin de ms de 300.000 nuevos electores que se sumaron a Piera. De esa forma se explica que la participacin general subiera de 46,70% a 49,02%. Este incremento est muy focalizado en las comunas donde tradicionalmente la derecha obtiene sus mejores votaciones. As, Piera subi en Las Condes de 73,9% en primeva vuelta a 81,1%, en Vitacura de 81,1% a 88%, en Zapallar de 63,2% a 72,5%, en Pucn de 58,6% al 67,5%, en Lo Barnechea de 80,3% al 86,5%. En comunas similares los porcentajes son muy parecidos. Y en todos estos territorios no slo subi su votacin porcentual, sino en votacin real.

De esa forma Piera log 3,8 millones de votos, sumando 900 mil votos a los 2,9 millones de la primera vuelta. Y 300 mil votos ms que los 3,6 millones que logr en la segunda vuelta de 2009. En cambio, Guillier logr casi 3,2 millones de votos, 400 mil votos por debajo de los 3,6 millones de votos que sumaron las candidaturas de centro e Izquierda en primera vuelta.

Lo anterior lleva a concluir que no caben las recriminaciones de la Nueva Mayora al FA y a los votantes de Beatriz Snchez, ya que las cifras prueban un trasvase de votos muy significativo desde ese sector hacia Guillier, porcentualmente mucho mayor que desde Goic y MEO. Pero a la vez queda claro que el candidato oficialista no logr movilizar a votantes nuevos en segunda vuelta. Al parecer ni el llamado a continuar las reformas ni el antipierismo fueron suficientes para lograr ese efecto. Por su parte el candidato de Chile Vamos consigui mantener su votacin, sumar a Kast, incorporar muchos votos del ossandonismo, ya que en Puente Alto subi del 26 al 46%.

Pero lo impresionante es el margen del crecimiento de Piera, sobre la base de nuevos votantes que no lo hicieron en la primera vuelta. Este efecto lo logr movilizando un verdadero ejercito clandestino, formado por 50.000 apoderados de mesa, que nadie percibi que se estaba articulando. Para lograr este reclutamiento la derecha ocup la estrategia del engao, por medio de su extraa denuncia de votos marcados a favor de Beatriz Snchez y Guillier en la primera vuelta del 19 de noviembre. Esa denuncia, que no acompa de ninguna prueba que la respaldara, dio pie a que Beatriz Snchez anunciara su voto a favor de Guillier, por lo cual el comentario general fue que Piera se haba equivocado en esa estrategia de descalificar los resultados. Lo que no percibimos era que en sus adherentes esta denuncia s tuvo mucha credibilidad y le sirvi para alimentar la campaa de reclutamiento de apoderados.

Personalmente, estando en La Serena el mircoles 29 de noviembre, caminando por la calle Gregorio Cordovez a las 7 de la tarde, pleno centro comercial de la ciudad, vi una gran reunin de apoderados de mesa de Piera. Lo llamativo era que se trataba de una reunin masiva, donde se haca un anlisis de la coyuntura electoral, y se invitaba a las personas a sumar tres nuevos adherentes a la campaa. Esta invitacin, centrada en las redes directas de una base de adherentes de confianza tuvo mucho xito.

El 17 de diciembre en la escuela de la poblacin Herminda de la Victoria, en Cerro Navia, todas las mesas tenan apoderados de Piera, en su mayora provenientes del barrio alto de Santiago. La misma imagen se repiti en muchas comunas, donde en camionetas 4x4 y modernas Van fueron repartiendo a los apoderados pieristas por la periferia. La clave no estuvo en la defensa de los votos. Esa fue la excusa. Lo importante fue la cadena de adherentes que estos apoderados movilizaron en los das previos.

La derecha, buena lectora de Sun Tzu y El arte de la guerra , aplic varias mximas del estratega chino:

Cansa a los enemigos mantenindolos ocupados y no dejndoles respirar. Mientras Guillier y el FA se centraron en complejos debates sobre las definiciones programticas en la segunda vuelta, Piera atac los territorios formando su ejrcito en la sombra.

Aparenta inferioridad y estimula su arrogancia. Mientras Piera atraves la campaa a la segunda vuelta entre errores y chascarros, la campaa de Guillier resumaba optimismo por las adhesiones internacionales y la fuerza de las adhesiones de grandes personalidades.

La rapidez es la esencia de la guerra. La derecha logr movilizar una enorme masa de votantes nuevos en menos de un mes, y sin llamar la atencin, solamente por el miedo a la derrota.

 

CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA DERROTA

El arma ms fuerte que utiliz la derecha fue el discurso del temor. Las referencias a Venezuela (la caricatura de Chilezuela), y un resucitado anticomunismo de la guerra fra, que parecan temas anacrnicos, hicieron efecto en la derecha sociolgica, que no est muy armada de ideas, pero adhiere subjetivamente a los temores ms atvicos que despierta y cultiva el conservadurismo.

El miedo se uni a otros dos conceptos claves: una poltica fundamentada en el orden y en el mantenimiento del statu quo y el bienestar individual, lo cual hace eco en una parte importante de la sociedad chilena que sin ser de derecha ha naturalizado estas expectativas. En este contexto los resultados de la primera vuelta no se pueden interpretar como la izquierdizacin del pas. Pero tampoco del resultado de la segunda se puede desprender una derechizacin de la poblacin. Lo que se ha abierto es una nueva distribucin del poder.

En ese contexto se ha comenzado a plantear la hiptesis de constituir un bloque por los cambios que rena a los sectores de Izquierda de la Nueva Mayora, al bacheletismo ms convencido, y al FA. Esa idea es todava muy germinal y deber pasar por muchos filtros antes de ser realidad. Pero no parece posible que exista una oposicin coherente y fuerte si no se establece un acuerdo de esas caractersticas en el prximo Parlamento. Para que sea posible es importante que el nivel de desconfianza baje, y suba de forma significativa un grado de generosidad y perspectiva de largo plazo, que hoy por hoy no abunda en nuestra atomizada Izquierda.

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 891, 22 de Diciembre 2017.

[email protected]

www.puntofinal.cl



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