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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2018

Un pacto por el desarrollo que una a trabajadores y empresarios

Joo Carlos Gonalves, Juruna
Vermelho

Traducido del portugus para Rebelin por Alfredo Iglesias Diguez


Desde el ao 2003 hasta mediados de 2013 se estableci un pacto por el desarrollo en Brasil que, a grosso modo, ali a los trabajadores y al sector productivo, promovi el crecimiento de la economa y del empleo a travs de acciones como la revalorizacin del salario mnimo, el apoyo a la industria (por medio del BNDES, por encargos del gobierno o de las empresas estatales a empresas nacionales o gracias a las muchas medidas de desgravacin fiscal que permitieron la contratacin de trabajadores), y la intervencin del Estado para fomentar el crecimiento econmico y la distribucin de la renta. El gran valor alcanzado por las commodities, como el mineral de hierro o la soja, en el mercado mundial de aquellos aos dieron al gobierno brasileo los recursos necesarios para financiar la lucha contra las desigualdades sociales.

No obstante, el desarrollo basado principalmente en el consumo de masas y no en slidas inversiones en el sector productivo, sobre todo en la industria, fue una base frgil. Adems, ni el gobierno de Lula ni el de Dilma, tuvieron la fuerza y el apoyo poltico necesarios para modificar los dogmas neoliberales heredados de gestiones anteriores, sobre todo el famoso trpode: metas de inflacin, supervit primario y cambio fluctuante, que tradicionalmente favorece la especulacin financiera y perjudica a la industria.

Antes del primer gobierno de Dilma (2010-2014) se consigui driblar la crisis; pero, en el momento en que la crisis de 2008 afect a los principales mercados de las exportaciones brasileas, bajando el precio de las commodities, esa fragilidad empez a aflorar.

Una serie de errores, cometidos entre finales de 2014 y comienzos de 2015 con la intencin de salvar la economa, entre los que destaca la designacin de Joaquim Levy para el ministerio de Hacienda y la aprobacin y puesta en marcha de las medidas provisionales 664 y 665, contribuyeron a que el gobierno cayese en un impasse poltico del que no consigui salir. Por esa razn, ella y su gobierno perdieron el apoyo de gran parte de los sectores de la sociedad, desencadenando una situacin que le impidi realizar acciones de gobierno. La relacin entre las clases anteriormente aliadas a favor del desarrollismo, que se vena desgastando desde el ao 2013, cambi rpidamente. Dilma, su gobierno y su base parlamentaria, no supieron articularse polticamente; en muchas ocasiones ni siquiera entre ellos mismos, faltando la coordinacin entre el gobierno y los parlamentarios y lderes que conformaban su apoyo parlamentario. Su ndice de aceptacin se desmoron hasta el momento en que tuvo lugar su impeachment, el 31 de agosto de 2016. Semejante situacin allan el camino a una alianza capitaneada por los sectores financieros y los medios de comunicacin y con la participacin del empresariado industrial y el apoyo de la alta clase media.
Crisis mundial, enfriamiento de la economa y cambio de la matriz econmica hacia un perfil ms liberal, fueron los ingredientes para la ruptura de la cooperacin entre clases. Vimos adelgazar el mercado interno y aumentar paro y el empobrecimiento de la poblacin.

Industria y especulacin
Es cierto que a partir de la dcada de 1990 el llamado desarrollismo dio lugar al liberalismo econmico. Entre 1947 y 1980 el PIB tuvo un crecimiento notable, con una media del 7% anual, siendo el motor de ese desarrollo al sector industrial; no obstante, ese proyecto industrializante entr en crisis en la dcada de 1980, cuando Brasil comenz a vivir un perodo de semiestagnacin; pero de nuevo entre los aos 2003 y 2013, Brasil volvi a vivir una especie de nuevo desarrollismo, con la economa favorecida por el boom de las commodities en el mercado mundial, lo que permiti un modelo de crecimiento basado en el consumo popular.

A partir de 2013 esa bonanza perdi fuerza. En 2016, se calcula que cerca de un 7,6% del PIB del gasto se destin al pago de intereses sobre la deuda transferidos para la rueda de la especulacin financiera. Es un costo fiscal dramtico que Brasil no puede suportar.

Un estudio divulgado por la Folha de So Paulo, en julio de 2017, mostr al pblico las ventajas de invertir en el sector financiero en detrimento del sector productivo: al fin, los intereses pagados para financiar la deuda pblica garantizan un retorno superior al que le pueden ofrecer a las empresas cualquier otra posibilidad de inversin.

El reflejo dramtico de esta situacin es e gigantesco desempleo y el crculo vicioso que causa: el paro y la depreciacin de la renta del trabajador, que debilitan el mercado interno y llevan a la estagnacin de las industrias. Debido a esa razn, cualquier inversin destinada a mquinas no genera un cntimo de lucro; aunque el empresario consiga vender sus mquinas, sus equipamientos y sus instalaciones, ese capital contina parado, inutilizado, si no hay una fuerza de trabajo que lo ponga en marcha. Es una situacin en que salen perdiendo tanto los trabajadores como los industriales y el tamao de las inversiones improductivas en Brasil es inmenso.

Compromiso por el desarrollo
Antes de que la situacin poltica y econmica de Brasil entrase en su fase ms aguda, hubo algunos intentos de superacin, como el acuerdo esbozado en el documento Compromiso por el desarrollo, que en diciembre de 2015 subscribieran sindicatos y empresarios. El documento, firmado por ms de 70 entidades de trabajadores, de empresarios y de la sociedad civil (entre las que se encontraban las centrales sindicales Fora Sindical, CUT, CSB, CTB, NCST y UGT) y entregado a la presidenta Dilma Rousseff, propona estmulos para la generacin de empleo, oferta de crdito e inversiones para retomar la produccin y el crecimiento econmico; no obstante, debido al contexto de radicalizacin en que se acord, no prosper.

En 2017 se retom el dilogo entre trabajadores y empresarios y el 22 de agosto, las centrales sindicales y las entidades empresariales, entre las que se encontraban la Fiesp, Abimac y Fecomrcio, se sentaron para discutir sobre la necesidad de establecer una hoja de ruta comn que favorezca el desarrollo econmico y la generacin de empleo; el resultado de esas conversaciones fue un documento entregado al presidente Michel Temer y la publicacin de un manifiesto firmado por diversas entidades sindicales de trabajadores y del sector empresarial en los principales peridicos del pas.

Proyecto para el pas
Por experiencia en la lucha opino que difcilmente puede prevalecer durante mucho tiempo un modelo que favorece al sector rentista en detrimento del sector productivo; eso ya se intent antes, pero no prosper debido a la enorme resistencia de industriales y trabajadores, aunque fuese por razones distintas.

Soy una de esas personas que estn convencidas de que el actual reto pasa por la construccin de un gran pacto entre los diversos sectores de la sociedad: un pacto por el desarrollo que una a trabajadores, empresarios del sector productivo y burocracia pblica, aparte, claro est, de las organizaciones sociales, los movimientos polticos y la sociedad civil en el sentido ms amplio.

Nos compete a nosotros, ciudadanos, trabajadores, estudiantes, empresarios, y a todos los que desean y necesitan un pas fuerte y dinmico, ponernos al frente del rumbo que est tomando nuestro pas y asumir una actitud positiva ante el futuro.

Joo Carlos Gonalves (Juruna) es secretario general de Fora Sindical y vicepresidente del Sindicato de los Metalrgicos de So Paulo.

Fuente: http://www.vermelho.org.br/noticia/306020-1

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar la autora, al traductor y Rebelin como fuente de la traduccin.


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