Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2018

La nica y terrible retroexcavadora

Felipe Portales
El Mostrador


Si en trminos polticos entendemos retroexcavadora como barrer todas las instituciones existentes; la nica retroexcavadora que hemos tenido a nivel nacional en nuestro perodo republicano ha sido la dictadura de Pinochet. Recordemos que ella termin con el conjunto de las instituciones polticas, econmicas y sociales preexistentes y las sustituy por un modelo global neoliberal. Y lo hizo a travs de mtodos extremadamente violentos y autoritarios.

En efecto; tendemos a olvidar que dicho rgimen ejecut o hizo desaparecer a miles de personas; que tortur o maltrat a decenas o centenares de miles; que detuvo arbitrariamente a otras tantas, creando incluso numerosos campos de concentracin; que exili tambin, directa o indirectamente, a otras decenas o centenares de miles; que configur una polica secreta omnipotente que a travs de sus agentes e informantes estableci una red de espionaje que aterroriz a todos los chilenos; y que estableci un toque de queda que tambin afect por muchos aos al conjunto de la poblacin.

Tambin tendemos a olvidar que se clausur el Congreso Nacional y se ilegalizaron todos los partidos polticos; que el Poder Judicial se someti completamente a Pinochet, convirtindose en cmplice de las polticas de terror de la dictadura; que se clausur o censur a todos los medios de comunicacin; que se estableci la censura de libros y folletos; que se implant la intervencin de todas las universidades chilenas; y que se exoner por razones polticas a decenas de miles de chilenos.

Como lo reconoci de forma elegante Andrs Allamand, en su libro La travesa del desierto (Edit. Aguilar, 1999), hubo un perfecto nexo entre el extremado autoritarismo de Pinochet y la ideologa neoliberal puesta en prctica por la derecha chilena; en que el primero aportaba el poder total para que la segunda orientara sin ningn contrapeso la economa chilena. De este modo, el modelo (neoliberal) le aportaba (a Pinochet) una propuesta coherente y de paso le brindaba una coartada para el ejercicio prolongado del poder: si el Gobierno chileno no se hubiera embarcado temprano en un proyecto de transformacin de gran envergadura, jams habra podido sostener aquello de las metas y no plazos. Una revolucin de esa magnitud -eso es lo que era necesitaba tiempo. Desde el otro lado, Pinochet le aportaba al equipo econmico algo quizs ms valioso: el ejercicio sin restricciones del poder poltico necesario para materializar las transformaciones (las cursivas son mas) (p. 156).

Y acentuando este reconocimiento, Allamand agreg que habra sido prcticamente imposible que con los grados de democratizacin alcanzados por la sociedad chilena, los sueos de los chicago-boys pudiesen haber inspirado un gobierno electo por la mayora de los chilenos: Ms de alguna vez en el fro penetrante de Chicago los laboriosos estudiantes que soaban con cambiarle la cara a Chile deben haberse devanado los sesos con una sola pregunta: Ganar alguna vez la presidencia alguien que haga suyo este proyecto? Ahora no tenan ese problema (Ibid.).

 

Evidentemente, en los marcos de un gobierno y un parlamento democrtico la derecha no habra podido imponer un modelo econmico que benefici tanto a los grandes empresarios y perjudic correlativamente a las grandes mayoras nacionales. Que privatiz en favor de los grupos econmicos -y a precios bajsimos- gran parte del aparato productivo, de infraestructura y de servicios pblicos creado por el Estado hasta 1970 o estatizado por el gobierno de Allende; que desmantel la intervencin econmica del Estado en favor de los sectores medios y populares; que gener una legislacin destinada a reprivatizar, en la prctica, la mayor parte de la gran minera del cobre; que mercantiliz sustantivamente la educacin, la salud y la previsin. Y que -entre muchas otras cosas- redujo al mnimo el poder de los sindicatos, juntas de vecinos, cooperativas y colegios de profesionales y tcnicos.

Esta retroexcavadora destruy completamente, no solo el conjunto de las instituciones polticas, econmicas y sociales democrticas que se generaron particularmente en los aos 60, sino adems el espritu de bsqueda de justicia y solidaridad social que las animaba. Y gener una refundacin nacional hecha sobre la base del individualismo, el materialismo y la concentracin del poder econmico en una elite de grandes empresarios articulados en grupos econmicos.

Desgraciadamente, la obra de esta retroexcavadora, en lugar de ser sustituida por una genuina reconstruccin democrtica posteriormente a 1990; fue legitimada, consolidada y perfeccionada por un liderazgo poltico (la Concertacin) definido a s mismo como de centroizquierda, pero que en la prctica se vir en 180 grados, luego de ser elegido popularmente para liderar dicha reconstruccin.

Lo anterior ha sido reconocido por el mximo idelogo y arquitecto de la transicin, el ex ministro Edgardo Boeninger, en un libro escrito en 1997 y que nunca ha sido cuestionado por dicho liderazgo: Democracia en Chile. Lecciones para la Gobernabilidad (Edit. Andrs Bello). En l, Boeninger reconoce crudamente que a fines de la dcada del 80 el liderazgo de la Concertacin lleg a una convergencia con el pensamiento econmico de la derecha, convergencia que polticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer; y que dicho engao a la base concertacionista pudo producirse por las condiciones polticas que permitan un actuar elitista: La incorporacin de concepciones econmicas ms liberales a las propuestas de la Concertacin se vio facilitada por la naturaleza del proceso poltico en dicho perodo, de carcter notoriamente cupular, limitado a ncleos pequeos de dirigentes que actuaban con considerable libertad en un entorno de fuerte respaldo de adherentes y simpatizantes (pp. 369-70).

Tanto se vir el liderazgo concertacionista en favor de la obra de la retroexcavadora, que luego de veinte aos de gobiernos ininterrumpidos (1990-2010) no slo no termin con NINGUNA de las instituciones que aquella hizo posible (Plan Laboral; AFP; Isapres; LOCE-LGE; universidades privadas con fines de lucro; ley minera; sistema tributario que permite una escandalosa elusin de impuestos de las grandes fortunas; etc.); sino que adems se ufan de haber conducido el proceso de transicin a la democracia ms ejemplar de Amrica Latina

Y en ocasiones, sus lderes han reconocido abiertamente su admiracin por la obra econmica de Pinochet. Ciertamente que el ms expresivo ha sido Alejandro Foxley; ministro de Hacienda de Aylwin, presidente del PDC, senador por Santiago y canciller del primer gobierno de Bachelet. En mayo de 2000 -luego de que el gobierno de Frei Ruiz-Tagle hubiese librado a Pinochet de una segura condena en Europa, y en momentos en que el gobierno de Lagos efectuaba una presin pblica y privada a los tribunales chilenos (finalmente exitosa) para obtener la impunidad de Pinochet- Foxley declar pblicamente: Pinochet realiz una transformacin, sobre todo en la economa chilena, la ms importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mrito de anticiparse al proceso de globalizacin que ocurri una dcada despus, al cual estn tratando de encaramarse todos los pases del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria y la del equipo de economistas que entr en ese gobierno el ao 73, con Sergio de Castro a la cabeza, en forma modesta y en cargos secundarios, pero que fueron capaces de persuadir a un gobierno militar -que crea en la planificacin, en el control estatal y en la verticalidad de las decisiones- de que haba que abrir la economa al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribucin histrica que va perdurar por muchas dcadas en Chile y que, quienes fuimos crticos de algunos aspectos de ese proceso en su momento, hoy lo reconocemos como un proceso de importancia histrica para Chile, que ha terminado siendo aceptado prcticamente por todos los sectores. Adems, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues termin cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sita a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar. Su drama personal (sicderechos) es que, por las crueldades que se cometieron en materia de humanos en ese perodo, esa contribucin a la historia ha estado permanentemente ensombrecida (Cosas; 5-5-2000).

Y lo ms increble vino despus, cuando -para congraciarse con las gigantescas movilizaciones estudiantiles que cuestionaron seriamente el sistema educativo heredado (el mismo que haba sido consolidado por la Concertacin entre 1990 y 2010)- el entonces vocero de la Concertacin y senador PPD, Jaime Quintana, justific en 2014 la total oposicin a los proyectos educacionales de Piera, sealando demaggicamente que vamos a poner aqu una retroexcavadora, porque hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura (El Mercurio; 25-3-2014). En rigor, el nico aspecto del modelo cuestionado por el actual gobierno -y parcialmente- ha sido el educativo. Todos los dems (Plan Laboral, AFP, Isapres, ley minera, sistema que permite la elusin tributaria de los ms ricos, y un largo etctera) han sido reconfirmados en los hechos por un gobierno que ha dispuesto de una clara mayora parlamentaria.

Sin embargo, la derecha poltica propiamente tal se ha aprovechado astutamente para acusar a la Nueva Mayora de querer usar una retroexcavadora, haciendo como que toma en serio el aserto demaggico de Quintana, que no us ni antes ni despus ningn otro lder concertacionista-nuevomayoritario! Adems, implcitamente con ello se posiciona como que aquella est contra las retroexcavadoras; cuando ella fue la que efectivamente refund nuestro pas con la nica, eficaz y sangrienta retroexcavadora de la historia de Chile: la dictadura de Pinochet!

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2018/01/02/la-unica-y-terrible-retroexcavadora



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter