Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-01-2018

El MST hoy, ayer, maana, siempre

Eric Nepomuceno
La Jornada


El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) no naci de la nada. Naci de la lucha histrica del pueblo brasileo!

Naci de antecedentes importantes y muchas veces olvidados en ese pas sin memoria. Pero ciertamente fue y es, no slo el ms longevo, es decir, el que lleva ms tiempo actuando, sino el que ms conquistas ha alcanzado en trminos concretos y contina alcanzndolas.

Vamos a hablar slo de los pasados 60 aos de ese pas en que la cuestin agraria de la tenencia de la tierra viene de siglos.

Para empezar, conviene recordar que no se puede hablar de lucha por la reforma agraria en Brasil sin citar a Leonel Brizola.

En 1961, cuando era gobernador de Ro Grande del Sur (en portugus Rio Grande do Sul), Brizola dio inicio al master, Movimiento de los Agricultores Sin Tierra, que fue el primer paso concreto que se dio, en Brasil, para implantar una siempre esperada reforma agraria.

Brizola vena del campo, de la violencia del campo, de la miseria y de las aberrantes desigualdades del medio rural brasileo. Y eso en un estado rico.

Se haba casado con una heredera poderosa, doa Neuza Goulart, hermana de Jango Goulart, una familia de estancieros, es decir, de grandes propietarios rurales.

Para que su apoyo a la reforma agraria fuera comprobable en su estado, Ro Grande del Sur, don 45 por ciento de las tierras que haba heredado su mujer.

Fue, claro, un gesto destinado a causar un impacto en la opinin pblica. Pero tambin fue el primer paso de la primera tentativa de reforma agraria implantada en Brasil.

Durante su gobierno en Ro Grande del Sur se entregaron 13 mil nuevos ttulos a los sin tierra. Poco, tal vez. Pero fue la primera y ejemplar tentativa de implantar una reforma agraria en nuestro pas.

Hubo otro antecedente del que no podemos dejar de hablar: las Ligas Camponesas, una especie de asociacin de campesinos creada primero en Paraba y que despus se extendi por Pernanbuco donde tuvo su principal foco, y tambin por Gois y a Ro de Janeiro.

Desde 1955 hasta 1964, las Ligas Camponesas tuvieron una intensa actuacin en Brasil. En el master gaucho apoyado por Brizola hubo dos lderes, Joo sin tierra y Jair Calixto, cuya repercusin fue local. Ya en las Ligas Camponesas hubo dos grandes dirigentes que tuvieron repercusin nacional: Gregrio Bezerra y, despus, Francisco Julio.

Conoc a Julio que para mi generacin era un nombre mtico en Lisboa, en 1979. Conversamos mucho, aquella primera vez. Y muchas ms veces cuando me mud de Espaa a Mxico, donde viva en condicin de exiliado.

Y despus, en Brasil, cuando volvi, amnistiado, de dcadas de exilio. Siempre o de l lo mismo: mientras no haya una verdadera, profunda, reforma agraria, Brasil no existir.

Deca aquello con la suavidad de quien es cordial y la conviccin de los que tienen una fe insuperable e inquebrantable.

Pues bien, el MST supo apoderarse de esa herencia esencial y avanzar, avanzar mucho. Hoy, es uno de los movimientos sociales ms activos y significativos no slo de Brasil o de Amrica Latina, sino del mundo.

Su raz est donde debera estar: en los sin tierra, en los que reivindican tierras para plantar, para producir. Para vivir. Para ser lo que deberan ser desde siempre, desde sus races ms ancestrales, si Brasil no fuese un pas de desigualdades e injusticias aberrantes.

A lo largo de su historia, el MST ha establecido parmetros nuevos para la lucha por la tierra, por la reforma agraria, todos ellos olmpicamente ignorados por los grandes medios oligoplicos de comunicacin y, muchas veces, por los gobiernos siempre conchabados con uno u otro lado de la moneda, los latifundios.

El MST tiene cooperativas innovadoras en el sistema de plantacin agroecolgica y la nica cooperativa de Amrica Latina que produce semillas de hortalizas agroecolgicas. Es el mayor productor latinoamericano de arroz orgnico. Existe una fenomenal escuela me refiero a la Florestan Fernandes, creada a raz de las donaciones de Sebastio Salgado, Jos Saramago y Chico Buarque, que era una escuela nacional y ahora es latinoamericana e internacional, por la que pasan estudiantes de todo el mundo. La misma que la polica de los golpistas quiso invadir en noviembre de 2016. Uno de los motivos de orgullo, por lo que s, del MST es que est usando el mtodo "Yo, s puedo" de alfabetizacin de adultos, y ahora est ayudando al gobierno de Maranho a combatir el analfabetismo por all. Existen un sinfn de ejemplos ejemplares, valga la redundancia, y de iniciativas que sealan y prueban la viabilidad de las acciones positivas.

Todo eso se le oculta a la opinin pblica por parte de un conglomerado de medios de comunicacin que intentan defender, a cualquier precio, un escenario injusto, aglutinador, inmoral e indefendible. As estn las cosas.

Sin embargo, el MST va ms all, mucho ms all, de ocupar y de reivindicar tierras y exigir, con justicia absoluta, una reforma agraria que por lo menos intente disminuir las aberraciones de la propiedad rural en Brasil.

He estado en ocupaciones, he estado en tierras conquistadas al amparo de la ley, he estado en el sueo alcanzado por los abandonados de siempre.

No, el MST no es slo un grupsculo de alucinados que invade tierras ajenas. Eso es lo que dicen los grandes medios de comunicacin, los peridicos, las revistas, las redes nacionales de televisin y radio.

El MST, adems de devolver la dignidad a los pobres de la tierra, desarrolla, de verdad, una especie de proyecto de vida, de nacin. Muchas de sus cooperativas, vale la pena reiterarlo, podran servir de modelo de transformacin de la estructura actual de produccin rural. Y, claro, de la convivencia en sociedad.

A estas alturas de la vida me considero un seor mnimamente respetable: nac en 1968. Vengo de una generacin que se lanz por todos sus sueos, que en determinados momentos sinti que poda tocar el cielo con las manos, que en otros pens que haba conseguido, al menos, rozar ese cielo.

Entiendo que ese pas que me ha tocado en la lotera de la vida, Brasil, pas inmenso y dolorido, jams llegar siquiera a comenzar a ser lo que puede y debera ser, mientras la cuestin de la tierra siga como est.

Contina siendo inadmisible, para m, que tan pocos mantengan intocables en sus manos semejante cantidad de tierra. Incomprensible.

Esta es la primera injusticia, la ms injusta de todas, la cuna de nacimiento de todas las dems.

No s, de verdad, si en la cuestin de la tierra est la raz de todos nuestros males. Pero s, de verdad, que en esa cuestin est una de las races. Tal vez la ms profunda de todas. Tal vez.

Y es en ese punto, en ese aspecto, en el que veo la accin principal, la ms profunda, del MST.

No en las ocupaciones (en la inmensa mayora de las veces justificada), no en los gestos ms espectaculares, sino en su accin cotidiana, en la formacin, en la concientizacin, en fin, en la siembra de un pas posible, aquel mundo que, en palabras de Eduardo Galeano, "pueda ser la casa de todos, y no la casa de unos pocos", esos pocos que son los beneficiados de siempre, en detrimento de la inmensa mayora de los abandonados, los olvidados de siempre.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/28/opinion/015a1pol


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter