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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2018

2017, catlogo del primer ao de la desglobalizacin

Arsino Orihuela Ochoa
Rebelin


El 2017 fue el ao de constatacin de un fenmeno hasta hace poco insospechado: la cada del paradigma neoliberal globalizador.

A modo de recapitulacin histrica, cabe recordar que la crisis del petrleo de 1973 fractur el orden prescrito por los acuerdos de Bretton Woods de la segunda posguerra (Walfare States o Estados Nacionales regenteados por la alianza capital-trabajo). El agotamiento de ese ordenamiento engendr no sin la intervencin decisiva de las lites en ascenso la frmula neoliberal (Estados Neoliberales reorganizados por la fractura de la alianza capital-trabajo). Los impulsores de la solucin neoliberal Inglaterra y Estados Unidos bautizaron esa arrolladora inercia oligrquica con las siglas de TINA (There is no alternative   o No hay alternativa). Las polticas tributarias de TINA propiciaron la privatizacin de las empresas e instituciones estatales. Ya en manos de actores privados, las empresas e instituciones estatales transitaran otra metamorfosis: la desnacionalizacin o extranjerizacin. Tras la cada del Muro de Berln y el llamado Bloque Sovitico (1989-1991), y por prescripcin del Consenso de Washington, se instal en el mundo la globalizacin, que, si bien es cierto que tiene mltiples niveles de significacin, consiste bsicamente en una modalidad especfica de integracin internacional al servicio de la neoliberalizacin. Es decir: globalizacin designa la extranjerizacin de los procesos privatizadores. Irnicamente, los primeros en decidir (exitosamente) el repliegue de ese paradigma fueron Inglaterra y Estados Unidos los artfices del modelo. Brexit + Trump = el fin de la globalizacin.

En este cierre de ao, y en tributo a esa tradicin que eleva el periodismo a condicin de historia en tiempo presente, dispuse reunir una serie de recortes a partir de este ejercicio de anlisis que durante el 2017 desarroll bajo este enfoque o lectura, con el propsito de identificar esos procesos e indicadores en la regin que dan cuenta de la desglobalizacin en curso y las realidades en germen que prefigura ese ocaso: a saber, ascenso de la derecha supremacista, desmoronamiento de los integracionismos, amurallamiento de las fronteras, desinstitucionalizacin del sistema internacional, defenestracin de los sistemas de partidos.

Acerca del ascenso de la derecha supremacista

Si bien una posibilidad es que el sistema en su conjunto pierda legitimidad y se habiliten-activen las fuerzas sociales civilizatorias (minoras, trabajadores, estudiantes, migrantes etc.), no es menos posible que el ascenso de Trump dispare las fuerzas anti-civilizatorias ms srdidas u oprobiosas. Es importante insistir que la reemergencia de las derechas supremacistas-nativistas en Occidente representa la posibilidad de la reemergencia del fascismo. An no florece el neofascismo. Pero estn situados los sedimentos [] En este escenario pesimista aunque no por ello improbable, las derechas y oligarquas continentales apostarn por un repliegue poltico parcial, cmo ya estn haciendo los gobiernos de Mxico, Brasil y Argentina, e intentaran reeditar las consignas nacionalistas que en otra poca orientaron el comps propagandstico de la dominacin pre-globalista. La evidencia sugiere que abrazarn el discurso de la unidad nacional [] Esto de ninguna manera significa que Estados Unidos abdicar a su injerencia en la regin. Amrica Latina es el permetro de accin convencional de Washington [] Es un recrudecimiento de la unilateralidad histrica de Estados Unidos respecto a Amrica Latina. No es exactamente Doctrina Monroe, acaso porque a Trump no le interesa seriamente el control de los pueblos continentales. Es dumping : es decir, la pura disposicin de transferir a la regin los costos de la restauracin supremacista (http://bit.ly/2DsMhdk).

Ros de tinta derramaron filisteos e incautos arguyendo la irreversibilidad de la globalizacin. Ese concepto, que es bsicamente una envoltura mstica del neoliberalismo, est muerto. La globalizacin muri por suicidio asistido. El problema es que esa asistencia provino de la derecha ms recalcitrante y cavernaria. No pocos analistas escribieron sobre el malestar que produce la globalizacin. Y el problema no es el descontento en la globalizacin. El problema es que las posiciones conservadoras capitalizaron esa indignacin con xito (http://bit.ly/2DrUHkZ)

Acerca del desmoronamiento de los integracionismos

La inercia anuncia que los integracionismos de la globalizacin estn en franca descomposicin. El problema es que la salida (exit) slo est autorizada para las potencias que disearon el programa globalizador. Grecia en Europa (UE), y previsiblemente Mxico en Amrica del Norte (TLCAN), estarn sujetos a acciones concertadas de sabotaje, mxime si la salida que proponen transcurre por el flanco izquierdo y no por el carril ultraderechista, que es el oprobioso espectro de la poca (http://bit.ly/2DrUHkZ).

Acerca del amurallamiento de las fronteras

En un reciente artculo, se afirma que en 1989 existan una decena de muros y que actualmente se cuentan alrededor de setenta alrededor del mundo. Y al igual que el de Berln, los muros del siglo XXI se han construido para reforzar la seguridad interna y, obviamente, para detener los flujos migratorios [] como sera el caso de los habitantes de los pases centroamericanos y caribeos, que han llegado a Mxico por tierra y por mar a pesar de la existencia de un muro virtual compuesto de policas, paramilitares, narcotraficantes y el ejrcito mexicano, y que est en vas de reforzarse gracias a la cooperacin del gobierno mexicano con el Pentgono; o el muro de arena fortificado de casi tres mil kilmetros entre Marruecos y el Shara Occidental [] Pero adems existen muros entre pases europeos. Es as como nos encontramos con muros entre Francia e Inglaterra, en el puerto de Calais, para impedir que los migrantes salten de Francia a Inglaterra, y que fue financiado por el gobierno britnico. Otros ejemplos en Europa son el construido por Hungra en 2015 con 175 Km. de longitud para detener a los migrantes provenientes de Serbia y Croacia; o el construido en Bulgaria, de similares dimensiones que el anterior, para detener el flujo proveniente de Turqua, alimentado principalmente por la guerra en Siria; o el que existe entre Austria y Eslovenia, o Macedonia y Grecia [] El medio oriente tambin tiene lo suyo: est el construido por Israel en su frontera con Cisjordania que una vez concluido se extender a lo largo de 712 Km. y hasta nueve metros de alto. Y no es el nico que ha construido, ya que tambin existen muros en sus fronteras con Jordania, Siria, Egipto y, por supuesto, la franja de Gaza (Rafael de la Garza 28-II-2017; leer artculo completo: http://bit.ly/2leHG7T).

Para nadie es un secreto que Luis Videgaray es un operador de Estados Unidos, y de las oligarquas domsticas beneficiarias del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN). l mismo ha dicho que su prioridad es la renegociacin de ese acuerdo. Y eso explica que el canciller responda al comando de Washington; que participe personalmente en la planeacin del muro Trump; que encabece el proyecto de la construccin del muro en la frontera Mxico-Guatemala; y que abrace con ahnco desenfrenado la causa anti-Venezuela en la Organizacin de Estados Americanos (OEA). Luis Videgaray es una especie de encomendero de la era post-global, al servicio de Estados Unidos, y de ese no-proyecto de nacin que tiene al pas postrado en la ignominia: El Mxico neoliberal itamita   y su fracasado modelo maquilador/librecambista qued amurallado: al norte, el muro Trump, y al sur, el muro Videgaray con Guatemala (Alfredo Jalife Rahme en La Jornada 12-II-2017) (http://bit.ly/2DrRDoY).

Acerca de la desinstitucionalizacin del sistema internacional

En su primer libro El arte de la negociacin, Donald Trump escribe: si mi adversario es dbil lo aplasto y si es fuerte, negocio. La frase condensa esas dos significaciones del ascenso de Trump: la de la desintegracin de la moral pblica (aplastar y no socorrer al dbil), y la del inminente aplastamiento de su dbil (e imaginario) adversario Mxico (http://bit.ly/2zJ1O6c).

Para instalar esa agenda unilateralista sin contrapesos o instancias de dilogo, Trump barri con las instituciones internacionales y retir a Estados Unidos del Acuerdo del Pacfico (TPP), el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN), los Acuerdos de Pars sobre el Cambio Climtico, la Organizacin de las Naciones Unidas para la Educacin, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y tentativamente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) si persiste con su idea de reconocer a Jerusaln como capital de Israel.

La defenestracin de los sistemas de partidos

Deca Jos Enrique Rod, escritor e intelectual uruguayo, que los partidos polticos no mueren de causas naturales, sino que se suicidan. En el presente, ese adagio es ms exacto que nunca. La subrepresentacin o nula representacin de la poblacin, la bancarrota de la representatividad, el travestismo de los colores e idearios partidarios que en el diccionario de eufemismos se conoce como coaliciones, la creciente presencia de candidaturas atadas puramente a intereses especiales, las malogradas transiciones democrticas, las pesadillas de la alternancia, y la incapacidad estructural de esas instituciones moribundas para sortear favorablemente las rutinarias crisis, perfilan un horizonte desfavorable para la prevalencia de los partidos polticos como agentes dominantes en la arena poltica [] En esa inercia contradictoria, que por un lado prescribe representar al soberano (ese significante flotante que unos llaman pueblo), y que, por otro, demanda proteger los intereses de las lites y las minoras opulentas, los partidos polticos firmaron su propia carta de defuncin. El antagonismo que se aloja en esa inercia es insalvable. Las proporciones de las crisis en curso decretaron el agotamiento de ese paradigma de los partidos polticos [] Asistimos al suicidio de los partidos. El movimiento (popular o de lite), y las candidaturas sin partido, alzan la mano entre los escombros de las organizaciones partidarias (http://bit.ly/2pRqpWY).

As como Donald Trump es el harakiri del Partido Republicano y el rgimen bipartidista estadunidense, Jos Antonio Meade es el harakiri del PRI y el rgimen de partidos mexicano [] El PRI ayud a Donald Trump a conquistar el poder en Estados Unidos, tras aquella visita del ahora mandatario estadunidense a Mxico que, por cierto, concert, a espaldas del pblico, Luis Videgaray. En retribucin, la administracin de Trump asesora al PRI para conquistar la eleccin de 2018. Esto explica que el PRI apostara por un candidato ajeno al establishment partidista. El PRI est acudiendo a la misma frmula del Partido Republicano: la postulacin de un candidato outsider Jos Antonio Meade arrastrado por el ltimo suspiro de la maquinaria partidaria [] Jos Antonio Meade es el fin del rgimen de partidos en Mxico (http://bit.ly/2CkJweP).



Blog del autor:https://lavoznet.blogspot.com.ar/2017/12/2017-catalogo-del-primer-ano-de-la.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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